Homero Alcibiades Raceto,
caminando por la cuerda
floja, aunque no sea
equilibrista de circo ni
aficionado a deportes
extremos.
De AVELLANEDA, ciudad del
norte de SANTA FE, en la
REPUBLICA ARGENTINA
LA HISTORIA DE LA CIUDAD DE AVELLANEDA, DE LA MANO DE LOS HISTORIADORES LOCALES, Dr. MANUEL I. CRACOGNA Y Profesor VICTOR BRAIDOT, en SIN PENAS NI OLVIDOS.
El territorio que hoy constituye la República Argentina, fue descubierto, explorado y colonizado por la Corona española, pero no todas sus regiones lo fueron por hombres que llegaron directamente desde España. Es así que podemos diferenciar tres corrientes colonizadoras.
FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES
La primera de estas corrientes fue la llamada corriente del Este, en el marco de la cual se exploró la cuenca del Plata. La región del Río de la Plata, propiamente dicha, fue la única que debe su descubrimiento y colonización a las expediciones que provenían directamente desde los puertos de la península. Entre los varios adelantados de la región, el primero de ellos fue Pedro de Mendoza, quien fundó, el 3 de febrero de 1536, la población a la que denominó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre; esta expedición también fundó las ciudades de Corpus Christi, Nuestra Señora de la Buena Esperanza, Nuestra Señora de la Candelaria y Asunción. Esta región abarcó zonas de las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, a la vez que se extendió hasta las actuales repúblicas de Uruguay y Paraguay; Asunción, fue, hasta 1617, la capital de tan extensa gobernación.
La corriente del Norte, siguiendo órdenes emanadas desde el Perú, exploró la región norte y centro del país, llamada Tucumán, que comprendía total o parcialmente las actuales provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y Córdoba. El descubridor del norte argentino fue Diego de Almagro, quien en 1536 pasó a Chile por tierras que le permitieron tocar las tierras de Jujuy, Salta y Catamarca. La primera exploración la encabezó Diego de Rojas en 1543, ingresando por Jujuy y recorriendo, luego, Salta, Catamarca y Santiago del Estero.
FRANCISCO DE VILLAGRA
Finalmente, la tercera corriente colonizó la región de Cuyo, siguiendo instrucciones de los gobernadores radicados en Santiago de Chile, y es la denominada corriente del Oeste. Así, comprendió las actuales provincias de San Juan, Mendoza y San Luis. Esta región dependió de las autoridades españolas de Santiago, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776. El descubrimiento de la región lo efectuó Francisco de Villagra en 1551 y la colonización la inició Pedro del Castillo al fundar, el 2 de marzo de 1561, la ciudad de Mendoza.
La Colonización Hispana
ORIGEN DEL VOCABLO "ARGENTINA" CONSIDERACIONES GENERALES ACERCA DE LOS ABORÍGENES
La leyenda de la tierra abundante en plata continuaba difundiéndose. Por ésta razón, a nuestro país se lo consideraba la tierra de la plata. Nosotros hablamos en castellano, un idioma cuya madre es el latín. Hoy casi nadie lo conoce, pero en la época de la conquista la gente todavía sabía muchas palabras en latín. Al metal plata, en ese idioma se le decía argentum. Y como a nuestro país se lo señalaba como la tierra de la plata se lo llamó Argentina.
Los habitantes de América antes de la llegada de los españoles eran los aborígenes, que quiere decir, "nativos de la región". Colón los llamó indios porque creía que había llegado a las Indias.
En América había muchas clases de aborígenes. Unos eran más evolucionados que otros. Los que habitaban en nuestro país eran poco evolucionados.
Casi todos eran nómades, es decir, que deambulaban de un lugar a otro sin tener residencia fija. Se alimentaban con semillas y frutos que recogían y de la caza de algunos animales; también, especialmente los que vivían cerca de los ríos, se aprovechaban del producto de la pesca. Nosabían escribir y no fundaron en nuestro territorio ciudades de importancia. Sus mayores habilidades manuales las pusieron de manifiesto en la confección de prendas tejidas y piezas dealfarería; algunos trabajaron los metales.
La obra de Salvador Canals Frau, titulada " Poblaciones indígenas de la Argentina", de 1953, es la más completa publicada hasta el momento sobre nuestros aborígenes precolombinos y actuales. El autor distribuye el conjunto de los pueblos indígenas en dos grandes grupos geográficos; por un lado, "los pueblos de las llanuras" y por otro "los pueblos andinos y andinizados", señalando diez poblaciones indígenas para el primero y doce para el segundo.
Argentina tiene rostro indígena. Siempre lo tuvo, aunque muchos cerraran los ojos a esta realidad. O lo que es peor: taparon la miradas de niños y jóvenes para negar su existencia. Y así, fueron achicando también horizontes.
Desde estas paginas queremos acercar nuevamente los ojos y la atención hacia esta Argentina Indígena que hace rato reclama sus derechos y nunca abandono su dignidad.
Estas paginas pretenden despertar en cada joven, en cada niño, educador o padre, la inquietud para conocer y, de esta manera, respetar a todos los pueblos indígenas que desde la memoria silenciada en 500 años de olvido, nos invitan a recuperar la confianza en el futuro.
Muchos nos creían muertos pero estamos vivos, con una paciencia histórica, con sentido de alegría, de solidaridad, con nuestra capacidad de humor, hoy queremos cantarle a la vida, con todo lo que somos, y queremos ser.
La Cultura Aborigen
Entendemos por "cultura" no la mera erudición o información, como a veces se la concibe, sino el modo fundamental de relacionarse (pensar, vivenciar, actuar) con la realidad total, que tiene un determinado grupo de personas o una determinada epoca histórica. Es decir que la cultura abarca todo el conjunto de costumbres, creencias, formas de vida, música, etc., de un pueblo o comunidad.
La comprensión de la cultura y sus valores permite un acercamiento y posibilita un diálogo basado en el respeto entre distintas sociedades.
La naturaleza y la gente
La mayoría de los pueblos aborígenes de nuestro territorio son recolectores y cazadores. Esta característica se diferencia del modelo de sociedad en el hecho de que poseen un acceso directo a todos lo recursos naturales que sirmen de base a su sustento y que son apropiados u obtenidos con este fin. Estos grupos parten de la idea de que los bienes necesarios para la vida no tienen que ser producidos primero por medio del trabajo humano, sino que, por el contrario, dichos bienes existen y sólo es preciso buscarlos.
La reproducción de dichos recursos no constituye un motivo de preocupación, porque ellos se consideran parte integrante del medio ambiente. Por este motivo, los indígenas no aceptan la idea de la existencia de la superioridad del ser humano sobre el resto de la naturaleza. Por lo tanto no persiguen una transformación por voluntad propia. El ser humano, como parte integrante de un todo, tiene su misión en la conservación del mundo.
El indígena no persigue el objetivo de transformar el medio ambiente, pues él posee el mismo valor que todas aquellas otras partes con las que él convive. Es a partir de esta concepción que entendemos la desesperación de los indígenas cuando se talan montes, se dinamita el subsuelo o se caza indiscriminadamente. No sólo se mata a la naturaleza de la tierra, también se va asesinando a los indígenas. Y de hecho, la historia de nuestros pueblos está marcada por la muerte de la naturaleza. A las armas se les hacía frente. Los alambrados cerraron el paso para cazar guanacos, zorros y otros animales, en el sur, y llevó a los selk'nam a su lenta desaparición, por ejemplo.
Para mí, para vos, para todos
La distribución de los bienes se diferencia según el grado de parentesco, la edad, el sexo y la distancia que separe a un pariente de otro.
Al contrario de lo que ocurre en las más complejas sociedades de clases, en las cuales las relaciones sociales están determinadas por la posición del individuo dentro del proceso de producción, las relaciones entre los miembros de las sociedades simples como la indígena, se caracterizan por el parentesco y las obligaciones recíprocas que emanan de este parentesco.
Por lo tanto, para las relaciones sociales, la distribución de bienes ya obtenidos posee una importancia mucho mayor que la apropiación por sí misma.
Esta forma de distribución impide que se produzca una acumulación de bienes. Y es aquí donde radica otro punto fundamental para la comprensión de todo un sistema de solidaridad y reciprocidad tan distinto al de nuestra sociedad.
Por lo tanto, el prestigio de un ser humano dentro de su grupo no se mide de acuerdo con lo que él tiene, sino que depende de lo que él da. Un buen cazador resulta admirado apreciado, por supuesto, por los éxitos de sus cacerías. Sin embargo, no sólo el conocimiento de los secretos de la caza son los que le dan prestigio, sino el hecho de que gracias a sus éxitos como cazador puede darles a los demás miembros del grupo. Si este cazador se quedara con todo el producto de sus cacerías, sin compartirlo, sería socialmente evitado por los demás miembros del grupo.
Jefes y Jefaturas
Las cualidades de líder se convierten en relevantes sólo en la relación del grupo hacia afuera. Los "grandes" líderes de los diferentes pueblos que conocemos fueron siempre líderes guerreros. Esto significa que su autoridad se determinó atendiendo a su capacidad para mantener a salvo a su grupo frente a amenazas externas, como puede ser la guerra o las enfermedades. Situaciones todas que creaban inestabilidad en el seno del grupo. Con la llegada del "blanco", ellos buscaron relacionarse o contactarse con los líderes organizados para la defensa. Esta estructura de relacionamiento se siguió manteniendo mediante la creación de "jefaturas" y "cacicazgos", provocando muchas veces una diferenciación social.
COMUNIDADES WICHIS EN LA ACTUALIDAD
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Nuestros tiempos
La historia nos muestra que estos pueblos poseen una gran capacidad para vivir bajo condiciones transformadas, sin que se produzca una pérdida de su identidad y que se desenvuelven de una manera mucho más dinámica de lo que se cree habitualmente. También es cierto que la historia registra hechos que tocaron, en mayor o menor medida, las bases culturales como la tierra, la naturaleza, la religión o la lengua.
Sin subestimar los peligros de destrucción que amenazan la supervivencia de estos pueblos, lo fundamental es que exista la confianza en la capacidad de los indígenas de vivir bajo las condiciones transformadas inherentes a una sociedad impregnada de colonialismos. En los últimos años se han dado pasos en la recuperación de la tierra, en el reconocimiento de "ser indígena" , en la organización social y política, en la recuperación cultural...
Los problemas surgidos con el proceso destructivo de colonización que los indígenas tienen que sufrir hoy en día son muy variados. Las fuentes de caza y recolección tradicionales (en los pocos lugares que aún existen) ocupan territorios tan reducidos que resulta impolible asegurar el sustento diario, basándose exclusivamente en las actividades tradicionales conocidas. La continua confrontación con los no indígenas, sobre todo a través de la escuela, ha destruído en gran parte las formas de vida tradicionales, con ciertos grados de diferencia. De este proceso destructivo, cuyo desarrollo no ha concluido aún, han surgido nuevos problemas, cuya solución intentan hallar los recolectores y cazadores, basándose en la recuperación de sus valores culturales y la organización.
* Fuente: Argentina Indígena - INCUPO (Instituto de Cultura Popular)
CEFERINO NAMUNCURÁ
COMUNIDADES ABORIGENES
Las comunidades aborígenes son usualmente victimas de prejuicios y variadas formas de discriminación en razón de su raza, religión, color de piel, origen étnico, estado de salud, etc... Un sistema constitucional pluralista y democrático no puede descuidar esta situación. Se considera población aborigen a las personas que descienden de quienes habitaban la zona en el momento en que llegaron a ella personas de otros paises del mundo, que dominaron a los nativos y los redujeron a condición de sometidos. Se trata, según Kiper, de descendientes de quienes en un momento fueron diferentes a los que llegaban por su raza, color, lengua, cultura, etc y hoy intentan mantener sus diferencias en medio de la comunidad en que viven, pero están sometidos a un trato insatisfactorio por parte de los grupos dominantes.
La Constitución Nacional indicaba en su texto anterior a la reforma constitucional de 1994 al Congreso de la Nación dos roles principales con respecto de la población aborigen Argentina (cuyo número, a mitad del Siglo XX, rondaba en 30.000): Conservar el trato pacífico con los indios Promover su conversión al catolicismo Creemos nosotros que al dar la derogada norma los aborigenes argentinos un trato aparentemente igualitario respecto de los demás habitantes de la nación, los discriminaba, porque recordando conceptos vertidos por nosotros en párrafos anteriores, no sólo se discrimina cuando se trata distinto a los iguales, sino también cuando como en este caso - se trata igual a los distintos.
Ya antes de producida la reforma de 1994, la Ley 24 071 había aprobado el Convenio de OIT a favor de las poblaciones aborigenes, que contiene en lo esencial, normas que:
1.Tutelan su integridad e igualdad de trato (art.2°) 2.Garantizan su posesión de las tierras que ocupan tradicionalmente (art.14) 3.Reconocen sus costumbres y derecho consuetudinario (art. 8°)
Estas pautas, y otras más, fueron recogidas por la reforma constitucional de 1994 , que ofreció una importante reivindicación a las comunidades aborígenes Argentinas, que según estadisticas fiables se estiman actualmente en 300.000 que viven en comunidad y 1.500.000 computando aquellos que emigraron a las ciudades. En ese sentido, el art. 75 inc. 17 ofrece un mandato expreso al Conpreso de la nación, a partir del que ese cuerpo debe "Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano: ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones".
P PATAGONES
En principio, cabe acotar aqui que el derecho que en realidad consagró la Constitución en cabeza de las poblaciones aborigenes argentinas, es el de exigir al Congreso el cumplimiento de sus roles constitucionales, impuestos - ahora si - respecto de estas cuestiones. En consecuencia, el texto constitucional obliga desde ahora al Congreso a legislar las mencionadas condiciones de las poblaciones aborigenes argentinas, y el cuerpo legislativo no puede soslayar ese cometido bajo pena de incurrir en inconstitucionalidad por omisión de legislar, la que podria en su caso, ser peticionada por los aborigenes interesados. Observará el lector que no hablamos nosotros de pueblos indigenas, sinó de comunidades aborigenes. Ello porque entendemos que - aún respetando la terminologia constitucional - es más propio expresarnos en términos de "comunidades" que integran el pueblo de la Nación Argentina.
Uno de los principales factores de cambio que dio lugar a la transición desde la Argentina tradicional a la Argentina moderna es la inmigración. Y sin esta inmigración masiva, naturalemente asociada con el nombre de Juan Bautista Alberti, no es posible comprender a la Argentina contemporánea. No hubo otro período en el que la proporción de extranjeros en edad adulta haya sido tan significativo; por más de setenta años, el setenta por ciento de la población de la Capital Federal y casi el treinta por ciento en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, eran inmigrantes. La europeización de la Argentina y la modificación del carácter nacional, tan anhelados por la generación del ochenta, se tradujo en una política inmigratoria abierta.
Etapas de la Inmigración.
Hasta 1880, a través de las políticas de poblamiento, se intentó promover la agricultura, la ganadería y la red de transportes, para luego industrializar el país. Dentro de una corriente inmigratoria heterogénea, casi la mitad de la inmigración provenía de Italia, especialmente del sur, y una tercera parte de España.
Luego de 1880, comenzó la segunda etapa. A partir de aquí se buscó mano de obra para una producción agrícola-ganadera masiva, pero, pocos inmigrantes lograron ser propietarios. Ante el fracaso del plan de adjudicación de tierras en propiedad, el inmigrante se transformó en arrendatario o peón, y buscó asilo en los centros urbanos. Así, las políticas de poblamiento fracasaron. Igualmente, al ser la inmigración mayoritariamente masculina, mientras se ocupó de actividades rurales, favoreció el desarrollo de una economía agrícola que permitió que el país pase a ser el principal exportador de trigo en el mundo, cuando, hasta 1870, la Argentina lo importaba.
Como consecuencia del proceso inmigratorio, la estructura social argentina se volvió más compleja, a la vez que cambió la cultura política por el aumento de los estratos populares y sectores medios. Si bien creció el número de industriales y comerciantes, la clase alta se cerró al inmigrante, reteniendo la riqueza y el prestigio (basado en la "antigüedad y los antepasados") como también el poder político y económico asociado con la propiedad de la tierra.
La estructura de clases puede ser dividida en cuatro segmentos. El primero de ellos era la clase alta o aristocrática, la cual, hasta 1914, representó al uno por ciento de la población. La siguiente era la alta clase media, que, si bien era próspera, tenía un escaso prestigio social. La baja clase media no poseía fuerza económica ni poder social, pero tenía alguna posibilidad de ascenso. Finalmente, la clase baja, que representaba a los dos tercios de la población, ocupaba la base de la pirámide.
El tipo argentino fue cambiando. La clase dominante, compuesta por ganaderos, estancieros, comerciantes, abogados y políticos, refleja las contradicciones de una generación cuyos valores y defectos se confunden: riqueza, sabiduría, arrogancia, superficialidad, prudencia y optimismo. Las clases medias iban fraguándose con la inmigración del inmigrante a través de su participación en la economía y en el proceso de aculturación modernizante. Las clases bajas, distribuidas a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina, recordaban la dualidad del país. Para gobernar la Argentina moderna fue preciso integrar a los inmigrantes sin arriesgar la integridad nacional.
Entre 1902 y 1910, se operaron grandes cambios en la estructura social, los que produjeron fuertes fisuras en el sistema, tanto político como social. La guerra en Europa alentaba la entrada de inmigrantes que buscaban nuevos lugares para su bienestar. La guerra del ´14 no sólo interrumpió el flujo inmigratorio, sino que, también, llamó a los nacionales de los beligerantes, lo cual explica el saldo inmigratorio negativo del período 1914-1918. Pero la Argentina lograba retener a los hijos de los extranjeros de las primeras olas, proclives tanto al ascenso social como a la participación política. Muchos de ellos habían obtenido títulos, los que, sumados a la actividad de sindicalistas anarquistas, provocaron las tensiones que caracterizaron al país a principios de siglo.
La población urbana se duplicó. Y fue la clase media el estrato que más se desarrolló gracias a la contribución de los extranjeros; en él, crecían los sectores dependientes (empleados, funcionarios, técnicos). A la vez, fue en los centros urbanos donde el ascenso social, desde los estratos populares, era más acentuado. Esto favoreció a la integración de los estratos en el orden social vigente.
La sociedad argentina hacia 1945 mostraba una realidad novedosa. La inmigración externa había dejado de ocupar un papel central en la configuración de la Argentina y su lugar fue ocupado por las migraciones internas. Al igual que la inmigración extranjera, las migraciones internas se instalaron en las ciudades, pero, a diferencia de las primeras, no pasaron a engrosar la clase media sino los estratos populares. La movilidad social era cada vez mayor, particularmente en Buenos Aires.
El proceso de urbanización iba en ascenso. La cuarta parte de la población del área metropolitana eran extranjeros y un tercio venían del interior, pero estos últimos se incrementaban más que cualquier otro sector social. Por este proceso, la industria pasó a ocupar el lugar que antes tenía la agricultura; la mitad de la población, para 1948, trabajaba en la industria, mientras que sólo el veinte por ciento lo hacía en la agricultura.
Las migraciones internas produjeron algunos fenómenos tal vez no previstos. Las ciudades del interior perdieron población joven y potenciaron su decadencia económica. Y aquellas ciudades que recibieron los flujos migratorios debieron enfrentarse con la carencia de infraestructura para sobrellevar el proceso y no pueden evitar, aún, el conflicto social que el hacinamiento provoca.
El gobierno de los Kirchner debería explicar cómo fue posible que su aliado político estratégico, Hugo Chávez, haya decidido nacionalizar empresas de la firma Techint después de haber compartido unos días de vacaciones con ellos en El Calafate. También debería explicar por qué la presidenta considera reprochable que las empresas estatizadas depositen una parte de la indemnización en bancos del exterior, cuando la provincia de Santa Cruz, durante la gobernación de Néstor Kirchner, hizo lo mismo en oportunidad del pago de regalías petroleras acumuladas en el tiempo. Peor aun, aquellos fondos, pagados en la Argentina, fueron enviados al exterior sin que hoy se sepa a ciencia cierta si volvieron o no.
Hasta el momento, las explicaciones se parecen más a excusas que a respuestas serias. A esta sucesión de dislates y torpezas se suma el argumento dado por el dictador caribeño cuando para justificar sus declaraciones prometiéndole al gobierno de Brasil que las nacionalizaciones no iban a alcanzar a las empresas de su país, las atribuyera a un “chiste” mal interpretado -una vez más- por los periodistas.
No deja de ser una amarga paradoja de la política que el gobierno de los Kirchner, que hizo de la consigna “relaciones carnales con EE.UU.” uno de los objetivos críticos de su gestión, reproduzca sin rubores esa clase de relación, pero esta vez con Venezuela. El sometimiento político y económico de los Kirchner al régimen chavista es patético y, por supuesto, lesivo de nuestra soberanía. Los desplantes del comandante Chávez, la desconsideración hacia la Argentina son inversamente proporcionales a la pleitesía que le rinde nuestro oficialismo.
HUGO CHAVEZ
A esta altura de los acontecimientos, el balance de esta singular relación nos resulta desfavorable. Incluso los supuestos créditos que Venezuela nos ha dado han pagado altas tasas de interés, de hecho superiores a las que ofrece el denostado FMI. Desde el punto de vista político, para Chávez la Argentina no ha sido otra cosa que un amplio escenario para ensayar sus diatribas contra los EE.UU. en actos que ningún país soberano hubiera admitido.
Corresponde recordar que uno de los escándalos económicos que más compromete al gobierno nacional -y que dicho sea de paso aún no se ha esclarecido- fue el famoso maletín del tristemente célebre Antonini Wilson quien, como se recordará, se desplazaba desde Caracas a Buenos Aires en un avión alquilado por funcionarios nacionales.
NESTOR KIRCHNER
Tan grave como los hechos mencionados es el silencio o la complicidad de nuestro gobierno. En este caso, la mentada irascibilidad de los Kirchner se transforma en exasperante docilidad y complacencia. En todo el mundo, los gobernantes y sus diplomáticos defienden a las empresas e intereses de su país en el extranjero, y se considera un agravio a la soberanía cualquier ultraje a los inversores propios en suelo extranjero. Pero no ocurre así en la Argentina de estos días, en los que la pareja gobernante, en vez de cuestionar la conducta de Chávez, recrimina a Techint por no traer al país el monto de las indemnizaciones.
El Tren de las Nubes es uno de los ferrocarriles más alto del mundo, figura en tercer lugar, asciende a 4.200 metros de altura en un recorrido
de 217 kilómetros.
Salta, Argentina, es reconocida es distintos puntos del planeta por estamagnifica obra de ingeniería dirigida por Richard Fontaine Maury.
Hacer el paseo en el tren no significa intimar con la magnificencia del paisaje, sino también adentrarse con una de las mayores realizaciones ferroviarias de la primera mitad del siglo XX.
El tren atraviesa en su recorrido: diecinueve túneles, veintinueve puentes,nueve cobertizos y varias alcantarillas que son las principales obras de arte colosales que imaginó Richard Maury para concretar la hazaña de atravesar la Cordillera de los Andes con la posibilidades de la ingeniería.
Diez vagones calefacionados y una locomotora con un servicio de primera conducen a un pasaje que llega a las 512 personas. Turistas de todas partes del mundo. Cuenta con servicio de azafatas, coordinadores, traductores, guías turísticos, TV. videos, correo, bar y un comedor donde se pueden probar las famosas empanadas salteñas.
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER
ALEJANDRA PIZARNIK
MADRUGADA
Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.
BANDERA ARGENTINA
BANDERA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
ESCUDO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
BANDERA DE LA CIUDAD DE AVELLANEDA
FRUTA AMARGA
Si la fruta es amarga
no es culpable la tierra
ni es culpable la planta.
Tiene el hombre la culpa
que arrojó la semilla
con las manos amargas.
Yo lo acuso en voz alta:
he vivido en la tierra
y la tierra no es mala.
Yo lo acuso en voz alta:
tuve un árbol hermano
que dejó mi alma blanca.
Yo menciono su culpa
que ahora llamo la nuestra:
somos hombres culpables
de sembrar la semilla
con las manos amargas.
PABLO ALCIDES PILA (1960)
Publicado en
Pájaros en el Camino,
recopilación de poemas
de Pablo Alcides Pila,
recientemente galardonado
con el premio
SANTA CLARA DE ASIS
por su programa radial
RESCATE POPULAR
De todas las flores
bellas que han perfumado
ninguna con tu fragancia
ni tu candor,
por eso es que en mi
recuerdo has perdurado
tan fiel como aquel
entonces, mi última flor.
Lozana, grácil y esbelta,
mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré,
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Lozana, grácil y
esbelta, mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Autor: Salvador Miqueri
- Avelino Flores
COSAS QUE PASAN
>
Nadie salió a despedirme
cuando me fui de la estancia
solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
El asunto, una zoncera,
un simple cambio de palabras,
y el olvido de un mocoso,
del que puedo ser su tata.
Y yo que no aguanto pulgas,
a pesar de mi ignorancia,
ya no mas pedí las cuentas,
sin importarme de nada.
No hubiera pasado esto,
si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren,
y después los hijos mandan.
Y hasta parece mentira,
pero es cosa señalada,
que de una sangre pareja,
salga la cría cambiada.
Los treinta años al servicio,
pal’ mozo no fueron nada,
se olvido mil cosas buenas,
por una que salió mala.
Yo me había aquerenciao,
nunca conocí otra casa,
que apegado a las costumbres,
me hallaba en aquella estancia.
Sí hasta parece mentira,
mocoso sin sombra e’ barba
que de guricito andaba,
prendido de mis bombachas.
Por él, le quité a unos teros
dos pichoncitos, malaya!
Y otra vez, nunca había bajao un nido,
y por él gatié las ramas.
Cuando ya se hizo muchacho,
yo le amansé el malacara,
y se lo entregué de riendas,
pa’ que él solo lo enfrenara.
Tenía un lazo trenzao,
que gané en una domada,
pal’ santo se lo osequié,
ya que siempre lo admiraba.
Y la única vez que El patrón,
me pegó una levantada,
fue por cargarme las culpas,
que a él le hubieran sido caras.
Zonceras, cosas del campo,
la tranquera mal cerrada,
y el terneraje e’ plantel,
que se sale de las casas.
Y eso, pal’ finao patrón,
Era cosa delicada.
Y bueno, pa’ que acordarme
de una época pasada,
me dije pa’ mis adentros,
todo eso no vale nada.
Sin mirarnos, arreglamos,
metí en el cinto la plata,
le estiré pa’ despedirme mi mano,
Pa’ que apretara,
y me la dejó tendida,
cosa que yo no esperaba.
Porque ese mozo no sabe,
si un día ha de hacerle falta...
Tranqueando me fui hasta el catre,
alcé un atado que dejara,
y me rumbié pal’ palenque,
echándome atrás el ala.
Ensillé, gané el camino,
pegué la ultima mirada
al monte, al galpón, los bretes,
el molino, las aguadas,
De arriba abrí la tranquera,
eche el pañuelo a la espalda,
por costumbre, prendí un negro,
talonié mi moro Pampa,
y ya me largué al galope,
chiflando como si nada.
Nadie salió a despedirme
Cuando me fui de la estancia,
Solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
Poema de Don Víctor Abel Jiménez
Musica de Jose Larralde
Mensajes del Alma
En mi país por año hay 15 mil chicos que vuelan
como angelitos con sus alas por el buen aire
con la suerte y la calma de no haber conocido nada
para seguir siendo buenos quizás Dios robó esas almas
Que piensas cuando te hablo de todo lo que paso
viste que todas las cosas se saben con el tiempo
suelto y aún viviendo el católico que bendijo
ya perdió hace mucho tiempo su lugar en el cielo
Todos los días que te lleve saber como esto fue
te servirá para ser en otro tiempo algo más libre
Son las únicas palabras que te pido escuchar
si no me muero de verguenza hoy aca
a todos por igual alguien nos espera
y de cualquier manera llorarás
Que dignidad tan grande la de creer siempre en la vida
con solo ver una flor brotando entre las ruinas
Tu canción fue la rueda de los días que siguieron
tu canción fue mas lejos que la muerte que te hicieron
no tengas miedo ya dimos la vuelta al espanto
un viento algo más calmo se viene anunciando
El polvo de estas calles pone a santo con represor
pone al inocente en pena y despierta al asesino
témpano del olvido y de nunca decir nada
cuantas mirandas caídas sin ver que es lo que pasa
ningún dolor se siente mientras le toque al vecino
el que manda a matar es para sentirse mas vivo
Son mensajes del alma
herida pero bien clara sobre lo cobarde toda la verdad
ángel rubio de la muerte de que poco te sirvió
el himno, Jesús, la bandera, y el sol que te vió.