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DECADA DEL SETENTA

Década del Setenta

Tuvieron mordaza mis ojos...
allá por la década del setenta.
Aquí la vida ' parecía normal'
y como muchos 'aún' lo sostienen
lamentablemente, era el 'orden'
era la época de Martínez de Hoz
construyendo grandes represas, rutas
puentes, era el orden, casi perfecto...

La selección Argentina, nos hacía
Campeones, ante los ojos del mundo
y todos saltábamos de alegría.

Los cómplices, los Grondona
solo informan la versión de la 'Junta'
y aplauden la muerte de Pablo Neruda..
Aplauden la muerte de la poesía.

Mientras Juan Gelman arma rompecabezas
'Los pedacitos de los compañeros' en poema
esas preguntas por buscar los retazos
de su sangre, solo en poemas...

Tuvieron mordaza mis ojos...
esos que vieron, esos que escucharon
los silenciosos gritos a media asta.

Eran tiempos en el que el sol
era electrocutado por las picanas
a la orden de crueles fascistas
aniquilando el pensamiento.
Aniquilando la vida..
En esos días agónicos de pesadillas
eléctricas, encarceladas almas
con grillos y cadenas...

! Qué hervidero era mi casa!
y mis ojos eran mordaza...
sacudiendo mi juventud
en un reinado de yel y sangre...
¿ Habré estado dormida,
maniatada o indefensa?

Y mis ojos que eran mordaza
escuchaban derrumbarse
el pensamiento, o a las torres
de mis sueños.

Yo desfilaba en la niebla
entre preguntas sin respuestas
disfrazada o dormida...
con mi apunte de Mao o de Enguels
sobre ' Las guerras campesinas'
o la portada de otro
con el rostro del Che Guevara.

Desigual batalla se libraba
en la selva Tucumana
en las calles, en las aulas de la Universidad
en las fábricas o en la vida cotidiana.

Y esos señores de botas largas
carbonizaban mis sueños;
! Desaparecieron los cuerpos
desaparecieron las almas
de jóvenes que no conocí ...!

Alguno recuerdo: en el humo
de un café, allá en la Universidad
en el barcito del España...
Entero, lo recuerdo en el humo
de un café, anhelo de sueños;
abogado y compañero de
'Historia de la Cultura', allá en Filosofía...
allá, por el año setenta y pico
con esa piel de suave gamulán.

Y mis ojos que eran mordaza,
lo vieron acribillado
con el plomo de cien heridas
disparadas por el 'Régimen'
en esta época del terror.
Curuchet estaba tendido, interrumpido
lo recuerdo en aquél humo de un café...
porque Alfredo no lo sabía
que no era época del derecho
no era época de preguntas
no era época de libertad
no era época de sueños...

¿Adonde fueron las sombras
en la Década del Setenta?
Obreros, estudiantes, exiliados
a otros países...
! Son sombras sin tumba
ni nombres..!

Sombras torturadas.. les arrebataron
sus hijos, sus cuerpos, su identidad.
Solo sombras deshabitadas
desaparecidas, que poblaron
por miles, los lozarios de los cementerios
los mares... del Cono Sur Americano !
!Nadie les olvidó rebeliones de las sombras!
Tampoco a los Videla o a los Pinochet,
carceleros que enlutaron y enviudaron
hasta la luna, muda testigo de los
operativos de fusiles y de fuego;
que ella, terminaba reflejándose
en esos tristes escombros,
en subterráneas corrientes de muerte
pieles desolladas, oprimidos
en las noches de terrores...
en la mal fingida ' Sucia Guerra'
allá por la Década del Setenta
en el Cono Sur Americano !

Mercedes Estela Brito
de mi libro ' Entre el Fuego y el Mar' - 2005

merce.jpg

Mercedes Estela Brito de Díaz : casada, una hija . Nació en la ciudad de Córdoba el 27 de octubre de 1954 y actualmente reside en Alta Gracia [ Córdoba].Estudió Historia en la Universidad Nacional de Córdoba [ Fac. Filosofía y Humanidades] y dos años de Derecho en la misma Universidad en fechas recientes.
Comenzó a escribir sus primeros poemas en su adolescencia, aunque se ha dedicado plenamente desde hace seis años. Miembro de la Comisión Directiva de S.A.L.AC. [ Sociedad Argentina de Artes, Letras y Ciencias ]. Filial Alta Gracia.y del Movimiento Literario Argentino ' Noches de Poesía' Ha publicado en las Antología 2002, 2003 y 2004 con motivo de los Encuentros Nacionales de Poetas y Escritores' en la ciudad del Tajamar. Ha participado en otros 'Encuentros de Poetas '.
Publica en Antologías 2002, 2003 y 2004 de S.A.L.A.C [ Córdoba ] y en 'Quaderns de Poesía'- Libro 26 y 27 en Barcelona [ España ]. El grupo ' Bib Azahar' de Málaga-España , le ha publicado en su Revista 6, 7 y 8.
Publicó sus dos primeros libros, l 29 de mayo del 2005 , en Córdoba: ENTRE EL FUEGO Y EL MAR y ENTRE MADRE E HIJA , compartido con su hija Lourdes Rocío Díaz Brito de 13 años al momento de su publicación.

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  • MILAN KUNDERA
    • MILAN KUNDERA
    • Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
    • Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


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    • ALEJANDRA PIZARNIK
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    Tiene el hombre la culpa
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    con las manos amargas.
    Yo lo acuso en voz alta:
    he vivido en la tierra
    y la tierra no es mala.
    Yo lo acuso en voz alta:
    tuve un árbol hermano
    que dejó mi alma blanca.
    Yo menciono su culpa
    que ahora llamo la nuestra:
    somos hombres culpables
    de sembrar la semilla
    con las manos amargas.

    PABLO ALCIDES PILA (1960)

    Publicado en
    Pájaros en el Camino,
    recopilación de poemas
    de Pablo Alcides Pila,
    recientemente galardonado
    con el premio
    SANTA CLARA DE ASIS
    por su programa radial
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    MI ULTIMA FLOR

    De todas las flores
    bellas que han perfumado
    ninguna con tu fragancia
    ni tu candor,
    por eso es que en mi
    recuerdo has perdurado
    tan fiel como aquel
    entonces, mi última flor.

    Lozana, grácil y esbelta,
    mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré,
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Lozana, grácil y
    esbelta, mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Autor: Salvador Miqueri

    - Avelino Flores




    COSAS QUE PASAN


    >
    Nadie salió a despedirme
    cuando me fui de la estancia
    solamente el ovejero, un perro nomás,
    Cosas que pasan.
    El asunto, una zoncera,
    un simple cambio de palabras,
    y el olvido de un mocoso,
    del que puedo ser su tata.
    Y yo que no aguanto pulgas,
    a pesar de mi ignorancia,
    ya no mas pedí las cuentas,
    sin importarme de nada.


    No hubiera pasado esto,
    si el padre no se marchara,
    pero los patrones mueren,
    y después los hijos mandan.
    Y hasta parece mentira,
    pero es cosa señalada,
    que de una sangre pareja,
    salga la cría cambiada.


    Los treinta años al servicio,
    pal’ mozo no fueron nada,
    se olvido mil cosas buenas,
    por una que salió mala.
    Yo me había aquerenciao,
    nunca conocí otra casa,
    que apegado a las costumbres,
    me hallaba en aquella estancia.

    Sí hasta parece mentira,
    mocoso sin sombra e’ barba
    que de guricito andaba,
    prendido de mis bombachas.
    Por él, le quité a unos teros
    dos pichoncitos, malaya!
    Y otra vez, nunca había bajao un nido,
    y por él gatié las ramas.


    Cuando ya se hizo muchacho,
    yo le amansé el malacara,
    y se lo entregué de riendas,
    pa’ que él solo lo enfrenara.
    Tenía un lazo trenzao,
    que gané en una domada,
    pal’ santo se lo osequié,
    ya que siempre lo admiraba.


    Y la única vez que El patrón,
    me pegó una levantada,
    fue por cargarme las culpas,
    que a él le hubieran sido caras.
    Zonceras, cosas del campo,
    la tranquera mal cerrada,
    y el terneraje e’ plantel,
    que se sale de las casas.
    Y eso, pal’ finao patrón,
    Era cosa delicada.


    Y bueno, pa’ que acordarme
    de una época pasada,
    me dije pa’ mis adentros,
    todo eso no vale nada.


    Sin mirarnos, arreglamos,
    metí en el cinto la plata,
    le estiré pa’ despedirme mi mano,
    Pa’ que apretara,
    y me la dejó tendida,
    cosa que yo no esperaba.
    Porque ese mozo no sabe,
    si un día ha de hacerle falta...

    Tranqueando me fui hasta el catre, alcé un atado que dejara,
    y me rumbié pal’ palenque,
    echándome atrás el ala.
    Ensillé, gané el camino,
    pegué la ultima mirada
    al monte, al galpón, los bretes,
    el molino, las aguadas,

    De arriba abrí la tranquera,
    eche el pañuelo a la espalda,
    por costumbre, prendí un negro,
    talonié mi moro Pampa,
    y ya me largué al galope,
    chiflando como si nada.


    Nadie salió a despedirme
    Cuando me fui de la estancia,
    Solamente el ovejero,
    un perro nomás,
    Cosas que pasan.


    Poema de Don Víctor Abel Jiménez
    Musica de Jose Larralde




    Mensajes del Alma



    En mi país por año hay
    15 mil chicos que vuelan
    como angelitos con sus
    alas por el buen aire
    con la suerte y la calma
    de no haber conocido nada

    para seguir siendo buenos
    quizás Dios robó esas almas

    Que piensas cuando te
    hablo de todo lo que paso
    viste que todas las
    cosas se saben con el tiempo
    suelto y aún viviendo
    el católico que bendijo
    ya perdió hace mucho
    tiempo su lugar en el cielo


    Todos los días que te
    lleve saber como esto fue
    te servirá para ser en
    otro tiempo algo más libre


    Son las únicas palabras
    que te pido escuchar si no me muero de
    verguenza hoy aca a todos por igual
    alguien nos espera
    y de cualquier
    manera llorarás


    Que dignidad tan grande la
    de creer siempre en la vida
    con solo ver una flor
    brotando entre las ruinas


    Tu canción fue la rueda de
    los días que siguieron
    tu canción fue mas lejos
    que la muerte que te hicieron
    no tengas miedo ya dimos
    la vuelta al espanto
    un viento algo más calmo
    se viene anunciando


    El polvo de estas calles
    pone a santo con represor
    pone al inocente en pena
    y despierta al asesino
    témpano del olvido y
    de nunca decir nada
    cuantas mirandas caídas
    sin ver que es lo que pasa
    ningún dolor se siente
    mientras le toque al vecino
    el que manda a matar
    es para sentirse mas vivo

    Son mensajes del alma
    herida pero bien clara sobre
    lo cobarde toda la verdad
    ángel rubio de la muerte
    de que poco te sirvió
    el himno, Jesús, la bandera,
    y el sol que te vió.


    LEON GIECO