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JUEGO DE NIÑOS

JUEGO DE NIÑOS

IMAGINACION DE NIÑO

No había televisión, ni aparatos de radio portátiles; por supuesto ni hablar de computadoras personales, telefonía móvil y celulares.

Los juegos, cuando el clima era propicio, por lo general los practicábamos al aire libre; los de salón, variaban según la posición económica de nuestras familias, permitiéndose los más acomodados, tener su "mecano", una caja con distintos elementos de chapa de variadas formas, tornillos y tuercas, y las herramientas apropiadas, para armar y desarmar lo que la imaginación les permitía.

Claro que desde más pequeños, aprendimos a andar en triciclo; recuerdo con nostalgia, que mi padre me había fabricado uno, totalmente de hierro; desde sus ruedas desnudas de cualquier engomado, hasta el asiento, pedales y manubrio. Cuando crecieron mis hermanos que me seguían, compraron uno "de verdad", que para compararlo con el ya desvencijado triciclo artesanal, podemos apelar a la diferencia entre un Mercedes Benz y un Ford A. De todos modos, queda en mi memoria, el primer triciclo, valorando ahora que papá ya no está, toda su habilidad y fundamentalmente el amor que puso para construirlo.

Había varios terrenos baldíos, y justamente cruzando la calle de tierra que separaba la manzana donde estaba mi casa con la que seguía hacia el sur, era uno de ellos, de suficiente amplitud como para jugar al fútbol, o con los accidentes necesarios para disfrutar de otros juegos grupales que relataré.

En ese solar, estaba la casa de nuestro vecino, que fabricaba tubos de cemento para alcantarillas, y que iba almacenando en parte del sitio. En esa casa vivían dos de mis amigos, René y Rolando. Nos juntábamos con ellos, y entre otros recuerdo a vecinos, como Roberto y Mario, hijos de una familia "bien", ya que su padre era profesional de la medicina, e integrante de distintas comisiones comunales, de fuerzas vivas e instituciones; recuerdo a otro llamado también René; otros hermanos que se unían ocasionalmente eran los mellizos Negro y Rubio, y su otro hermano Juan Carlos. Para diferenciar a los dos René, diré que al primero le pusieron por sobrenombre “Buzón”, mientras que al segundo lo llamaban “Chancha”; en cuanto a mi alias era el de “Tortuga”; cierto es que en este grupo que formábamos no usábamos entre nosotros estos apodos.

Claro que muchas veces, tenía que mirar como jugaban mis compañeros del barrio, porque por alguna travesura o demasiada protección maternal, agarrado del alambre tejido que hacía de cerca en el límite de mi casa, tenía que responder a los llamados para que me integre al juego, con un ruborizado "no me dejan".

En el fútbol posiblemente era el más patadura, aunque más propiamente graficado, debería decir el más debilucho, el de menor fuerza en la patada, y el de menos habilidad en el dominio de la pelota.

¡Qué pelotas las de esos tiempos! la número cinco, de cuero, áspera, pesada, y recontra pesada cuando estaba mojada; casi todas las familias teníamos una, e íbamos rotando en quién la ponía para el partido; esa pelota se cuidaba como el más preciado tesoro.
Recuerdo que la mía merecía especiales atenciones de mi parte; luego de un partido le pasaba cuidadosamente sebo (grasa vacuna) que protegía al cuero; era de tajadas hexagonales, y había aprendido a descoserla, emparchar la cámara de goma cuando sufría pinchaduras, y volver a coserla con un par de agujas; claro que cuando ya me quedaba muy ovalada recurría a los servicios de un artesano zapatero.

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EL BUENO, EL FEO Y EL MALO

IMAGEN DE www.caratulasdecine.com

Otos de los juegos al aire libre que compartíamos, era el de los “Cowboys”, coboy en nuestro lenguaje, y consistía en buscar un escondite, ya sea entre los tubos de cemento, alcantarillas, escombros, árboles y demás accidentes del predio, armados con pistolas o escopetas fabricadas toscamente con madera blanda por nosotros mismos, pero sin detalles estéticos, resultando ser solamente la silueta del arma pretendida; una vez todos escondidos, había que moverse sigilosamente, arrastrándose, para ubicar a cualquiera de los enemigos, sorprenderlo, apuntándole con el juguete, y gritando ¡Bang! ¡Bang! ¡Estás muerto!, a lo que el atrapado respondía, de acuerdo a su humor, con contorsiones o alaridos, hasta quedar tirado en el piso; lógicamente que la acción de atacar a uno de los contrincantes, te exponía a que los demás descubrieran tu escondite.

En el pueblo, existía una sala de cine, en el predio que ocupaba el templo y la casa parroquial; llevaba por nombre “Cine Cultural” y era administrado por el cura Joaquín Bonaldo, de la Orden de los Siervos de María, capellán de la entonces Base Aérea de Reconquista. En esa sala, se proyectaban sábados y domingos por la noche, programas de doble función, con un introito del Noticiero, en el que se podían ver sucesos recientes vinculados con la política, el deporte u otros temas, y también con un intervalo entre una película y otra.

Los domingos por la tarde, el Cine Cultural, ofrecía especialmente para los niños, la función “Matinée”, en la que por lo general, se proyectaba el Noticiero, la “cola” (adelanto) de las películas programadas para la semana siguiente, y luego un film que casi siempre era “de guerra”, o de vaqueros (Cowboys), la famosa zaga de la conquista del oeste norteamericano, donde invariablemente aparecían, el muchacho, el mocito, el bueno, el malo, el feo, el bandido, el pistolero, el “Sheriff”, el “Saloon” y el desgraciado exterminio de los indios (en nuestro país no se quedaron cortos con ese tema, primero, durante el Virreinato del Río de la Plata, con la esclavitud a la que eran sometidos los aborígenes especialmente encomendados a trabajos forzados en las minas de plata de Potosí, y más tarde, habiéndose ya constituido la República Argentina, con la “Conquista del desierto”, la colonización de distintas regiones, y el reclutamiento obligatorio para ser carne de cañón en las guerras por la independencia o en la tristemente célebre guerra contra la República del Paraguay).

Los filmes habitualmente se proyectaban en blanco y negro, pero solíamos ligar de tanto en tanto, alguno en “Tecnicolor” y “Cinemascope”, técnicas de última generación para nuestra época.

De vuelta a casa, los hermanos Juan Carlos, Rubio y Negro, solían en el patio de su vivienda, hacer la representación de la película que habían visto. En una de esas emulaciones, la oportuna atención de un vecino, impidió una tragedia, al socorrer al pobre Juan Carlos, que estaba siendo colgado de un árbol, con la soga al cuello, pues en el film que habían presenciado, justamente uno de los bandidos era ajusticiado en la horca.

HOMERO ALCIBIADES RACETO

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  • MILAN KUNDERA
    • MILAN KUNDERA
    • Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
    • Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


  • ALEJANDRA PIZARNIK

    • ALEJANDRA PIZARNIK
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      Desnudo soñando una noche solar. He yacido días animales. El viento y la lluvia me borraron como a un fuego, como a un poema escrito en un muro.

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  • FRUTA AMARGA
    Si la fruta es amarga
    no es culpable la tierra
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    Tiene el hombre la culpa
    que arrojó la semilla
    con las manos amargas.
    Yo lo acuso en voz alta:
    he vivido en la tierra
    y la tierra no es mala.
    Yo lo acuso en voz alta:
    tuve un árbol hermano
    que dejó mi alma blanca.
    Yo menciono su culpa
    que ahora llamo la nuestra:
    somos hombres culpables
    de sembrar la semilla
    con las manos amargas.

    PABLO ALCIDES PILA (1960)

    Publicado en
    Pájaros en el Camino,
    recopilación de poemas
    de Pablo Alcides Pila,
    recientemente galardonado
    con el premio
    SANTA CLARA DE ASIS
    por su programa radial
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    MI ULTIMA FLOR

    De todas las flores
    bellas que han perfumado
    ninguna con tu fragancia
    ni tu candor,
    por eso es que en mi
    recuerdo has perdurado
    tan fiel como aquel
    entonces, mi última flor.

    Lozana, grácil y esbelta,
    mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré,
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Lozana, grácil y
    esbelta, mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Autor: Salvador Miqueri

    - Avelino Flores




    COSAS QUE PASAN


    >
    Nadie salió a despedirme
    cuando me fui de la estancia
    solamente el ovejero, un perro nomás,
    Cosas que pasan.
    El asunto, una zoncera,
    un simple cambio de palabras,
    y el olvido de un mocoso,
    del que puedo ser su tata.
    Y yo que no aguanto pulgas,
    a pesar de mi ignorancia,
    ya no mas pedí las cuentas,
    sin importarme de nada.


    No hubiera pasado esto,
    si el padre no se marchara,
    pero los patrones mueren,
    y después los hijos mandan.
    Y hasta parece mentira,
    pero es cosa señalada,
    que de una sangre pareja,
    salga la cría cambiada.


    Los treinta años al servicio,
    pal’ mozo no fueron nada,
    se olvido mil cosas buenas,
    por una que salió mala.
    Yo me había aquerenciao,
    nunca conocí otra casa,
    que apegado a las costumbres,
    me hallaba en aquella estancia.

    Sí hasta parece mentira,
    mocoso sin sombra e’ barba
    que de guricito andaba,
    prendido de mis bombachas.
    Por él, le quité a unos teros
    dos pichoncitos, malaya!
    Y otra vez, nunca había bajao un nido,
    y por él gatié las ramas.


    Cuando ya se hizo muchacho,
    yo le amansé el malacara,
    y se lo entregué de riendas,
    pa’ que él solo lo enfrenara.
    Tenía un lazo trenzao,
    que gané en una domada,
    pal’ santo se lo osequié,
    ya que siempre lo admiraba.


    Y la única vez que El patrón,
    me pegó una levantada,
    fue por cargarme las culpas,
    que a él le hubieran sido caras.
    Zonceras, cosas del campo,
    la tranquera mal cerrada,
    y el terneraje e’ plantel,
    que se sale de las casas.
    Y eso, pal’ finao patrón,
    Era cosa delicada.


    Y bueno, pa’ que acordarme
    de una época pasada,
    me dije pa’ mis adentros,
    todo eso no vale nada.


    Sin mirarnos, arreglamos,
    metí en el cinto la plata,
    le estiré pa’ despedirme mi mano,
    Pa’ que apretara,
    y me la dejó tendida,
    cosa que yo no esperaba.
    Porque ese mozo no sabe,
    si un día ha de hacerle falta...

    Tranqueando me fui hasta el catre, alcé un atado que dejara,
    y me rumbié pal’ palenque,
    echándome atrás el ala.
    Ensillé, gané el camino,
    pegué la ultima mirada
    al monte, al galpón, los bretes,
    el molino, las aguadas,

    De arriba abrí la tranquera,
    eche el pañuelo a la espalda,
    por costumbre, prendí un negro,
    talonié mi moro Pampa,
    y ya me largué al galope,
    chiflando como si nada.


    Nadie salió a despedirme
    Cuando me fui de la estancia,
    Solamente el ovejero,
    un perro nomás,
    Cosas que pasan.


    Poema de Don Víctor Abel Jiménez
    Musica de Jose Larralde




    Mensajes del Alma



    En mi país por año hay
    15 mil chicos que vuelan
    como angelitos con sus
    alas por el buen aire
    con la suerte y la calma
    de no haber conocido nada

    para seguir siendo buenos
    quizás Dios robó esas almas

    Que piensas cuando te
    hablo de todo lo que paso
    viste que todas las
    cosas se saben con el tiempo
    suelto y aún viviendo
    el católico que bendijo
    ya perdió hace mucho
    tiempo su lugar en el cielo


    Todos los días que te
    lleve saber como esto fue
    te servirá para ser en
    otro tiempo algo más libre


    Son las únicas palabras
    que te pido escuchar si no me muero de
    verguenza hoy aca a todos por igual
    alguien nos espera
    y de cualquier
    manera llorarás


    Que dignidad tan grande la
    de creer siempre en la vida
    con solo ver una flor
    brotando entre las ruinas


    Tu canción fue la rueda de
    los días que siguieron
    tu canción fue mas lejos
    que la muerte que te hicieron
    no tengas miedo ya dimos
    la vuelta al espanto
    un viento algo más calmo
    se viene anunciando


    El polvo de estas calles
    pone a santo con represor
    pone al inocente en pena
    y despierta al asesino
    témpano del olvido y
    de nunca decir nada
    cuantas mirandas caídas
    sin ver que es lo que pasa
    ningún dolor se siente
    mientras le toque al vecino
    el que manda a matar
    es para sentirse mas vivo

    Son mensajes del alma
    herida pero bien clara sobre
    lo cobarde toda la verdad
    ángel rubio de la muerte
    de que poco te sirvió
    el himno, Jesús, la bandera,
    y el sol que te vió.


    LEON GIECO
    • Mahatma Gandhi
    • Si nosotros existimos,
    • si nuestros padres
    • y sus padres han existido,
    • entonces es natural
    • creer en el Padre
    • de toda la creación. Si Él no existe,
    • nosotros no existimos
    • en parte alguna.
    • Él es uno y, al mismo
    • tiempo, es muchos.
    • Es más pequeño que un
    • átomo y más grande que el
    • Himalaya.
    • Lo contiene hasta una gota
    • del océano y,
    • sin embargo, ni los
    • siete mares
    • pueden encerrarlo.
    • La razón es impotente
    • para conocerlo.
    • Él está más allá
    • del alcance o la
    • aprehensión racional.
    • No es necesario
    • que continúe insistiendo
    • sobre el tema.
    • En esta cuestión
    • lo esencial es
    • la fe. Mi lógica puede
    • hacer
    • y deshacer innumerables
    • hipótesis.
    • Un ateo podría derrotarme
    • en un debate;
    • sin embargo,
    • mi fe corre tanto
    • más rápidamente que mi razón,
    • por lo cual puedo desafiar a
    • l mundo
    • entero y decir que
    • "Dios es, fue y será siempre.”
    • No obstante, aquellos que
    • quieran negar su existencia,
    • tienen la
    • libertad de hacerlo.
    • Dios es misericordioso
    • y compasivo:
    • no es un rey
    • terrenal que necesita un
    • ejército para hacernos
    • aceptar su poder.
    • Él nos
    • concede la libertad y,
    • sin embargo,
    • Su compasión ordena
    • obediencia a
    • Su voluntad.
    • Si alguien desdeña inclinarse
    • ante Su voluntad, El dice:
    • "Así sea; no por esto mi
    • sol brillará menos para ti,
    • ni tampoco mis
    • nubes para ti han de llover menos.
    • No necesito forzarte para que aceptes
    • mi poder."
    • Dejemos, pues,
    • al ignorante que discuta
    • la existencia de
    • semejante Dios.
    • Yo soy uno de los millones
    • de hombres sabios que
    • creen en El y nunca
    • me cansaré de inclinarme ante
    • El ni de cantar Su gloria.