Beber con amigos es saludable
Durante 10 años, investigadores entrevistaron a casi 20 mil personas. El resultado fue que la ingesta de bebidas alcohólicas en eventos grupales contribuye a que “las copas” queden reservadas para ese tipo de encuentros y no se transformen en algo habitual.
FUENTE. PRO SALUD NEWS. FOTO. EL LITORAL.
Mucho se ha hablado sobre los “bebedores sociales”; esos hombres y mujeres que tal vez en sus hogares no ingieren alcohol, aunque sí lo hacen cuando se reúnen con amigos un fin de semana o bien cuando se encuentran en una comida de trabajo, por ejemplo. Aunque esta conducta a menudo es criticada y reprobada, lo cierto es que según un estudio realizado por profesionales de la Universidad de Osaka, en Japón, beber acompañado podría resultar beneficioso.
“La ingesta ‘social’ de bebidas alcohólicas cuando se está con amigos, familiares o compañeros de trabajo, -siempre que tomemos como referencia la medida utilizada para el estudio que es la menor recomendada para ser ingerida en una semana, equivalente a 300 gramos- ayuda a proteger el corazón”, postularon los responsables de la experiencia, en las conclusiones, que forman parte de la más reciente edición del journal Alcoholism: Clinical and Experimental Research.
La principal hipótesis con respecto a esta asociación tiene que ver el rol que juega el alcohol en el establecimiento y mantenimiento de las relaciones sociales. Si bien se trata de un “facilitador”, por ejemplo para aquellas personas que sufren de timidez, también es un factor que puede ser mal visto o tomado en contra cuando se vuelve excesivo.
Es por eso que, de acuerdo con lo presentado por los científicos japoneses, cuando se toma con amigos y más aún con compañeros de trabajo, por lo general se tiende al autocontrol para evitar situaciones incómodas.
Por otro lado, los investigadores plantean que hay un perfil de bebedor anti-social o solitario que no sólo suele excederse más en la cantidad de bebida ingerida sino que, además, por lo general sufre de otras adicciones, tiene hábitos nocivos e incluso puede estar atravesando una depresión.
Lo nocivo es la dependencia
DIARIO EL LITORAL DE SANTA FE http://www.ellitoral.com/

“De los 20 mil hombres de entre 40 y 69 años que aceptaron responder los cuestionarios sobre hábitos de consumo de alcohol, y se sometieron después a un seguimiento médico para evaluar su estado de salud, 629 padecieron accidentes cerebrovasculares y 207 enfermedades coronarias. Asimismo, afirmamos basándonos en la experiencia que quienes toman el equivalente a más de 300 gramos por semana (una copa de vino tiene alrededor de 40), presentan mayor riesgo de sufrir un infarto cerebral, sobre todo de tipo hemorrágico, debido a que el alcohol eleva la presión arterial y también hace que la sangre se vuelva más líquida”, añadieron los especialistas.
“A lo largo de la historia, la ingesta de bebidas alcohólicas ha sido un tema interesante porque está vinculado, por ejemplo, con todas o casi todas las culturas, así como también con las diferentes religiones; de manera que el alcohol es considerado un elemento clave en muchas celebraciones”, expuso el profesor Roger Montenegro, médico psiquiatra, director de la Fundación Contener.
“Por otro lado, en todos los niveles sociales se toma y, -yendo al punto del trabajo japonés- se considera al vino o al champagne como un elemento de relax y vinculante social que invita a la interacción. Ni una cosa ni la otra son malas. De hecho, la experiencia médica ha demostrado en diversas oportunidades que tomar una copita de vino, por ejemplo, es bueno para el corazón. La clave está, simplemente, en poder establecer la diferencia entre aquellas personas que beben para festejar algo alguna que otra vez y quienes tienen una dependencia”, concluyó el doctor Montenegro.
Estudios anteriores
Un estudio anterior ya había demostrado que los bebedores sociales son determinantes pobres del deterioro provocado por el alcohol. Las subvaluaciones de la concentración de alcohol en la sangre y otros indicios de intoxicación, están asociados con las decisiones de llevar a cabo comportamientos riesgosos, tales como conducir un vehículo.
El trabajo de referencia comparó la incapacidad real y la autoevaluada en respuesta a cuatro condiciones (0.65 g/kg de alcohol, la degradación de estímulos relevantes de la prueba, alcohol más degradación visual y control sin tratamiento) para determinar si los bebedores sociales percibirían un aumento del deterioro a partir de los tratamientos combinados. El resultado fue que el alcohol y la degradación visual deterioraron el desempeño real de los participantes a un punto similar y, en combinación, los efectos deteriorantes fueron aditivos. Las autoevaluaciones de los participantes mostraron que éstos subestimaron el deterioro aditivo producido por la combinación de alcohol y degradación visual.
“La ingesta ‘social’ de bebidas alcohólicas cuando se está con amigos, familiares o compañeros de trabajo, periódicamente, ayuda a proteger el corazón”


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