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Categoría: LITERATURA

JULIO CORTÁZAR

raulcelsoar 03/11/2009 @ 11:13

 BIOGRAFIA DE JULIO CORTÁZAR

JULIO CORTÁZAR

Aunque de padres argentinos -con ascendencia vasca, francesa y alemana-  Julio Cortázar nació accidentalmente en Bruselas. Fue en 1914, mientras los obuses estallaban en la ciudad. Como él dice, su nacimiento -que coincidió con la ocupación alemana de Bélgica al  inicio de la Primera Guerra Mundial- fue "sumamente bélico. Lo cual dio como resultado a uno de los hombres más pacifistas que hay en este planeta".

 Su padre, técnico en materias económicas, estaba al frente de una delegación comercial que trabajaba en la embajada argentina en Bélgica. Al ser Argentina un país neutral, a la familia Cortázar se le permitió, durante la guerra, refugiarse en otros países europeos también neutrales: Suiza (Zurich) y luego España (Barcelona).

 

Durante dos años (hasta los tres años y medio) Cortázar vivió en Barcelona. De esa lejana época guarda algunas imágenes borrosas e inconexas:"Formas extrañas, mayólicas de colores" que tal vez correspondan al Parc Güell, donde al parecer le llevaban cada día a jugar con otros niños. Cortázar confiesa que en 1949, en su primer viaje a Europa, desembarcó en Barcelona y su primera visita fue precisamente al Parc Güell: le gustó descubrir que su admiración por Gaudí tenga un origen tan antiguo. Recuerda también de esa época "una playa, la sensación amenazante de las olas que avanzan y mucho sol y un olor a  sal muy extraño, muy inquietante".

 

En 1918, la familia Cortázar puede regresar a Argentina. Del francés, la lengua que habló principalmente en sus primeros cuatro años de vida, le quedó por lo menos una herencia:"retuve siempre esa "r" afrancesada de la que jamás pude desprenderme".   

 

De su infancia y adolescencia Cortázar recuerda algunos hechos fundamentales:

 

La desaparición de su padre, quien, cuando Cortázar tenía sólo seis años, los abandonó para siempre. Este hecho dejó a Julio y a su hermana menor al cuidado exclusivo de su madre, que tuvo que educarlos "con dificultades económicas muy graves" 

 

Banfield, un pueblecito casi de campo, a media hora de tren de Buenos Aires, donde Cortázar vivió de los cuatro a los diecisiete años. Cortázar lo describe así: "Era ese tipo de barrio, sumamente suburbano, que tantas veces encuentras  en las palabras de los tangos: calles no pavimentadas, pequeños faroles en las esquinas, una pésima iluminación que favorecía el amor y la delincuencia en partes iguales, y que hizo que mi infancia fuera una infancia cautelosa y temerosa, porque las madres tenían mucho miedo por los niños. Había un clima a veces inquietante en esos lugares. Y al mismo tiempo era un paraíso: la casa tenía un gran jardín que daba a otros jardines. Un jardín lleno de gatos, perros, tortugas y papagayos: un paraíso. Pero en este jardín ya era yo Adán, en el sentido de que no conservo recuerdos felices de mi infancia -demasiadas tareas, sensibilidad excesiva, tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados (mi cuento "Los venenos" tiene mucho de autobiográfico). Sin embargo, ése era mi reino, y  he vuelto a él,  lo he evocado en algunos cuentos, porque aún hoy lo siento muy presente, muy vivo".     

Su afición desmedida a leer y a escribir. Según cuenta, un médico le recetó "prohibirle los libros durante cuatro o cinco meses. Lo cual fue un sacrificio tan grande que mi madre, una mujer sensible e inteligente, me los devolvió".  Cortázar explica así sus inicios como escritor: "Como todos los niños aficionados a la lectura, pronto comencé a querer escribir. Acabé mi primera novela cuando contaba nueve años de edad. Era una novela muy lacrimógena, muy romántica en la que todo el mundo moría al final"

 

La influencia más clara de su época adolescente es Edgar Allan Poe, cuyos cuentos le aterrorizaron y sus poemas le conmovieron. A los doce o trece años, escribe sonetos que son "un plagio involuntario de Poe", "poemas de amor a una compañera de clase, de la que yo estaba enamorado fatalmente, con un amor que sólo podía acabar en la muerte" .          

 

A propósito de estos poemas,  Cortázar vive una de esas decepciones que suelen marcar el fin de la infancia, "uno de esos primeros golpes que te marcan para siempre y que te hacen descubrir que todo es relativo, precario, que había que vivir en un mundo que no era ese mundo de inocencia y de total confianza en el que se había creído" : le decepcionó profundamente que su madre se acercara una noche a su habitación y le preguntara si esos poemas eran realmente suyos o, si como le había dicho un familiar, eran copiados. Cortázar recuerda haber vivido con "un dolor infinito, un dolor de niño", el que su madre dudase de él.             

 

Tras la escuela primaria, Julio Cortázar realiza estudios secundarios, graduándose de maestro de pimaria. Más tarde obtiene el título de "Profesor en letras", que le permite ejerce como profesor de secundaria. Se matricula en la Escuela de Filosofía y Letras, pero ante las dificultades económicas de su familia, decide abandonar los estudios universitarios y ejercer los títulos que ya tenía.

 

Tras una breve experiencia como maestro primario, trabaja durante seis años (1939-1945) como profesor de Instituto en dos pequeñas y polvorientas ciudades de la llanura (Bolívar y Chivilcoy) donde entra la pampa por todas partes. En su cuento "El viaje" evocará ese paisaje de espejismo.  Empieza a escribir los primeros cuentos, sin soñar jamás con publicarlos.

 

Aunque no tiene titulación universitaria, en 1945,lo contratan para impartir clases de literatura francesa en la Universidad de Cuyo. Dirige además un seminario sobre el romántico John Keats.  En el año 46, tras la llegada de Perón al poder y la ocupación fascista de la universidad, Cortázar, que había participado en la lucha antiperonista, presenta la dimisión de su cargo  "antes de verme entre la espada y la pared, como muchos compañeros míos". Por esa época perfecciona su conocimiento del inglés y del francés, lenguas que dominará tanto como el castellano.

 

A partir de entonces, vive en Buenos Aires.  Trabaja como gerente en la Cámara del libro y, ocasionalmente, como traductor.  Allí vive una existencia solitaria y bohemia.  Mientras "me observaba a mí mismo, estudiando mi propio desarrollo sin querer jamás forzar las cosas", seguía escribiendo historias.  Publica algunos importantes trabajos críticos, entre los que destacan la necrológica a Antonin Artaud o  su ensayo sobre la poesía de Octavio Paz.                Cortázar resume así ese periodo: "De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético"         

 

Cortázar le costó mucho dar a conocer sus obras al público. En 1938 publica con un seudónimo, Julio Denis, un libro de poemas, Presencia, la única de sus obras que Cortázar no ha querido volver a publicar.   No casualmente será Borges quien, en la  prestigiosa revista Sur, publica,  en 1946,  el primer cuento de Cortázar: "La casa tomada" .  Su primer libro de cuentos Bestiario aparece en 1951. Por fin Cortázar, consideró que lo que había escrito "valía un poco más que lo que escribían otros de mi edad en Argentina".    

 

En 1949 viaja por primera vez a Europa. En 1951 viaja por segunda vez a París con una beca y decide quedarse en Francia, por lo que se ve obligado a trabajar en los más pintorescos oficios, hasta que consigue trabajo como traductor en la Unesco. Con sentido del humor comenta que se va de la Argentina "porque el peronismo no le deja escuchar a Bela Bartók".

 

En 1955 se casa con la traductora argentina Aurora Bernárdez, con la que vivirá hasta mediados de los 60. Sin embargo, poco antes de morir y con Carol -su tercera mujer- ya fallecida, decide dejarle a Aurora Bernárdez su herencia y le pide que le acompañe en los últimos minutos.  Aurora fue definida por su amigo Carlos Gabetta como"fina, culta, delicada, sensible,lo que habitualmente se llama una señora". En algunas de sus cartas, Cortázar alude  así a su vida en común:   

"El libro (Rayuela) tiene un solo lector: Aurora (...) Su opinión del libro puedo quizá resumírtela si te digo que se echó a llorar cuando llegó al final." "Aurora y yo, encastillados en nuestro granero, nos dedicamos al trabajo, a la lectura y a la audición de los cuartetos de Alban Berg y Schoenberg, aprovechando la ventaja de que aquí no hay nadie que nos golpee el cielo raso"  "Aurora lee por sobre mi libro y me moja una oreja con un beso para ustedes"

Vargas Llosa describió la vivienda de Cortázar en París como una casa "alta y angosta como el propio Cortázar", atiborrada de libros y con un gran pizarrón donde, con unas tachuelas, Cortázar iba fijando recortes de periódicos que hablaban de lo insólito cotidiano, reproducciones de cuadros, tarjetas postales, dibujos de amigos o del propio Cortázar. Había, por ejemplo, una fotografía de Louis Amstrong tocando la trompeta, una reproducción del pintor austriaco Gustav Klim, un programa de cine ... Todo ello acumulándose a lo largo del año, formando un azaroso y revelador orden...

 

Los primeros años en Europa, aunque duros, tienen efectos muy positivos en la obra inmediamente posterior de Cortázar (Final de juego, Las armas secretas, Los premios, Historias de cronopios y de famas, Rayuela). Cortázar lo explica así:  

"Son años catalizadores, años en que se da una especie de coagulación de mi experiencia precedente de Argentina (...) De golpe, en poco tiempo, se produce una condensación de presente y pasado, el pasado, en suma, se enchufa al presente y el resultado es una sensación de hostigamiento que me exigió, luego, escribir Rayuela... Llegar a Europa significó la necesidad de confrontar todo un sistema de valores, mi manera de ver, mi manera de escuchar (...) Fue una sucesión de choques, desafíos, dificultades, que no me había dado el clima infinitamente más blando de Buenos Aires"    

 

En 1962, Cortázar viaja a Cuba. El contacto con la revolución cubana fue, como para otros escritores de su generación, una experiencia biográfica decisiva. A partir de ese momento, Cortázar expresa su fidelidad a la revolución cubana. En 1965 escribe "Reunión", un cuento dedicado al Ché,  y en 1966 afirma publicamente su compromiso con la lucha de liberación latinoamericana.            

 

En 1967 en uno de sus viajes a Cuba conoce a la lituana  Ugné Karvelis, que pronto se convirtirá en su segunda esposa. Bohemia y muy politizada, Ugné influye de manera decisiva en el proceso de concienciación de Julio Cortázar, con el que vive durante una década en París.  Carlos Gabetta la define así: "Es algo así como la contrafigura de Aurora Bernárdez: tempestuosa, volcánica, sensual, habla con fuerte voz de tabaco, bebedora, expansiva". Ugné rememora así su primer encuentro:       

Llegados de los dos extremos del mundo -él uno de Argentina, la otra de Lituania- devorábamos, uno y otra, más libros y jazz que bistecs, en busca de una libertad, de una verdad de la que entonces ignorábamos el nombre. Fue en la Habana donde encontré al otro Julio, ése al que yo acompañé durante tantos años. Era en enero de 1967: yo había sido invitada por la Casa de las Américas y descubría con pasión la revolución cubana. Acorazada tras mi ejemplar de Rayuela, terminé por lanzarme al asalto del gran hombre, interponiéndome entre él y el mostrador de la recepción en donde iba a depositar su llave. ¡Oh sorpresa!: me invitó a un mojito (...)  Miraba, escuchaba a Julio con sorpresa. El hombre cerrado de París se desvanecía tras un nuevo ser, feliz, con todas las antenas fuera. "Yo conocía tu cara de sombra. Ahora sé que también tienes una cara de sol" ,le dije entonces.   

En 1971 Cortázar asiste, con Ugné Karvelis, a la toma de posesión de Salvador Allende en Chile: "Comprendí que la obligación más elemental de un escritor preocupado por la causa del socialismo era la de manifestar personalmente su solidaridad con esa grande y difícil experiencia que empezaba en un país del cono sur de América Latina".   

 

En 1973 destina los derechos de autor de El Libro de Manuel a la ayuda de los presos políticos en la Argentina. Posteriormente, en su clarificador escrito "El intelectual y la política en Hispanoamérica",  escribe: "Sé muy bien que mis lectores no se contentan con leerme como escritor, sino que miran más allá de mis libros y buscan mi cara,  buscan encontrarme entre ellos, física o espiritualmente, buscan saber que mi participación en la lucha por América Latina no se detiene en la página final de mis novelas o de mis cuentos (...) Creo que la responsabilidad de nuestro compromiso tiene que mostrarse en todos los casos en un doble terreno: el de nuestra creación, que tiene que ser un enriquecimiento y no una limitación de la realidad; y el de la conducta personal frente a la opresión, la explotación, la dictadura y el fascismo que continúan su espantosa tarea en tanto pueblos de América Latina"

 

En 1975 viaja a Ciudad de México para participar en la tercera sesión de la Comisión de Investigación de los crímenes de la Junta Militar de Chile.    En 1976, en Nicaragua, forma parte del proyecto La prensa literaria centroamericana.

 

En 1979 se separa de Ugné Karvelis, con la que sigue manteniendo una estrecha amistad y se casa con Carol Dunlop.  Carol Dunlop es un poco la síntesis de las dos mujeres anteriores de Cortázar. De ella dice Carlos Gabetta: Una joven canadiense fina, delicada, culta, sensible, que hablaba en voz baja, escritora que había tenido problemas muy serios en Estados Unidos, país en el que vivió, por su oposición a la guerra de Vietnam. Ese mismo año, viaja a Nicaragua y decide apoyar, con todos los medios que estén a su alcance, a la Revolución Sandinista.

 

En 1981, año en que obtiene la nacionalidad francesa, se le diagnostica una leucemia. Sufre además una hemorragia gástrica que le obliga a ser hospitalizado y que "no lo mandó a mirar las flores del lado de las raíces de puro milagro".    

 

En 1982 emprende con Carol un juego de treinta y tres maravilloso días, una interminable fiesta de la vida: un viaje de París a Marsella sin abandonar "La autopista del sur"  (que se convierte así en otra versión -ésta de ahora vivida- de un viejo cuento de Cortázar). La experiencia da lugar a un libro, Los autonautas de la cosmopista, cuyos derechos de autor cede Cortázar a la Revolución Nicaragüense. En noviembre de 1982, tras un último viaje a Nicaragua, muere Carol Dunlop.        

 

En 1983 Cortázar asiste en la Habana a una reunión del Comité Permanente de Intelectuales por la Soberanía de los Pueblos de Nuestra América. Viaja a Buenos Aires para visitar a su madre y despedirse de la ciudad y de los amigos. Intuye el plazo se acorta. Uno de sus amigos proteños lo describió así: "Era un fantasma, aunque lleno de dignidad". 

 

En 1984 recibe del poeta Ernesto Cardenal, ministro de Cultura nicaragüense, la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío. El 12 de febrero muere en París, sin poder realizar el último viaje que proyectaba a Buenos Aires.

 

Javier Fernández, director nacional del libro, describe así su entierro: "El entierro fue tristísimo. Un frío polar y un solcito que algún piadoso dios pagano hizo filtrar entre las ramas, como para que el cronopio mayor se fuera bajo la imagen bonaerense. Estaban todos los argentinos, de variada fisonomía, algunos latinoamericanos y ningún escritor francés, pero sí el Ministro de Cultura. Impresionó su llegada, en un camión pobretón, seguido de dos modelos de 1960, que conducían a sus amigos entrañables. Pocos advirtieron que su cajón era depositado en la tumba de Carol, sobre el de ella". 

DUETO - ABRAZADO

raulcelsoar 28/10/2009 @ 16:06

La barca de las palabras y la imagen

Barra internacional de Escritores y artistas hispanos

Ninfa Estela Duarte Torres

Me invitó a leer este poema, que se encuentra publicado en http://labarcadefreddy.ning.com/

y lo comparto con ustedes, incluyendo las ilustraciones que embellecen el mismo

Ver el blog de Ninfa Estela Duarte Torres

POEMA A DOS MANOS - "Tus manos y las mías…"

DUETO - ABRAZADO
Ninfa Duarte y Fredy Pacheco

manosdeninfa2.jpg

N-Estas manos, portadoras de sentires,
guardan palabras calladas,
y gestos que trascienden;
poseen el poder de llenar esos vacíos
que en secreto atesoramos,
y la fuerza de esperar consonancias.
Mis manos aladas tienen la magia de estar latiendo
cuando van hacia ti en vuelo…
mis manos son caricias, las tuyas fortaleza;
tus manos y las mías tejen eternidades...

<<<>>>

F- Es el táctil discernir sobre tu piel
las notas extremas
los bemoles de la distancia
el sueño de los gigantes
Tocar allí adentro
después de la cueva
en ese recóndito lugar
donde duermen tus silencios,
el sentido de la vida

<<<>>>

N- Cuando tus manos llegaron
a ese recóndito lugar
se acabaron los silencios
y las distancias,
comulgaron sentires y
se produjo el grato encuentro
tu cuerpo y el mío,
con música de estrellas
palpitar de tambores
y mis labios buscando los tuyos
para llenar los anhelos
desde ayer postergados...

<<<>>>

F- luego...
Ellas abren tus piernas
acariciando tus muslos
palpando suavemente
esos labios humedecidos
para penetrar entonces
mi lengua
serpentina
electrizante
indomable
absorbiendo dispersa
tragando los ácidos...

<<<>>>

N- Tus manos y mis manos
se hicieron serpientes entrelazadas
que con lenguas viperinas, indomables
hurgaron los recónditos
donde se guarda
el bálsamo dulce
que nace del misterio,
que es vida y da vida.
Tus labios danzando sin ritmo
sobre mi delicada flor,
me transportaron desde
el cielo al averno
hasta darte a sorber con deleite
el néctar delicioso
que es presente de amor...

<<<>>>

F- las manos...?
Ellas esperan junto a los brazos
ellas se aferran a tu piel
ellas son tenazas
para no dejar escapar
el cauce del rio
que está llenando mis venas
Ellas
te acarician desesperadas
sin sentido
ni tiempo
ni palabras
hasta que penetra mi sexo tu sexo
y se realiza la magia
en el vaivén del delirio
al ritmo de las olas
al compás
de los huracanes
que convulsionan
arrastrando verdades
sueños
fantasías
sentimientos
y locuras
hasta el abismo de la calma

<<<>>>

N- Ellas propician la vorágine
que lleva nuestra sangre
y encienden las venas.
Una lucha cuerpo a cuerpo,
es el desenlace
de esta búsqueda
de más sensaciones...
y un vaivén convulso
deja oír su gemir
en el éxtasis final,
compartido,
gratificante,
satisfecho,
delicioso,
y ahora, exultas
nuestras manos descansan...

F- Mis manos,
entonces
acarician tu cara
tu pelo
el borde de tus palabras
las besas
te beso
y ellas se despiden
de tus manos
hasta la próxima alborada...

<<<>>>

N- Tus manos y las mías dieron sentido a nuestras vidas...

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Gracias Fredy por invitarme a este “duelo poético”;
en honor a la verdad, debo decir que no fue un
trabajo literario, fue más bien un deleite.
Este es mi primer envío para “EROS NAVEGA CON NOSOTROS"

manodeninfa1.jpg

Las manos que ilustran el poema, son dibujos hechos a lápiz por Ninfa

QUE HICIMOS CON LA VIDA

raulcelsoar 15/09/2009 @ 10:05

Que hicimos con la vida

Que hicimos con la vida amor mío.
En que lugar del tiempo perdimos el rumbo...
Cuando te recuerdo en mi vida,
Puedo ver tus pegadas
En los pasos de mí caminada.

Sabíamos de felicidad
Como pocos sabían
Practicábamos la sinceridad
Con toda la simplicidad
Que le cabía

Éramos dueños del mundo
Y el mundo ni siquiera nos percibía
Podíamos entrar en la madrugada
Sentados apenas los dos
Con la ternura entera en las manos entrelazadas...

Tu abrazo era todo
Lo que mi cansancio necesitaba
Tu beso era todo
Lo que mi silencio ansiaba
Eras mí todo y yo ni l notaba...

Y vino entonces lo inesperado
La muerte no anunciada
La ausencia no calculada
La falta tuya que sin imaginar
Mí vida también silenciaba...

Y vino la pregunta nunca pensada:
¿Que hicimos con la vida amor?
¿Como nunca nos preparamos
Para toda esta soledad,
Que la ausencia del uno al otro causaría?

Y vino la madrugada de manos vacías.
Y vino el insomnio en las noches mal dormidas
Y vino la nostalgia nunca antes concebida
Y vino la ansiedad de vos en mí
Como una abierta herida...

Hoy apenas vivo
De los recuerdos de nosotros dos un día
No existiría otro amor
Que completara como el tuyo
El sentido de mí vida.

En las sombras de la noche
Te dibujo en mi mente
No puedo concebirte ausente
Lo que sería admitir la muerte
En mí corazón es figura presente.

¿Lo que hicimos con la vida
Mi querido amor
Que no nos preparamos para el dolor
Que la ausencia del uno
Con seguridad al otro causaría

 patricia andrea rodriguez

Patricia Andrea 
Rodriguez 

DECADA DEL SETENTA

raulcelsoar 11/09/2009 @ 08:08

Década del Setenta

Tuvieron mordaza mis ojos...
allá por la década del setenta.
Aquí la vida ' parecía normal'
y como muchos 'aún' lo sostienen
lamentablemente, era el 'orden'
era la época de Martínez de Hoz
construyendo grandes represas, rutas
puentes, era el orden, casi perfecto...

La selección Argentina, nos hacía
Campeones, ante los ojos del mundo
y todos saltábamos de alegría.

Los cómplices, los Grondona
solo informan la versión de la 'Junta'
y aplauden la muerte de Pablo Neruda..
Aplauden la muerte de la poesía.

Mientras Juan Gelman arma rompecabezas
'Los pedacitos de los compañeros' en poema
esas preguntas por buscar los retazos
de su sangre, solo en poemas...

Tuvieron mordaza mis ojos...
esos que vieron, esos que escucharon
los silenciosos gritos a media asta.

Eran tiempos en el que el sol
era electrocutado por las picanas
a la orden de crueles fascistas
aniquilando el pensamiento.
Aniquilando la vida..
En esos días agónicos de pesadillas
eléctricas, encarceladas almas
con grillos y cadenas...

! Qué hervidero era mi casa!
y mis ojos eran mordaza...
sacudiendo mi juventud
en un reinado de yel y sangre...
¿ Habré estado dormida,
maniatada o indefensa?

Y mis ojos que eran mordaza
escuchaban derrumbarse
el pensamiento, o a las torres
de mis sueños.

Yo desfilaba en la niebla
entre preguntas sin respuestas
disfrazada o dormida...
con mi apunte de Mao o de Enguels
sobre ' Las guerras campesinas'
o la portada de otro
con el rostro del Che Guevara.

Desigual batalla se libraba
en la selva Tucumana
en las calles, en las aulas de la Universidad
en las fábricas o en la vida cotidiana.

Y esos señores de botas largas
carbonizaban mis sueños;
! Desaparecieron los cuerpos
desaparecieron las almas
de jóvenes que no conocí ...!

Alguno recuerdo: en el humo
de un café, allá en la Universidad
en el barcito del España...
Entero, lo recuerdo en el humo
de un café, anhelo de sueños;
abogado y compañero de
'Historia de la Cultura', allá en Filosofía...
allá, por el año setenta y pico
con esa piel de suave gamulán.

Y mis ojos que eran mordaza,
lo vieron acribillado
con el plomo de cien heridas
disparadas por el 'Régimen'
en esta época del terror.
Curuchet estaba tendido, interrumpido
lo recuerdo en aquél humo de un café...
porque Alfredo no lo sabía
que no era época del derecho
no era época de preguntas
no era época de libertad
no era época de sueños...

¿Adonde fueron las sombras
en la Década del Setenta?
Obreros, estudiantes, exiliados
a otros países...
! Son sombras sin tumba
ni nombres..!

Sombras torturadas.. les arrebataron
sus hijos, sus cuerpos, su identidad.
Solo sombras deshabitadas
desaparecidas, que poblaron
por miles, los lozarios de los cementerios
los mares... del Cono Sur Americano !
!Nadie les olvidó rebeliones de las sombras!
Tampoco a los Videla o a los Pinochet,
carceleros que enlutaron y enviudaron
hasta la luna, muda testigo de los
operativos de fusiles y de fuego;
que ella, terminaba reflejándose
en esos tristes escombros,
en subterráneas corrientes de muerte
pieles desolladas, oprimidos
en las noches de terrores...
en la mal fingida ' Sucia Guerra'
allá por la Década del Setenta
en el Cono Sur Americano !

Mercedes Estela Brito
de mi libro ' Entre el Fuego y el Mar' - 2005

merce.jpg

Mercedes Estela Brito de Díaz : casada, una hija . Nació en la ciudad de Córdoba el 27 de octubre de 1954 y actualmente reside en Alta Gracia [ Córdoba].Estudió Historia en la Universidad Nacional de Córdoba [ Fac. Filosofía y Humanidades] y dos años de Derecho en la misma Universidad en fechas recientes.
Comenzó a escribir sus primeros poemas en su adolescencia, aunque se ha dedicado plenamente desde hace seis años. Miembro de la Comisión Directiva de S.A.L.AC. [ Sociedad Argentina de Artes, Letras y Ciencias ]. Filial Alta Gracia.y del Movimiento Literario Argentino ' Noches de Poesía' Ha publicado en las Antología 2002, 2003 y 2004 con motivo de los Encuentros Nacionales de Poetas y Escritores' en la ciudad del Tajamar. Ha participado en otros 'Encuentros de Poetas '.
Publica en Antologías 2002, 2003 y 2004 de S.A.L.A.C [ Córdoba ] y en 'Quaderns de Poesía'- Libro 26 y 27 en Barcelona [ España ]. El grupo ' Bib Azahar' de Málaga-España , le ha publicado en su Revista 6, 7 y 8.
Publicó sus dos primeros libros, l 29 de mayo del 2005 , en Córdoba: ENTRE EL FUEGO Y EL MAR y ENTRE MADRE E HIJA , compartido con su hija Lourdes Rocío Díaz Brito de 13 años al momento de su publicación.

BIBIANA M. ALZOGARAY

raulcelsoar 18/08/2009 @ 12:00

 

Bibiana 
Alzogaray 

bibiana alsogaray 


América Precolombina

América precolombina
Emerge día a día
De un pasado de esplendor
En cada pedazo de suelo Americano,
Vive hoy.

Como el cóndor,
Nuestro pasado aborigen,
Despliega sus alas al cosmo
Y surgen de ellas
El grito de libertad
Representando el resurgimiento indígena,
Que es parte de nuestra identidad.

Su renacer en lo más profundo
Del sentimiento nos transporta
A una cultura ancestral e indómita.

Secretos del imperio indígena
De América precolombina
Se esconden como testimonio
Permanente del pasado,
En sus paisajes,
Que dejan al desnudo
Los vestigios arqueológicos.

La geografía virgen que aún existe
En la que los hombres
Del otro lado del continente
Se empeñaron en dominar.

Hoy se multiplica en los corazones
De quienes defendemos
Las raíces de los hermanos,
Que lleva a la indianidad
A las cumbres más altas
De nuestra identidad.

Autor: Bibiana María Alzogaray
Argentina

Casa de la poeta

Casa de la poeta,
refugio de la creadora,
restauras rompecabezas
uniendo palabras sueltas.
Casa de la poeta
vacía por dentro está.
Andas pensando
dejar los caminos.
Danzan y rondan
los duendes a tu alrededor.
De tus ojos se desprenden,
lágrimas de dolor.
Tus sueños cansados
ya no tienen luz, ni estrellas
sólo quedan siluetas
de oscuridad.
Tardes tristes
de páginas amarillas,
que se arremolinan
enredando tus versos.
Soledad de amor y distancia.
Tinta azul que llora,
sobre papeles húmedos,
que por ti leo.
Cansancio con ojeras,
de ilusiones que se alejan.
No hay palabras ni recuerdos,
sólo ausencia larga y despedida.
Como se extraña tu presencia.
dentro mío, presiento tu partida.
Burlas la realidad,
que se alarga de lejanías.
Sólo queda tú canto, poeta muerta,
me duele tú ausencia.
tú olvido me está matando.
Se me ha vuelto nostalgia
tú encuentro...
yace la ilusión
sobre la tumba
del amor muerto.
¿por qué me haces esto?

Autora: Bibiana M. Alzogaray - 19 de Noviembre 2.006 Argentina

Vestigios

La sombra del tiempo
Vuelve como las olas del mar

Horizonte azul esplendido
Volcan de doloroso amor
Estoy mirando el instante

Un aire victorioso me cubre
Palpita el rumor
De olas susurrantes
De voces del alma
se sienten lejanas
y a la vez laten presentes
enmudezco por fuera
y ahogada esta
mi pureza de
amor al quererte.

La brisa me lleva
Hasta los recuerdos
Que flotan errantes
De traiciones
Que erizan mi piel

¿por qué decidiste quedarte?

Vestigios de días que sólo
Quedan por instantes
Cuando la marea alta
Los trae a lo profundo
De mis tristes ojos.

De nuevo estoy sin tu presencia
Siempre solitaria
Aquí descanso.

Horizonte rojo
Paso a paso
Alfombra de arena
Cansados pasos
Eco de caracolas
Aquí descanso....

Hombre andariego
Y tú dónde estas?
Amor de pasos
Errantes y ausencias
Siempre una respuesta dispuesta
En tus mentirosos labios
La arena se desliza
Con cada paso
Aquí descanso...

Autora: Bibiana M.Alzogaray

biografia:

Bibiana M. Alzogaray
Lugar de Nacimiento: San Miguel de Tucumán - Provincia de Tucumán - República Argentina
Fecha de Nacimiento: 17.01.1962
Títulos obtenidos: Bachiller con Orientación Docente.
Prof.de Educ.Inicial
Psicopedagoga
Ámbito laboral: Educación - Asesoramiento Psicopedagógico -
Psicopedagogía Clinica

CLAUDIA AINCHIL

raulcelsoar 18/08/2009 @ 11:56

 

Claudia 
Ainchil 

claudia ainchil 


REMOLINOS A BORDO [2003]

CONQUISTA TRAS LA BRUMA
Surgen miradas
junto a la pista hay hombres
barcos de expedición
es la misma historia de siglos inexactos.
Reconozco ese aliento
la tormenta se acerca
ellos arrastran telarañas
y conquistas.
El parche del pirata en plural
suena como relámpago bañado.

IMAGEN
León rugiendo. Cabeza de Adán
poseedor de los tiempos
una luz de mercurio
artificial. Son las cifras
eternidad ausente
Eva es una muchacha como todas
o tal vez como ninguna.
Nadie sabe el secreto de las horas
salvo ellos.
Sostienen en su espalda
la fragilidad del espacio
y piensan con los codos apoyados en las piernas
la cabeza entre las manos.
Ellos existen
con el surco de los grises matices
nos dan la clave. O tal vez más...

DE REPENTE
Tal vez fue el ángel a caballo.
O el avión sobrevolando esa ciudad
conocida.
Casas de colores se tragan mis palabras
en el espejo ya no se encuentra la máscara
abandonó su sitio. De repente.

SERÁ...
Será que estoy un poco húmeda
de hueso y carne.
Será que el pasado fue parte de la novela
develada
atormentadas noches y secretos de amor
prohibido.
Será que en un tiempo remoto
la soledad oscureció instantes
y nadie salió en defensa.
Será que hay batallas que el destino
nos permite ganar
y otras no
como un sino que está escrito.
Será que uno va cambiando
los arrebatos dejan de ser incendio
y pasan a ser llama
o destellos inhóspitos.
Será que la adultez corrompe
parte del asombro
y la ingenuidad de los primeros días.
O será que como el ave fénix
estoy nuevamente renaciendo
dispuesta a todo
por vivir.

EN LA VORAGINE
El humo se consume.
Ideas entrecruzadas tras mareas
confeccionando soliloquios.
Nos encontramos en terrenos de ciudad
rara ciudad, espejismos olores
en el sur unas cuantas despedidas.
Ya no llueve ni existen carabelas
para llegar a ese corazón de papel
su material lo ha carcomido el mundo
levantamos medio dedo para salvarlo.
Por eso hay rareza en estas calles...

RETRATO DE UN VUELO
Es tarde? pregunto
el silencio humoso nos mira
queda atrapado en un esbozo
los viajes a anhelos indefinidos
vienen
es temprano? vorazmente
escaleras llevan a algún sitio
a extender piernas caderas pies
a lechos trance de amor sudorosos
y la muchedumbre agolpada queriendo saber
siempre queremos saber cuán oscura
es la profundidad.
Existimos a medida que nuestra condición de pasajeros
no permite detenerse en ningún sitio,
queremos saber si un instante equivale a eternidad
tal vez sólo es instante
entorpecido ademán de un aire alcohólico.
No supiste contestarme
otros tampoco pudieron desenredar la maraña
por eso estoy aquí
por eso estoy aquí? pregunto
resuelve la dimensión de tu vuelo
pero ten cuidado.

POEMA
Efervescente sonido climático
un otoño discutiendo sentimientos a contraluz
humanidades publicadas.
Vale la pena mirar el cielorraso
cada toma de oxígeno
la pintura corpórea vislumbra crucigramas
nunca he prestado demasiada atención
al arlequín metodológico
es muy pesada esa palabra para un poema abierto.
Llamo a tu ventana
la desnudez me ha invadido
y el verano es un ayer suplente
hecho film.

DIBUJOS EN LA NOCHE
Quietud que se ha apoderado del alma
creaciones o tal vez bostezos de madrugada
estoy aquí imaginando ángeles
y todo pasa a transformarse, nenúfares
a punto de exclamar
corazones de escarlata.

SEÑAL MODERNA
Obra maestra del amor
prosiguen las mudanzas
violadores exhalan entrecortadamente
órganos. Dalí sumerge
sus bigotes con nostalgia.
Laberinto que atrapa
cuando los personajes cambian.
Es posible que la mutación nos trastorne
y veamos más centímetros
o estiremos la osadía
arrojando flores sin ropa
por el corredor.

ESPERANZA
Máquina a vapor
veinte siglos con un retorno ausente
lupa agrandando monumentos
en un callejón abandonado.
Buenos Aires, embarazo territorial y testigos
mitad sensual pálida lengua
creyendo ser obra completa del recuerdo perdido.
Vasto espacio,
paraje de cualquier andariego
el viento sopla, me escondo de los succionadores
y del centro de desesperación
hay cables balanceándose
en busca de un pescado extrañamente mudo.
Cierta sequía debilitó al amor
pero están nuestras manos.

ESAS VENTANAS
Congeniar el áspero olor
de la rutina
con los archivos de amor profundo
cómo no gritar desesperada?
si el hombre es hoja con puntos infinitos.
Elegir la verdadera libertad
no la ficticia con la que algunos se engañan
si los sueños son ventanas transparentes
por qué olvidarlos?
qué nos pasa?.

YO
Como si fuera árbol
estremezco.
Como si fuera hoja
me empaño en el rocío.
Como si fuera una palabra
una estrella precisa
unas manos abiertas
sigo en la lucha cotidiana
por ese amor que está tan olvidado.
Como si fuera desierto
no quiero solo imágenes
estadía corpórea de profundas lejanías.
Como si fuera vendaval
como si fuera estrépito
¿debo gritar
para que descubras esos remolinos
que llevamos siempre a bordo?.

LLAMAS
Ardiendo
conmovedor instante
supremo
un fuego
sin reflexión
ardiendo
innumerables ganas
a plena luz del día noche
caminando la tarde
dejándose llevar
por el mayúsculo desenfreno
y largar bocanadas.
Ya.

VIAJE POETICO
Ajeno a los discursos
era inconfundible su aroma
ventanilla abierta a los campos
margaritas silvestres
un tren a toda marcha
el mar saludando a lo lejos
diminutos animales frente a una proyección
extraña
mientras sus lenguas rozaban el pastizal.
Con un chasquido de dedos
los dejábamos atrás
y luego otra vez
así hasta llegar a destino.
Pero cuando todo parecía estar en calma
el tren aceleraba, como ahora
y nos transmutamos en diminutos animales
e imaginamos proyecciones
extrañas
que nos miran a través del vidrio
y un cuaderno a medio escribir.

LOS ADIOSES
Los adioses como venas silenciosas
ingresando estallando
los adioses en el aire
en los ojos
sin palabras
un ocaso
los adioses
mutación cambio
cómo duelen
cómo nos dejan huérfanos...

SIGLO GRUESO
[ Siglo XX]
Fiebre amarilla en los rincones
un siglo extraño
perforando ciertos límites soportables
se mecen relojes con vehemencia
hubo quien desde un diván
interpretó sueños
su nombre permanece en la gran lista,
nació Louis Armstrong
murió Nietzsche
y Oscar Wilde.
Uno no puede quejarse
un día cualquiera alguien que no recuerdo
creó el café instantáneo.
La teoría de la relatividad
Mata Hari con sus secretos
al aire libre
bien desnuda su alma.
Sufragios,
guerras del mundo contra el mundo.
Mil novecientos cuadros vivientes
surrealistas
alucinaciones en primera fila
el alma en el entornado oráculo
del infinito
John Lennon y Gandhi
esos antepasados que fueron parte de la historia
como nosotros, inventores de sonrisas y flores.
Nada se olvida
todo es un fluir de experiencias
acopio de humanidades
un descomunal aroma.
Irrepetible.

LA EDICION DEL DISCURSO
Según el iris agigantado se imprime
locuaz, entrometido río
de palabras,
a veces huecas.
De los tiempos que corren
brújula pendular.
Tal vez los granos de arena murmuran
y el viento no sabe que hacer
con tanta sintaxis.
Gran parte de la humanidad construye
fábricas de discursos
imperativo mandato de un no ser
acorralado.
El resto digiere contenidos y señas.
Atrapados en telas de arañas
carcomiendo paraísos lejanos
hay restos de espíritus.
Solitarios vagabundos.
Con el candor de los niños
la esperanza vuelve.

MARIPOSA
Llego a la conclusión, una especie es indispensable oruga
átomo evolutivo. Cada color trae varios significados.
Embarcaciones titilantes invitan
quien lo desee puede entrar, los ritmos
enamoran, pero nada es cómodo
a través de un no itinerario.
Depende del viento como se inflaman las velas
me dijeron una vez
esas durezas que entreabren caparazones
y los pies elevan alas.
En cada oleaje, tibieza escondida
regresos
hechizo caótico y perfecto
son letras armadoras de rincones.
Rojo trueno. Verde savia. Azul
signo.
Amarillo sol.
Reposa el hado a media tarde
cuando la luz declina suavemente
y a las primeras horas del día resurge
como esos sueños dormidos.
Resurjo y vuelo.

Biografía:
Claudia Ainchil
[1964] Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.Poeta-Periodista.

Libros : COMIENZO DE COMIENZOS [1985], SON COSAS DE ANGELES [1987], AMORES SIN ZAPATOS [1991], REMOLINOS A BORDO [2003].
Cofundadora de la Sociedad de Escritores Inéditos e Independientes de Argentina [SEI].

Seleccionada en 1º Juegos Florales del Siglo XXI [concurso conmemorativo que se llevó a cabo en Montevideo, Uruguay con el tema 1804-2004, los versos de la Patria Grande, convocando a poetas de habla hispana y portuguesa de América, España y Portugal].

GRACIELA PAOLI

raulcelsoar 18/08/2009 @ 11:52

 

COMO VIENTO DESATADO EN MEDIO DEL ESPACIO

GRACIELA PAOLI

Ninguna voz ningún silencio
nada que pueda perturbar mi sueño
espirales de luz de alguna que otra estrella
en los peldaños abiertos a mis plantas.
El infinito como una enorme boca de misterio
anunciándose cada día para acontecer en mí con cada rayo
un ser en acción
eso soy
casi un viento desatado en medio del espacio
en caprichoso soliloquio intempestivo que atraviesa las fronteras
por instancias sutiles e impredecibles
emergiendo desde raíces de ayer en el asombro del ahora a preguntarse por el mañana.
Movimiento, energía, acción
apenas una partícula que trasciende las nervaduras astrales de tiempo
como incógnita que se aferra a los momentos por andariveles de la vida
para ser desde cuándo?
para existir hasta dónde?
y la infinitud como única respuesta predecible
que me evoca en la longitud de onda
que hoy transito.

19/02/01 11:33

EN EL MUNDO LÍQUIDO DE LA PALABRA

En el mundo líquido de la palabra
rotundamente claro y fresco
es donde un alga marina se hace verso
o una conjugación de medusas adquiere
la forma real del poema.
Ahí
asumo mi identidad de pez
y respiro el oxígeno líquido del verbo
y en la partícula disuelta encuentro
el alimento que expande mi alma.
En esa hidrodinamia del verso
cuando se adopta la forma de la onda
y la oscilacióna azul del sonido
es cuando la búsqueda arriba
al momento exacto de encuentro
entre el extremo errático de la palabra
y los canales sensitivos de mi cuerpo
y se manifiesta su energía en un rayo
y su voz toma la forma del trueno
para atravesarse en el silencio de la tarde
comunicando la fuerza de su mensaje.

Descruzando el silencio en unos versos

“De este lado del viento” Dora
aquí donde “el callar se oye desde tu ausencia”
es donde busco tu “ala derretida”
“tu mitad de ángel y de fuego”
insaciable, por beber un poco de tus versos
he llegado a la “ventana iluminada”
donde te veo como “mujer que empuña palabras”
y he callado de sincero asombro
de mudez de pájaro encantado
por la silente reverberación germinativa
que encierra tu boca clausurada de poemas.
“De este lado del viento”
tu pluma quieta dejó auroras inconclusas
a las que llego por la hondura inmanente de los versos
buscando la luz sin retorno que en tu viaje te llevaste.
Mi avidez de verbo deambuló por los zaguanes de tu casa
descifrando en la esencia de tu voz dormida
la trama intangible de la palabra nueva
que entretejes con Juanele y Olegario
en el tiempo inalterable de lo eterno.
Dora “de este lado del viento”
estoy
¡y estás en mí!
descruzando el silencio
¡en unos versos!

biografia:

GRACIELA PAOLI: Nació, creció, y actualmente reside, en la ciudad de FEDERACIÓN, provincia de E.RÍOS, RCA. ARGENTINA.
Es docente y cumple funciones de directora de la Escuela No 64 José Hernández y de Profesora de Lengua y Literatura en la Escuela de Nivel Medio y Superior “D. F. Sarmiento”, ambos establecimientos pertenecientes a su localidad.
Desde que escribe ella va “por las aristas de las palabras destrabando metáforas y escudriñando sonidos”, según manifiesta en sus poemas.
Pertenece al grupo literario “LUCERÍA” de su ciudad y es integrante de la “ASOC. DE ESC. SIN FRONTERAS” [Asociación que incluye a escritores de Argentina, Brasil y Uruguay].
Ha publicado sus poemas y prosas en revistas, semanarios, radios y diarios; locales, regionales, nacionales y también de distribución internacional [entre los de difusión permanente: “REVISTA ELECTRÓNICA LA CHE”, RADIO CHAJARÍ y LA NUEVA FEDERACIÓN]; y ha representado a su pueblo en distintos eventos culturales.
Ha obtenido el PRIMER PREMIO EN CATEGORÍA ANECDOTARIO del certamen convocado por la Edit. Guardacostas de la Prefectura N. Argentina con el obra titulada “ASCENSO POST MORTEM” /00, Mención especial en el Certamen “Dora Hoffmann convocado por S.A.D.E. de Gualeguaychú /01, Mención especial en juegos florales Nacionales “Susana Giquaux” convocado por S.A.D.E. de Concepción del Uruguay /01, Mención Especial en género poesía con su obra Poema del certamen convocado por la Editorial Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina/05.
Junto con otros integrantes de Lucería conduce un programa de radio de carácter cultural desde hace 10 años, programa donde se difunden obras de autores locales y otros seleccionados de índole nacional o extranjero.
Publicaciones:
 “PAN DE LUNAS” Antología de autores federaenses - Edit. E.D.E.L. – 1994

“SELECCIÓN POÉTICA ARGENTINA” . Antología Nacional – Edit. Kordylas - 1995

 “SELECCIÓN DE AUTORES ARGENTINOS” Ant. – Edit E.C.E.I. – Chacabuco – l996

 “CRUJARASCA DE MIEL AZUL” – Obra completa de su autoría – Edit. E.D.E.L. – 1997

 “ANTOLOGÍA PIEDRA DE SOL” – Edit Nueva Generación – BS. AS. – 1996
? “SELECCIÓN DE AUTORES ARGENTINOS” Ant. – Edit. E.C.E.I. – 1998

 “Y...BROTÓ LA PALABRA” – Antología de autores federaenses – Edit. E.D.E.L. – 1998
? “VOCES DE PÁJAROS Y SUEÑOS” – Antología de autores f

deraenses – Edit. E.D.E.L. – l999.

 “DESPERTAR DE ALAS” – Antología de autores federaenses – Edit. E.D.E.L. – 2000.

 “ANTOLOGÍA “SIN FRONTERAS” – Antología compartida con autores uruguayos y brasileños- Edit. Movimiento- 2001

 “ANTORCHAS DEL MILENIO” – Antología de autores entrerrianos – Edit. Delta Editora – 2001

 “ANTOLOGÍA REFLEJOS DEL MILENIO” Aut. entrerrianos – Imprenta del Río-2001

 “TODAS LAS VOCES, UNA VOZ” Antol. Libro Electrón. Univ. España.

 Publicación de “En un tiempo de poemas”, “Tus poemas por las ondas”, Rincón Literario.

 “REFLEJOS de Antorchas del Milenio” Antol. Entrerriana – Talleres Gráficos Imprenta del Río – 2002

 “ENTRESIGLOS 2” – Selección de poesías de autores contemporáneos [Internacional]– Bianchi Editores – 2003

 JUEGOS FLORALES “PRIMEROS DEL SIGLO XXI” Bianchi Editores/05 –

 “LETRAS DEL DESAMOR” – Bianchi Editores/05 -

 “DESCRUZANDO EL SILENCIO” Antol. Editorial DUNKEN, Buenos Aires/05

 “PÓCIMA FATAL” Antolog de autores federaenses, edición subsidiada por Cámara de Diputados

Según el decir de Susana M. Lizzi, profesora de Literatura, integrante de S.AD.E [Gualeguaychú]: “Cuando el objetivo es encontrar el poema, es bueno apelar antes que nada a la confianza en lo poético. Eso es, precisamente, lo primero que uno percibe ante la obra de Graciela Paoli. Ella aborda con confianza y vitalidad la belleza en el poema puesta al servicio del paisaje cotidiano, sea éste referido a la naturaleza, o a los hechos familiares [“Y si uno no llega de pronto a abrir el abanico/ se pierde el aire fresco/ se queda sin milagro”], y después de leerla sabemos que nos ha tomado de la mano para regalarnos con generosidad un recorrido que nos ayuda a rescatar distintos elementos y lugares.

A ella no se le pasa desapercibido el valor de la palabra poética, y con un lenguaje suelto, sin solemnidades innecesarias, se maneja en los dominios de la poesía que cuenta y canta, que mira y hace que veamos, que siente y nos hace sentir.

Sus poemas son una muestra de su concepción de la vida, de su fe en la relación con los demás, de la importancia que da a las pequeñas y a las grandes cosas, pero por sobre todo, de la maravillosa presencia de la gente engarzada en la naturaleza y en lo cotidiano con el valor ético que requiere una sociedad. De esta manera surgen poemas como “Y ahora qué harás?” “Amiga”, “Profesor”, “El cuadro perfecto”, y tantos otros.

Sus poemas son raíz y flor, porque ahondan en el profundo sentido que da a la existencia, y a la vez se elevan en busca de los duendes de la palabra, seguramente con ayuda de esas alas que son tópico en su poesía, alas que ella menciona frecuentemente y que son invocación y conjuro. Estos poemas resultan un buen madero para el naufragio de nuestra sociedad materialista. Podemos, con confianza, aferrarnos a él.

EL CASTIGO DE DIOS

raulcelsoar 18/08/2009 @ 11:50


EL CASTIGO DE DIOS

 

(De El castigo de Dios, 1993)

Para H. S.

 

Digamos que el protagonista de esta historia es el general Pom­peyo Argentino del Corazón de Jesús González, dice el Toto Spinetto la noche que llega a Resistencia después de salir de la cana. Ha estado ocho años adentro, lo pasearon por todas las cárceles del país, y ahora está con nosotros como si nada hubiera pasado, en la misma mesa de "La Estrella".

Digamos también que el nombre del protagonista es una desig­nación ficticia, que sin embargo, creo yo, conserva la virtud de re­presentar nombres que son muy caros a los miembros de la comuni­dad castrense, agrega el Toto en su estilo florido, esa retórica de abogado que le jode todo lo que dice y escribe y que —parece menti­ra— sigue intacta.

Estamos a finales de 1976, en Córdoba, y este general González comanda unidades de batalla en esa provincia mediterránea. Se trata de un hombre de convicciones firmes, una especie de cruzado que siente, en verdad, una asombrosa mística guerrera y un definido furor antisubversivo. No se destaca solamente por la eficacia de sus méto­dos represivos —que le han dado renombre dentro y sobre todo fuera de las filas de la institución armada— sino también porque, ideológi­camente, es uno de los ejemplares más representativos de la especie simia que se cierne sobre la sociedad civil en ese momento —dice el Toto mirándonos por sobre los bifocales que ahora usa— es decir una época diametralmente opuesta a la democrática que estamos vi­viendo incipientemente, o sea, digo, dice, un tiempo que es un contrario sensu perfecto.

Hijo y nieto de militares, está casado en primeras y únicas nupcias con una dama de la sociedad cordobesa y su descendencia se compone de cuatro varones de entre tres y quince años. Es uno de los más jóvenes generales de la nación (lo que no es poco decir si se recuerda que a la sazón, como ahora mismo, hay casi un centenar en actividad) y la prensa internacional lo califica, con todo acierto, como el tácito líder del llamado sector "duro" de las fuerzas armadas.

Católico fervoroso, amigo del obispo cordobés y de los amigos del obispo cordobés, es un miembro conspicuo de la aristocracia local, quiero decir de la Docta, que es el sitio donde transcurre esta historia y en cuya unidad carcelaria está alojado el suscripto, ya blanqueada su situación luego de un período que ustedes disculparán pero, por pudor, prefiero obviar y además no viene al caso de lo narrado, termina su frase el Toto haciéndole una seña a don Terada que consiste en bajar el índice derecho un par de veces sobre su vaso vacío, lo que quiere decir que se le acabó la ginebra.

Mientras el viejo se separa de la banderita con el Sol Naciente, y agarra la botella de "Llave" y camina lentamente hacia nuestra mesa, el Toto dispara otra andanada verborrágica y dice que en más de una oportunidad el general González, destinado por la Junta Militar para comandar unidades del Tercer Cuerpo de Ejército sito en la capital mediterránea, ha debido presentar excusas a la curia de esa provincia por la brutalidad de los métodos que aplican sus subordinados, lo cual no ha sido óbice para que se lo admire, respete y tema.

Hombre político, extrañamente hábil dada su condición castrense, un ex senador por el radicalismo le ha contado al infrascrito —dice el Toto, que a esta altura ya me está hinchando las pelotas— que a este militar deben atribuirse las siguientes palabras, pronunciadas ante varios ex legisladores de su partido durante una discreta reunión que por supuesto no se permitió que la prensa divulgara: "Estamos en una guerra sucia, señores, y yo como general de la nación sólo sé que debo ganarla; y si para ello tengo que matar a mil inocentes con tal de encontrar a un guerrillero, lo haré porque me va en ello el compromiso de pacificar el país".

Ideólogo de sus pares, estudioso de la historia nacional y de los casus belli de la universal, cultor de la vida hogareña y amigo del buen beber, el general Pompeyo Argentino del Corazón de Jesús González es, a finales del 76, un ascético soldado que acumula méritos en combate, cuyo nombre suena como el de un eventual presidente de la nación y al que los sacrificios de su profesión parecen prometerle un brillante futuro personal a poco que se observen su implacabilidad antiguerrillera y los triunfos que semana a semana cosecha en el aniquilamiento de su enemigo, al que irresistiblemente va sumiendo en la parálisis y el desconcierto.

Pero de repente —dice el Toto encendiendo un pucho con mi encendedor mientras todos lo miramos atentamente, la mayoría fascinados y yo evaluando las gambas de la mujer de Docabo— con la infalibilidad de ciertos hechos de la vida, un equis día de ese para todos aciago año de 1976 una circunstancia desgraciada se cruza en el camino de nuestro severo general: su hijo menor —digamos, dice, para ponerle un nombre, Juan Manuel— enferma súbitamente. Una gravísima deficiencia cardíaca pone su existencia al borde de la muerte.

Tras los primeros síntomas, el pediatra de cabecera dictamina, alarmado y sin eufemismos, que es indispensable operar al niño con la mayor premura. Una junta médica determina que el paciente —internado ya en el Hospital Militar de Córdoba— debe ser inter­venido quirúrgicamente esa misma noche. Con la venia de su padre (quien está acompañado por algunos de sus pares, los rezos de su esposa y restantes hijos, y por la reconfortante presencia de la jerarquía eclesiástica) el pequeño Juan Manuel es introducido en el quirófano cuando ya avanza la madrugada —sigue el Tato mientras yo veo cómo la mujer de Docabo se da cuenta de que le juno las gam­bas y nerviosamente se estira la pollera hasta las rodillas, pero sin mirarme a los ojos. Casi tres horas después el coronel médico que ha dirigido el equipo sale de la sala de operaciones con el rostro demu­dado, perlada la frente, y le explica al general González que su capacidad profesional y la de los colegas que lo han asistido ha llegado al límite de sus posibilidades.

—No seguimos adelante porque no podemos garantizar el éxito de nuestros esfuerzos, mi general —dice, ceremonioso, grave, cuenta el Tato agravando su voz y como imitando al coronel médico—. Acá en Córdoba hay un solo especialista que podría salvar a su hijo, si llevara a cabo una operación sumamente delicada. Ni en Buenos Aires hay alguien más idóneo para realizarla: me refiero al doctor Murúa. Como usted sabe, una eminencia en cardiocirugía.

—Llámelo, doctor —ordena, conmovido, el general. Y luego añade, con una humildad que revela su consecuente práctica cristiana—: Por favor, que salve a mi hijo, si Dios así lo quiere.

—Mi general: he estado llamando a Murúa toda la tarde y no he podido dar con él. Sólo puedo prometerle que seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance, pero no garantizo nada, más allá de la media mañana. En ese lapso, sería conveniente que sus fuerzas colaboraran para ubicar a Murúa.

En este punto —dice el Tato mandándose al garguero la ginebra y haciéndole otra seña a don Terada, que siempre está bajo su banderita leyendo esos periódicos de signos indescifrables—, en este punto el general González llama a su asistente y le ordena que una comisión se dirija al domicilio del doctor Esteban Murúa (y es obvio —aclara el Toto— que como ustedes ya habrán advertido se trata de un nombre y un apellido tan ficticios y arbitrarios como el del personaje central de esta narración), a quien deberán explicarle la gravedad y urgencia del caso, y transportarlo al hospital sin demora.

El asistente se cuadra ante su superior, duda un segundo y dice:

—Hay un problema, mi general.

González mira al subordinado, digamos, dice el Toto, un teniente primero, con la misma y exacta mirada que dirigimos a un imbécil que acaba de hacer una broma de mal gusto, y con el ceño fruncido y un leve cabeceo lo incita a que prosiga.

—Los dos hijos de Murúa son subversivos, mi general —despacha el teniente primero, compungido pero con firmeza—. Uno de ellos fue detenido hace tres semanas, en Villa María, y la hija menor está prófuga...

     —Continúe, m'hijo —urge González, inconmovible, pétreo ante la duda del oficial subalterno.

—El doctor Murúa también está prófugo, mi general. Su casa fue allanada después del procedimiento de Villa María y no se encontró a nadie.

—¿Ha salido de Córdoba?

—No nos consta, mi general.

—Bueno: informe al servicio de inteligencia y a las policías federal y de la provincia. Que lo busquen entre familiares y amigos, y que se le den todo tipo de garantías. Ordene que, como misión prioritaria, se encuentre a este cirujano antes de las nueve de la mañana. Y dije con todas las garantías.

Naturalmente, el hermetismo en que vive un general del ejército argentino nos impide conocer —a civiles como nosotros— los pequeños detalles de su vida familiar, dice el Toto resoplando por la tensión que le produce su propio relato. Pero no nos resulta demasiado difícil imaginar las horas de angustia y la angustia de esas horas que pasa el general González. Son presumibles la congoja de todos quienes lo acompañan, la desolación de su mujer y la inocente impavidez de sus demás hijos.

El Toto va haciendo pausas a medida que habla, invitándonos a imaginar lo que él imagina en "ese estilo medido y retórico que tanto me hincha las pelotas, pero la verdad es que tiene al auditorio agarrado de los huevos: la mina del Docabo con los ojos como el dos de oro; Spencer con el labio inferior extendido y cabeceando una rítmica afirmación; y así todos. En todas las mesas de "La Estrella" pareciera que ya nadie respira mientras el Toto sigue y dice que puede, sin embargo, suponerse que en la soledad de su alcoba, o en la recolección de su escritorio, el general González se está preguntando acerca de los juegos macabros del destino —él ha de Ilamarlos voluntad de Dios­—  y, quizás, acerca de las limitaciones de su poder. Es presumible, por otra parte, que si acaso atribuye a algo o a alguien su presente zozobra y el infortunio de su hijo menor, es su guerra la destinataria de sus denostaciones, así como el accionar de los rebeldes la causa primera de que él se encuentre en tan inesperada, irresoluble situación.

El Toto hace silencio después del último punto y aparte, como para que todos en la mesa nos hagamos las mismas preguntas. Con el mismo índice derecho con que llamó al japonés ahora revuelve los hielos que navegan en su vaso. Después tose, prende otro faso, y continúa diciendo que presunciones de lado, a la mañana siguiente la respuesta terminantemente negativa de todos los informes que llegan a su despacho domiciliario, acaba por despedazar las últimas esperanzas del general Pompeyo Argentino del Corazón de Jesús González, y a esto lo pronuncia el Toto con una pompa y circunstancia digna de Händel.

Los médicos le explican, crudamente, que su hijo necesita un trasplante de urgencia pero que no resistirá un viaje a Buenos Aires. Acaso tampoco una segunda intervención, la cual de todos modos tendría un altísimo porcentaje de riesgo. Y destacan una paradoja, que como toda paradoja es cruel: esa misma madrugada un desdi­chado accidente automovilístico ha arrojado como saldo un niño descerebrado y en coma cuatro, cuyo corazón está sano y podría serIe implantado a Juan Manuel. Le informan que a cada minuto que pasa es menor la resistencia del niño, cuyo herido corazón está minado por la deficiencia. Y declaran que sólo un milagro puede salvarlo, pues el doctor Murúa es el único cardiocirujano en todo Córdoba capaz de realizar con éxito tan compleja operación.

Escuchado lo cual, y sacando fuerzas de su fe religiosa y su templanza de soldado, con toda la grave responsabilidad que le impone su trayectoria de militar invicto, el general González, con la voz apenas firme, pregunta:

—¿La alternativa es dejarlo morir o que ustedes intenten un trasplante sin ninguna garantía, verdad?

La respuesta que cosechan sus palabras es un prodigioso, brutal silencio afirmativo, define el Toto. Segundos después, el general ordena:

—Inténtenlo igual.

Aquí es el Toto el que hace un silencio más largo. Sorbe otro trago, se pasa una mano por la frente sembrada de gotitas de sudor, y nos mira a todos, uno por uno, como pidiéndonos disculpas por la ansiedad que nos ha venido provocando. Luego alza las cejas, suspira largo y dice que como era previsible, el niño murió durante la operación. Al mediodía, la infausta nueva circuló por la ciudad mediterránea como reguero de pólvora, dice, junto con aquella otra sobrecogedora noticia que todos ustedes recordarán y que recorrió todo el país: la de que esa misma noche en el Chaco, aquí cerca, en Margarita Belén, el ejército había fusilado a una veintena de prisioneros aplicándoles la ley de fuga.

Dice esto con la voz mucha más ronca, el Toto, y subrayando el punto y aparte. Todos nosotros mantenemos el silencio como si fuera una nube de plomo que hay que sostener en el aire, y yo me fijo en la mujer de Docabo que ahora tiene los ojos redondos y la boca abierta como un pescado muerto. Y en el mismo preciso instante empiezan a escucharse los bombos de un acto proselitista de los liberales, que hablan pestes de Alfonsín y de los perucas, en la plaza, y a mí se me hace que el golpeteo de esos bombos es como el bombeo de un corazón secreto, en algún lado.

En cuanto se difundió la noticia del deceso del hijo del general Pompeyo Argentino del Corazón de Jesús González, concluye el Toto Spinetto recalzándose los bifocales sobre la nariz y sin aflojar en ese estilo florido que tiene, esa retórica de abogado que le jode todo lo que dice y escribe y que —parece mentira— sigue intacta a pesar de tantos años en cana, dos comentarios se generalizaron en la prisión: por un lado, que el suceso había sacudido tanto al jefe de la guarnición cordobesa que acaso nunca volvería a ser el mismo (lo cual no se sabía si era bueno o peor); y por el otro, que le había tocado merecer uno de los más ejemplares y coherentes castigos de Dios.

Como luego pude comprobar fehacientemente, dice el Toto Spi­netto antes de levantarse de la silla y haciéndole una seña a don Terada para pagarle, ese domingo, en todas las cárceles del país, hubo más misas y con mayor número de asistentes que de costumbre.

México, diciembre 77 . Resistencia, diciembre 84.

MEMPO GIARDINELLI

LA CONTRICCIÓN

raulcelsoar 18/08/2009 @ 11:48

La contricción 

MILAN KUNDERA

 Salimos de B., dejamos atrás las últimas casas y entramos en un paisaje de prados y bosquecillos, sobre cuyas cumbres caía un sol enorme. Íbamos en silencio. Yo pensaba en Judas Iscariote, de quien un ingenioso autor dice que traicionó a Jesús precisamente porque creía ilimitadamente en él: estaba impaciente por ver el milagro con el que Jesús pondría en evidencia ante todos los judíos su poder divino; por eso lo entregó, para provocarlo y hacerlo actuar de una vez: lo traicionó porque deseaba acelerar su triunfo.

Vaya, me dije, yo en cambio he traicionado a Martin precisamente porque había dejado de creer en él (y en su poder divino como mujeriego); soy una vergonzosa mezcla de Judas Iscariote y Tomás, a quien llamaban «el incrédulo».

Sentí cómo mi culpabilidad hacía crecer dentro de mí mis sentimientos hacia Martin y cómo su enseña del eterno acoso (a la que se oía flamear sobre nosotros) me ponía nostálgico hasta hacerme llorar. Empecé a echarme en cara mi precipitada actuación.

¿Acaso yo mismo seré capaz de despedirme con mayor facilidad de esos ademanes que para mí significan la juventud? ¿Y podré entonces hacer al menos otra cosa que imitarlos y tratar de encontrar para esta nada razonable actividad un sitio seguro en mi razonable vida? ¿Qué importa si todo es un juego vano? ¿Qué importa si lo sé? ¿Acaso dejaré de jugar sólo porque sea vano? La dorada manzana del eterno deseo Estaba sentado a mi lado y lentamente se iba disipando su malhumor.

—Oye —me dijo—, esa médica ¿es verdaderamente de tanta categoría?

 —Ya te lo dije. Está al nivel de tu Jirina. Martin me hizo más preguntas. Tuve que volver a describírsela.

Después dijo: —A lo mejor después me la podrías pasar, ¿no? Intenté que resultara creíble:

—Puede que sea difícil. Le molestaría que seas amigo mío. Es de principios firmes...

—Es de principios firmes... —dijo Martin con tristeza y se veía que le daba pena. No quería hacerlo sufrir

—A no ser que ocultase que te conozco —dije—. Podrías hacerte pasar por otra persona.

—¡Magnífico! Por ejemplo por Forman, como hoy. —Los directores de cine no le gustan. Prefiere más bien a los deportistas.

 —¿Por qué no? —dijo Martin—. Todo es posible —y al cabo de un momento ya estábamos en pleno debate.

El plan estaba cada vez más claro y al cabo de un rato ya se balanceaba ante nosotros, en medio de la niebla que comenzaba a caer, como una manzana hermosa, madura, esplendorosa. Permítanme que con cierto énfasis la denomine la manzana dorada del eterno deseo.

MILAN KUNDERA

OLGA OROZCO

raulcelsoar 14/08/2009 @ 12:19

OLGA OROZCO
 

 OLGA OROZCO

CON ESTA BOCA, EN ESTE MUNDO...

 

No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,

aunque me tiña las encías de color azul,

aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,

aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas

y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

 

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,

ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,

y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,

ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta  dura nieve

donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

 

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.

Hemos hablado demasiado del silencio,

lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,

como si en él yaciera el esplendor después de la caída,

el triunfo del vocablo con la lengua cortada.

 

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!

He dicho ya lo amado y lo perdido,

trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder.

A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,

retumban, se propagan como el trueno

unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.

Nuestro largo combate fue también un combate a muerte

                   con la muerte, poesía.

Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca,

cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo

                   con esta sola boca?

 

 

 

LAS MUERTES

 

He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,

lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso

de la piel del lagarto,

inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz

de alguna lágrima;

arena sin pisadas en todas las memorias.

Son los muertos sin flores.

No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.

Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.

Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,

mas su destino fue fulmíneo como un tajo;

porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los

infames lechos vendidos por la dicha,

porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida

gota de salmuera.

Esa y no cualquier otra.

Esa y ninguna otra.

Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros

de nuestra vida.

 

 

 

 

 

SE DESCOLGÓ EL SILENCIO

 

Se descolgó el silencio,

sus atroces membranas desplegadas como las de un murciélago

                   anterior al diluvio,

su canto como el cuervo de la negación.

Tu boca ya no acierta su alimento.

Se te desencajaron las mandíbulas

igual que las mitades de una cápsula inepta para encerrar la

                   almendra del destino.

Tu lengua es el Sahara retraído en penumbra.

Tus ojos no interrogan las vanas ecuaciones de cosas y de rostros.

Dejaron de copiar con lentejuelas amarillas los fugaces

                   modelos de este mundo.

Son apenas dos pozos de opalina hasta el fin donde se ahoga el tiempo.

Tu cuerpo es una rígida armadura sin nadie,

sin más peso que la luz que lo borra y lo amortaja en lágrimas.

Tus uñas desasidas de la inasible salvación

recorren desgarradoramente el reverso impensable,

el cordaje de un éxodo infinito en su acorde final.

Tu piel es una mancha de carbón sofocado que atraviesa

                   la estera de los días.

Tu muerte fue tan sólo un pequeño rumor de mata que se arranca

y después ya no estabas.

Te desertó la tarde;

te arrojó como escoria a la otra orilla,

debajo de una mesa innominada, muda, extrañamente impenetrable,

allí, junto a los desamparados desperdicios,

los torpes inventarios de una casa que rueda hacia el poniente,

que oscila, que se cae,

que se convierte en nube.

 

 

 

LOS REFLEJOS INFIELES

 

Me moldeó muchas caras esta sumisa piel,

adherida en secreto a la palpitación de lo invisible

lo mismo que una gasa que de pronto revela figuras

emboscadas en la vaga sustancia de los sueños.

Caras como resúmenes de nubes para expresar la intraducible travesía;

mapas insuficientes y confusos donde se hunden los cielos

                   y emergen los abismos.

Unas fueron tan leves que se desgarraron entre los dientes

                   de una sola noche.

Otras se abrieron paso a través de la escarcha, como proas de fuego.

Algunas perduraron talladas por el heroico amor en la

                   memoria del espejo;

algunas se disolvieron entre rotos cristales con las primeras nieves.

Mis caras sucesivas en los escaparates veloces  de una historia

                   sin paz y sin costumbres:

un muestrario de nieblas, de terror, de intemperies.

Mis caras más inmóviles surgiendo entre las aguas de un ágata

                   sin fondo que presagia la muerte,

solamente la muerte, apenas el reverso de una sombra estampada

                   en el hueco de la separación.

Ningún signo especial en estas caras que tapizan la ausencia.

Pero a través de todas, como la mancha de ácido que traspasa

                   en el álbum los ambiguos retratos,

se inscribió la señal de una misma condena:

mi vana tentativa por reflejar la cara que se sustrae y que me excede.

El obstinado error frente al modelo.

 

OLGA OROZCO


  • MILAN KUNDERA
    • MILAN KUNDERA
    • Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
    • Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


  • ALEJANDRA PIZARNIK

    • ALEJANDRA PIZARNIK
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      Desnudo soñando una noche solar. He yacido días animales. El viento y la lluvia me borraron como a un fuego, como a un poema escrito en un muro.

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  • FRUTA AMARGA
    Si la fruta es amarga
    no es culpable la tierra
    ni es culpable la planta.
    Tiene el hombre la culpa
    que arrojó la semilla
    con las manos amargas.
    Yo lo acuso en voz alta:
    he vivido en la tierra
    y la tierra no es mala.
    Yo lo acuso en voz alta:
    tuve un árbol hermano
    que dejó mi alma blanca.
    Yo menciono su culpa
    que ahora llamo la nuestra:
    somos hombres culpables
    de sembrar la semilla
    con las manos amargas.

    PABLO ALCIDES PILA (1960)

    Publicado en
    Pájaros en el Camino,
    recopilación de poemas
    de Pablo Alcides Pila,
    recientemente galardonado
    con el premio
    SANTA CLARA DE ASIS
    por su programa radial
    RESCATE POPULAR


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    MI ULTIMA FLOR

    De todas las flores
    bellas que han perfumado
    ninguna con tu fragancia
    ni tu candor,
    por eso es que en mi
    recuerdo has perdurado
    tan fiel como aquel
    entonces, mi última flor.

    Lozana, grácil y esbelta,
    mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré,
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Lozana, grácil y
    esbelta, mi flor amada
    en un rincón
    venerado te llevaré
    presente estarás
    por siempre flor nacarada
    que en mi corazón
    amante conservaré.

    Tanto te cuidé con
    dedicación
    y con cuanta unción
    mi amor te brindé,
    mil trovas canté
    con sana emoción
    y en cada canción
    siempre en ti pensé.

    Ahora que no estás
    me siento morir
    mi pobre vivir
    languidece ya
    por siempre serás
    mi ultima flor
    el genuino amor
    que perdurará.

    Autor: Salvador Miqueri

    - Avelino Flores




    COSAS QUE PASAN


    >
    Nadie salió a despedirme
    cuando me fui de la estancia
    solamente el ovejero, un perro nomás,
    Cosas que pasan.
    El asunto, una zoncera,
    un simple cambio de palabras,
    y el olvido de un mocoso,
    del que puedo ser su tata.
    Y yo que no aguanto pulgas,
    a pesar de mi ignorancia,
    ya no mas pedí las cuentas,
    sin importarme de nada.


    No hubiera pasado esto,
    si el padre no se marchara,
    pero los patrones mueren,
    y después los hijos mandan.
    Y hasta parece mentira,
    pero es cosa señalada,
    que de una sangre pareja,
    salga la cría cambiada.


    Los treinta años al servicio,
    pal’ mozo no fueron nada,
    se olvido mil cosas buenas,
    por una que salió mala.
    Yo me había aquerenciao,
    nunca conocí otra casa,
    que apegado a las costumbres,
    me hallaba en aquella estancia.

    Sí hasta parece mentira,
    mocoso sin sombra e’ barba
    que de guricito andaba,
    prendido de mis bombachas.
    Por él, le quité a unos teros
    dos pichoncitos, malaya!
    Y otra vez, nunca había bajao un nido,
    y por él gatié las ramas.


    Cuando ya se hizo muchacho,
    yo le amansé el malacara,
    y se lo entregué de riendas,
    pa’ que él solo lo enfrenara.
    Tenía un lazo trenzao,
    que gané en una domada,
    pal’ santo se lo osequié,
    ya que siempre lo admiraba.


    Y la única vez que El patrón,
    me pegó una levantada,
    fue por cargarme las culpas,
    que a él le hubieran sido caras.
    Zonceras, cosas del campo,
    la tranquera mal cerrada,
    y el terneraje e’ plantel,
    que se sale de las casas.
    Y eso, pal’ finao patrón,
    Era cosa delicada.


    Y bueno, pa’ que acordarme
    de una época pasada,
    me dije pa’ mis adentros,
    todo eso no vale nada.


    Sin mirarnos, arreglamos,
    metí en el cinto la plata,
    le estiré pa’ despedirme mi mano,
    Pa’ que apretara,
    y me la dejó tendida,
    cosa que yo no esperaba.
    Porque ese mozo no sabe,
    si un día ha de hacerle falta...

    Tranqueando me fui hasta el catre, alcé un atado que dejara,
    y me rumbié pal’ palenque,
    echándome atrás el ala.
    Ensillé, gané el camino,
    pegué la ultima mirada
    al monte, al galpón, los bretes,
    el molino, las aguadas,

    De arriba abrí la tranquera,
    eche el pañuelo a la espalda,
    por costumbre, prendí un negro,
    talonié mi moro Pampa,
    y ya me largué al galope,
    chiflando como si nada.


    Nadie salió a despedirme
    Cuando me fui de la estancia,
    Solamente el ovejero,
    un perro nomás,
    Cosas que pasan.


    Poema de Don Víctor Abel Jiménez
    Musica de Jose Larralde




    Mensajes del Alma



    En mi país por año hay
    15 mil chicos que vuelan
    como angelitos con sus
    alas por el buen aire
    con la suerte y la calma
    de no haber conocido nada

    para seguir siendo buenos
    quizás Dios robó esas almas

    Que piensas cuando te
    hablo de todo lo que paso
    viste que todas las
    cosas se saben con el tiempo
    suelto y aún viviendo
    el católico que bendijo
    ya perdió hace mucho
    tiempo su lugar en el cielo


    Todos los días que te
    lleve saber como esto fue
    te servirá para ser en
    otro tiempo algo más libre


    Son las únicas palabras
    que te pido escuchar si no me muero de
    verguenza hoy aca a todos por igual
    alguien nos espera
    y de cualquier
    manera llorarás


    Que dignidad tan grande la
    de creer siempre en la vida
    con solo ver una flor
    brotando entre las ruinas


    Tu canción fue la rueda de
    los días que siguieron
    tu canción fue mas lejos
    que la muerte que te hicieron
    no tengas miedo ya dimos
    la vuelta al espanto
    un viento algo más calmo
    se viene anunciando


    El polvo de estas calles
    pone a santo con represor
    pone al inocente en pena
    y despierta al asesino
    témpano del olvido y
    de nunca decir nada
    cuantas mirandas caídas
    sin ver que es lo que pasa
    ningún dolor se siente
    mientras le toque al vecino
    el que manda a matar
    es para sentirse mas vivo

    Son mensajes del alma
    herida pero bien clara sobre
    lo cobarde toda la verdad
    ángel rubio de la muerte
    de que poco te sirvió
    el himno, Jesús, la bandera,
    y el sol que te vió.


    LEON GIECO