Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis


MERCEDITAS

MERCEDITAS

  

Chamamé
Letra y música de Ramón Sixto Rios

Qué dulce encanto
Tiene en mis recuerdos
Merceditas
Aromada florecita
Amor mío de una vez

La conocí en el campo
Allá muy lejos, una tarde
Donde crecen los trigales
Provincia de santa fe

Y así nació nuestro querer
Con ilusión, con mucha fe
Pero no sé por qué la flor
Se marchitó y muriendo fue

Y amándola, con loco amor
Así llegué a comprender
Lo que es querer, lo que es sufrir
Porque le di mi corazón.

Como una queja errante
En la campiña va brotando
El eco vago de mi canto
Recordando aquel amor

Pero a pesar del tiempo transcurrido
Es mercedes la leyenda que palpita
En mi nostálgica canción

Merceditas se llamaba Mercedes Strickler Khalov y había nacido el 21 de diciembre de 1917 en Humboldt provincia de Santa Fe .

Un día llegó al pueblo, Ramón Sixto Ríos como guitarrista de una compañía teatral. Una noche fue a un baile al Salón Sarmiento y quedó deslumbrado por ésta gringuita a la que invitó a bailar. De su sangre suiza-alemana, Mercedes muestra grandes ojos color cielo y una cabellera al viento que se confunde con los trigales.

A los pocos días de conocerla, Ramón visitó la casa de los Strikler, y contó a Mercedes que tenía 26 años, que había nacido en la ciudad de Federación allá por el año 1913.

Todo comenzó como una profunda amistad que se transformó en amor puro. Y fueron novios. La madre no estuvo de acuerdo con la profesión de Sixto Ríos, por lo que éste decide trabajar en un banco, cambio que le debe haber costado mucho a un bohemio como él. . El enamoramiento fue a primera vista, pero también a primera vista ambos se dieron cuenta de que Ramón como entrerriano de ley era más río que tierra; mientras que ella, pese a llevar el cielo en los ojos y el sol en el pelo, era tierra y no tan río.

Regresó para proponerle casamiento a Mercedes. Ella no aceptó la propuesta . Unos meses después la joven estaba en su casa y escuchó por radio un chamamé muy agradable que le llamó la atención. Enseguida me di cuenta –recordaba–: la letra tenía frases enteras que Ramón me había dicho personalmente”. Al parecer, el tema Merceditas era un éxito en la Capital. Más adelante, Ríos le dedicó: Pastorcita de las flores y Las glicinas y, aunque éstas no tuvieron igual repercusión, causaron profunda emoción y nostalgia en la bella suiza de Humboldt

Ríos se casó con otra mujer y enviudó. Años más tarde, una revista porteña publicaba una nota donde una tal Mercedes Strikler, confesaba ser la mujer que había inspirado al compositor Ramón Sixto Ríos en su famoso tema, Merceditas. Cuando la entrevista llegó a manos de la familia, corrieron a mostrársela a don Ramón que nada corto, aun habiendo pasado cuarenta años, le escribió reiterándole la invitación de viajar a Buenos Aires. Sólo entonces ella aceptó, y en el reencuentro por fin Ramón pudo murmurarle al oído las palabras de amor como si fuese un secreto a dos voces. El chamamé Merceditas formaba parte del paisaje musical argentino, y por ende del mundo, pero Ramón no había podido ofrecérselo aún de cerquita y al oído, como aquello que era en realidad: un poema de amor . Y volvió a proponerle casamiento a Merceditas. Ella, de nuevo le dijo que no. Pero Ramón Sixto Ríos, éste entrerriano de Federación, hasta el día de su muerte , rigurosamente le depositaba ,todos los meses un dinero en su cuenta bancaria.

Mercedes tenía un tambo , el cual manejaba y en el que trabajaba, pero a veces, solía subirse a su moto, con campera de cuero y botas, echando al aire su melena rubia. También tarareaba su chamamé cuando desafiaba el viento pero a caballo, como si aquella historia de amor fuese sólo una leyenda pueblerina.

Un año antes de su muerte en el Festival del Chamamé de Federal, se le hizo el gran homenaje, que ella merecía.

Mercedes Strickler Khalov, murió a los 84 años el 8 de julio del 2001.Terminó sus días, soltera. Falleció en la sala de Oncología del Hospital Esperanza de Santa Fe.

Esta historia de encuentros y desencuentros a Ramón Sixto Ríos le dejó el sabor amargo de un amor imposible; a Mercedes la propuesta de un hombre que le quiso entregar su corazón y a nosotros una melodía bellísima. Pasa el tiempo, pero la historia revive cuando escuchamos

Comentario del sitio http://www.corrienteschamame.com

Strickler Kalhow, Mercedes (Merceditas)

UNA HISTORIA DE AMOR EN EL CAMPO SANTAFESINO

[Fragmento del texto extraido del libro "Quien es ella en Santa Fe", de Gloria de Bertero ]

Nacida en Humboldt, el 21 de diciembre de 1917. Padres: Margarita Emilia Kalhow y Sr. Stricker, ambos alemanes. Hermana: Ernesta. Su enamorado: Ramón Sixto Ríos.

Esta es una historia para novelar que puede constatarse no sólo con papeles sino porque quienes la hicieronposible aún viven, y después de medio siglo, los protagonistas aún perpetúan su amor a la distancia.

Merceditas vive en Humboldt junto a su madre, ya que el padre y su tan adorada hermana Ernesta, habían fallecido muy pronto.

De su sangre alemana muestra grandes ojos color cielo y una cabellera al viento que se confunde con los trigales. De grácil figura pero enérgica, de cadencioso andar y picaresco, dejaba entrever su carácter como buena descendiente de sus ancestros.

Un día llegó al pueblo -como era costumbre en esos tiempos-, una compañía de teatro que entre otros integraba Ramón Sixto Ríos. El encuentro fue mutuo: ella quedó fascinada por su actuación y a él lo impresionó el cielo de sus ojos y el trigal de su pelo. «Esa doncella será mía» -pensó. Acabada la función de teatro, continuó un divertido baile donde en ambos se encendió la chispa que no se apagaría jamás.

Y fueron novios. La madre no estuvo de acuerdo con la profesión de Ríos, por lo que éste decide trabajar en un Banco. Seguramente no le habrá sido fácil el cambio, ya que conocía la tradicional bohemia de los artistas.

Y otro día, Ramón Ríos llegó al pueblo con los anillos de compromiso. Para su disgusto, Mercedes ni tan siquiera quiso verlo, y aún hoy, cuando cuenta su historia, repite: «No hubiera podido dejar todo esto».

Repetidas veces Ramón Ríos regresa al pueblo, atraído -dice-, por el aroma de las glicinas, la inmensidad del campo, el olear de los trigales y el canto de mil pájaros, que le permiten olvidar el cemento caliente al que inexorablemente debe volver.

Y volvió un día con una música suya que tocaba en su guitarra a la que, en el dolor de la despedida le puso la siguiente letra que tanto se popularizó:

«Qué Dulce encanto tiene
tu recuerdo Merceditas,
aromada florecita,
amor mío de una vez.

Ha pasado más de medio siglo y cada uno sigue en su hábitat, pero ella espera las cartas y visitas de Ramón, y Ramón nunca falla y las cartas se cruzan constantemente y el amor perdura con la transparencia de los amores puros.

Hace un tiempo, Ramón regresó con dos nuevas canciones: La Pastorcita de las flores, y Allá en Humboldt.

El 21 de diciembre de 1988 cuando Merceditas iba a cumplir 71 años, los habitantes de Humboldt, deciden hacerle un homenaje y lo hacen en el mes de setiembre cuando florecen las glicinas, y escogen el día 25 por ser las vísperas del día de la virgen de la Merced, como su nombre.

Y ese 25 de setiembre de 1988 el Club Juventud Unida del pueblo, realiza el acto de homenaje que el Sindicato de Amas de Casa Filial Humboldt, con la colaboración de la Secretaría de Cultura de Santa Fe, en nombre del Licenciado Juan Carlos Betanin, ofrece a "Merceditas".

Actúan valores locales y se exhiben fotografías y objetos de la homenajeada.

Casi una leyenda, pero es realidad. El chamamé Merceditas de Ramón Sixto Ríos, es el fruto que en perfecta conjunción de amor sublime, gestaron dos enamorados de nuestro tiempo, sobre la amplia pampa santafesina.

Esta ya famosa historia de Merceditas, que despertó el amor del famoso intérprete y compositor Sixto Ríos, es para no olvidar. Llevada por esos sentimientos, María Rosa Pfeiffer, se encargó de recrearla, y con el aporte de los integrantes del Grupo de los Diez, fue llevada a escena, auspiciada por el Club Sarmiento, la Comuna de Humboldt, el Tiro Federal -todos de esa citada localidad-, más la Universidad Nacional del Litoral y el Instituto Nacional del Teatro.

El domingo 13 de diciembre de 1998 fue el día del estreno en el Club Sarmiento de Humboldt. Allí en una sala desbordada por importante cantidad de espectadores, se encontraba la misma Merceditas, quien no pudo dejar de emocionarse por el hondo contenido dramático del texto y el especial histrionismo puesto de manifiesto por los actores.

Datos tomados en diciembre de 1998 de La Opinión de Rafaela y El Colono de Esperanza

P/D De una entrevista a Merceditas, un día en Humboldt.

Publicado en http://www.patrimoniosf.gov.ar

No hay Comentarios »


Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>


  • MILAN KUNDERA
    • MILAN KUNDERA
    • Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
    • Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


  • ALEJANDRA PIZARNIK

    • ALEJANDRA PIZARNIK
    • MADRUGADA
      Desnudo soñando una noche solar. He yacido días animales. El viento y la lluvia me borraron como a un fuego, como a un poema escrito en un muro.

  • BANDERA ARGENTINA BANDERA ARGENTINA

    BANDERA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE BANDERA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
    ESCUDO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE ESCUDO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
    BANDERA DE AVELLANEDA BANDERA DE LA CIUDAD DE AVELLANEDA


  • Contacto

  • FRUTA AMARGA
    Si la fruta es amarga
    no es culpable la tierra
    ni es culpable la planta.
    Tiene el hombre la culpa
    que arrojó la semilla
    con las manos amargas.
    Yo lo acuso en voz alta:
    he vivido en la tierra
    y la tierra no es mala.
    Yo lo acuso en voz alta:
    tuve un árbol hermano
    que dejó mi alma blanca.
    Yo menciono su culpa
    que ahora llamo la nuestra:
    somos hombres culpables
    de sembrar la semilla
    con las manos amargas.

    PABLO ALCIDES PILA (1960)

    Publicado en
    Pájaros en el Camino,
    recopilación de poemas
    de Pablo Alcides Pila,
    recientemente galardonado
    con el premio
    SANTA CLARA DE ASIS
    por su programa radial
    RESCATE POPULAR


    View My Stats >
    MI ULTIMA FLOR

    De todas las flores
    bellas que han perfumado
    ninguna con tu fragancia
    ni tu candor,
    por eso es que en mi
    recuerdo has perdurado
    tan fiel como aquel
    entonces, mi última flor.

    Lozana, grácil y esbelta,
    mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré,
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Lozana, grácil y
    esbelta, mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Autor: Salvador Miqueri

    - Avelino Flores




    COSAS QUE PASAN


    >
    Nadie salió a despedirme
    cuando me fui de la estancia
    solamente el ovejero, un perro nomás,
    Cosas que pasan.
    El asunto, una zoncera,
    un simple cambio de palabras,
    y el olvido de un mocoso,
    del que puedo ser su tata.
    Y yo que no aguanto pulgas,
    a pesar de mi ignorancia,
    ya no mas pedí las cuentas,
    sin importarme de nada.


    No hubiera pasado esto,
    si el padre no se marchara,
    pero los patrones mueren,
    y después los hijos mandan.
    Y hasta parece mentira,
    pero es cosa señalada,
    que de una sangre pareja,
    salga la cría cambiada.


    Los treinta años al servicio,
    pal’ mozo no fueron nada,
    se olvido mil cosas buenas,
    por una que salió mala.
    Yo me había aquerenciao,
    nunca conocí otra casa,
    que apegado a las costumbres,
    me hallaba en aquella estancia.

    Sí hasta parece mentira,
    mocoso sin sombra e’ barba
    que de guricito andaba,
    prendido de mis bombachas.
    Por él, le quité a unos teros
    dos pichoncitos, malaya!
    Y otra vez, nunca había bajao un nido,
    y por él gatié las ramas.


    Cuando ya se hizo muchacho,
    yo le amansé el malacara,
    y se lo entregué de riendas,
    pa’ que él solo lo enfrenara.
    Tenía un lazo trenzao,
    que gané en una domada,
    pal’ santo se lo osequié,
    ya que siempre lo admiraba.


    Y la única vez que El patrón,
    me pegó una levantada,
    fue por cargarme las culpas,
    que a él le hubieran sido caras.
    Zonceras, cosas del campo,
    la tranquera mal cerrada,
    y el terneraje e’ plantel,
    que se sale de las casas.
    Y eso, pal’ finao patrón,
    Era cosa delicada.


    Y bueno, pa’ que acordarme
    de una época pasada,
    me dije pa’ mis adentros,
    todo eso no vale nada.


    Sin mirarnos, arreglamos,
    metí en el cinto la plata,
    le estiré pa’ despedirme mi mano,
    Pa’ que apretara,
    y me la dejó tendida,
    cosa que yo no esperaba.
    Porque ese mozo no sabe,
    si un día ha de hacerle falta...

    Tranqueando me fui hasta el catre, alcé un atado que dejara,
    y me rumbié pal’ palenque,
    echándome atrás el ala.
    Ensillé, gané el camino,
    pegué la ultima mirada
    al monte, al galpón, los bretes,
    el molino, las aguadas,

    De arriba abrí la tranquera,
    eche el pañuelo a la espalda,
    por costumbre, prendí un negro,
    talonié mi moro Pampa,
    y ya me largué al galope,
    chiflando como si nada.


    Nadie salió a despedirme
    Cuando me fui de la estancia,
    Solamente el ovejero,
    un perro nomás,
    Cosas que pasan.


    Poema de Don Víctor Abel Jiménez
    Musica de Jose Larralde




    Mensajes del Alma



    En mi país por año hay
    15 mil chicos que vuelan
    como angelitos con sus
    alas por el buen aire
    con la suerte y la calma
    de no haber conocido nada

    para seguir siendo buenos
    quizás Dios robó esas almas

    Que piensas cuando te
    hablo de todo lo que paso
    viste que todas las
    cosas se saben con el tiempo
    suelto y aún viviendo
    el católico que bendijo
    ya perdió hace mucho
    tiempo su lugar en el cielo


    Todos los días que te
    lleve saber como esto fue
    te servirá para ser en
    otro tiempo algo más libre


    Son las únicas palabras
    que te pido escuchar si no me muero de
    verguenza hoy aca a todos por igual
    alguien nos espera
    y de cualquier
    manera llorarás


    Que dignidad tan grande la
    de creer siempre en la vida
    con solo ver una flor
    brotando entre las ruinas


    Tu canción fue la rueda de
    los días que siguieron
    tu canción fue mas lejos
    que la muerte que te hicieron
    no tengas miedo ya dimos
    la vuelta al espanto
    un viento algo más calmo
    se viene anunciando


    El polvo de estas calles
    pone a santo con represor
    pone al inocente en pena
    y despierta al asesino
    témpano del olvido y
    de nunca decir nada
    cuantas mirandas caídas
    sin ver que es lo que pasa
    ningún dolor se siente
    mientras le toque al vecino
    el que manda a matar
    es para sentirse mas vivo

    Son mensajes del alma
    herida pero bien clara sobre
    lo cobarde toda la verdad
    ángel rubio de la muerte
    de que poco te sirvió
    el himno, Jesús, la bandera,
    y el sol que te vió.


    LEON GIECO