Homero Alcibiades Raceto,
caminando por la cuerda
floja, aunque no sea
equilibrista de circo ni
aficionado a deportes
extremos.
De AVELLANEDA, ciudad del
norte de SANTA FE, en la
REPUBLICA ARGENTINA
Jesucristo en el Sermón de la Montaña, considerado por el Mahatma Gandhi como el código occidental de la no-violencia, enseña:
"Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os persiguen y calumnian, para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los Cielos".
"Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al mal, y si alguno te abofetea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra; y al que quiera litigar contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto, y si alguno te requisara para una milla, vete con él dos. Da a quien te pida y no vuelvas la espalda a quien te pide algo prestado".
"Bienaventurados los pacificadores porque serán llamados hijos de Dios".
"Bienaventurados los mansos (mansos = no-violentos) porque poseerán la Tierra".
Y en el Sermón de la Cena establece el amor entre los hombres como su mandamiento fundamental, al decir a sus discípulos: "Un nuevo mandamiento os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado".
El Papa Juan Pablo II ha dicho: “La violencia es una mentira, va contra la verdad de nuestra fe, la verdad de nuestra humanidad…No crean en la violencia; no apoyen la violencia. No es la manera cristiana. No es la manera de la Iglesia Católica. Crean en la paz, el perdón y el amor; porque ellos son de Cristo.”
Es el protagonista de cada Navidad. Figura mitológica si las hay, Papá Noel -sin embargo- tiene su origen en un obispo caritativo llamado Nicholas de Bari que, a diferencia de la imagen con el que se conoce a Santa Claus, era flaco y alto. Aquí, su historia.
TEXTOS. NAIME ABUD. FOTOS. EL LITORAL
Carlos Ruiz Zafón escribió que sólo aceptamos como verdadero aquello que puede ser narrado. Pues bien, para quienes aún tienen dudas sobre la existencia de Papá Noel, vale la pena intentar narrar su historia. Y es que en realidad, las hazañas de este simpático gordito que todos creemos ficticias, surgen de un ser humano de carne y hueso, cuya fisonomía solía ser completamente diferente a como la imaginamos actualmente.
San Nicolás -como se lo conoce en otros lugares- era un hombre alto y flaco que utilizaba un burro como transporte. Adquiere su nombre de una persona real, un obispo cristiano que vivió en el siglo IV después de C. Su verdadero nombre era Nicholas de Bari y vivió en la región de Myra (Turquía).
OSCAR WILDE
Los estudios afirman que Nicholas fue un hombre muy rico, pero a la vez muy caritativo. Se popularizó por su gran generosidad y amabilidad para con los más necesitados, a quienes hizo beneficiarios de su fortuna personal. Fue llamado “el obispo de los niños”, y su compasión y amor por los pobres lo llevaron a realizar grandes obras altruistas bajo absoluto anonimato.
Esta generosidad desinteresada dio lugar a que su vida se halle plagada de leyendas milagrosas. Precisamente, su relación con los niños nace de uno de esos relatos.
FELIX LUNA
AGATHA
Dinero en la chimenea
Cuenta la historia, que una noche el obispo tuvo una pesadilla: un criminal acuchillaba brutalmente a tres jóvenes para robar sus posesiones. Sin embargo, al despertar, Nicholas descubrió que no había sido solo un sueño, sino algo más cercano a una premonición. Dicen los que saben, que el santo logró detener al asesino, lo entregó a las autoridades y resucitó a los tres muchachos rezando por ellos.
Sin embargo, su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra anécdota que narra las desventuras de un hombre empobrecido, padre de tres hermosas muchachas. A causa de su miseria, el padre no disponía de la dote necesaria para casarlas y estaba a punto de venderlas como esclavas a un mercader que las iba a prostituir.
El asunto llegó a oídos de Nicholas, quien cada noche fue dejando el dinero necesario para que las hermanas pudieran escapar de la esclavitud. Afín de mantener su anonimato, Nicholas entraba por la ventana y dejaba el dinero dentro de los calcetines que las niñas colgaban sobre la chimenea para secarlos. Sin embargo, cuando estaba dejando la última de las monedas, fue sorprendido por el padre de las muchachas, quien rápidamente difundió el episodio, acrecentando así la reputación de filántropo que tenía el obispo.
Metamorfosis
CAPOTE
Mientras el mito de San Nicolás aún no había adoptado una imagen determinada, existían también otras tradiciones. En Italia, los niños recibían regalos de un hada llamada Befana. En España, precisamente en Barcelona, Aragón y algunas zonas de Cataluña, era un tronco mágico el que expulsaba los regalos y dulces tras golpearlo con palos de madera, y en los pueblos de algunos valles vascos y navarros, los regalos los traía el carbonero Olentzero y duendes de barba blanca.
Con el tiempo, y a causa de las maravillas que había logrado, San Nicolás fue reemplazando a algunos de estos personajes paganos.
La tradición de San Nicolás fue especialmente intensa en Holanda, donde se lo llegó a nombrar Santo Protector de Ámsterdam. Por ese entonces, aún se lo personificaba vestido con ropas eclesiásticas y barba blanca, montando en un burro cargando los regalos para los niños buenos en un saco, y un manojo de varas para los chicos que se portaban mal.
Más tarde, hacia el siglo XVII, cambió su medio de transporte por un caballo blanco, que montaba siempre acompañado por su fiel sirviente musulmán Zwarte Piet (Pedro el Negro), un simpático personaje que llevaba un saco lleno de golosinas, que era lo suficientemente grande como para que, cuando se vaciaba, pudiera contener a todos los niños que se habían portado mal durante el año.
Por eso, alrededor del año 1624, cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Ámsterdam (actual Ciudad de Nueva York), la costumbre de San Nicolás se arraiga y comienza a cobrar fuerza en lo que posteriormente serían los Estados Unidos.
Más tarde, en 1809, Washington Irving escribió la obra “Historia de Nueva York” , donde relata la presunta llegada del santo durante la noche del 5 al 6 de diciembre (día de la muerte de Nicholas).
Irving lo describe ya sin ropas de obispo y reemplazó el caballo blanco por un corcel volador. San Nicolás adquirió tanta popularidad a partir de este relato, que todos adoptaron la celebración holandesa. El nombre fue derivando de San Nicolás a Sinter Klaas, hasta terminar siendo pronunciado como Santa Claus por los angloparlantes.
El siguiente paso en la evolución de Papá Noel se debió a una publicación en un diario en 1823, titulada “Un relato sobre la visita de San Nicolás”, escrito por Clement C. Moore. Él cambió el trineo tirado por un caballo volador por uno tirado por renos, y situó su llegada en la víspera de Navidad.
A fines del siglo XIX y principios del XX la imagen de San Nicolás es reinventada en Nueva York. El primer bosquejo de cómo se conoce actualmente a Santa Claus fue dibujado por primera vez en 1863 por Thomas Nast, quien publicó sus ilustraciones en la revista Harper’s, entre 1860 a 1880. Nast le añadió otros detalles: su taller en el polo norte con muchos duendes que lo ayudan a fabricar los regalos que piden los niños por medio de cartas; la constante vigilancia sobre la conducta de los niños de todo el mundo; la vestimenta de color rojo y la gordura.
La tradición de San Nicolás se fue extendiendo por casi todo el continente europeo. Fundó sus bases en Gran Bretaña, donde se llamó Father Christmas o Padre Navidad, y de ahí pasó a Francia, donde adoptó el nombre de Père Noël o papá Navidad, del cual deriva Papá Noel.
Creer o no creer
Evidentemente, Nicholas de Bari nunca imaginó la influencia que tendrían sus actos de caridad y cómo acabaría por convertirse en el personaje de una de las tradiciones más celebradas en el mundo entero.
Hoy, niños de todo el mundo esperan impacientes su llegada la víspera del 25 de diciembre.
Para muchos, la historia de Papá Noel puede sonar simplemente a leyenda urbana o mito popular, y citando nuevamente a Ruiz Zafón, “a nadie se le puede convencer de verdad de lo que no necesita creer por imperativo biológico”.
Seguramente, pasada una edad no se necesita creer en Papá Noel, sin embargo, en estas fiestas, a nadie le haría daño darle rienda suelta a la ilusión y creer un poco en los cuentos de hadas.
El Papá Noel de Thomas Nast.
Rojo para levantar el ánimo
En el año 1931, Estados Unidos vivía una de las crisis más devastadoras en la historia del país. Millones de norteamericanos se preparaban para pasar una de las peores navidades jamás imaginadas. Con la intención de levantar el ánimo nacional y reactivar las alicaídas ventas, la empresa Coca Cola le encargó a Habdon Sundblom (pintor de origen sueco instalado en Chicago), que realizara un dibujo de Santa Claus que, sin alejarse demasiado de la imagen del clásico de Nast, incluyera algunas modificaciones.
Para la campaña publicitaria de Navidad de ese año, Coca Cola quería un Santa alegre, simpático, esperanzador, que vistiera un traje vistoso con los consabidos colores de la bebida: rojo y blanco.
Sundblom recorrió la ciudad buscando un modelo para su retrato, hasta que se topó con Lou Prentice, un jubilado que sería quien finalmente le daría su imagen al Santa de Coca Cola que todos conocemos. Sundblom creó un Santa Claus más alto y todavía más rollizo, aunque más simpático, con pelo blanco y larga barba y bigotes
El mar estaba muy picado hacía varios días. La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado recomendó a su tripulación permanecer alerta.
- Por favor informe inmediatamente cualquier novedad. -ordenó con seguridad el capitán a su segundo-.
Tan pronto oscureció uno de los marinos anunció:
- Atención, una luz está brillando hacia el norte.
- ¿Se está moviendo o está quieta? -preguntó el capitán.
- ¡Se está moviendo! -respondió el segundo.
El capitán llamó al encargado de las señales y le dijo:
- Avísele a esa embarcación que si sigue en esa dirección está en grave riesgo de estrellarse contra nosotros. Aconséjele que vire 20 grados hacia el este.
Como no hubo respuesta y la luz seguía acercándose el capitán decidió encargarse personalmente de la situación.
- Atención, atención. Habla el capitán de este gran acorazado. Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos contra ustedes.
- Háganlo ahora. -insistió el capitán con firmeza-.
Entonces una voz tranquila y segura le respondió:
- Aquí habla el marinero Pérez. Acorazado, cambie usted su rumbo 20 grados hacia el este.
Al oír esto el capitán, ya salido de casillas y casi gritando, dijo:
- Por última vez marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente 20 grados hacia el este.
Y la respuesta que recibió fue:
- Yo soy el faro. Usted es el que debe cambiar de curso.
Raul, a veces queremos que los demás cambien y hasta los amenazamos con estrellarnos. Es más fácil que tú cambies. Tú diriges tu barco. Ve a donde tú quieras y como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir los caminos. Escucha lo que los demás tengan que decir. Te puedes evitar una colisión.
Feliz semana.
P.D.: Sólo por hoy elige pensamientos y emociones positivas. Notarás la diferencia.
Las dificultades que cada familia tiene a diario pueden ser comunes a la mayoría, por ejemplo, las económicas. Pero algunos problemas llegan justo en el momento menos esperado y, a veces, no son menores. Hasta no hace tanto, mi mamá no parecía anciana, vivía sola y era independiente -casi demasiado-. No aceptaba intromisiones ni puntos de vista de ningún tipo respecto de su vida y conducta. Su particular carácter -léase difícil- hacía imposible que alguien -ni siquiera yo, su hija- le sugiriera previsiones para su futuro. Su libertad comenzó a cercenarse a partir de una caída, con posterior operación poco exitosa -de la cual se recuperó a medias- y que la dejó casi imposibilitada. Resistió en la planta alta de la casa familiar hasta que se terminaron sus ahorros, que pagaban un ejército de personas que entraban a “cuidarla” con la misma rapidez con la que huían apenas descubrían que no podían con sus berrinches. Con la desaparición de las huestes, se fueron desde las bandejas de plata de su madre, hasta la “chata” de plástico barata que le habíamos comprado en la casa de insumos médicos. El “habíamos” incluye a mi hermana (la única que tengo y creo que a Dios gracias), con quien compartimos hasta allí, gastos, organización y visitas. Pero se acabaron las reservas y su jubilación no alcanza ni para los remedios. Como mamita seguía dificultando las cosas, mi hermana decidió tomar el toro por las astas y determinar que “eso” no daba para más, que alguien debía resolver el “problema” y remató: “Yo no puedo llevarla a mi casa porque es de dos plantas”. Así de simple llegó la solución; el mandato fraterno fue: ¡hacete cargo!
Y ahí empezó la otra historia. Es raro descubrir cómo alguien tan íntimo como una madre pueda resultar tan extraño en algún momento de la vida de un hijo. Mis dos chicos se juntaron en un dormitorio, para dejarle el otro a su abuela. Mamita se niega a usar pañales, pero tampoco puede llegar sola al baño. Reniega de la silla de ruedas porque “eso” no es para ella, protesta por “esa porquería de comida sin sal” y ha convertido a mi casa en una vorágine que no distingue la noche del día. A pesar de todo, ella mantiene sano su mal carácter -nunca dejó de ser egoísta y caprichosa- y no puede entender por qué sus nietos no están pendientes de sus exigencias. Al trabajo de todos los días, que no puedo abandonar, se suman visitas al médico, idas y vueltas a la obra social y respuestas inmediatas de todo tipo al grito de “¡Neeeena!”. Y mejor que no se me ocurra alguna noche comunicarle que decidimos salir con mi marido (que se banca todo con solidario estoicismo) porque, apenas estamos atravesando la puerta, grita: “¡Neeeena!, ¡antes llamá al Unisem que tengo la presión alta!”. Y de esa manera digo adiós a cualquier intento de huir un rato de mi propia casa.
Me horrorizo con mis impulsos matricidas y me identifico con el personaje de Dany de Vito en la película “Tirá a mamá del tren”, pero inevitablemente me descubro recordando a mi madre joven, igual de mandona y egoísta, trenzando mi pelo largo y vistiéndome con un guardapolvo muy blanco, con tablas impecablemente planchadas, diciéndome: “Tratá de no ensuciarte porque, así, sos la nena más linda del mundo”.
La visitaba cuando era niño sólo porque me obligaban. En varias ocasiones preferí aguantarme el regaño de mis padres que ir a verla.
Su casa era hermosa, muy bien arreglada, perfecta, demasiado perfecta. La recuerdo recibiéndonos, con la mirada altiva, acercando la cara para besarnos sin tocarnos.
Las visitas eran eternas. Solamente hablaba de ella. No nos preguntaba cómo estábamos, sino cómo nos habíamos portado.
Sus historias estaban llenas de acusaciones, reproches y comentarios tales como "la gente no hace...", "Fulanito hizo esto y debió haber hecho lo otro..." y "así sí es muy difícil".
Rara vez hablaba de sus problemas porque quería dar a entender que su vida era casi perfecta.
Nunca reconocía un error suyo para no mostrar debilidades.
No pedía perdón ya que eso era humillarse. Sus odios eran repentinos, desproporcionados, profundos y eternos.
Aun sus elogios estaban cargados de juicios. Eran algo así como:
- Muy bien... te felicito, al fin...
Cuando alguien sufría las consecuencias de haber cometido un error, decía:
- Bien hecho, se lo merece por no hacer lo correcto, yo se lo dije.
Si comentaba acerca de los problemas de su familia, siempre se distanciaba de ellos, librándose de toda culpa.
Lo que no funcionaba con su pareja o con sus hijos se debía a que no le hacían caso a ella, porque ella sabía todas las respuestas.
No era consciente del dolor que su rigidez y arrogancia desataban en sus amados.
Pobre tía Julia. Nadie quería estar con ella. Era el terror de los sobrinos, sus hijos le temían. Tan pronto crecieron se alejaron de ella lo máximo posible.
Sus allegados terminaron aburriéndose del egocentrismo extremo y la rigidez que éste traía consigo. Todos evitaban estar con ella.
Ella creía que la gente se alejaba de ella porque sentía envidia de su vida perfecta. Pensaba que le tenían miedo debido a su honestidad al opinar.
La tía Julia no se daba cuenta del dolor que se causaba a sí misma y a quienes la rodeaban.
Si ella hubiera leído esto, no habría caído en cuenta que es sobre ella.
Ya hace años que murió y algún bromista de la familia dice que desde entonces todos descansamos en paz.
La tía Julia no era una mala persona, su intención era que las cosas salieran bien. Se esforzaba profunda y sinceramente para que el mundo funcionara correctamente, pero estaba convencida de que sólo había una manera; Su manera. Pensaba que tener la razón era mejor que cultivar los afectos.
La tía Julia se condenó a vivir aislada, solitaria, amargada, detrás de las barreras de su propia estricta convicción.
A veces todos somos como la tía Julia, creemos que no hay más que un camino correcto.
Raul, ¿Qué actitudes tuyas son similares a las de la tía Julia? ¿Disfruta la gente estando contigo, o le temen a tu rigidez? ¿Te amargas más de la cuenta porque las cosas no salen exactamente a tu manera? ¿Para qué construir un mundo perfecto que nadie quiere compartir con nosotros?
En estas líneas se recorre la historia de la filosofía y los claustros de las grandes universidades en busca de mujeres filósofas. Y el autor encuentra algunos nombres, todos olvidados por los hombres filósofos, excepto el de Hipatia, maestra en Alejandría, en el siglo V .
La antigua afirmación filosófica de que el hombre es capaz de pensar en el infinito mientras la mujer da sentido a lo finito puede ser leída de diversas maneras: por ejemplo, suponer que como el hombre no sabe hacer niños, se consuela con las paradojas de Zenón.
Pero a partir de la afirmación del género se ha difundido la idea de que si bien la historia (al menos del siglo XX) nos ha hecho conocer grandes poetas y narradoras, y científicas de diversas disciplinas, no nos ha ofrecido mujeres filósofas ni matemáticas.
Desde hace mucho tiempo la distorsión del género ha dado lugar a la convicción de que las mujeres no han sido afines a la pintura, con las únicas excepciones de las conocidas Rosalba Carriera o Artemisia Gentileschi. Sin embargo, la ausencia de mujeres en ese campo era algo natural, ya que como la pintura se concentraba en los frescos de las iglesias, subir a los andamios con faldas no era algo decente, ni tampoco era tarea de mujeres dirigir un taller con 30 aprendices, ellas a duras penas podían hacer pintura de caballete. Es un poco como decir que los judíos se han destacado en muchas artes pero no en la pintura, hasta que llegó Chagall.
Es cierto que su cultura era eminentemente auditiva y no visual, y que no debían representar la divinidad por medio de imágenes, pero existe una producción visual de indudable interés en muchos manuscritos judíos. El problema es que era muy difícil, durante los siglos en los que el arte figurativo estuvo en manos de la iglesia, que un judío fuera estimulado a pintar madonnas y crucifixiones, y sería como asombrarse de que ningún judío se haya convertido en Papa.
Las crónicas de la Universidad de Bologna citan a profesoras como Bettisia Gozzadini y Novella d’Andrea, que eran tan bellas que debían dar sus lecciones detrás de un velo para no perturbar a los estudiantes, pero ninguna enseñaba filosofía.
En los manuales de filosofía no encontramos mujeres que enseñaran dialéctica o teología. Eloísa, la brillantísima e infeliz estudiante de Abelardo, tuvo que contentarse con ser abadesa. Pero el problema de las abadesas no debe tomarse con ligereza, y a él ha dedicado muchas páginas una mujer filósofa de nuestro tiempo como María Teresa Fumagalli. Una abadesa era una autoridad espiritual, organizativa y política y desempeñaba funciones intelectuales importantes en la sociedad medieval. Un buen manual de filosofía debe consignar entre los protagonistas de la historia del pensamiento a grandes místicas, como Catalina de Siena, por no hablar de Hildegarda de Bingen, que, en cuanto a visión metafísica y a perspectivas sobre lo infinito, resulta difícil de superar aún en nuestros días.
La objeción de que la mística no es filosofía no tiene fundamento, porque la historia de la filosofía reserva un espacio a grandes místicos como Suso, Tauler o Eckhart. Y decir que gran parte de la mística femenina daba mayor importancia al cuerpo que a las ideas abstractas sería como decir que de los manuales de filosofía habría que hacer desaparecer, entre otros, a Merleau-Ponty.
Las feministas hace tiempo han elegido a su heroína Hipatia, quien, en Alejandría, en el siglo V, era maestra de filosofía platónica y alta matemática. Hipatia se convirtió en un símbolo, pero de su obra prácticamente sólo quedó la leyenda, porque se perdió y también la propia Hipatia, literalmente hecha pedazos por una turba de cristianos enfurecidos, que según algunos historiadores fueron instigados por cierto Cirilo de Alejandría, quien, más tarde aunque no por esto, fue convertido en santo.
¿Pero sólo habrá existido Hipatia? Hace poco más de un mes fue publicado en Francia (en Arléa) un librito, Histoire des femmes philosophes. Según se revela, el autor, Gilles Mónage, vivía en el siglo XVII, era un latinista, preceptor de Madame de Sévigné y de Madame de Lafayette, y su libro, aparecido en 1690, se titulaba originalmente Mulierum philosopharum historia.
Hipatia no estaba nada sola: aunque está principalmente dedicado a la filosofía clásica, el libro de Mónage presenta una serie de figuras apasionantes: Diótima la socráte, Areté la cirenaica, Nicareté la megárica, Iparchia la cínica, Teodora la peripatética (en el sentido filosófico del término), Leoncia la epicúrea, Temistoclea la pitagórica. Y Mónage, tras examinar textos antiguos y la obra de los Padres de la Iglesia, llegó a citar a más de sesenta y cinco, si bien considerando la idea de filosofía en un sentido bastante amplio.
Si se toma en cuenta que en la sociedad griega la mujer era confinada tras los muros domésticos, que los filósofos preferían entretenerse con jovencitos y que para gozar de pública notoriedad una mujer debía ser cortesana, se comprenderá el enorme esfuerzo que deben haber hecho estas pensadoras para poder afirmarse. Por otra parte, como cortesana, pero de calidad, se recuerda a Aspasia, señalando que era versada en retórica y en filosofía y a quien (según da testimonios Plutarco, Sócrates frecuentaba con gran interés.
Me fui a hojear al menos tres enciclopedias filosóficas y de todos estos nombres (salvo Hipatia) no encontré ningún rastro. No es que no hayan existido mujeres filósofas. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, aunque ojalá después se hayan apropiado de sus ideas.
Al igual que sobre los temas del amor, de la familia y de la muerte, si tú y yo, un día, navegáramos en la red o incursionáramos en una Biblioteca, y nos dedicáramos a inspeccionar en la información o en los libros que allí se encuentran, nos quedaríamos pasmados ante la gran cantidad de autores que han escrito sobre el tema de la amistad: filósofos, pensadores, científicos, teólogos, psicólogos, pedagogos, sociólogos, terapeutas y místicos,... por sólo referir a algunos.
Si quisiéramos encontrar una definición o una descripción sobre la amistad, jamás terminaríamos de recolectarlas. Son tantas y tan variadas las alusiones que pueden llegar a nuestras manos.
Nos encontramos con algunos pensamientos anónimos como aquel que dice que en la prosperidad, nuestros amigos nos conocen; y en la adversidad nosotros conocemos a nuestros amigos. Algunos son de la antigüedad como el de Epícteto: Debemos rehuir la amistad de los malos y la enemistad de los buenos; o como aquel otro de Aristóteles en su Ética Nicomaquea: Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.
Decía Marco Tulio Cicerón en su Tratado sobre la amistad que la amistad o encuentra a iguales o hace iguales.
Y, qué opinas sobre este pensamiento de Catón el censor: Desata, pero no rompas, los lazos de la amistad sospechosa
Algunos pensamientos son de celebridades del tiempo moderno como Friedrich Nietszche: Si eres un esclavo, no puedes ser un amigo. Si eres un tirano, no puedes tener amigos; o aquel otro que fue escrito por Robert Louis Stevenson: Un amigo es un regalo que uno se hace a sí mismo.
FRIEDRICH NIETSZCHE
Robert Louis Stevenson
Hay tantos pensamientos que me agradan, como aquel escrito por William Blake: Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo; o el otro que bien podría parecerte contradictorio al anterior y que fue pronunciado por La Bruyére: La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.
WILLIAM BLAKE
Hay pensamientos eminentemente cristianos, como la aportación de san Agustín, al decirnos: Ante todo debéis guardaros de las sospechas, porque éste es el veneno de la amistad. O, qué te parece la magistral exposición del Beato Elredo en su Tratado sobre la amistad espiritual: "Esta es la verdadera, la perfecta, la estable y constante amistad: la que no se deja corromper por la envidia; la que no se enfría por las sospechas; la que no se disuelve por la ambición; la que puesta a prueba de esta manera, no cede; la que, a pesar de tantos golpes, no cae; la que, batida por tantas injurias, se muestra inflexible"
SAN AGUSTIN
El Beato Raimundo Lulio, filósofo y escritor franciscano que murió martirizado, en su estilo propio le pregunta a Dios sobre la amistad y nos comunica lo siguiente: Preguntaron al Amigo de dónde nacía el amor, de qué vivía y por qué moría. Respondió el Amigo que el amor nacía del recuerdo, vivía de la inteligencia y moría de olvido.
La amistad es la cosa mas difícil en
el mundo de explicar. No es algo que
aprendes en la escuela. Pero si no has
aprendido el significado de la amistad,
en realidad no has aprendido nada.
Muhammad Ali
Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón
La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea
La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas
Sí, el amor está muy bien a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera
Uno de los mayores consuelos de esta vida es la amistad, y uno de los mayores consuelos de la amistad es tener a quien confiar un secre
!!! FELIZ DIA DE LA AMISTAD !!!!....14 DE FEBRERO ............CON CARIÑO
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER
ALEJANDRA PIZARNIK
MADRUGADA
Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.
BANDERA ARGENTINA
BANDERA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
ESCUDO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
BANDERA DE LA CIUDAD DE AVELLANEDA
FRUTA AMARGA
Si la fruta es amarga
no es culpable la tierra
ni es culpable la planta.
Tiene el hombre la culpa
que arrojó la semilla
con las manos amargas.
Yo lo acuso en voz alta:
he vivido en la tierra
y la tierra no es mala.
Yo lo acuso en voz alta:
tuve un árbol hermano
que dejó mi alma blanca.
Yo menciono su culpa
que ahora llamo la nuestra:
somos hombres culpables
de sembrar la semilla
con las manos amargas.
PABLO ALCIDES PILA (1960)
Publicado en
Pájaros en el Camino,
recopilación de poemas
de Pablo Alcides Pila,
recientemente galardonado
con el premio
SANTA CLARA DE ASIS
por su programa radial
RESCATE POPULAR
De todas las flores
bellas que han perfumado
ninguna con tu fragancia
ni tu candor,
por eso es que en mi
recuerdo has perdurado
tan fiel como aquel
entonces, mi última flor.
Lozana, grácil y esbelta,
mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré,
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Lozana, grácil y
esbelta, mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Autor: Salvador Miqueri
- Avelino Flores
COSAS QUE PASAN
>
Nadie salió a despedirme
cuando me fui de la estancia
solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
El asunto, una zoncera,
un simple cambio de palabras,
y el olvido de un mocoso,
del que puedo ser su tata.
Y yo que no aguanto pulgas,
a pesar de mi ignorancia,
ya no mas pedí las cuentas,
sin importarme de nada.
No hubiera pasado esto,
si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren,
y después los hijos mandan.
Y hasta parece mentira,
pero es cosa señalada,
que de una sangre pareja,
salga la cría cambiada.
Los treinta años al servicio,
pal’ mozo no fueron nada,
se olvido mil cosas buenas,
por una que salió mala.
Yo me había aquerenciao,
nunca conocí otra casa,
que apegado a las costumbres,
me hallaba en aquella estancia.
Sí hasta parece mentira,
mocoso sin sombra e’ barba
que de guricito andaba,
prendido de mis bombachas.
Por él, le quité a unos teros
dos pichoncitos, malaya!
Y otra vez, nunca había bajao un nido,
y por él gatié las ramas.
Cuando ya se hizo muchacho,
yo le amansé el malacara,
y se lo entregué de riendas,
pa’ que él solo lo enfrenara.
Tenía un lazo trenzao,
que gané en una domada,
pal’ santo se lo osequié,
ya que siempre lo admiraba.
Y la única vez que El patrón,
me pegó una levantada,
fue por cargarme las culpas,
que a él le hubieran sido caras.
Zonceras, cosas del campo,
la tranquera mal cerrada,
y el terneraje e’ plantel,
que se sale de las casas.
Y eso, pal’ finao patrón,
Era cosa delicada.
Y bueno, pa’ que acordarme
de una época pasada,
me dije pa’ mis adentros,
todo eso no vale nada.
Sin mirarnos, arreglamos,
metí en el cinto la plata,
le estiré pa’ despedirme mi mano,
Pa’ que apretara,
y me la dejó tendida,
cosa que yo no esperaba.
Porque ese mozo no sabe,
si un día ha de hacerle falta...
Tranqueando me fui hasta el catre,
alcé un atado que dejara,
y me rumbié pal’ palenque,
echándome atrás el ala.
Ensillé, gané el camino,
pegué la ultima mirada
al monte, al galpón, los bretes,
el molino, las aguadas,
De arriba abrí la tranquera,
eche el pañuelo a la espalda,
por costumbre, prendí un negro,
talonié mi moro Pampa,
y ya me largué al galope,
chiflando como si nada.
Nadie salió a despedirme
Cuando me fui de la estancia,
Solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
Poema de Don Víctor Abel Jiménez
Musica de Jose Larralde
Mensajes del Alma
En mi país por año hay 15 mil chicos que vuelan
como angelitos con sus alas por el buen aire
con la suerte y la calma de no haber conocido nada
para seguir siendo buenos quizás Dios robó esas almas
Que piensas cuando te hablo de todo lo que paso
viste que todas las cosas se saben con el tiempo
suelto y aún viviendo el católico que bendijo
ya perdió hace mucho tiempo su lugar en el cielo
Todos los días que te lleve saber como esto fue
te servirá para ser en otro tiempo algo más libre
Son las únicas palabras que te pido escuchar
si no me muero de verguenza hoy aca
a todos por igual alguien nos espera
y de cualquier manera llorarás
Que dignidad tan grande la de creer siempre en la vida
con solo ver una flor brotando entre las ruinas
Tu canción fue la rueda de los días que siguieron
tu canción fue mas lejos que la muerte que te hicieron
no tengas miedo ya dimos la vuelta al espanto
un viento algo más calmo se viene anunciando
El polvo de estas calles pone a santo con represor
pone al inocente en pena y despierta al asesino
témpano del olvido y de nunca decir nada
cuantas mirandas caídas sin ver que es lo que pasa
ningún dolor se siente mientras le toque al vecino
el que manda a matar es para sentirse mas vivo
Son mensajes del alma
herida pero bien clara sobre lo cobarde toda la verdad
ángel rubio de la muerte de que poco te sirvió
el himno, Jesús, la bandera, y el sol que te vió.