Homero Alcibiades Raceto,
caminando por la cuerda
floja, aunque no sea
equilibrista de circo ni
aficionado a deportes
extremos.
De AVELLANEDA, ciudad del
norte de SANTA FE, en la
REPUBLICA ARGENTINA
Poema laureado con el 1º Premio en el Certamen Internacional de Poesía "Colores en tiempos literarios" Córdoba-Argentina publicado en la Antología del mismo nombre, en Córdoba Argentina – 08/2005 - Edit. NovelArte (Pág. 107)
Las vaguedades de mi alma tienen una raíz remota, que han tallado mis entornos a golpes de soledad, lo presiento en el silencio nocturno de mi almohada, me cobija una mañana cubierta de rocío en el andén...
Las vaguedades de mi alma me miran desde un espejo furtivo que devuelve la imagen siempre viva de un ¿por qué? las arrugas de mi frente son profundos lugares del ayer, sobre un infinito sueño colgado de mis párpados ociosos...
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Las vaguedades de mi alma ya se han ido, ya no están, reviven esperanzas y el coraje me arrebata, suscribo en poemas un nuevo destello de esperanzas y rocío, entre el verso y la alborada inauguro una oración...
Ahora tengo un espejo virgen donde mi alma se retrata, preciosos senderos con mojones fijos en lejanos parajes, consistencia firme, cimiento sobrio y un destello de luna, las certidumbres de mi alma ya encontraron su lugar...
Un callado sitio, atalaya perfecto y silencioso, sembrado de amores y bellos espacios abiertos, vigía atento donde aquietaron ya sus alas las últimas vaguedades de mi alma...
N-Estas manos, portadoras de sentires, guardan palabras calladas, y gestos que trascienden; poseen el poder de llenar esos vacíos que en secreto atesoramos, y la fuerza de esperar consonancias. Mis manos aladas tienen la magia de estar latiendo cuando van hacia ti en vuelo… mis manos son caricias, las tuyas fortaleza; tus manos y las mías tejen eternidades...
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F- Es el táctil discernir sobre tu piel las notas extremas los bemoles de la distancia el sueño de los gigantes Tocar allí adentro después de la cueva en ese recóndito lugar donde duermen tus silencios, el sentido de la vida
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N-Cuando tus manos llegaron a ese recóndito lugar se acabaron los silencios y las distancias, comulgaron sentires y se produjo el grato encuentro tu cuerpo y el mío, con música de estrellas palpitar de tambores y mis labios buscando los tuyos para llenar los anhelos desde ayer postergados...
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F- luego... Ellas abren tus piernas acariciando tus muslos palpando suavemente esos labios humedecidos para penetrar entonces mi lengua serpentina electrizante indomable absorbiendo dispersa tragando los ácidos...
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N-Tus manos y mis manos se hicieron serpientes entrelazadas que con lenguas viperinas, indomables hurgaron los recónditos donde se guarda el bálsamo dulce que nace del misterio, que es vida y da vida. Tus labios danzando sin ritmo sobre mi delicada flor, me transportaron desde el cielo al averno hasta darte a sorber con deleite el néctar delicioso que es presente de amor...
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F- las manos...? Ellas esperan junto a los brazos ellas se aferran a tu piel ellas son tenazas para no dejar escapar el cauce del rio que está llenando mis venas Ellas te acarician desesperadas sin sentido ni tiempo ni palabras hasta que penetra mi sexo tu sexo y se realiza la magia en el vaivén del delirio al ritmo de las olas al compás de los huracanes que convulsionan arrastrando verdades sueños fantasías sentimientos y locuras hasta el abismo de la calma
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N-Ellas propician la vorágine que lleva nuestra sangre y encienden las venas. Una lucha cuerpo a cuerpo, es el desenlace de esta búsqueda de más sensaciones... y un vaivén convulso deja oír su gemir en el éxtasis final, compartido, gratificante, satisfecho, delicioso, y ahora, exultas nuestras manos descansan...
F- Mis manos, entonces acarician tu cara tu pelo el borde de tus palabras las besas te beso y ellas se despiden de tus manos hasta la próxima alborada...
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N-Tus manos y las mías dieron sentido a nuestras vidas...
Gracias Fredy por invitarme a este “duelo poético”; en honor a la verdad, debo decir que no fue un trabajo literario, fue más bien un deleite. Este es mi primer envío para “EROS NAVEGA CON NOSOTROS"
Las manos que ilustran el poema, son dibujos hechos a lápiz por Ninfa
Todas somos Frida Dijo la filósofa Se sacó la camiseta Y mostró una cicatriz En el lóbulo frontal [las mujeres lo tienen en el útero, piensan con el vientre y juzgan con la entraña]
Dijo también que todas Nos pintamos un rostro Sobre piel o sobre tela, Unas cejas, un bigote, unas trenzas Que desmientan El frágil cascarón que queda abajo. Y unos trajes de colores que disfracen Esos huesos tan faltos de glamur Con sarapes enroscados en los muslos, los hombros, la cintura.
Todas somos Frida. Con un Diego Tan feo como un sapo veterano De ojos grandes y párpados hinchados Vientre lleno y falo indoblegable, Haciendo juego.
Todas somos Frida. Con espejo incorporado Que vigila las poses del modelo En la cama de hierro de unas vísceras Constantes en la alarma del quirófano, Unos senos que amenazan con tomías Y obscenas ortopedias.
Todas somos Frida Cuando vamos a nuestro vernissage Con la cama puesta en ambulancia Para discutir los tropos y las formas que creamos. Todas somos Frida, cicatrices y cenizas.
Mi cuerpo es un mapa del dolor
Mi cuerpo es un mapa del dolor Las uñas [con restos de piel enrojecida] Disparan las flechas de la fuga o de la despedida Mis cabellos señalan rumbos de extravío En el sinsentido de las jeringas del reloj El rodete en espiral despista a los piratas Que husmean por hacerse con el mapa Mis venas vuelven mientras mis arterias van Ya con cierta fatiga de impaciencia. Ni mis senos ni mis rotulas Son bizcos, pero igual, No se sabe dónde apuntan: ¿Adelante? ¿Al abismo? Mis ojos se revuelven en guiños y soslayos contradichos Sin claves con implícitos, No resuelven. Mis pies miden los pasos que llevan al tesoro Los seguirás sin hacer sombra en las espaldas,
Porque vendrás, bandido, Y enrollará la piel ajada Y con ella partirá a la isla prometida. Sobre arena de playa desplegará este cuerpo -este mapa del dolor- como una alfombra hollada mientras mi piel se dora como hogaza y el calorcito marca las líneas a seguir Habrá de persignarse en la frente el corazón las ingles De lamer las cicatrices del costado Y sí: Contará los pasos, bailará su baile [no me tapes el sol] y por fin el pico hierro cavará en los tres puntos ¿acertará en primera? ¿el tesoro es uno o trino? Plata gris del cerebro Granates y rubíes de dulzuras en el pecho Abajo sombra fresca de cavernas minerales Toma el cofre Mi cuerpo es un mapa del dolor.
Lluvia
Mientras lloran las cuerdas de mi garganta Aguanta el cielo un toldo, inminente, oscuro y ominoso. Ya llovía antes en mí, en mi cuaderno Mis ollas y mi suéter, que acabo de doblar Con sus húmeros lisos en la espalda. Sobre su cuello volcado. Mi cabeza llueve una garúa helada y en el cielo Los pájaros caen, por vencidos, como cáscaras de fruta Como medias en par que enrollo fláccidas. Las cuerdas son ahora un cello lastimero que no mueve mis labios. El cielo arría su estandarte negro Y en los pliegues se dibuja el fuego. Entre mis frontales, el alma de la caja tensa unos cordones venosos por afuera. Es la angustia que aún llueve En los patios las alcobas los armarios, Debajo de las mesas y las sillas, Adentro de los libros y las cartas, en las máquinas de hablar Y en la harina, el arroz y las lentejas. Las macetas desbordan su copa de tierra y salpican mis pantuflas. Ya no hay silencio o música Solamente y por las comisuras del patio embaldosado Agonizan canaletas y rejillas un barrito baba color de hoja café.
biografia:
lic. en letras, dramaturga-humorista colaboradora de la revista humor desde 1981 a 1990. Docente publica ahora novela breve Mandorla
Bocas abiertas redondo abismo lunar rodando por el césped del universo ambiciosas monedas flexas en busca del plenilunio amoroso.
Azul
Esta noche tiene tu rostro azul Ojos de noche azul Y mi deseo es azul Bendito color de los mares maldito náufrago en alta mar Sigo nombrando al velero que navega sin capitán ni timonel Cómo sueña el amor cuando el itinerario está escrito sobre estelas Esta noche tiene de luces urgencias jadea silenciosa quizá extravíe su ruta y se olvide del relámpago mientras el deseo es azul Voy a anunciarlo en mi verso: todo tiene tu azul Escribo en tus ojos
Ruinas
He parido un bosque de luz en la cantera y eso es todo no exijas el gajo cuneiforme del espanto Me trasmuto en ave y vuelo Lo peor es salirse de uno mismo y sembrarse en tiempo de espantapájaros cuando la palabra orfandad camina sola llevando semilla de úteros dormidos en pico rasgado letra agónica devorada cría sílabas como insectos que zumban la noche que se aleja
Una resaca de follaje se me esparce ahora sin mí cómo haré para llegar adonde no he ido nunca.
La noche se me resbala escurridiza noche, Noche zorra.
Y el útero henchido de fuego signos de mi sombra de lo que queda luego de las ruinas de la noche y de lo que no escribiré.
Los pájaros
En mi palacio hay
una jaula de oro. Salven a los pájaros de mi cuerpo, esos que picotean despojos de mi tristeza enclaustrada en lágrima. Caballos de fuego erizados cual pezón ardido cantan y son sueños acorralados en el miedo de la nada. Sólo deseo que muerde el trino de las carnes A veces se pliega, otras expande en alas y vuela. A veces, sólo a veces son sólo pájaros. Otras trino. Y mi sexo que sube música en la enredadera del pensamiento. Hay que salvarlos de mi carne y el sexo que se hace pájaros y vuela, vuela...
Fundación
Atraviesa la cárcel de mi cuerpo erigiendo en mi piel la incontenible sabia del éxtasis Difunde besos como un manantial infinito de ideas Hiere hasta el hueco augural perpetuando un nombre perdido Escupe en mi ego una luz tenue que me asedie y aprenda a caminar a ese lugar donde sólo quede mi desnudez Funda una nueva mujer y la antigua quémala y arroja sus cenizas al viento o al mar Que no se hable más de ella...
Mil soles espléndidos
Despunta en el horizonte nuestro deseo de libertad mientras descorre el velo de la carne flagelada, el viento en cárcel de lino envoltorio de siglos atroces nos atan a mil soles espléndidos la rendija de días vejados con el rostro oculto en el burka y el corazón enterrado en dunas de almíbar amargo
Vejadas
Sobrevivirán las mochilas sin dueñas el calcetín y hasta el pequeño sostén Sobrevivirán los instantes de inquietud el resoplo en el rostro inexistente en las uñas y los cabellos que se niegan El sol rojo sangre en la heredad Y el sudor de la vena sudada los senos limpios y el sexo nuevo
Sobrevivirán las risas infantiles en el sollozo de sus progenitores en el aula disponible y la silla vacante Sobrevivirán su fertilidad de espumas y sus ilusiones enteras, sin detenerse...
Deseo
La mirada abierta de la mañana entra por el portillo de tus ojos desnudando mi follaje Y mis nalgas de luna y uvas ruborizan el espanto de la muerte que espera su cosecha Buscan tus estrellas en espiral un combate fortuito entre navajas encienden el precipicio de las sombras El deseo se hace viento huracanado mas arde el amor como un fósforo que desvistiese al pudor Un vino caliente se derrama en las copas de los cuerpos brindis perfecto en ritual de los cristales luego se duermen tus ojos saciados Nace la lágrima de gozo. La muerte se aleja silenciosa Y torna la puerta.
Los caprichos de la luna
A veces soy, estoy / medialuna menguante / ir al encuentro / crecer a tu mirada el cráterpezón Esperando acercarme a tu heredad satélite capturado y devoto Mas cuando danza la transparencia ilimitada / espacial de las naves en efluvios, en el juego de acercarse apareo de Caronte y Júpiter Nacarón y sepia en el tálamo del mar del cielo pintan el capricho de la tarde llego hasta el clímax, luna llena golosa.
Y los sexos montados reflejados en el manto del espejo un eclipse esparciendo una sola nota de música que salpica toda tristeza.
Y en un desgano de hembra dormida en el bosque eternal voy entregándote mis caprichos de lunallena que desmigajas en amplia boca estrellada cuando la marea baja retira el goce
Ofrenda
Me pides un poema / espejo / coito estando ebrio de mi pieluna con tu acequia llegando al mar Implacable escurridizo lento, vas cubriendo en heraldo combate la epidermis de mi manto Ya desnuda y saciada rosa negra / racimo de uvas deslizo mi vino dulce tentando tus labios
Ritual de fuego en el ciclo de los besos que muerden el hilo del placer tejen hebras húmedas, espigas de semen benditas que bebo de tu cáliz. Las manos que suben y bajan agitando las palomas como una plegaria cruel en las paredes del corazón de piedra y madera. Edificio donde queda tu obra templo donde edifico mi ofrenda.
Marcela Vanmak
Escritora argentina (1965). Profesora de español para extranjeros en Israel, donde reside.
Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que le liban las nalgas en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga den la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás –empavesadas como fragatas- van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores,
viven en la angustia de que las nalgas se les pudran,
como manzanas que se ahn dejado pasar,
y el deseo de los hombres las sofoca tanto,
que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé,
ya que no tiene el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos
y arrojárselo, a todos los que les pasan la vereda.
Buenos aires, octubre de 1920
de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER
ALEJANDRA PIZARNIK
MADRUGADA
Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.
BANDERA ARGENTINA
BANDERA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
ESCUDO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
BANDERA DE LA CIUDAD DE AVELLANEDA
FRUTA AMARGA
Si la fruta es amarga
no es culpable la tierra
ni es culpable la planta.
Tiene el hombre la culpa
que arrojó la semilla
con las manos amargas.
Yo lo acuso en voz alta:
he vivido en la tierra
y la tierra no es mala.
Yo lo acuso en voz alta:
tuve un árbol hermano
que dejó mi alma blanca.
Yo menciono su culpa
que ahora llamo la nuestra:
somos hombres culpables
de sembrar la semilla
con las manos amargas.
PABLO ALCIDES PILA (1960)
Publicado en
Pájaros en el Camino,
recopilación de poemas
de Pablo Alcides Pila,
recientemente galardonado
con el premio
SANTA CLARA DE ASIS
por su programa radial
RESCATE POPULAR
De todas las flores
bellas que han perfumado
ninguna con tu fragancia
ni tu candor,
por eso es que en mi
recuerdo has perdurado
tan fiel como aquel
entonces, mi última flor.
Lozana, grácil y esbelta,
mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré,
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Lozana, grácil y
esbelta, mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Autor: Salvador Miqueri
- Avelino Flores
COSAS QUE PASAN
>
Nadie salió a despedirme
cuando me fui de la estancia
solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
El asunto, una zoncera,
un simple cambio de palabras,
y el olvido de un mocoso,
del que puedo ser su tata.
Y yo que no aguanto pulgas,
a pesar de mi ignorancia,
ya no mas pedí las cuentas,
sin importarme de nada.
No hubiera pasado esto,
si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren,
y después los hijos mandan.
Y hasta parece mentira,
pero es cosa señalada,
que de una sangre pareja,
salga la cría cambiada.
Los treinta años al servicio,
pal’ mozo no fueron nada,
se olvido mil cosas buenas,
por una que salió mala.
Yo me había aquerenciao,
nunca conocí otra casa,
que apegado a las costumbres,
me hallaba en aquella estancia.
Sí hasta parece mentira,
mocoso sin sombra e’ barba
que de guricito andaba,
prendido de mis bombachas.
Por él, le quité a unos teros
dos pichoncitos, malaya!
Y otra vez, nunca había bajao un nido,
y por él gatié las ramas.
Cuando ya se hizo muchacho,
yo le amansé el malacara,
y se lo entregué de riendas,
pa’ que él solo lo enfrenara.
Tenía un lazo trenzao,
que gané en una domada,
pal’ santo se lo osequié,
ya que siempre lo admiraba.
Y la única vez que El patrón,
me pegó una levantada,
fue por cargarme las culpas,
que a él le hubieran sido caras.
Zonceras, cosas del campo,
la tranquera mal cerrada,
y el terneraje e’ plantel,
que se sale de las casas.
Y eso, pal’ finao patrón,
Era cosa delicada.
Y bueno, pa’ que acordarme
de una época pasada,
me dije pa’ mis adentros,
todo eso no vale nada.
Sin mirarnos, arreglamos,
metí en el cinto la plata,
le estiré pa’ despedirme mi mano,
Pa’ que apretara,
y me la dejó tendida,
cosa que yo no esperaba.
Porque ese mozo no sabe,
si un día ha de hacerle falta...
Tranqueando me fui hasta el catre,
alcé un atado que dejara,
y me rumbié pal’ palenque,
echándome atrás el ala.
Ensillé, gané el camino,
pegué la ultima mirada
al monte, al galpón, los bretes,
el molino, las aguadas,
De arriba abrí la tranquera,
eche el pañuelo a la espalda,
por costumbre, prendí un negro,
talonié mi moro Pampa,
y ya me largué al galope,
chiflando como si nada.
Nadie salió a despedirme
Cuando me fui de la estancia,
Solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
Poema de Don Víctor Abel Jiménez
Musica de Jose Larralde
Mensajes del Alma
En mi país por año hay 15 mil chicos que vuelan
como angelitos con sus alas por el buen aire
con la suerte y la calma de no haber conocido nada
para seguir siendo buenos quizás Dios robó esas almas
Que piensas cuando te hablo de todo lo que paso
viste que todas las cosas se saben con el tiempo
suelto y aún viviendo el católico que bendijo
ya perdió hace mucho tiempo su lugar en el cielo
Todos los días que te lleve saber como esto fue
te servirá para ser en otro tiempo algo más libre
Son las únicas palabras que te pido escuchar
si no me muero de verguenza hoy aca
a todos por igual alguien nos espera
y de cualquier manera llorarás
Que dignidad tan grande la de creer siempre en la vida
con solo ver una flor brotando entre las ruinas
Tu canción fue la rueda de los días que siguieron
tu canción fue mas lejos que la muerte que te hicieron
no tengas miedo ya dimos la vuelta al espanto
un viento algo más calmo se viene anunciando
El polvo de estas calles pone a santo con represor
pone al inocente en pena y despierta al asesino
témpano del olvido y de nunca decir nada
cuantas mirandas caídas sin ver que es lo que pasa
ningún dolor se siente mientras le toque al vecino
el que manda a matar es para sentirse mas vivo
Son mensajes del alma
herida pero bien clara sobre lo cobarde toda la verdad
ángel rubio de la muerte de que poco te sirvió
el himno, Jesús, la bandera, y el sol que te vió.