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Categoría: PERSONAJES

MERCEDITAS

raulcelsoar 20/11/2009 @ 15:37

MERCEDITAS

Merceditas - Chamamé
Letra y música de Ramón Sixto Rios

MERCEDITAS

Qué dulce encanto tiene
en mis recuerdos Merceditas
aromada florecita
amor mío de una vez.

La conocí en el campo
allá muy lejos, una tarde
donde crecen los trigales
provincia del Santa Fé.

II

Así nació nuestro querer
con ilusión…con mucha fe
pero no se porque la flor
se marchitó y muriendo fue.

I(bis)

Como una queja errante
en la capiña va flotando
el eco vago de mi canto
recordando aquel amor…
porque a pesar del tiempo
transcurrido es Merceditas
la leyenda que palpita
en mi nostálgica canción.

II(bis)

Y amándola con loco amor
así llegué a comprender
lo que es querer, lo que es sufrir
porque le dí mi corazón.

MERCEDITAS

de http://www.magicasruinas.com.ar/pieilustra035.htm

Mercedes Stickler, esa "gringa santafecina de dulce encanto" que deslumbró y enamoró al compositor Sixto Ríos, que le dedicó el chamamé "Merceditas", un hito en la música del Litoral, falleció ayer en el hospital de Esperanza, próximo a esta capital, víctima de una enfermedad terminal.

Mercedes tenía 84 años y en las últimas semanas se presentía este final, cuando fue internada en la sala de Oncología del Hospital Iturraspe, de esta capital.

Stickler seguía viviendo en la localidad de Humboldt, 60 kilómetros al oeste de esta capital, en cuya zona rural acompañó a su familia en las labores de campo. Hacía más de 10 años que vivía sola, luego del fallecimiento de su hermana, única familiar directa que poseía.

A comienzos de este año, el gobernador Carlos Reutemann le rindió un homenaje, distinguiéndola como ciudadana destacada de la provincia.

Sixto Ríos la conoció en una visita a los campos de la zona cuando Merceditas era una adolescente. Impactado por su belleza de alemana gringa, cuyos ascendientes llegaron a colonizar estas tierras, el folklorista le dedicó el chamamé que por décadas fue una de las composiciones características del Litoral argentino.

"Fue una linda historia de amor; para nosotros, un mito viviente", reflexionó Germán Calau, presidente comunal de Humboldt.

Merceditas también correspondió a aquellos sentimientos del joven poeta que le dedicó su obra. Nunca contrajo enlace, y cada vez que alguien le recordaba su pasado se refería a la canción como "un homenaje que pocas veces entendí, pero que mucho me halaga".

Aquí, Cosquín

En la última edición del festival folklórico de Cosquín, Mercedes fue invitada porque, según dijeron los organizadores, se le haría un homenaje. La mujer estuvo en Cosquín durante tres días, pero el homenaje nunca se produjo.

José E. Bordón en Diario LA NACIÓN

Un amor errante

SIXTO RIOS

Se conocieron en un club de Humboldt, Santa Fe. Fue amor a primera vista pero ella, aferrada a su terruño y a su familia, no aceptó dejar todo por él, un empedernido viajero. La escritora Silvia Miguens narra la historia de amor que vivió e inmortalizó Ramón Sixto Ríos en su canción Merceditas.

Con el último acorde, Ramón giró la guitarra y se abrazó a ella como quien abraza a una mujer que ama. Pero todavía no la amaba. Por el momento sólo le echaba el ojo. No obstante, ansioso porque los aplausos no terminaban, saludó con la guitarra en alto y abandonó el escenario del Club Sarmiento de Humboldt. Y es verdad, aún no la amaba, pero con sólo vislumbrarla entre el público intuyó que esa mirada transparente era la de su musa.

Dejó la guitarra y corrió al salón. Cuando ella le aceptó el baile su corazón dio un vuelco, la gringuita del vestido blanco sólo le pidió tiempo, tiempo para terminar el refresco. Carmín sobre carmín, se dijo a sí mismo viendo que la boca de ella naufragaba en el vaso de granadina. Algo torpe, aunque sin perder encanto, el hombre le extendió la mano y se presentó como Ramón Sixto Ríos. Mercedes Strikler Kahlow –murmuró la muchacha entregándole la suya–. Él la tomó y cuando besó la mano supo de inmediato que le auguraba dulces momentos. Mercedes se disculpó, y quiso llevarse un dedo a la boca porque se dio cuenta de que había unas gotas de granadina. Él, sin soltarla, le aconsejó disculparse siempre… pero por la inmensa dulzura de sus ojos. Ella bajó la vista y se entregó al baile.

A los pocos días, la primera vez que Ramón visitó la casa de los Strikler, hizo saber a Mercedes que tenía 26 años, que había nacido en la ciudad de Federación allá por el año 1913, que estaba de paso pero debía regresar con la compañía a Buenos Aires por otro compromiso teatral, y que estaba enamorado. Mate y bizcochos de por medio, fue anoticiado de que un 16 de diciembre de 1916 Alberto Strikler y Margarita Kahlow vieron nacer a la pequeña Mercedes, ahí en Humboldt, tierras adonde había llegado el abuelo Strikler con otros tantos suizos, casi a final del siglo haciendo parte de una de las tantas corrientes inmigratorias propiciadas por Sarmiento.

El enamoramiento fue a primera vista, como todos, pero también a primera vista ambos se dieron cuenta de que Ramón como entrerriano de ley era más río que tierra; mientras que ella, pese a llevar el cielo en los ojos y el sol en el pelo, era tierra y no tan río.

UN AMOR ERRANTE MERCEDITAS, LA LEYENDA QUE PALPITA

 merce.jpg

Se conocieron en un club de Humboldt, Santa Fe. Fue amor a primera vista pero ella, aferrada a su terruño y a su familia, no aceptó dejar todo por él, un empedernido viajero. La escritora Silvia Miguens narra la historia de amor que vivió e inmortalizó Ramón Sixto Ríos en su canción Merceditas. Con sólo vislumbrarla entre el público intuyó que esa mirada transparente era la de su musa Él era proclive a la emigración; nacido en Federación vivía en Buenos Aires y la música lo llevaba a todas partes. Ella, a pesar de ser resultado de la inmigración, o justamente por eso, se aferraba a esos parajes santafesinos en los que el abuelo Strikler fundó la colonia Humboldt. Le pertenecía, debía lealtad a sus ancestros, a ese concepto se amarraba Mercedes.

merce2.jpg

Desde muy chica, con sus padres y Ernestina, su hermana menor, siguieron sembrando los surcos abiertos por el abuelo. Sus días transcurrían en las tareas de campo, especialmente con el tambo. Después de morir don Alberto, doña Margarita se volvió a casar. Esto no cambió las circunstancias de Mercedes, al contrario, trabajó más aún. No estaba en sus planes inmediatos, ni futuros, abandonar su tarea pastoril ni a su madre. Por lo tanto, con el corazón herido a causa de su propia cobardía, o conciencia, rechazó la propuesta del caballero andante. Ramón, sin resignarse del todo, se fue a la Capital prometiéndole regresar en seis meses, y le rogó que postergara la respuesta hasta entonces.

Pero Mercedes supo que no debía, ni podría, irse de Humboldt. Aun si su vida no resultaba cómoda ni sencilla. Carecían de luz eléctrica y el trabajo de tambo, especialmente el ordeñe, empezaba muy temprano: a la una de la mañana ya estaba en pie comenzando las tareas, único modo, el madrugón, de abarcar todas las tareas rurales, cuidar los pollos, trabajar en la quinta, y muchas otras actividades con las que, aun sin pretenderlo, volvió a acostumbrarse a la ausencia del amor, el de Ramón y el de cualquier otro candidato. De todos modos nunca estaba quieta; alternaba sus días de campo con las salidas a Humboldt, a diez kilómetros, donde con su hermana iban a bailar, especialmente si era carnaval.

Mucha tarea y muchos sueños alimentados, y luego desechados, se sucedieron hasta el día, seis meses más tarde, en que Sixto volvió a la casa y, entregándole el estuche azul con los anillos de compromiso, le propuso casamiento. Una vez más, Mercedes no se sintió capaz de desafiar su destino y el presente; tenía por entonces 24 años, era incapaz de abandonar a su gente y todo aquel ámbito. No se animó a desprenderse a sí misma de su tierra. Consideraba que todas las especies mueren fuera de su hábitat. Una vez más dijo “no” y, como justificativo, mientras le repetía su acongojado no, le señalaba esos campos donde aún se respiraba el espíritu de los primeros suizos. Volvieron a poner distancia el uno de la otra.

Sin embargo, ni Mercedes ni la distancia pudieron impedir que Ramón, en su melancolía, quedase Merceditas Strikler Kahlow prendado de su musa. A los pocos meses, dicen que seis, Mercedes descansaba de su jornada campesina preparando la cena y escuchando la radio, cuando le llamó la atención un chamamecito. “Enseguida me di cuenta –recordaba–: la letra tenía frases enteras que Ramón me había dicho personalmente”. Al parecer, el tema Merceditas era un éxito en la Capital. Más adelante, Ríos le dedicó: Pastorcita de las flores y Las glicinas y, aunque éstas no tuvieron igual repercusión, causaron profunda emoción y nostalgia en la bella suiza de Humboldt.

Pero, como suele suceder, musa y esposa parecen no ir de la mano. Mercedes no había querido casarse con Ramón, ni se casaría con nadie; y él se casó con otra, porque la soledad nunca es buena. Dicen que Ramón no se olvidó de Mercedes, aunque nunca se sabe. En cuanto a “la suiza”, por esos años además de sus tareas y de gozar de los recuerdos, disfrutaba de su soltería, era dueña y artífice de su libertad. Solía subirse a su moto, con campera de cuero y botas, echando al aire su melena rubia y la música que había inspirado; también tarareaba su chamamé cuando desafiaba el viento pero a caballo, como si aquella historia de amor fuese sólo una leyenda pueblerina.

Mientras tanto a Ramón, en Buenos Aires, una vez más le fueron negadas las mieles del amor. Enviudó después de dos años de matrimonio. La Providencia, no contenta con que Ramón tuviese que olvidar a Mercedes, le imponía la tarea de olvidar a su esposa muerta. Años más tarde, una revista porteña publicaba una nota donde una tal Mercedes Strikler, confesaba ser la mujer que había inspirado al compositor Ramón Sixto Ríos en su famoso tema, Merceditas. Cuando la entrevista llegó a manos de la familia, corrieron a mostrársela a don Ramón que nada corto, aun habiendo pasado cuarenta años, le escribió reiterándole la invitación de viajar a Buenos Aires. Sólo entonces ella aceptó, y en el reencuentro por fin Ramón pudo murmurarle al oído las palabras de amor como si fuese un secreto a dos voces. El chamamé Merceditas formaba parte del paisaje musical argentino, y por ende del mundo, pero Ramón no había podido ofrecérselo aún de cerquita y al oído, como aquello que era en realidad: un poema de amor.

Aún habiendo pasado cuarenta años, él le escribió reiterándole la invitación de viajar a Buenos Aires

Que dulce encanto tiene
en mis recuerdos Merceditas
aromada florecita
amor mío de una vez.
La conocí en el campo
allá muy lejos, una tarde
donde crecen los trigales
provincia de Santa Fe.

Así nació nuestro querer
con ilusión...con mucha fe
pero no se por qué la flor
se marchitó y muriendo fue...
Y amándola con loco amor
así llegué a comprender
lo que es querer, lo que es sufrir
porque le di mi corazón.
Como una queja errante
en la campiña va flotando
el eco vago de mi canto
recordando aquel amor...
porque a pesar del tiempo
transcurrido es Merceditas
la leyenda que palpita
en mi nostálgica canción.

Pero a veces el desencuentro no cede su sablazo. En este caso fue la muerte la que dejó ir a Ramón de los brazos de Mercedes. A “la chica suiza de Humboldt” no le quedó entre las manos nada más que el recuerdo de ser la musa inspiradora de una leyenda. La vida se le fue más rápido de lo que imaginó. Cómo saber, en realidad, qué fue lo que llevó a Mercedes a no aceptar el amor de Ramón. Tal vez, no se creyó capaz de tener algo para ofrecer a cambio de un gran amor.

Lo cierto es que no le fue mejor por ser leal a sus ancestros. Empobrecida, al fin la vida se le acabó. Ni sus días de deidad inspiradora ni el reconocimiento de los suyos por cumplir con su deber, fueron atenuante o justificativo para que le fuese concedido el milagro de demorar su partida. Nadie vive sino el tiempo que le fue asignado, 84 años en su caso. Aquel domingo 8 de julio, Mercedes murió en el hospital de Esperanza. Nunca más oír los versos y la melodía de su canción; los sueños se le fueron entre los dedos, como se le había escapado el camino polvoriento de los pagos de Humboldt, al paso de su moto o de los cascos del caballo.

El tiempo de la melodía, y el del amor, se le acabó sin tregua ni piedad. Una enfermedad terminal puso fin a su condición de musa y al goce que provoca la fuerza arrolladora de un amor que nunca se concreta. Sin embargo, poco antes de morir se concedió la paz a sí misma y a Ramón, que la esperaba con nuevas palabras de amor, confesando: “Simplemente, me arrepentí”. Silvia Miguens

Fotos: Gentileza Diario El Litoral Ramón Sixto Ríos

http://www.cardon.com.ar/

VIDEO DEL TEMA MERCEDITAS

interpretado por ERNESTO MONTIEL

LOS ORIGENES DE UN CACIQUE

raulcelsoar 16/11/2009 @ 15:58

PATORUZÚ 

PATORUZÚ .... toda su historia

PUBLICADO EN http://www.atp.com.ar/post/Info/140362/Patoruzu_,toda_la_historia.html


LOS ORIGENES DE UN CACIQUE

Historieta Patoruzú

El día 17 de Octubre de 1928 se anuncia en el diario Crítica, que "Don Gil Contento adoptara al indio Curugua-Curiguagüigua". El 18, otro cartel reza "Mañana debuta el indio Curugua-Curiguagüigua".

Finalmente, el 19 de Octubre del primer cuadro de la tira, asomándose desde la puerta de un tren carguero, el indio grita "¡Guaagua Piragua! ¿Vos sos meu tutor, chei? Curugua-Curiguagüigua te saluda", a lo que Gilito responde "¡Por fin llegaste Patoruzú! te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas".

Lo cierto del caso es que Muzio Sáenz Peña, tras ver los anuncios, le sugirió a Quinterno que cambiara el nombre de su criatura, demasiado difícil para ser recordado por todo el mundo.

El apodo de Patoruzú surge de un caramelo que por entonces se vendía comúnmente en las farmacias, la pasta de Orozú.

Según la trama, Patoruzú es último Tehuelche Gigante de la Patagonia, que llega a Bs. As. acompañado de su avestruz Carmela para vivir en la casa de Don Gil Contento, cuyo difunto tío había sido tutor del cacique.

Poco más pudo desarrollar Quinterno, ya que el 21 de Octubre la tira desaparece del matutino. Por ahora, solo por ahora, la historieta argentina sigue siendo la misma.

CONTINUARÁ

CANARO EN PARIS

raulcelsoar 03/11/2009 @ 11:21

CANARO EN PARIS

 del sitio http://www.magicasruinas.com.ar/pieilustra015.htm

Copyright 1936 by Editorial Musical Alfredo Perrotti

caratcanaro.jpg
Canaro en París (Tango)

Letra: José Scarpino
Música: A.Scarpino y J. Caldarella


"Dedicado al conocido compositor Francisco Canaro y a su afamada orquesta, afectuosamente"
Paseaste por el mundo,
gallardo y halagüeño.
En cielos de fandango
fuiste dueño y señor
y llevas como emblema,
tu estampa de malevo
el cantar bien porteño
de tango milongón.

Son tus notas suaves y sentidas
como el sueño azul de mi bohemia,
tango mío, tu recuerdo
lo llevo en mi corazón
de soñador.
Tienes en tu ritmo bailanguero
la dulzura de un canto sublime,
sos canción sentimental
sos la gloria tango lindo
de mi querido arrabal.

Gime un bandoneón
la melodía de un canto de amor.
Lírica canción
motivo lleno de emoción.
Sos la evocación
de mil recuerdos
de juventud
y vos sos, tango, la ilusión
romance de un querer
Que canta el corazón.

Un aporte de Olinda Perona

ASTOR PIAZZOLA

raulcelsoar 03/11/2009 @ 11:18

Biografía de Astor Piazzolla

ASTOR PIAZZOLLA

 

      ¨Astor Piazzolla nace el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata en Argentina. Empieza a estudiar bandoneón en 1930, y luego piano con Serge Rachmaninov con miras a poder arreglar obras escritas para piano, para el bandoneón.¨
   ¨ En Nueva York, Carlos Gardel lo invita a grabar varias piezas de su pelicula ¨El Día que me Quieras¨ y en 1937, vuelve a la Argentina donde comienza verdaderamente su carrera como bandoneonista en la orquesta de Aníbal Troilo. Astor quiere ante todo ¨sacar¨ el bandoneón , impedirlo ser el ¨instrumento¨de una orquesta de baile. Quiere devolverle al bandoneón su nobleza, convirtiéndolo en un instrumento clásico.
   ¨ En 1952, gana el Primer Premio de Composición en Francia, por lo que el Gobierno Francés le honra con una beca para ir a París a estudiar con Nadia Boulanger.¨
   ¨ Fue para mí como mi segunda madre. Nadia me hizo descubrir el mundo musical que yo esperaba hace tiempo...¨ Ella lo alienta a seguir con su propia música, la música de Piazzolla.¨
   ¨ Tras ese período francés, Astor forma dos conjuntos: El Octeto de Buenos Aires y la Orquesta de Cuerdas con los que revoluciona la música ciudadana, despertando en su contra las más despiadadas críticas. Las editoriales y lo medios lo boicotean y entonces, en 1958, se va a Nueva York donde trabaja como arreglista. Dos años más tarde vuelve a Buenos Aires y forma un quinteto, cada vez más convencido de que el tango es una música para escuchar, no para bailar. Da unos conciertos, graba unos discos y recorre varias veces la Argentina, Brasil, los Estados Unidos.¨
   ¨ En 1965, trabaja en estrecha colaboración con Jorge Luis Borges poniendo música a sus poemas. El disco ¨El Tango¨ sale el mismo año.¨
   ¨ En 1967, escribe con Horacio Ferrer ¨María de Buenos Aires¨. Luego, compone ¨Tangazo¨ a pedido del Maestro Calderon, Director del Ensamble Musical de Buenos Aires quien lo representa de gira por los Estados Unidos. Después de su colaboración con Ferrer, Piazzolla comienza una nueva experiencia : la ¨Tango-Canción¨

 astor-piazzolla-6-a.jpg


   ¨ En 1969 la ¨Balada Para un Loco¨es un enorme éxito mundial. Ese género, más comercial, lo acerca al gran público. Su público, hasta entonces integrado por un grupo reducido de entendidos, se hace cada vez más numeroso y reconoce en Piazzolla la expresión auténtica de la música de Buenos Aires.¨
   ¨ Así es que cosecha los más cálidos éxitos en América Latina. El 17 de agosto de 1972 Piazzolla se presenta en el Teatro Colón. Los ensayos de ese importantísimo evento le impiden aceptar la propuesta de Bernando Bertolucci para escribir la banda musical de su ¨Tango en París¨. Solo escribirá dos temas de la pelicula : ¨Jeanne y Paul¨ y ¨El Penúltimo¨.
   ¨ En 1974, Gerry Mulligan, una de las máximas figuras del jazz, solicita a Piazzolla trabajar en conjunto y así nace ¨Summit¨. En 1986, graba con Gary Burton en el Festival de Montreux la ¨Suite for Vibraphone and New Tango Quintet¨lo que despierta la admiración de grandes solistas de jazz como Pat Metheny, Keith Jarrett, Chick Corea, quienes a su vez le irán encargando obras.¨
   ¨ En 1989, la revista de jazz DOWN BEAT ubica a Piazzolla entre los mejores instrumentistas del mundo.¨
   ¨ En sus últimos años, Piazzolla prefirió presentarse en conciertos como solista acompañado por una orquesta sinfónica con, alguna que otra presentación con su quinteto. Es así que recorre los Estado Unidos, Japón, Italia, Alemania, Francia, América Latina... ampliando de esa manera la magnitud de su público en cada continente por el bien y la gloria de la música de Buenos Aires.¨
   ¨ Five Tango Sensations¨, su última grabación, la que se colocó en el Top Ranking de los albums de música clásica quedándose en primer lugar mas de un año.¨
   ¨ Astor Piazzolla es uno de los pocos compositores que pudo grabar, y representar en conciertos la casi totalidad de su obra, la cual abarca unos cincuenta discos. En sus últimos diez años, escribió más de trecientos tangos, unas cincuenta banda musicales de films, entre las cuales: ¨Henri IV¨de Marco Bellochio, ¨Lumiére¨ de Jeanne Moreau, Ärmaguedon¨de Alain Delon, ¨Sur¨ y ¨El exilio de Gardel¨ de Fernando Solanas, César a la ¨Mejor Música de Film¨y así como también temas musicales para obras teatrales y ballets.¨
   ¨ En febrero de 1993, en Los Angeles, Astor Piazzolla fue nominado por los Grammy Awars por ¨Oblivion¨en la categoría ¨Mejor Composición Instrumental¨. Los críticos internacionales han calificado ¨Oblivion¨como unos de los temas más hermosos de Piazzolla y quizá uno de los más grabados a la fecha.¨
   ¨ El 4 de agosto de 1990 Astor Piazzolla padeció en París una trombosis cerebral. Después de dos años de enfermedad falleció el 4 de julio de 1992 en Buenos Aires.¨
Laura Escalada Piazzolla

JULIO CORTÁZAR

raulcelsoar 03/11/2009 @ 11:13

 BIOGRAFIA DE JULIO CORTÁZAR

JULIO CORTÁZAR

Aunque de padres argentinos -con ascendencia vasca, francesa y alemana-  Julio Cortázar nació accidentalmente en Bruselas. Fue en 1914, mientras los obuses estallaban en la ciudad. Como él dice, su nacimiento -que coincidió con la ocupación alemana de Bélgica al  inicio de la Primera Guerra Mundial- fue "sumamente bélico. Lo cual dio como resultado a uno de los hombres más pacifistas que hay en este planeta".

 Su padre, técnico en materias económicas, estaba al frente de una delegación comercial que trabajaba en la embajada argentina en Bélgica. Al ser Argentina un país neutral, a la familia Cortázar se le permitió, durante la guerra, refugiarse en otros países europeos también neutrales: Suiza (Zurich) y luego España (Barcelona).

 

Durante dos años (hasta los tres años y medio) Cortázar vivió en Barcelona. De esa lejana época guarda algunas imágenes borrosas e inconexas:"Formas extrañas, mayólicas de colores" que tal vez correspondan al Parc Güell, donde al parecer le llevaban cada día a jugar con otros niños. Cortázar confiesa que en 1949, en su primer viaje a Europa, desembarcó en Barcelona y su primera visita fue precisamente al Parc Güell: le gustó descubrir que su admiración por Gaudí tenga un origen tan antiguo. Recuerda también de esa época "una playa, la sensación amenazante de las olas que avanzan y mucho sol y un olor a  sal muy extraño, muy inquietante".

 

En 1918, la familia Cortázar puede regresar a Argentina. Del francés, la lengua que habló principalmente en sus primeros cuatro años de vida, le quedó por lo menos una herencia:"retuve siempre esa "r" afrancesada de la que jamás pude desprenderme".   

 

De su infancia y adolescencia Cortázar recuerda algunos hechos fundamentales:

 

La desaparición de su padre, quien, cuando Cortázar tenía sólo seis años, los abandonó para siempre. Este hecho dejó a Julio y a su hermana menor al cuidado exclusivo de su madre, que tuvo que educarlos "con dificultades económicas muy graves" 

 

Banfield, un pueblecito casi de campo, a media hora de tren de Buenos Aires, donde Cortázar vivió de los cuatro a los diecisiete años. Cortázar lo describe así: "Era ese tipo de barrio, sumamente suburbano, que tantas veces encuentras  en las palabras de los tangos: calles no pavimentadas, pequeños faroles en las esquinas, una pésima iluminación que favorecía el amor y la delincuencia en partes iguales, y que hizo que mi infancia fuera una infancia cautelosa y temerosa, porque las madres tenían mucho miedo por los niños. Había un clima a veces inquietante en esos lugares. Y al mismo tiempo era un paraíso: la casa tenía un gran jardín que daba a otros jardines. Un jardín lleno de gatos, perros, tortugas y papagayos: un paraíso. Pero en este jardín ya era yo Adán, en el sentido de que no conservo recuerdos felices de mi infancia -demasiadas tareas, sensibilidad excesiva, tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados (mi cuento "Los venenos" tiene mucho de autobiográfico). Sin embargo, ése era mi reino, y  he vuelto a él,  lo he evocado en algunos cuentos, porque aún hoy lo siento muy presente, muy vivo".     

Su afición desmedida a leer y a escribir. Según cuenta, un médico le recetó "prohibirle los libros durante cuatro o cinco meses. Lo cual fue un sacrificio tan grande que mi madre, una mujer sensible e inteligente, me los devolvió".  Cortázar explica así sus inicios como escritor: "Como todos los niños aficionados a la lectura, pronto comencé a querer escribir. Acabé mi primera novela cuando contaba nueve años de edad. Era una novela muy lacrimógena, muy romántica en la que todo el mundo moría al final"

 

La influencia más clara de su época adolescente es Edgar Allan Poe, cuyos cuentos le aterrorizaron y sus poemas le conmovieron. A los doce o trece años, escribe sonetos que son "un plagio involuntario de Poe", "poemas de amor a una compañera de clase, de la que yo estaba enamorado fatalmente, con un amor que sólo podía acabar en la muerte" .          

 

A propósito de estos poemas,  Cortázar vive una de esas decepciones que suelen marcar el fin de la infancia, "uno de esos primeros golpes que te marcan para siempre y que te hacen descubrir que todo es relativo, precario, que había que vivir en un mundo que no era ese mundo de inocencia y de total confianza en el que se había creído" : le decepcionó profundamente que su madre se acercara una noche a su habitación y le preguntara si esos poemas eran realmente suyos o, si como le había dicho un familiar, eran copiados. Cortázar recuerda haber vivido con "un dolor infinito, un dolor de niño", el que su madre dudase de él.             

 

Tras la escuela primaria, Julio Cortázar realiza estudios secundarios, graduándose de maestro de pimaria. Más tarde obtiene el título de "Profesor en letras", que le permite ejerce como profesor de secundaria. Se matricula en la Escuela de Filosofía y Letras, pero ante las dificultades económicas de su familia, decide abandonar los estudios universitarios y ejercer los títulos que ya tenía.

 

Tras una breve experiencia como maestro primario, trabaja durante seis años (1939-1945) como profesor de Instituto en dos pequeñas y polvorientas ciudades de la llanura (Bolívar y Chivilcoy) donde entra la pampa por todas partes. En su cuento "El viaje" evocará ese paisaje de espejismo.  Empieza a escribir los primeros cuentos, sin soñar jamás con publicarlos.

 

Aunque no tiene titulación universitaria, en 1945,lo contratan para impartir clases de literatura francesa en la Universidad de Cuyo. Dirige además un seminario sobre el romántico John Keats.  En el año 46, tras la llegada de Perón al poder y la ocupación fascista de la universidad, Cortázar, que había participado en la lucha antiperonista, presenta la dimisión de su cargo  "antes de verme entre la espada y la pared, como muchos compañeros míos". Por esa época perfecciona su conocimiento del inglés y del francés, lenguas que dominará tanto como el castellano.

 

A partir de entonces, vive en Buenos Aires.  Trabaja como gerente en la Cámara del libro y, ocasionalmente, como traductor.  Allí vive una existencia solitaria y bohemia.  Mientras "me observaba a mí mismo, estudiando mi propio desarrollo sin querer jamás forzar las cosas", seguía escribiendo historias.  Publica algunos importantes trabajos críticos, entre los que destacan la necrológica a Antonin Artaud o  su ensayo sobre la poesía de Octavio Paz.                Cortázar resume así ese periodo: "De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético"         

 

Cortázar le costó mucho dar a conocer sus obras al público. En 1938 publica con un seudónimo, Julio Denis, un libro de poemas, Presencia, la única de sus obras que Cortázar no ha querido volver a publicar.   No casualmente será Borges quien, en la  prestigiosa revista Sur, publica,  en 1946,  el primer cuento de Cortázar: "La casa tomada" .  Su primer libro de cuentos Bestiario aparece en 1951. Por fin Cortázar, consideró que lo que había escrito "valía un poco más que lo que escribían otros de mi edad en Argentina".    

 

En 1949 viaja por primera vez a Europa. En 1951 viaja por segunda vez a París con una beca y decide quedarse en Francia, por lo que se ve obligado a trabajar en los más pintorescos oficios, hasta que consigue trabajo como traductor en la Unesco. Con sentido del humor comenta que se va de la Argentina "porque el peronismo no le deja escuchar a Bela Bartók".

 

En 1955 se casa con la traductora argentina Aurora Bernárdez, con la que vivirá hasta mediados de los 60. Sin embargo, poco antes de morir y con Carol -su tercera mujer- ya fallecida, decide dejarle a Aurora Bernárdez su herencia y le pide que le acompañe en los últimos minutos.  Aurora fue definida por su amigo Carlos Gabetta como"fina, culta, delicada, sensible,lo que habitualmente se llama una señora". En algunas de sus cartas, Cortázar alude  así a su vida en común:   

"El libro (Rayuela) tiene un solo lector: Aurora (...) Su opinión del libro puedo quizá resumírtela si te digo que se echó a llorar cuando llegó al final." "Aurora y yo, encastillados en nuestro granero, nos dedicamos al trabajo, a la lectura y a la audición de los cuartetos de Alban Berg y Schoenberg, aprovechando la ventaja de que aquí no hay nadie que nos golpee el cielo raso"  "Aurora lee por sobre mi libro y me moja una oreja con un beso para ustedes"

Vargas Llosa describió la vivienda de Cortázar en París como una casa "alta y angosta como el propio Cortázar", atiborrada de libros y con un gran pizarrón donde, con unas tachuelas, Cortázar iba fijando recortes de periódicos que hablaban de lo insólito cotidiano, reproducciones de cuadros, tarjetas postales, dibujos de amigos o del propio Cortázar. Había, por ejemplo, una fotografía de Louis Amstrong tocando la trompeta, una reproducción del pintor austriaco Gustav Klim, un programa de cine ... Todo ello acumulándose a lo largo del año, formando un azaroso y revelador orden...

 

Los primeros años en Europa, aunque duros, tienen efectos muy positivos en la obra inmediamente posterior de Cortázar (Final de juego, Las armas secretas, Los premios, Historias de cronopios y de famas, Rayuela). Cortázar lo explica así:  

"Son años catalizadores, años en que se da una especie de coagulación de mi experiencia precedente de Argentina (...) De golpe, en poco tiempo, se produce una condensación de presente y pasado, el pasado, en suma, se enchufa al presente y el resultado es una sensación de hostigamiento que me exigió, luego, escribir Rayuela... Llegar a Europa significó la necesidad de confrontar todo un sistema de valores, mi manera de ver, mi manera de escuchar (...) Fue una sucesión de choques, desafíos, dificultades, que no me había dado el clima infinitamente más blando de Buenos Aires"    

 

En 1962, Cortázar viaja a Cuba. El contacto con la revolución cubana fue, como para otros escritores de su generación, una experiencia biográfica decisiva. A partir de ese momento, Cortázar expresa su fidelidad a la revolución cubana. En 1965 escribe "Reunión", un cuento dedicado al Ché,  y en 1966 afirma publicamente su compromiso con la lucha de liberación latinoamericana.            

 

En 1967 en uno de sus viajes a Cuba conoce a la lituana  Ugné Karvelis, que pronto se convirtirá en su segunda esposa. Bohemia y muy politizada, Ugné influye de manera decisiva en el proceso de concienciación de Julio Cortázar, con el que vive durante una década en París.  Carlos Gabetta la define así: "Es algo así como la contrafigura de Aurora Bernárdez: tempestuosa, volcánica, sensual, habla con fuerte voz de tabaco, bebedora, expansiva". Ugné rememora así su primer encuentro:       

Llegados de los dos extremos del mundo -él uno de Argentina, la otra de Lituania- devorábamos, uno y otra, más libros y jazz que bistecs, en busca de una libertad, de una verdad de la que entonces ignorábamos el nombre. Fue en la Habana donde encontré al otro Julio, ése al que yo acompañé durante tantos años. Era en enero de 1967: yo había sido invitada por la Casa de las Américas y descubría con pasión la revolución cubana. Acorazada tras mi ejemplar de Rayuela, terminé por lanzarme al asalto del gran hombre, interponiéndome entre él y el mostrador de la recepción en donde iba a depositar su llave. ¡Oh sorpresa!: me invitó a un mojito (...)  Miraba, escuchaba a Julio con sorpresa. El hombre cerrado de París se desvanecía tras un nuevo ser, feliz, con todas las antenas fuera. "Yo conocía tu cara de sombra. Ahora sé que también tienes una cara de sol" ,le dije entonces.   

En 1971 Cortázar asiste, con Ugné Karvelis, a la toma de posesión de Salvador Allende en Chile: "Comprendí que la obligación más elemental de un escritor preocupado por la causa del socialismo era la de manifestar personalmente su solidaridad con esa grande y difícil experiencia que empezaba en un país del cono sur de América Latina".   

 

En 1973 destina los derechos de autor de El Libro de Manuel a la ayuda de los presos políticos en la Argentina. Posteriormente, en su clarificador escrito "El intelectual y la política en Hispanoamérica",  escribe: "Sé muy bien que mis lectores no se contentan con leerme como escritor, sino que miran más allá de mis libros y buscan mi cara,  buscan encontrarme entre ellos, física o espiritualmente, buscan saber que mi participación en la lucha por América Latina no se detiene en la página final de mis novelas o de mis cuentos (...) Creo que la responsabilidad de nuestro compromiso tiene que mostrarse en todos los casos en un doble terreno: el de nuestra creación, que tiene que ser un enriquecimiento y no una limitación de la realidad; y el de la conducta personal frente a la opresión, la explotación, la dictadura y el fascismo que continúan su espantosa tarea en tanto pueblos de América Latina"

 

En 1975 viaja a Ciudad de México para participar en la tercera sesión de la Comisión de Investigación de los crímenes de la Junta Militar de Chile.    En 1976, en Nicaragua, forma parte del proyecto La prensa literaria centroamericana.

 

En 1979 se separa de Ugné Karvelis, con la que sigue manteniendo una estrecha amistad y se casa con Carol Dunlop.  Carol Dunlop es un poco la síntesis de las dos mujeres anteriores de Cortázar. De ella dice Carlos Gabetta: Una joven canadiense fina, delicada, culta, sensible, que hablaba en voz baja, escritora que había tenido problemas muy serios en Estados Unidos, país en el que vivió, por su oposición a la guerra de Vietnam. Ese mismo año, viaja a Nicaragua y decide apoyar, con todos los medios que estén a su alcance, a la Revolución Sandinista.

 

En 1981, año en que obtiene la nacionalidad francesa, se le diagnostica una leucemia. Sufre además una hemorragia gástrica que le obliga a ser hospitalizado y que "no lo mandó a mirar las flores del lado de las raíces de puro milagro".    

 

En 1982 emprende con Carol un juego de treinta y tres maravilloso días, una interminable fiesta de la vida: un viaje de París a Marsella sin abandonar "La autopista del sur"  (que se convierte así en otra versión -ésta de ahora vivida- de un viejo cuento de Cortázar). La experiencia da lugar a un libro, Los autonautas de la cosmopista, cuyos derechos de autor cede Cortázar a la Revolución Nicaragüense. En noviembre de 1982, tras un último viaje a Nicaragua, muere Carol Dunlop.        

 

En 1983 Cortázar asiste en la Habana a una reunión del Comité Permanente de Intelectuales por la Soberanía de los Pueblos de Nuestra América. Viaja a Buenos Aires para visitar a su madre y despedirse de la ciudad y de los amigos. Intuye el plazo se acorta. Uno de sus amigos proteños lo describió así: "Era un fantasma, aunque lleno de dignidad". 

 

En 1984 recibe del poeta Ernesto Cardenal, ministro de Cultura nicaragüense, la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío. El 12 de febrero muere en París, sin poder realizar el último viaje que proyectaba a Buenos Aires.

 

Javier Fernández, director nacional del libro, describe así su entierro: "El entierro fue tristísimo. Un frío polar y un solcito que algún piadoso dios pagano hizo filtrar entre las ramas, como para que el cronopio mayor se fuera bajo la imagen bonaerense. Estaban todos los argentinos, de variada fisonomía, algunos latinoamericanos y ningún escritor francés, pero sí el Ministro de Cultura. Impresionó su llegada, en un camión pobretón, seguido de dos modelos de 1960, que conducían a sus amigos entrañables. Pocos advirtieron que su cajón era depositado en la tumba de Carol, sobre el de ella". 

RAUL BARBOZA

raulcelsoar 03/11/2009 @ 11:06

Del sitio http://www.raulbarbozafilm.com.ar/barboza/barboza.html

RAÚL BARBOZA



UNA BIOGRAFÍA DE RAÚL BARBOZA

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1938: En Junio de este año nace en Buenos Aires; hijo de padres de origen guaraní.

1945: Su padre, Adolfo Barboza, le regala su primer acordeón con el que aprende el arte de la técnica del chamamé.

1947:
Con tan sólo 9 años, por su destreza, sus allegados comienzan a llamarlo «Raulito el mago» y es en esta época que comienza junto con su padre a participar en emisiones radiales, tocando música para adultos.

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1964: Primer disco para el sello Columbia.
– Con motivo del 150 aniversario de la independencia argentina, participa junto a Jaime Torres, Ariel Ramírez, Ramón Navarro en el teatro Odeón de Buenos Aires, del espectáculo «Folklore 150», que se convierte en un clásico de los ’70.

1968:
Sus apariciones por el sur de Brasil se vuelven más regulares y llega a Porto Alegre, donde logra ser el máximo referente del chamamé.

1971: Tourneè por la U.R.S.S.

1973:
Participa junto a Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú y Los Chalchaleros del film «El canto y su paisaje», producido por Fernando Ayala y Héctor Olivera.
– Durante la década del ’70, Raúl Barboza registra más de 20 discos y participa en otros de renombrados artistas como Mercedes Sosa y Jairo. Es en estos años cuando se consagra definitivamente en la memoria de la gente.

1981: Tourneè por Japón.

1985:
Recibe el premio «Konex» designándolo como una de las cinco mejores figuras en la historia de la música popular argentina como instrumentista de folklore.

1987: El cantante lírico español José Carreras graba la «Misa Criolla» y Raúl Barboza lo acompaña en el chamamé «La anunciación». Ese disco será presentado en el Vaticano.
– Con gran éxito regresa a Japón.
– Ese mismo año junto a su esposa Olga, deciden instalarse en Francia y con una recomendación de Astor Piazzolla, los productores del mítico «Trottoirs de Buenos Aires» lo contratan para tocar chamamé y por primera vez se difunde esa música en París.
– Conoce a otros grandes del acordeón como Marcel Azzola y Denis Tuveri.

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1988: Participa junto a Paco de Lucía, Dave Brubeck, B.B. King del festival «Alte Oper Frankfurt».

1990: Registra para el primer volumen de la antología «París mussette» una versión de «La Foule» («Que nadie sepa mi sufrir»). Dicho disco gana el «Grand Prix du Disque ce l’Accadèmie Charles Cros».

1991: Participa con el ensamble «París Mussette» de una gira por toda Francia.

1992: Participa del Festival Internacional de Jazz de Montreal.

1993: Edita el primer disco en Francia con su nombre y gana nuevamente el «Grand Prix Charles Cros».
– El mismo disco es galardonado por «4 ciefs événement Télérama», «Diapason d’or» y «Choc Le Monde de la Musique», convirtiéndose en el tercer artista argentino, después de Yupanqui y Piazzolla, en recibir estas distinciones.

1994: Registra en Japón, a través de EMI Japón, un disco del cancionero de Izumi Yikimara «Recital 1994» , con Daniel Colin.
– Participa del festival «L’Automne Jazz à Montrèal».

1995: Sadaic le otorga el premio «Francisco Canaro» por la difusión de la música argentina en el exterior. En el mismo tiempo y por la misma razón, la Honorable Cámara de Diputados de la Nación le entrega un diploma de honor.
– Edición de su segundo disco francés «La tierra sin mal», que recibe el premio «Diapasson d’or».
– Participa del Festival de Montreaux en Suiza.

1996: Es invitado por el festival de MOERS (Alemania) para rendir un homenaje a Ja Privat.
– Participa del disco de Cesaria Evora «Cesaria».

1997: Gira con su cuarteto por Canadá.

1998: Regresa a Francia y decide reunir en Posadas a artistas de renombre para un concierto a beneficio de la comunidad guaraní.
– El joven realizador Bruno Bontzolakis, extrae de l disco «La tierra sin mal», la canción «La voz del viento» para su película «Chacun pour sai», que es presentada en el festival de Cannes.
– Es el artista de honor, invitado en el aniversario de «Carrefour Mondial de l'Accordéon» de Montmagny.

1999: REGRESO A LA ARGENTINA (Enero, Febrero y Marzo): Luego de doce años de ausencia del país, Barboza presentó su disco «La tierra sin mal» el viernes 5 de Febrero en La Trastienda; actuación que debió repetir el 13 del mismo mes.
– En su gira por el litoral argentino fue homenajeado con la máxima distinción en el Festival Nacional del Chamamé, (Federal, Entre Ríos) y distinguido como «Visitante Ilustre» en la mayoría de las comunas donde actuó. Los diarios de la región destacaron en sus portadas las actuaciones en las ciudades de Resistencia, Paraná y Corrientes, mientras los diarios de Buenos Aires, por citar algunos, titularon: «Último chamamé en París» (Clarín); «El mundo dentro de un fuelle» (Página/12); «El acordeón de Barboza y sus búsquedas infinitas» (La Nación); «Acordeón polifónico» (Clarín).
– Participación en el READING WOMAD FESTIVAL de Londres, invitado por Peter Gabriel.
– La revista francesa Accordeon Magazine le dedica su tapa y en su interior publica el primer «Master Class» sobre chamamé.
– GIRA ARGENTINA (Agosto-Setiembre): Con significativo éxito se presentó en las ciudades de La PLata, Córdoba, Rosario, Santa Fe y participa de un encuentro de acordeonistas en la ciudad de Paraná, donde fue homenajeado por sus pares.

2000: Se presenta en la apertura del Festival de Cosquín, lo que provoca una fuerte repercusión en la prensa nacional.
– Ofrece un ciclo de recitales durante el mes de Febrero, en La Trastienda de Buenos Aires, en los cuales tiene como invitados a Luiz Carlos Borges (Brasil), Ildo Patriarca, Lito Vitale, Chango Spasiuk, Antonio Tarragó Ros.
– Durante los meses de enero, febrero y principios de marzo realiza una extensa gira por el interior de nuestro país.
– La revista Les Inrockuptibles (prestigiosa publicación europea) le dedica doble página central.
– El Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia le otorga la orden de «CHEVALIER DE L'ORDRE DES ARTS ET DES LETTRES». («CABALLERO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS»), el 25 de mayo de 2000.
– El diario Clarín lo distingue con el Premio Clarín al «Mejor Artista del Año» en el rubro folclore, comentando: «...aporreó su acordeón tracción a sangre con exquisito buen gusto...»
– Tournee Holanda.
– Compone e interpreta la música de «Yo, sor Alice», film argentino-francés de Alberto Maquard, que se estrena en Argentina.
– Tournee Austria, Alemania y Bélgica con Pedro Soler.
– Salida del CD «Pájaro Chogui», en Argentina con Juanjo Domínguez.
– Tournee Argentina con Juanjo Domínguez.

2001: Festivales en Europa con el cuarteto de Raúl Barboza.
– Tournee Canada - EEUU - Womad - Seattle.
– Master Class de una semana por distintas escuelas de música de Francia.
– Tournee Argentina. La Trastienda. Grabación en vivo con músicos argentinos.

2002: Conciertos en L'Olompic de París con su cuarteto.
– Filmación en Oberá- Misiones para la TV francesa.
– Actuaciones en Francia, Quebec, Canada, Italia.
– Participación especial FETE DE LA MUSIQUE en el Senado y Jardín de Luxemburgo, de París.
– Tournee argentina. Presentación en el Teatro Ateneo. Grabación en Bs.As. del CD «Confidencial», de próxima aparición en Francia.

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RAUL BARBOZA

2003: Conciertos en el interior de Francia, Bretagna, Toulon, Bordeaux.
– Tournee con Pedro Soler por Austria, Viena, Munich.
– Tournee Japon.
– Festivales de verano en Francia con su cuarteto.
– Tournee Italia.
– Concierto en vivo para FRANCE MUSIQUE de radio Francia.
– Próximamente presentación del CD «Cherogape» en Argentina, conjuntamente con el estreno del film «El sentimiento de abrazar» de Silvia Di Florio, dedicado a reflejar el trabajo de Barboza.

WEB SITE DEL ARTISTA

www.raulbarboza.com
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NINI FLORES

raulcelsoar 03/11/2009 @ 10:54
Nini Flores

Biografía 

 NINI FLORES

(Corrientes, Argentina, 1966)

Acordeonista, bandoneonista y compositor.

Avelino Flores (h), conocido artísticamente como Nini Flores, integra un reconocido dúo instrumental junto a su hermano, el guitarrista y también compositor Rudi Flores.

Ambos cursaron estudios básicos de teoría musical en el Conservatorio de Música de la Provincia de Corrientes, pero se consideran músicos intuitivos. Se iniciaron estudiando guitarra bajo la guía de su padre, el bandoneonista y compositor Avelino Flores, quien consagrara toda su vida a la música de su región, el chamamé, y siendo todavía niños formaron un dúo con el que hacían un repertorio de chamamés, tangos y música de Brasil. Así, realizaron sus primeras presentaciones en los años 70 en radios correntinas y chaqueñas, y se subieron por primera vez a un escenario para participar del certamen "Interbarrios" que se realizaba anualmente en la capital de su provincia, y ofrecieron recitales en salones y peñas de Corrientes y Chaco.

Habiendo también formado su propio trío, aparte de numerosos trabajos como profesional, es en el dúo donde ambos músicos han volcado su creatividad y logrado un reconocimiento internacional, por la calidad de sus obras y sus geniales interpretaciones de clásicos del chamamé, en versiones donde las raíces conviven con un lenguaje propio. Esta tarea los ha transformado en verdaderos íconos de excelencia para las nuevas generaciones de músicos argentinos.

Rudi y Nini Flores tuvieron sus primeras presentaciones como dúo instrumental en el contexto del movimiento Alternativa Musical Argentina, en el año 1984, en las ciudades de Santa Fe y Paraná, y en 1988 en Mendoza. En 1986 graban su primer LP para el sello RCA Víctor, y en ese mismo año se radican en Buenos Aires. En 1990 graban su segundo disco en el sello Emilcor.

En 1991 realizan su primer viaje a Francia, invitados por el maestro Raúl Barboza. En 1992 graban un nuevo album para el sello francés Ocora (Radio France) y otro como "Los Hermanos Flores" para el sello holandés Lucho.

RUDI Y NINI FLORES

El dúo integró también el elenco de la "Misa Criolla" de Ariel Ramírez, y grabaron junto al conjunto Los Quilla Huasi.

Grabaron dos CD en la colección "Guitarras del Mundo" del sello argentino Epsa Music, en los años 1997 y 1999, y luego otras dos placas para el sello Pretal, de Guillermo Zarba.

En 1995 se establecieron en París, y desde entonces llevan adelante paralelamente numerosos trabajos profesionales y la labor que se han propuesto por amor a su música, su tierra y su historia: difundir en todo el mundo el chamamé.

2009

ARGENTINOS EN PARIS

raulcelsoar 03/11/2009 @ 10:49

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Decía el poeta Paul Valery que la historia esta hecha de mitos; de pensamientos a los que agregamos un valor esencialmente mítico y que representan lo que fue. Ahora bien, por algún extraño mecanismo de la historia, la ciudad de París forma parte de la mitología Argentina. Varias generaciones de sudamericanos creyeron ver en Buenos Aires el equivalente de la capital francesa de este lado del océano, y quienes gustan del tango saben que fue en París donde la música del puerto triunfo por primera vez.

Así es que el mito del argentino en París evoca situaciones y personaje tan dispares como el éxito de Carlos Gardel.

CARLOS GARDEL      Sin embargo, cuando por 1882 en su viaje Lucio Vicente López hace la descripción del argentino típico en parís, el rastaquouere o restacueros, el retrato del compatriota que por esos años comienza a hacerse notar en la capital francesa no puede ser menos feliz.     Frente al restacueros Rosales, existe otro arquetipo igual y contrario que también llega hasta nuestros días: el del argentino descubridor de los pintores impresionistas, el del bon vivant de gran refinamiento, el del hábil bailarín de tango.     Mas que el turista ocasional de paso por Francia, lo que aquí nos interesa son los argentinos que en buena cantidad se instalan mas o menos permanentemente en la capital francesa durante los años de la Argentina opulenta, aproximadamente entre1880 y 1945. A diferencia de los que podría creerse, los argentinos radicados son bastante heterogéneos en cuanto a sus actividades y su condición. Por cierto que el grupo que mas se hace notar es el de los hacendados que viven de sus pingues rentas, los músicos, los médicos, los escritores, entre otros. Los argentinos de todas las condiciones y clases llegaran a ser treinta mil en parís a mediados de los años veinte.  

Los Hacendados.     Europa, una tendencia que poco años después, con la aparición del buque frigorífico, adquiere proporciones económicas impensables tiempo atrás. El producto de estas exportaciones convierte a los estancieros en un grupo económico y políticamente poderoso. Su gravitación en la escena nacional se hace mas visible aun que en los tiempos de Rosas o de Mitre. 

Los Escritores.     Muy distinta fue la experiencia de los hombres de letras argentinos en parís. En ellos, mas que la búsqueda de una vida ociosa y hedonista, lo que privo durante su estadía en Francia fue el interés en acerarse a un nuevo mundo en plena ebullición por movimientos estéticos tales como el modernismo o surrealismo. A su vez , el contacto con el ambiente intelectual francés y cosmopolita al mismo tiempo supo despertar en ellos nuevas sensibilidades, y los llevo a tomar nuevos rumbos en la creación literaria, sin que por ello olvidaran sus propias raíces argentinas.     Hubo cuatro grandes escritores argentinos que quedaron particularmente marcados por su estadía en Francia. Ellos fueron Leopoldo Lugones, Ricardo Guiraldes, Olivero Girondo y Ernesto Sabato.  

Los Artistas Plásticos.     Los pintores, escultores y dibujantes argentinos que se formaron en parís en los años que estudiamos se cuentan por docenas, y la mayor parte de ellos tuvieron de regreso a la argentina una trayectoria muy distinguida. Entre ellos podemos mencionar a Rodolfo Alcorta, Alfredo Bigatti, Hector Basaldua, Raque Forner y Alberto Lagos, entre otros. A esta lista cabe añadir a unos pocos que llegaron a disfrutar de un gran reconocimiento ya durante su residencia en París. Nos referimos a los escultores Rogelio Yrurtia y Pedro Zona Briano. Rogelio Yrurtia considerado por los críticos como el mas importante escultor argentino de este siglo.  

Los Médicos.     La formación y posterior practica de nuestros médicos quizá tenga como precursor al doctor Ignacio Pirovano, alumno de Bernard, Pasteur y Pean, quien fuera considerado por generaciones enteras como la encarnación misma de lo que un buen medico debía ser: diligente, profesional de sólida formación, de gran cultura y caritativo con los pobres.     Podemos ver dentro de la vida de médicos que viajaron a París con el objetivo de perfeccionarse. Los domingos, únicos días libres, paseaban y visitaban a los museos. Durante la semana, el régimen de vida era simple: levantarse al alba y tomar el tranvía que los llevara a los distintos hospitales públicos de París donde ven operar a los mas grandes cirujanos del momento: El legendario Pean, Terrier y Paul Segond.

malevo_farol.gif El Tango en París.     Es difícil establecer con precisión el momento d la llegada del tango a Francia. Podemos señalar tentativamente el comienzo de su auge en parís alrededor del año 1907. Es en ese año que el músico y compositor Alfredo Gobbi se radica en la capital francesa, ciudad en la que permanecerá siete años, donde compondrá algunos de sus mejores tangos y donde nacerá su hijo. Pero el momento cumbre de la música del puerto tiene lugar algún tiempo después, en 1913. Una serie de hechos así lo prueban. Por lo pronto, basta con considerar las apreciaciones de la revista porteña P.B.T en su articulo de agosto de ese año, "Tangomania en París": "El tango, a pesar de las reflexiones de los moralistas y hasta de los bailarines de buen gusto, ha tomado en París el carácter de una verdadera obsesión. Según hace notar el cronista Frac Nohain, todo el mundo habla allí de ese baile; cada cual tiene su opinión sobre el tango, y si no la tiene, finge tenerla, pues en caso contrario se descalificaría, pasando por ignorante, distraído o inactual" .   

PUBLICADO EN http://www.oni.escuelas.edu.ar

DR. SALVADOR MAZZA (II)

raulcelsoar 02/11/2009 @ 11:40

Salvador Mazza

El doctor Salvador Mazza, médico sanitarista argentino, es una página destacada de la historia de la lucha contra el mal de Chagas.

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Salvador Mazza - La Misión


Por: Guillermo Marín
desechosdelcielo@gmail.com

El doctor Salvador Mazza es un personaje de un temple extraordinario, uno de los grandes científicos argentinos y sudamericanos. Era un hombre de mediana estatura (medía poco menos de un metro sesenta), lampiño, el pelo algo rizado, de ojos pequeños, achinados y con avanzada miopía. Sus labios carnosos y su nariz de soberbias proporciones, que sujetaban el marco negro y grueso de sus clásicos anteojos, le imprimían un aire de científico díscolo. Y era enérgico, tanto que encolerizaba a menudo cuando sus proyectos hacían agua por culpa de algún funcionario oficinesco. Por ejemplo, cuando intentó fabricar penicilina a muy bajo costo en el país y con la venia del mismísimo sir Alexander Flemming, sus colaboradores apenas si lograron arrebatarle lo que habían destrozado sus manos cuando supo que el rector de la Universidad de Buenos Aires dejó correr el rumor de un posible interés de perpetrarse para sí, un jugoso negocio. O de cuando recibió el espaldarazo de los funcionarios del ministerio de educación tras haber proyectado la creación de programas sociales sanitarios. Lo habían acusado de desprestigiar a la Argentina inventando enfermedades donde no las había. Aquello, claro, ahuyentaba a los inversores nacionales y extranjeros, a pesar de que, a través de cientos de trabajos de campo realizados en diversas provincias del norte argentino, Mazza logró registrar cerca de mil infectados con el mal de Chagas1 y otras tantas enfermedades infectocontagiosas.

 Salvador Mazza discurría por la vida con la velocidad de un tren. Si bien trabajaba hasta tarde elaborando informes o realizando autopsias al aire libre o en precarias tolderías, se levantaba apenas despuntaba el sol (sufría insomnio). Cuando llegaba al laboratorio central del Hospital Nacional de Clínicas (fue jefe de esa área durante tres años) lo primero que hacía era saludar a sus  ayudantes mientras les repartía un sin número de tareas, cuyo cumplimiento controlaba en forma estricta durante las largas jornadas que pasaba sobre el microscopio. Miguel Jörg, uno de sus principales colaboradores, dijo muchos años después: “Era un tipo muy ambicioso y muy verticalista en el trato. Incluso, un poco militar. Había que trabajar con él como soldado. Era un chinchudo, pero también un hombre racional y sensato”.2 Pero su áspero verticalismo no le impedía ir saltando de país en país (viajó en varias oportunidades tanto al continente europeo como al  africano), de pueblo en pueblo; en tren o en avión, o sobre el lomo de una mula calzando botas y sombrero de explorador. Salvador no podía quedarse quieto un instante. Hizo construir un vagón de tren al que llamaron E600 dentro del cual instaló un complejo laboratorio y con el que viajó miles de kilómetros llegando, incluso, a Brasil, Bolivia y Chile. Concibió todo eso bajo el respaldo de la M.E.P.R.A (Misión de Estudios de Patología Regional Argentina); un instituto científico emplazado en las afueras de la provincia de Jujuy, cuyo símbolo distintivo era la imagen de una vasija indígena y que bajo sus órdenes cumplió, durante veinte años, tareas tanto asistenciales y de cirugía como de extensión universitaria. La Misión…fue pensada junto con el bacteriólogo y Premio Nobel de medicina, Charles Nicolle, quien entusiasmó a Mazza, en una de sus visitas al país, sobre la creación del Centro. Nicolle, con su mejor acento francés, le dijo en una oportunidad a Salvador: “Aquí, en este remoto punto del país, deben ustedes fundar vuestro instituto y evitarán así que el fárrago de la metrópolis, con sus intrigas e intereses dominantes, ahogue el propósito de la institución y desvíe a los hombres de su empeño”. El francés no imaginaba entonces que la M.E.P.R.A., a pesar de haberse posicionado como uno de los centros de estudio de las enfermedades tropicales más significativos de la época, iba a ser disuelta por cuestiones presupuestarias el 16 de mayo de 1959, mediante una resolución del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, perdiéndose así, gran parte de los preparados e informes científicos más importantes de Sudamérica y que, tras la muerte de Mazza, aquellas observaciones que había elaborado durante toda su vida, se extraviaron o fueron rematadas por su viuda, acaso, como decíamos, una pérdida irreparable para la historia de la enfermedad del Trypanosoma Cruzi.

 A pesar de la velocidad con la que el doctor vivía, tuvo tiempo para enamorarse. Y como en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba casado, con las maletas hechas y subido con su esposa al tren sanitario. El destino: una científica luna de miel.

Detrás de toda misión

 La mujer que lo acompañó durante toda su vida se llamaba Clorinda Brígida Razori. Había nacido en la localidad de Rosario en 1890. Una vez concluida su instrucción primaria Intentó estudiar en el magisterio la carrera docente, pero su padre, quien programó un viaje de placer a Europa, que se extendió durante un año, malograron, acaso sin razón, aquél íntimo deseo. Clorinda tenía una extraordinaria voz de soprano, de modo que la joven, quien además hablaba un perfecto inglés, francés e italiano, moderaba las tertulias en la intimidad de los hogares familiares con sus dotes vocales. Pues, estaba mal visto que una mujer de clase media, poseyera y desplegase en público, semejantes condiciones artísticas. Su biógrafo, Andrés Ivern asegura, en una escueta semblanza de 1988, que el matrimonio Mazza había logrado conseguir una honesta y fructífera relación, a pesar de la aspereza del carácter de Salvador. Hay una anécdota que lo describe sin restricciones: durante su casamiento con Clorinda, quien le llevaba a Salvador unos veinte centímetros más de altura, unos de los profesores de Mazza de la universidad, le dice a la novia: “Yo, a tu marido, le voy a enseñar ciencia; vos tenés que enseñarle educación”. Clorinda fue su amante, secretaria privada (era la encargada de tomar y revelar las fotografías no científicas y de atender la correspondencia anterior y posterior a las reuniones que tenían lugar en la M.E.P.R.A) y eficaz colaboradora. Es a ella a quien Mazza debió, en gran medida, su monumental obra científica. No tuvieron hijos, los biógrafos tanto de Salvador como de su mujer no hacen referencia alguna acerca de la descendencia de los Mazza. Pero podemos intuir que en los treinta y dos años vertiginosos que compartieron, hubo algo clave en esa unión: ambos sintieron una conexión intelectual fuerte, comprometida, donde acaso la motivación amorosa tomó la forma de la razón, y sobre todo, la de la pasión por la aventura de la investigación.  A pesar del egocentrismo que al doctor Mazza le endilgan sus colaboradores, quiso a Clorinda a su manera. Salvador combatía el vértigo de la desazón de su prédica sanitaria apoyándose en su mujer. Clorinda, por su parte, encontraba en Salvador razones suficientes para darle sentido a su propia existencia y, en definitiva, a las pautas matrimoniales que ambos eligieron y sostuvieron hasta que la muerte repentina de Salvador debió separarlos.
 
 Salvador Mazza nació en la ciudad de Rauch, provincia de Buenos Aires, el 6 de junio de 1886. Tanto su padre, Francisco Mazza, como su madre, Josefa Alfise, habían llegado de Palermo, Italia, durante la gran oleada de inmigrantes que pobló la Argentina durante la segunda mitad del siglo XIX. Francisco, junto con un socio, abrió una pequeña fábrica de soda, lo que le permitió a su primogénito y único hijo seguir estudios universitarios. El niño Salvador heredó de sus padres la religión católica (hizo la escuela primaria en un colegio Salesiano del barrio de Almagro), la disciplina y la tenacidad en el trabajo. Tras su paso por el Colegio Nacional de Buenos Aires, ingresa a la facultad de medicina en 1903. Siete años más tarde, obtiene su título de médico y la incorporación inmediata como ayudante rentado del laboratorio del Instituto Nacional de Bacteriología (hoy Instituto Carlos Malbrán) bajo las órdenes del profesor Rudolf Kraus. Todo ello resultaría vital para la formación del recién egresado. Kraus, quien contribuyó en el desarrollo de la vacuna antirrábica (fue considerado uno de los científicos más importantes del siglo XX) formó al joven Salvador en el sinuoso terreno de la investigación científica. Al tiempo le encomienda la organización del lazareto de la isla Martín García. Allí, Mazza busca portadores sanos de cólera entre los inmigrantes que ingresaban al país de Europa y Medio Oriente. En la isla, Salvador consigue aplicar las recientes metodologías de estudio de epidemias abaladas por los más importantes organismos internacionales de la época. Ese sería  su primer trabajo de campo científico, el puntapié inicial para abordar un barco y continuar su formación en París, Londres, Alemania y Argelia. Fue en este periplo de exclusiva formación intelectual, que el doctor conoce en Túnez a Charles Nicolle, quien en palabras del argentino, fue el mentor de “toda su obra científica”.

Hermanos en armas

 En 1918 Salvador Mazza traba amistad en Alemania con Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas. El argentino había quedado deslumbrado por las descripciones que había realizado Chagas sobre la enfermedad. Nueve años atrás, el joven científico brasileño era el primer ser humano en hallar un parásito (tripanosoma) en la sangre de enfermos con ciertas alteraciones clínicas, fundamentalmente cardíacas y digestivas, al que denominó Cruzi, en honor del investigador y epidemiólogo, Oswaldo Cruz. Según Chagas, los pacientes sufrían, además, agrandamientos importantes de glándulas y bocio. Pero esas mismas anormalidades observadas en sus estudios, serían motivo de descrédito. De la noche a la mañana Chagas pasó de ser un científico respetado a un charlatán. Si bien pudo demostrarle a la comunidad científica argentina la presencia de la bacteria, el brasileño cometió el error de adjudicarle al virus la manifestación clínica de la alteración de la glándula tiroidea.  Ocurría que esa patología correspondía a otras entidades clínicas propias de la región en la que había realizado el descubrimiento. Su original descripción sobre la Tripanosomiasis Cruzi se la terminó catalogando como a un fenómeno no patológico acompañante de otras enfermedades. “Hay un designio nefasto, le confesó Chagas a su par argentino en un momento de desesperanza, en el estudio de la tripanosomiasis. Cada trabajo, cada estudio, apunta un dedo hacia una población malnutrida que vive en malas condiciones; apunta hacia un problema económico y social, que a los gobernantes les produce tremenda desazón, pues es testimonio de incapacidad para resolver un problema tremendo. No es como el paludismo un problema de bichitos de la naturaleza, un mosquito ligado al ambiente, o como los es la esquistosomiasis relacionada a un factor ecológico límnico casi inalterable o incorregible. Es un problema de vinchucas, que invaden y viven en habitaciones de mala factura, sucias, con habitantes ignorantes, mal nutridos, pobres y envilecidos, sin esperanzas ni horizonte social y que se resisten a colaborar. Hable de esta enfermedad y tendrá a los gobiernos en contra. Pienso que a veces más vale ocuparse de infusorios o de los batracios que no despiertan alarmas a nadie”.

 Carlos Chagas murió sumido en el ostracismo. De nada le valió haber recibido premios y cargos jerárquicos en su país. Debió ser porque la Argentina de la década del ’30,  era poco menos que la meca de la investigación científica de Sudamérica, acaso una comunidad acreditada, pero ciega en cuanto al concepto de sanitarismo social. Otro tanto recayó sobre Mazza cuando propuso quemar los ranchos en salvaguarda de la salubridad jujeña. Fue esa misma agrupación que debió mirarlo como a un loco, un desequilibrado mental que sólo quería pasar a la historia como un pirómano que deseaba exterminar un insecto inofensivo.  Debió pasar muchos años hasta que los trabajos de Salvador fueron aceptos en el país y gozar de un reconocido prestigio, aunque para esa época le sobrasen pergaminos en el extranjero. Uno de ellos, otorgado por Sociedad de Patología Exótica de París, lo había lanzado a la notoriedad científica mundial. Para entonces, su vida y su obra contaban con una extensa biografía escrita por dos autores belgas. Pero el doctor dijo en referencia a esa obra: “Se dice allí que soy un sabio, pero no existen más sabios. Un sabio así, a lo Plinio, observador superficial y especulativo, dialéctico, queda hoy fuera de la ciencia; presumo que sería muy difícil de distinguir de un charlatán. Hubiera preferido que se dijera que soy un hombre tesoneramente dedicado a una disciplina circunscripta y en la cual hago lo posible en no dar paso para atrás”.

 Salvador Mazza murió en la Ciudad de Monterrey, México, de una afección cardíaca el 7 de noviembre de 1946 a los sesenta años. Se encontraba en ese país como invitado especial a unas jornadas de actualización sobre la enfermedad de Chagas, bajo la dirección del especialista mexicano, Aguirre Pequeño. Contrariamente a lo que se ha dicho, Mazza no falleció a causa del mal de Chagas; o por lo menos, no hay constancia alguna de que su deceso se produjera por motivo de esa enfermedad. En su acta de defunción, que se conserva en el Registro Nacional de la Personas de la Ciudad de Buenos Aires, nada se dice allí de la razón de su muerte repentina.  Salvador fue un fumador empedernido. En la mayoría de los registros fotográficos de su persona, que se encuentran en el Museo Roca, lo retratan  sostenido un cigarrillo humeante. Tal vez  la adicción a la nicotina haya malogrado su salud en los últimos años de su meteórica vida. Cierto es que Clorinda, fallecido su esposo, continuó viviendo hasta su muerte en una casona del barrio de Belgrano, propiedad de un matrimonio amigo. Se dice que en vano trató de gestionar una pensión graciable que nunca pudo obtener por parte del Estado nacional. Para subsistir, Clorinda Razori, quien falleció el 30 de diciembre de 1952, tuvo que vender sucesivamente parte de la biblioteca personal de su esposo, lo que le quedaba del archivo científico, instrumental de laboratorio, muebles y un desvencijado automóvil propiedad de los Mazza. La misma suerte corrió el vagón de la M.E.P.R.A.; el armatoste permaneció varios años a la intemperie en la estación de la localidad de Boulogne, hasta que en 1950 el gobierno de turno lo remató en una cifra irrisoria, perdiéndose todo rastro de aquél símbolo de la vanguardia científica del país.

 El apellido del médico argentino, es el único antecedente que demuestra  que en estas tierras se lo utilizó como apelativo para darle nombre a una enfermedad endémica, padecimiento que mantiene viva la memoria tanto de Carlos Chagas como de Salvador Mazza.  A kilómetros de distancia, ambos científicos lucharon durante gran parte de sus vidas con el afán de erradicar un mal que no conoce fronteras, aunque sí clases sociales. Si bien no existe una biografía completa del doctor,  el film Casas de fuego del cineasta Juan Bautista Stagnaro, es una viable (aunque existen en el largometraje excesivos hechos irreales) opción para descubrir la vida y la obra del Dr. Mazza.

 Hay vidas que se abren y se cierran sin dejar rastros, sin tan siquiera resignar una sola huella. En cambio, hay otras que por azar o por convicción acceden al derrotero de la contienda diaria y, sobre todo, al forjado de un destino para cambiar lo que somos. La vida de Salvador Mazza estuvo signada por un sin número de voluntades (muchas de ellas extremas) y, paradójicamente, a un sólo deseo: que el pobre pueda estar enfermo de un mal negado por el stablishment político. Aunque en 1937 Alfredo Palacios presentó en el senado su Plan Sanitario y Educativo de Protección a los Niños, en base a los informes que el propio Mazza le entregó en mano en una visita que realizó a la provincia de Jujuy, el diputado socialista también fue testigo de la indiferencia del gobierno. Mazza fue un clavo molesto para los recalcitrantes estandartes de la medicina de su tiempo, y que por sobresalir, recibió los martillazos del silencio, aunque esa injusta razón no fue motivo para malograr su misión, la que eligió hasta muerte física.

? Autor: Guillermo Marín
desechosdelcielo@gmail.com

1 El Chagas fue descubierto hace exactamente un siglo, en 1909, por el médico sanitarista Carlos Ribeiro Justiniano Das Chagas, que trabajaba en lo que es hoy el Instituto Oswaldo Cruz, de Río de Janeiro. Más tarde, Salvador Mazza encabezaría el estudio y la lucha contra la enfermedad en el país, y en varias regiones del continente sudamericano.
2  Fernando Halperin, Vivir a los 90 años, La Nación, 1999, agosto, 25, Sec. Suplemento Salud.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DE INFORMACIÓN

· Sierra Iglesias, Jobino Pedro, Vida y obra de Salvador Mazza, Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Ciencias Médicas
· Revista Todo es Historia, Nº 225, enero. 1986
· Registro Nacional de las Personas de la Ciudad de Buenos Aires
· Biblioteca Nacional
· Museo General Roca
· Archivo General de la Nación

Dr. SALVADOR MAZZA (I)

raulcelsoar 02/11/2009 @ 11:36

 

Salvador Mazza

El doctor Salvador Mazza, médico sanitarista argentino, es una página destacada de la historia de la lucha contra el mal de Chagas.

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Primera parte


Nació en la ciudad de Rauch, provincia de Buenos Aires, en junio de 1886 y cursó sus primeros estudios en el Colegio Nacional de Buenos Aires. En 1910 se graduó como médico en la Universidad de Buenos Aires. Durante su formación, no sólo se dedicó a la bacteriología, la química analítica y la patología, sino que se desempeñó también como Inspector Sanitario y participó de las campañas de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Se doctoró en la misma universidad y fue nombrado bacteriólogo del entonces Departamento Nacional de Higiene. Estuvo a cargo de la organización del lazareto de la isla Martín García (lugar donde los inmigrantes hacían cuarentena antes de entrar al país), un laboratorio cuya función era la detección de portadores sanos de gérmenes de cólera.

En 1916 ocupó el cargo de Profesor suplente de la cátedra de Bacteriología del Dr. Carlos Malbrán, y se hizo cargo de su titularidad cuando el eminente médico renunció. Fue también Jefe del Laboratorio Central del Hospital de Clínicas de Buenos Aires y, durante un corto período, trabajó desde las filas del Ejército en la modificación de la vacuna antitífica que se inoculaba entonces a los conscriptos.

A partir de 1916, Mazza realizó varios viajes a Europa y Africa: visitó los más conocidos centros científicos de Londres, París, Berlín y Hamburgo; trabajó durante algunos meses en el Instituto Pasteur de Argelia, y, en Túnez, conoció e inició una gran amistad con el Premio Nobel de Medicina Charles Nicolle, entomólogo y bacteriólogo que cobró notoriedad por sus investigaciones sobre el Tifus Exantemático a quien definió como "el padre espiritual de todos mis trabajos".

En 1925, cuando Nicolle llegó a la Argentina con el fin de estudiar las patologías regionales y al tanto de las deficiencias del sanitarismo nacional decidió apoyar a Mazza en su proyecto para la creación de un instituto que se ocupara del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades endémicas del país, especialmente las de noroeste, como por ejemplo el Mal de Chagas. Así nació la Misión de Estudios de la Patología Regional Argentina (MEPRA), la institución más importante ocupada de las endemias en el país que alguna vez hubo.

Precisamente, la página principal del accionar científico de Mazza se ligará con la MEPRA y el Mal de Chagas. Esta enfermedad, que actualmente afecta a 24 millones de personas en Latinoamérica y provoca 45 mil muertes cada año, es causada por un parásito denominado Tripanosoma cruzi. El parásito llega al ser humano a través de la "vinchuca" (Triatoma infestans), un insecto que encuentra especiales condiciones para desarrollarse y multiplicarse en las deficientes estructuras habitacionales de vastas regiones de América.El Tripanosoma cruzi efectúa parte de su ciclo biológico en el tubo digestivo de la vinchuca y su período final de evolución se realiza en la parte terminal del intestino del insecto. En el momento en que la vinchuca pica y succiona sangre en el ser humano, expulsa el parásito sobre la piel; la picazón y rascado posterior facilitan su penetración e ingreso al torrente sanguíneo.

La enfermedad que transmiten las deyecciones del parásito es simultánea a la picadura, que no produce dolor. Se vincula a un cuadro agudo más o menos inmediato y a otro crónico, alejado en el tiempo y de más gravedad. El primero puede no notarse en una gran mayoría de casos, y responde bien a las drogas, que logran una curación completa. De esta fase, que presenta manifestaciones mínimas y puede pasar desapercibida, se pasa lenta y silenciosamente a la más seria que es la fase crónica: entonces se producirán lesiones en el corazón, en el aparato digestivo y en el sistema nervioso central que caracterizaran con diversas manifestaciones a lo que conocemos como enfermedad o mal de Chagas.

Mazza no se había mantenido indiferente a los estudios de Chagas y a su transitorio fracaso en Buenos Aires. Quizá los datos aislados y contradictorios que había recibido sobre la nueva enfermedad se sumaron a sus propias investigaciones en animales y lo llevaron a sugerir la creación en nuestro país de un instituto que se dedicara a estudiar las enfermedades propias de la región.

Así, en 1928, con el apoyo de Nicolle, organizó la primera Sociedad Científica de Jujuy, entidad dedicada al estudio de las enfermedades propias de la región y que pronto tendría filiales en la mayoría de las provincias del norte, oeste y este argentino.Luego de este importante paso inicial, en 1928 se creó oficialmente la MEPRA, organismo dependiente del Instituto de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Bajo la dirección de Mazza, la MEPRA contaba con un equipo multidisciplinario que se ocupó de todas las patologías regionales humanas y animales, realizando múltiples actividades terapéuticas, de investigación y docencia. Entre sus múltiples funciones realizaba estudios de laboratorio para los casos clínicos, impulsaba y secundaba reuniones con los médicos de la zona en verdaderas jornadas de extensión universitaria, efectuaba medicina y cirugía experimental en animales, no descuidaba la docencia y atendía sus propias publicaciones.

Jamás, hasta la creación de la MEPRA, se había encarado en la Argentina un relevamiento e investigación biológicos de esta magnitud en el campo de las patologías regionales y con un equipo profesional multidisciplinario, coherente y de tal calidad. Los logros de la Misión trascendieron las fronteras argentinas y se difundieron a países limítrofes, además de ser reconocidos por numerosos científicos de todo el mundo.

Como síntesis de la acción de la MEPRA puede decirse que esta entidad no sólo ratificó la enfermedad de Chagas cuando ésta era negada tanto en el orden nacional como internacional, sino que logró grandes adelantos en el estudio de los síntomas y lesiones causados por la enfermedad.

Además de conducir la MEPRA, Mazza logró que le construyeran un vagón de ferrocarril y que le otorgaran un pase libre para transitar con él por todo el país. Con este vagón equipado con un laboratorio y un consultorio completos que él mismo diseñó, recorrió innumerables regiones argentinas. En su extenso itinerario investigó y asesoró a muchos médicos que requerían su ayuda. Mazza recorrió el país desde el Lago Argentino hasta el cerro Zapaleri, desde Caleta Olivia hasta Puerto Irigoyen, explorando, enseñando, estudiando sin descanso y sin tregua, haciendo todo de a centenares: extracciones de sangre, cultivos, exámenes serológicos, inoculaciones, biopsias, etc.. Todo lo realizó sin preocuparse por la precariedad de los medios o por lo difícil de las situaciones: desde una punción lumbar en una carpa de un campamento de obreros ferroviarios, hasta una autopsia realizada en el suelo, al aire libre, en una toldería indígena. Se lo podía ver también en villorrios, dando clases o haciendo demostraciones prácticas para uno o dos médicos a fin de interesarlos en el estudio de las endemias rurales.

En el año 1942 Mazza se contactó con Alexander Fleming, descubridor de la penicilina, con el objeto de obtener un cultivo de penicilio original para intentar la producción experimental del nuevo antibiótico en Argentina. Después de varios fracasos y sorteando muchas dificultades, en 1943 la MEPRA logró producir penicilina. Inmediatamente la institución envió muestras al extranjero y así se comprobó que el medicamento obtenido en Argentina estaba a la altura del producido en otras partes del mundo. Sin embargo, el gobierno argentino mostró una total indiferencia ante este logro; lo que resulta asombroso en un momento donde no había en el país ni una ampolla del antibiótico y toda la producción extranjera era requisada para atender las necesidades de las tropas de la guerra europea.

El médico argentino contó con más reconocimiento en el extranjero que en su propio país: en 1944 ya se había publicado en Bélgica una biografía de Mazza, quien al conocer su contenido comentó: "Se dice allí que soy un sabio, pero no existen más sabios. (...) Hubiera preferido que se dijera que soy un hombre tesoneramente dedicado a una disciplina circunscripta y en la cual hago lo posible para no dar pasos hacia atrás..."

De carácter áspero y pasional, al parecer no tenía la habilidad de ganar la simpatía y la protección de los poderes públicos. Estaba muy lejos de lo que se suele llamar "un cortesano del poder".Salvador Mazza murió en 1946 mientras asistía a unas jornadas de actualización sobre la Enfermedad de Chagas en México. A partir de su muerte, la institución por él fundada sufrió una serie de avatares político-institucionales que concluyeron con su cierre definitivo en 1958. La mayoría del cuantioso material documental de la MEPRA, fruto de más de veinte años de trabajo de Mazza y sus colaboradores, se perdió o fue destruido.   


  • MILAN KUNDERA
    • MILAN KUNDERA
    • Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
    • Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


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      Desnudo soñando una noche solar. He yacido días animales. El viento y la lluvia me borraron como a un fuego, como a un poema escrito en un muro.

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  • FRUTA AMARGA
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    no es culpable la tierra
    ni es culpable la planta.
    Tiene el hombre la culpa
    que arrojó la semilla
    con las manos amargas.
    Yo lo acuso en voz alta:
    he vivido en la tierra
    y la tierra no es mala.
    Yo lo acuso en voz alta:
    tuve un árbol hermano
    que dejó mi alma blanca.
    Yo menciono su culpa
    que ahora llamo la nuestra:
    somos hombres culpables
    de sembrar la semilla
    con las manos amargas.

    PABLO ALCIDES PILA (1960)

    Publicado en
    Pájaros en el Camino,
    recopilación de poemas
    de Pablo Alcides Pila,
    recientemente galardonado
    con el premio
    SANTA CLARA DE ASIS
    por su programa radial
    RESCATE POPULAR


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    MI ULTIMA FLOR

    De todas las flores
    bellas que han perfumado
    ninguna con tu fragancia
    ni tu candor,
    por eso es que en mi
    recuerdo has perdurado
    tan fiel como aquel
    entonces, mi última flor.

    Lozana, grácil y esbelta,
    mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré,
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Lozana, grácil y
    esbelta, mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Autor: Salvador Miqueri

    - Avelino Flores




    COSAS QUE PASAN


    >
    Nadie salió a despedirme
    cuando me fui de la estancia
    solamente el ovejero, un perro nomás,
    Cosas que pasan.
    El asunto, una zoncera,
    un simple cambio de palabras,
    y el olvido de un mocoso,
    del que puedo ser su tata.
    Y yo que no aguanto pulgas,
    a pesar de mi ignorancia,
    ya no mas pedí las cuentas,
    sin importarme de nada.


    No hubiera pasado esto,
    si el padre no se marchara,
    pero los patrones mueren,
    y después los hijos mandan.
    Y hasta parece mentira,
    pero es cosa señalada,
    que de una sangre pareja,
    salga la cría cambiada.


    Los treinta años al servicio,
    pal’ mozo no fueron nada,
    se olvido mil cosas buenas,
    por una que salió mala.
    Yo me había aquerenciao,
    nunca conocí otra casa,
    que apegado a las costumbres,
    me hallaba en aquella estancia.

    Sí hasta parece mentira,
    mocoso sin sombra e’ barba
    que de guricito andaba,
    prendido de mis bombachas.
    Por él, le quité a unos teros
    dos pichoncitos, malaya!
    Y otra vez, nunca había bajao un nido,
    y por él gatié las ramas.


    Cuando ya se hizo muchacho,
    yo le amansé el malacara,
    y se lo entregué de riendas,
    pa’ que él solo lo enfrenara.
    Tenía un lazo trenzao,
    que gané en una domada,
    pal’ santo se lo osequié,
    ya que siempre lo admiraba.


    Y la única vez que El patrón,
    me pegó una levantada,
    fue por cargarme las culpas,
    que a él le hubieran sido caras.
    Zonceras, cosas del campo,
    la tranquera mal cerrada,
    y el terneraje e’ plantel,
    que se sale de las casas.
    Y eso, pal’ finao patrón,
    Era cosa delicada.


    Y bueno, pa’ que acordarme
    de una época pasada,
    me dije pa’ mis adentros,
    todo eso no vale nada.


    Sin mirarnos, arreglamos,
    metí en el cinto la plata,
    le estiré pa’ despedirme mi mano,
    Pa’ que apretara,
    y me la dejó tendida,
    cosa que yo no esperaba.
    Porque ese mozo no sabe,
    si un día ha de hacerle falta...

    Tranqueando me fui hasta el catre, alcé un atado que dejara,
    y me rumbié pal’ palenque,
    echándome atrás el ala.
    Ensillé, gané el camino,
    pegué la ultima mirada
    al monte, al galpón, los bretes,
    el molino, las aguadas,

    De arriba abrí la tranquera,
    eche el pañuelo a la espalda,
    por costumbre, prendí un negro,
    talonié mi moro Pampa,
    y ya me largué al galope,
    chiflando como si nada.


    Nadie salió a despedirme
    Cuando me fui de la estancia,
    Solamente el ovejero,
    un perro nomás,
    Cosas que pasan.


    Poema de Don Víctor Abel Jiménez
    Musica de Jose Larralde




    Mensajes del Alma



    En mi país por año hay
    15 mil chicos que vuelan
    como angelitos con sus
    alas por el buen aire
    con la suerte y la calma
    de no haber conocido nada

    para seguir siendo buenos
    quizás Dios robó esas almas

    Que piensas cuando te
    hablo de todo lo que paso
    viste que todas las
    cosas se saben con el tiempo
    suelto y aún viviendo
    el católico que bendijo
    ya perdió hace mucho
    tiempo su lugar en el cielo


    Todos los días que te
    lleve saber como esto fue
    te servirá para ser en
    otro tiempo algo más libre


    Son las únicas palabras
    que te pido escuchar si no me muero de
    verguenza hoy aca a todos por igual
    alguien nos espera
    y de cualquier
    manera llorarás


    Que dignidad tan grande la
    de creer siempre en la vida
    con solo ver una flor
    brotando entre las ruinas


    Tu canción fue la rueda de
    los días que siguieron
    tu canción fue mas lejos
    que la muerte que te hicieron
    no tengas miedo ya dimos
    la vuelta al espanto
    un viento algo más calmo
    se viene anunciando


    El polvo de estas calles
    pone a santo con represor
    pone al inocente en pena
    y despierta al asesino
    témpano del olvido y
    de nunca decir nada
    cuantas mirandas caídas
    sin ver que es lo que pasa
    ningún dolor se siente
    mientras le toque al vecino
    el que manda a matar
    es para sentirse mas vivo

    Son mensajes del alma
    herida pero bien clara sobre
    lo cobarde toda la verdad
    ángel rubio de la muerte
    de que poco te sirvió
    el himno, Jesús, la bandera,
    y el sol que te vió.


    LEON GIECO