Homero Alcibiades Raceto,
caminando por la cuerda
floja, aunque no sea
equilibrista de circo ni
aficionado a deportes
extremos.
De AVELLANEDA, ciudad del
norte de SANTA FE, en la
REPUBLICA ARGENTINA
Destacado artista plástico de nuestra ciudad, Avellaneda, Santa Fe, Argentina, escritor y poeta, e incansable heraldo cuando se trata de difundir las expresiones artísticas de nuestra región para que el mundo las conozca
Defensor de la conservación del suelo en los monocultivos, revolucionario en cuanto a las innovaciones del cultivo de la tierra, volcó, también es sus poemas su preocupación y dedicación telúrica.
Dentro de su humildad y sencillez bregó por una filosofía ecologística, en años donde la palabra y la intención no existían, comprendiendo que la tierra es patrimonio de la futuras generaciones, como decía él, "por una Argentina potencial, por el fomento de una agricultura próspera y donde además vendrá por añadidura, riqueza, paz, bienestar y prosperidad".
Integró diversas comisiones locales de los directorios de la Unión Agrícola de Avellaneda, recibiendo medallas en reconocimiento a su trayectoria, como ser El premio Brigadier Estanislao López, Club 4 El Amanecer, como miembro del primer Consejo Administrativo CAPNA. Divulgando, a la par sus ideas en distintos diarios y revistas locales y nacionales.
En 1983 me deja con su ausencia una imagen defensora de la tierra y una gama poética lugareña, ecologista y algunas anécdotas dignas de destacar por la incomprensión de la gente y su pasión por la Naturaleza.
Una de ellas es aquella en que desbordado por la indignación, fabricó un cartel colocándolo a la vera de los sembrados y a la vista del público donde pintó: SOY LOCO!
Otra, magnífica por supuesto, similar a las andanzas de San Francisco de Asís, sucedió aquella vez, cuando sus hijos y su mujer, preocupados por su tardanza, un atardecer, salieron rumbo al sembrado, hallándolo parado sobre el capot de su tractor recitando poemas a una bandada de pájaros que sobrevolaban el cielo rojizo.
A modo de rescate transcribo algunos fragmentos de este personaje sensible, humano, que nos incitó a amar la tierra, los animales, las aves, el hombre todo de nuestra zona.
LA HISTORIA DE LA CIUDAD DE AVELLANEDA, DE LA MANO DE LOS HISTORIADORES LOCALES, Dr. MANUEL I. CRACOGNA Y Profesor VICTOR BRAIDOT, en SIN PENAS NI OLVIDOS.
Merceditas - Chamamé Letra y música de Ramón Sixto Rios
MERCEDITAS
Qué dulce encanto tiene en mis recuerdos Merceditas aromada florecita amor mío de una vez.
La conocí en el campo allá muy lejos, una tarde donde crecen los trigales provincia del Santa Fé.
II
Así nació nuestro querer con ilusión…con mucha fe pero no se porque la flor se marchitó y muriendo fue.
I(bis)
Como una queja errante en la capiña va flotando el eco vago de mi canto recordando aquel amor… porque a pesar del tiempo transcurrido es Merceditas la leyenda que palpita en mi nostálgica canción.
II(bis)
Y amándola con loco amor así llegué a comprender lo que es querer, lo que es sufrir porque le dí mi corazón.
Mercedes Stickler, esa "gringa santafecina de dulce encanto" que deslumbró y enamoró al compositor Sixto Ríos, que le dedicó el chamamé "Merceditas", un hito en la música del Litoral, falleció ayer en el hospital de Esperanza, próximo a esta capital, víctima de una enfermedad terminal.
Mercedes tenía 84 años y en las últimas semanas se presentía este final, cuando fue internada en la sala de Oncología del Hospital Iturraspe, de esta capital.
Stickler seguía viviendo en la localidad de Humboldt, 60 kilómetros al oeste de esta capital, en cuya zona rural acompañó a su familia en las labores de campo. Hacía más de 10 años que vivía sola, luego del fallecimiento de su hermana, única familiar directa que poseía.
A comienzos de este año, el gobernador Carlos Reutemann le rindió un homenaje, distinguiéndola como ciudadana destacada de la provincia.
Sixto Ríos la conoció en una visita a los campos de la zona cuando Merceditas era una adolescente. Impactado por su belleza de alemana gringa, cuyos ascendientes llegaron a colonizar estas tierras, el folklorista le dedicó el chamamé que por décadas fue una de las composiciones características del Litoral argentino.
"Fue una linda historia de amor; para nosotros, un mito viviente", reflexionó Germán Calau, presidente comunal de Humboldt.
Merceditas también correspondió a aquellos sentimientos del joven poeta que le dedicó su obra. Nunca contrajo enlace, y cada vez que alguien le recordaba su pasado se refería a la canción como "un homenaje que pocas veces entendí, pero que mucho me halaga".
Aquí, Cosquín
En la última edición del festival folklórico de Cosquín, Mercedes fue invitada porque, según dijeron los organizadores, se le haría un homenaje. La mujer estuvo en Cosquín durante tres días, pero el homenaje nunca se produjo.
José E. Bordón en Diario LA NACIÓN
Un amor errante
Se conocieron en un club de Humboldt, Santa Fe. Fue amor a primera vista pero ella, aferrada a su terruño y a su familia, no aceptó dejar todo por él, un empedernido viajero. La escritora Silvia Miguens narra la historia de amor que vivió e inmortalizó Ramón Sixto Ríos en su canción Merceditas.
Con el último acorde, Ramón giró la guitarra y se abrazó a ella como quien abraza a una mujer que ama. Pero todavía no la amaba. Por el momento sólo le echaba el ojo. No obstante, ansioso porque los aplausos no terminaban, saludó con la guitarra en alto y abandonó el escenario del Club Sarmiento de Humboldt. Y es verdad, aún no la amaba, pero con sólo vislumbrarla entre el público intuyó que esa mirada transparente era la de su musa.
Dejó la guitarra y corrió al salón. Cuando ella le aceptó el baile su corazón dio un vuelco, la gringuita del vestido blanco sólo le pidió tiempo, tiempo para terminar el refresco. Carmín sobre carmín, se dijo a sí mismo viendo que la boca de ella naufragaba en el vaso de granadina. Algo torpe, aunque sin perder encanto, el hombre le extendió la mano y se presentó como Ramón Sixto Ríos. Mercedes Strikler Kahlow –murmuró la muchacha entregándole la suya–. Él la tomó y cuando besó la mano supo de inmediato que le auguraba dulces momentos. Mercedes se disculpó, y quiso llevarse un dedo a la boca porque se dio cuenta de que había unas gotas de granadina. Él, sin soltarla, le aconsejó disculparse siempre… pero por la inmensa dulzura de sus ojos. Ella bajó la vista y se entregó al baile.
A los pocos días, la primera vez que Ramón visitó la casa de los Strikler, hizo saber a Mercedes que tenía 26 años, que había nacido en la ciudad de Federación allá por el año 1913, que estaba de paso pero debía regresar con la compañía a Buenos Aires por otro compromiso teatral, y que estaba enamorado. Mate y bizcochos de por medio, fue anoticiado de que un 16 de diciembre de 1916 Alberto Strikler y Margarita Kahlow vieron nacer a la pequeña Mercedes, ahí en Humboldt, tierras adonde había llegado el abuelo Strikler con otros tantos suizos, casi a final del siglo haciendo parte de una de las tantas corrientes inmigratorias propiciadas por Sarmiento.
El enamoramiento fue a primera vista, como todos, pero también a primera vista ambos se dieron cuenta de que Ramón como entrerriano de ley era más río que tierra; mientras que ella, pese a llevar el cielo en los ojos y el sol en el pelo, era tierra y no tan río.
UN AMOR ERRANTE MERCEDITAS, LA LEYENDA QUE PALPITA
Se conocieron en un club de Humboldt, Santa Fe. Fue amor a primera vista pero ella, aferrada a su terruño y a su familia, no aceptó dejar todo por él, un empedernido viajero. La escritora Silvia Miguens narra la historia de amor que vivió e inmortalizó Ramón Sixto Ríos en su canción Merceditas. Con sólo vislumbrarla entre el público intuyó que esa mirada transparente era la de su musa Él era proclive a la emigración; nacido en Federación vivía en Buenos Aires y la música lo llevaba a todas partes. Ella, a pesar de ser resultado de la inmigración, o justamente por eso, se aferraba a esos parajes santafesinos en los que el abuelo Strikler fundó la colonia Humboldt. Le pertenecía, debía lealtad a sus ancestros, a ese concepto se amarraba Mercedes.
Desde muy chica, con sus padres y Ernestina, su hermana menor, siguieron sembrando los surcos abiertos por el abuelo. Sus días transcurrían en las tareas de campo, especialmente con el tambo. Después de morir don Alberto, doña Margarita se volvió a casar. Esto no cambió las circunstancias de Mercedes, al contrario, trabajó más aún. No estaba en sus planes inmediatos, ni futuros, abandonar su tarea pastoril ni a su madre. Por lo tanto, con el corazón herido a causa de su propia cobardía, o conciencia, rechazó la propuesta del caballero andante. Ramón, sin resignarse del todo, se fue a la Capital prometiéndole regresar en seis meses, y le rogó que postergara la respuesta hasta entonces.
Pero Mercedes supo que no debía, ni podría, irse de Humboldt. Aun si su vida no resultaba cómoda ni sencilla. Carecían de luz eléctrica y el trabajo de tambo, especialmente el ordeñe, empezaba muy temprano: a la una de la mañana ya estaba en pie comenzando las tareas, único modo, el madrugón, de abarcar todas las tareas rurales, cuidar los pollos, trabajar en la quinta, y muchas otras actividades con las que, aun sin pretenderlo, volvió a acostumbrarse a la ausencia del amor, el de Ramón y el de cualquier otro candidato. De todos modos nunca estaba quieta; alternaba sus días de campo con las salidas a Humboldt, a diez kilómetros, donde con su hermana iban a bailar, especialmente si era carnaval.
Mucha tarea y muchos sueños alimentados, y luego desechados, se sucedieron hasta el día, seis meses más tarde, en que Sixto volvió a la casa y, entregándole el estuche azul con los anillos de compromiso, le propuso casamiento. Una vez más, Mercedes no se sintió capaz de desafiar su destino y el presente; tenía por entonces 24 años, era incapaz de abandonar a su gente y todo aquel ámbito. No se animó a desprenderse a sí misma de su tierra. Consideraba que todas las especies mueren fuera de su hábitat. Una vez más dijo “no” y, como justificativo, mientras le repetía su acongojado no, le señalaba esos campos donde aún se respiraba el espíritu de los primeros suizos. Volvieron a poner distancia el uno de la otra.
Sin embargo, ni Mercedes ni la distancia pudieron impedir que Ramón, en su melancolía, quedase Merceditas Strikler Kahlow prendado de su musa. A los pocos meses, dicen que seis, Mercedes descansaba de su jornada campesina preparando la cena y escuchando la radio, cuando le llamó la atención un chamamecito. “Enseguida me di cuenta –recordaba–: la letra tenía frases enteras que Ramón me había dicho personalmente”. Al parecer, el tema Merceditas era un éxito en la Capital. Más adelante, Ríos le dedicó: Pastorcita de las flores y Las glicinas y, aunque éstas no tuvieron igual repercusión, causaron profunda emoción y nostalgia en la bella suiza de Humboldt.
Pero, como suele suceder, musa y esposa parecen no ir de la mano. Mercedes no había querido casarse con Ramón, ni se casaría con nadie; y él se casó con otra, porque la soledad nunca es buena. Dicen que Ramón no se olvidó de Mercedes, aunque nunca se sabe. En cuanto a “la suiza”, por esos años además de sus tareas y de gozar de los recuerdos, disfrutaba de su soltería, era dueña y artífice de su libertad. Solía subirse a su moto, con campera de cuero y botas, echando al aire su melena rubia y la música que había inspirado; también tarareaba su chamamé cuando desafiaba el viento pero a caballo, como si aquella historia de amor fuese sólo una leyenda pueblerina.
Mientras tanto a Ramón, en Buenos Aires, una vez más le fueron negadas las mieles del amor. Enviudó después de dos años de matrimonio. La Providencia, no contenta con que Ramón tuviese que olvidar a Mercedes, le imponía la tarea de olvidar a su esposa muerta. Años más tarde, una revista porteña publicaba una nota donde una tal Mercedes Strikler, confesaba ser la mujer que había inspirado al compositor Ramón Sixto Ríos en su famoso tema, Merceditas. Cuando la entrevista llegó a manos de la familia, corrieron a mostrársela a don Ramón que nada corto, aun habiendo pasado cuarenta años, le escribió reiterándole la invitación de viajar a Buenos Aires. Sólo entonces ella aceptó, y en el reencuentro por fin Ramón pudo murmurarle al oído las palabras de amor como si fuese un secreto a dos voces. El chamamé Merceditas formaba parte del paisaje musical argentino, y por ende del mundo, pero Ramón no había podido ofrecérselo aún de cerquita y al oído, como aquello que era en realidad: un poema de amor.
Aún habiendo pasado cuarenta años, él le escribió reiterándole la invitación de viajar a Buenos Aires
Que dulce encanto tiene en mis recuerdos Merceditas aromada florecita amor mío de una vez. La conocí en el campo allá muy lejos, una tarde donde crecen los trigales provincia de Santa Fe.
Así nació nuestro querer con ilusión...con mucha fe pero no se por qué la flor se marchitó y muriendo fue... Y amándola con loco amor así llegué a comprender lo que es querer, lo que es sufrir porque le di mi corazón. Como una queja errante en la campiña va flotando el eco vago de mi canto recordando aquel amor... porque a pesar del tiempo transcurrido es Merceditas la leyenda que palpita en mi nostálgica canción.
Pero a veces el desencuentro no cede su sablazo. En este caso fue la muerte la que dejó ir a Ramón de los brazos de Mercedes. A “la chica suiza de Humboldt” no le quedó entre las manos nada más que el recuerdo de ser la musa inspiradora de una leyenda. La vida se le fue más rápido de lo que imaginó. Cómo saber, en realidad, qué fue lo que llevó a Mercedes a no aceptar el amor de Ramón. Tal vez, no se creyó capaz de tener algo para ofrecer a cambio de un gran amor.
Lo cierto es que no le fue mejor por ser leal a sus ancestros. Empobrecida, al fin la vida se le acabó. Ni sus días de deidad inspiradora ni el reconocimiento de los suyos por cumplir con su deber, fueron atenuante o justificativo para que le fuese concedido el milagro de demorar su partida. Nadie vive sino el tiempo que le fue asignado, 84 años en su caso. Aquel domingo 8 de julio, Mercedes murió en el hospital de Esperanza. Nunca más oír los versos y la melodía de su canción; los sueños se le fueron entre los dedos, como se le había escapado el camino polvoriento de los pagos de Humboldt, al paso de su moto o de los cascos del caballo.
El tiempo de la melodía, y el del amor, se le acabó sin tregua ni piedad. Una enfermedad terminal puso fin a su condición de musa y al goce que provoca la fuerza arrolladora de un amor que nunca se concreta. Sin embargo, poco antes de morir se concedió la paz a sí misma y a Ramón, que la esperaba con nuevas palabras de amor, confesando: “Simplemente, me arrepentí”. Silvia Miguens
Fotos: Gentileza Diario El Litoral Ramón Sixto Ríos
Como una pesadilla, vuelve el recuerdo de Isabel y López Rega
Se presenta hoy, como en 1973, un enfrentamiento entre el ala izquierda del sindicalismo contra el ala fascista. Por su parte, Cristina Fernández ocupa un sillón que parece quedarle grande mientras, detrás de bambalinas, Néstor Kirchner maneja los hilos del poder.
Corría el año 1973 y Juan Domingo Perón regresaba de España. Una multitud lo esperaba en Ezeiza y, previsiblemente, se enfrentaban a tiros el ala izquierda del peronismo y el sector fascista. En aquellos años Perón quiso usar a la izquierda para complicar a los militares que estaban en el poder, y esa izquierda se tomo en serio el llamado del líder e intentó coparle el movimiento peronista. A partir de ese momento, la violencia interna entre el fascismo y la izquierda del peronismo sembraron sangre por doquier. El asesinato de Rucci, en esos años líder de la CGT, fue todo un aviso de guerra que las bandas terroristas le mandaban a Perón.
Por supuesto que Perón les respondió y López Rega se encargó de entablar la lucha armada clandestina.
Con la muerte de Perón, asume Isabelita, una mujer que no estaba capacitada para ejercer la presidencia. Detrás de bambalinas, López Rega manejaba los hilos del poder.
Con las diferencias del caso, hoy, como una pesadilla, empezamos a revivir esos años. Cristina Fernández claramente no tiene capacidad para ocupar el cargo que ocupa. Incapacidad que intenta disimular con sus discursos agresivos, de confrontación y anuncios vacíos de contenido.
Mientras tanto, también detrás de bambalinas, Néstor Kirchner sigue manejando los hilos del poder, sin haber sido elegido para el cargo y, encima, habiendo perdido las últimas elecciones a pesar de forzar las candidaturas testimoniales, de adelantar las elecciones y de disponer de cientos de millones de pesos de los contribuyentes para volcar en el conurbano.
Mientras la gente le da la espalda al matrimonio, que cosecha una imagen negativa cercana al 60%, Néstor y Cristina hacen lo imposible por aferrarse al escaso poder que les queda. Como no tienen los votos de la gente, necesitan el apoyo de fuerzas de choque. Ese apoyo se consigue con favores que se financian con los dineros que salen de nuestros bolsillos. Moyano y D’Elía, dos personajes que generan en la población tanto rechazo como el matrimonio, o tal vez más, son los que aportar el control de la calle.
Se presenta hoy, como en 1973, un enfrentamiento entre el ala izquierda del sindicalismo contra el ala fascista. Oscar Lescano, secretario general del sindicato de Luz y Fuerza y miembro de los gordos de la CGT, respaldó la afirmación de Juan Belén, otro miembro de la CGT, quien sostuvo, refiriéndose a la CTA, que es “una zurda loca manejada desde afuera”.
Paralelamente, grupos piqueteros, todos de izquierda pero unos kirchneristas y otros no, se enfrentan por morder parte de la caja que reparte el gobierno bajo los pseudos planes sociales, planes que en vez de terminar con la pobreza, perpetúan el clientelismo político.
El contexto económico es algo diferente al de 1975, pero tiene una similitud. Así como en los 70, José Ber Gelbard había llevado la distorsión de precios relativos a su máxima expresión derivando en el Rodrigazo, Kirchner también se encargó de distorsionar los precios relativos, fundamentalmente las tarifas de los servicios públicos y le metió infinidad de trabas a la actividad productiva. En 1975 las cuentas fiscales se habían ido de cauce y hoy están en ese camino. A pesar de una intolerable presión impositiva, el gasto público llegó a niveles record que hoy es infinanciable.
Justamente, la creciente conflictividad que hoy vemos en las calles tiene que ver con la caja. Esa caja que le permitió a Kirchner derrochar miles de millones de pesos para conquistar voluntades. Cuando la caja ya no alcanza, como ocurre actualmente, no se puede satisfacer a todo el mundo e inevitablemente el conflicto tiene que estallar.
Y cuando el conflicto estalla por la incapacidad del matrimonio para construir un país, el manual de acción kirchnerista dice que hay que inventar un enemigo. Ya lo ensayó en 2008 cuando viendo que perdía la batalla por la 125, Kirchner, desde la tribuna, denunciaba grupos de tareas y ánimo destituyente. Hoy vuelven con la misma cantinela, cuando, en rigor, el lío lo tienen ellos adentro porque el poder que construyeron se basó en la caja y no en las lealtades por ideas. A los Kirchner no lo quiere voltear nadie. Lo que les pasa es que les estalló el famoso modelo y su construcción de poder hegemónico porque la caja agoniza, no tienen votos y la gente está saturada de los discursos del matrimonio.
Encima que la gente tiene que hacer malabarismos para poder llegar a fin de mes, todos los días tiene que bancarse cortes de calles, paros de subtes e infinidad de trastornos que les hace más difícil la vida, ante la pasividad de un gobierno con confunde orden y respeto por la ley con pegar palos indiscriminadamente.
Entra Kirchner, entonces, en una situación curiosa. Al supuesto progresismo kirchnerista lo corren por izquierda y no sabe para dónde disparar.
¿Por qué Cristina suspendió el acto del 20 de noviembre convocado por Moyano y D’Elía? Los que tiene más humor sostienen que el costo de los micros y los choripanes aumentó notablemente y no es financiable en esta época de vacas flacas. Otros consideran que si la movilización la convocaban Moyano y D’Elía y la invitada era Cristina, claramente quedaba en evidencia que el poder de movilización ya no estaba en manos del matrimonio, sino de sus fuerzas de choque. Kirchner y Cristina pasaban a ser peones de Moyano y D’Elía.
Una tercera alternativa puede ser que tuvieran miedo a una contramarcha que mostrara mucha más gente en la calle que la que podían convocar el camionero y el dirigente piquetero. Ya les pasó con la 125. Mientras Kirchner, forzando el aparato, conseguía algunos miles de personas que lo fuera a escuchar al Congreso, la avenida del Libertador juntaba cientos de miles de personas contra el proyecto oficialista, por no hablar del acto de Rosario.
En cualquier caso, Cristina y Néstor saben que no tienen el apoyo de la gente y lo único que les queda para sostenerse en el poder es utilizar el monopolio de la fuerza para amedrentar a los que piensan diferente y tratar de controlar la calle, estirando la agonía del país quién sabe con que objetivo.
Desde el punto de vista económico, Kirchner debería dar un giro de 180 grados en sus políticas para recrear la confianza, acompañado por un cambio en el discurso donde la soberbia y la agresión se terminen. Kirchner no va a dar un giro de 180 grados en la política económica porque ese giro no sería funcional a su proyecto hegemónico y tampoco va a cambiar su discurso porque debería cambiar su personalidad. Por lo tanto, lleva la situación a un callejón sin salida porque no habrá crecimiento que genere recursos para bajar la pobreza y la desocupación.
Con pobreza y desocupación creciente, problemas fiscales y una economía que languidece no habrá caja para satisfacer la demanda de todos los sectores. Si no hay caja no me sorprendería que de la violencia verbal se pase a la violencia física, donde sectores de izquierda y sectores fascistas, al igual que en los 70, luchen en las calles por cuotas de poder y caja, y el gobierno de Cristina, al igual que el Isabelita, quede entre dos fuegos.
El día 17 de Octubre de 1928 se anuncia en el diario Crítica, que "Don Gil Contento adoptara al indio Curugua-Curiguagüigua". El 18, otro cartel reza "Mañana debuta el indio Curugua-Curiguagüigua".
Finalmente, el 19 de Octubre del primer cuadro de la tira, asomándose desde la puerta de un tren carguero, el indio grita "¡Guaagua Piragua! ¿Vos sos meu tutor, chei? Curugua-Curiguagüigua te saluda", a lo que Gilito responde "¡Por fin llegaste Patoruzú! te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas".
Lo cierto del caso es que Muzio Sáenz Peña, tras ver los anuncios, le sugirió a Quinterno que cambiara el nombre de su criatura, demasiado difícil para ser recordado por todo el mundo.
El apodo de Patoruzú surge de un caramelo que por entonces se vendía comúnmente en las farmacias, la pasta de Orozú.
Según la trama, Patoruzú es último Tehuelche Gigante de la Patagonia, que llega a Bs. As. acompañado de su avestruz Carmela para vivir en la casa de Don Gil Contento, cuyo difunto tío había sido tutor del cacique.
Poco más pudo desarrollar Quinterno, ya que el 21 de Octubre la tira desaparece del matutino. Por ahora, solo por ahora, la historieta argentina sigue siendo la misma.
El viernes a la noche asistí aquí en Avellaneda, en el Teatro Máximo Vicentín, a una conferencia del Dr. Alfredo Miroli, sobre la prevención de las drogas y alcoholismo. La Cooperativa de Servicios Públicos, Sociales y Vivienda de Avellaneda Ltda, en el marco de los festejos de sus 70 años de vida, fue la que organizó esta serie de charlas.
Estas conferencias fueron con los chicos de las escuelas secundarias, y luego, a la noche, una charla exclusiva para padres, que fue a la que asistí. El tema, específicamente, fue “El rol de los padres frente a las adicciones hoy”, que tranquilamente podría haberse llamado “Cómo ser padres hoy”.
Y digo esto porque en una parte de la charla, donde explicaba que la prevención se comienza a realizar desde que el bebé se encuentra en el útero y donde los gestos de la madre hacia su hijo son esenciales, hizo una pausa y dijo “Miren que estoy hablando de prevención de drogas…”.
El humor estuvo presente en todo momento, lo que hizo que el evento sea entretenido, además de interesante y formativo.
Es imposible para mí hacer un buen resumen de todo lo dicho. Las cosas que recuerdo son:
Droga y alcohol no son lo mismo. Para el alcohol hay edades, para la droga no.
El rol de los padres es fundamental. Esto no suena a nada nuevo, pero a veces se insiste mucho, demasiado, en que la responsabilidad está en los Gobiernos, la policía, los jueces. Nadie dice que no tienen responsabilidad, pero eso no puede ser una excusa para los padres para no preguntarse qué pueden y deben hacer ellos.
La prevención se comienza desde los primeros 9 meses de vida del chico. ¿Cómo? Amándolo. No tenía idea de lo importante que es la comunicación entre el hijo y especialmente la madre en estos meses. No tengo el vocabulario científico del doctor para explicarles, pero hasta los gestos de la mamá para con su hijo lo afectan muchísimo en esta etapa.
En la niñéz el diálogo por parte de los padres es a modo de oferta: el padre dice cuándo hablar, cómo y sobre qué.
En la adolescencia, por el contrario, es a modo de demanda: el chico tiene inquietudes y él pregunta, en el momento que tiene la inquietud, y el padre responde sobre lo que el chico preguntó. Es importante que estas charlas no sean largas, sino concretas y breves, y que el chico despeje su duda.
Un adolescente no debería ingerir alcohol hasta que su cuerpo termine de desarrollarse, o sea no antes de los 18 años.
Un padre debe dialogar (pero que el diálogo ayude al hijo en sus inquietudes, que esté centrado en el presente, en la situación que está atravesando, y no en la vida pasada del padre), saber con quienes ha estado y dónde, poner límites (un padre debe ser un padre, y no un amigo o compinche, explicando que lo que se le prohíbe hacer es para su bien y porque uno lo ama) y brindarle autoestima.
Con la despenalización del consumo de drogas, el Dr. explicaba, a mi modo de ver de una forma muy ilustrativa y sencilla, como los responsables de esto están en contra de los narcotraficantes (como todos nosotros), en contra de la droga (como todos nosotros) pero a favor del consumo de droga. Resumidamente, “no me importa si consumís, lo que me importa es que no te la vendan.
Cerca del final de la conferencia, nos preguntó si queríamos una Argentina libre de drogas o bien una Argentina con libertad para consumir drogas.
El día de la tradición es el reconocimiento a la identidad argentina, a través de uno de los personajes más representativos del ser nacional, José Hernández, quien puso todo su empeño en defender a sus paisanos de las injusticias que se cometieron contra ellos.
Hijo de algún confín de la llanura Abierta, elemental, casi secreta, Tiraba el firme lazo que sujeta Al firme toro de cerviz oscura.
Se batió con el indio y con el godo, Murió en reyertas de baraja y taba; Dio su vida a la patria, que ignoraba, Y así perdiendo, fue perdiendo todo.
(...)
Fue el hombre gris que, oscuro en la pausada Penumbra del galpón, sueña y matea, Mientras en el oriente ya clarea La luz de la desierta madrugada.
Nunca dijo: soy gaucho. Fue su suerte No imaginar la suerte de los otros. No menos ignorante que nosotros, No menos solitario, entró en la muerte.
El territorio que hoy constituye la República Argentina, fue descubierto, explorado y colonizado por la Corona española, pero no todas sus regiones lo fueron por hombres que llegaron directamente desde España. Es así que podemos diferenciar tres corrientes colonizadoras.
FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES
La primera de estas corrientes fue la llamada corriente del Este, en el marco de la cual se exploró la cuenca del Plata. La región del Río de la Plata, propiamente dicha, fue la única que debe su descubrimiento y colonización a las expediciones que provenían directamente desde los puertos de la península. Entre los varios adelantados de la región, el primero de ellos fue Pedro de Mendoza, quien fundó, el 3 de febrero de 1536, la población a la que denominó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre; esta expedición también fundó las ciudades de Corpus Christi, Nuestra Señora de la Buena Esperanza, Nuestra Señora de la Candelaria y Asunción. Esta región abarcó zonas de las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, a la vez que se extendió hasta las actuales repúblicas de Uruguay y Paraguay; Asunción, fue, hasta 1617, la capital de tan extensa gobernación.
La corriente del Norte, siguiendo órdenes emanadas desde el Perú, exploró la región norte y centro del país, llamada Tucumán, que comprendía total o parcialmente las actuales provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y Córdoba. El descubridor del norte argentino fue Diego de Almagro, quien en 1536 pasó a Chile por tierras que le permitieron tocar las tierras de Jujuy, Salta y Catamarca. La primera exploración la encabezó Diego de Rojas en 1543, ingresando por Jujuy y recorriendo, luego, Salta, Catamarca y Santiago del Estero.
FRANCISCO DE VILLAGRA
Finalmente, la tercera corriente colonizó la región de Cuyo, siguiendo instrucciones de los gobernadores radicados en Santiago de Chile, y es la denominada corriente del Oeste. Así, comprendió las actuales provincias de San Juan, Mendoza y San Luis. Esta región dependió de las autoridades españolas de Santiago, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776. El descubrimiento de la región lo efectuó Francisco de Villagra en 1551 y la colonización la inició Pedro del Castillo al fundar, el 2 de marzo de 1561, la ciudad de Mendoza.
La Colonización Hispana
ORIGEN DEL VOCABLO "ARGENTINA" CONSIDERACIONES GENERALES ACERCA DE LOS ABORÍGENES
La leyenda de la tierra abundante en plata continuaba difundiéndose. Por ésta razón, a nuestro país se lo consideraba la tierra de la plata. Nosotros hablamos en castellano, un idioma cuya madre es el latín. Hoy casi nadie lo conoce, pero en la época de la conquista la gente todavía sabía muchas palabras en latín. Al metal plata, en ese idioma se le decía argentum. Y como a nuestro país se lo señalaba como la tierra de la plata se lo llamó Argentina.
Los habitantes de América antes de la llegada de los españoles eran los aborígenes, que quiere decir, "nativos de la región". Colón los llamó indios porque creía que había llegado a las Indias.
En América había muchas clases de aborígenes. Unos eran más evolucionados que otros. Los que habitaban en nuestro país eran poco evolucionados.
Casi todos eran nómades, es decir, que deambulaban de un lugar a otro sin tener residencia fija. Se alimentaban con semillas y frutos que recogían y de la caza de algunos animales; también, especialmente los que vivían cerca de los ríos, se aprovechaban del producto de la pesca. Nosabían escribir y no fundaron en nuestro territorio ciudades de importancia. Sus mayores habilidades manuales las pusieron de manifiesto en la confección de prendas tejidas y piezas dealfarería; algunos trabajaron los metales.
La obra de Salvador Canals Frau, titulada " Poblaciones indígenas de la Argentina", de 1953, es la más completa publicada hasta el momento sobre nuestros aborígenes precolombinos y actuales. El autor distribuye el conjunto de los pueblos indígenas en dos grandes grupos geográficos; por un lado, "los pueblos de las llanuras" y por otro "los pueblos andinos y andinizados", señalando diez poblaciones indígenas para el primero y doce para el segundo.
Argentina tiene rostro indígena. Siempre lo tuvo, aunque muchos cerraran los ojos a esta realidad. O lo que es peor: taparon la miradas de niños y jóvenes para negar su existencia. Y así, fueron achicando también horizontes.
Desde estas paginas queremos acercar nuevamente los ojos y la atención hacia esta Argentina Indígena que hace rato reclama sus derechos y nunca abandono su dignidad.
Estas paginas pretenden despertar en cada joven, en cada niño, educador o padre, la inquietud para conocer y, de esta manera, respetar a todos los pueblos indígenas que desde la memoria silenciada en 500 años de olvido, nos invitan a recuperar la confianza en el futuro.
Muchos nos creían muertos pero estamos vivos, con una paciencia histórica, con sentido de alegría, de solidaridad, con nuestra capacidad de humor, hoy queremos cantarle a la vida, con todo lo que somos, y queremos ser.
La Cultura Aborigen
Entendemos por "cultura" no la mera erudición o información, como a veces se la concibe, sino el modo fundamental de relacionarse (pensar, vivenciar, actuar) con la realidad total, que tiene un determinado grupo de personas o una determinada epoca histórica. Es decir que la cultura abarca todo el conjunto de costumbres, creencias, formas de vida, música, etc., de un pueblo o comunidad.
La comprensión de la cultura y sus valores permite un acercamiento y posibilita un diálogo basado en el respeto entre distintas sociedades.
La naturaleza y la gente
La mayoría de los pueblos aborígenes de nuestro territorio son recolectores y cazadores. Esta característica se diferencia del modelo de sociedad en el hecho de que poseen un acceso directo a todos lo recursos naturales que sirmen de base a su sustento y que son apropiados u obtenidos con este fin. Estos grupos parten de la idea de que los bienes necesarios para la vida no tienen que ser producidos primero por medio del trabajo humano, sino que, por el contrario, dichos bienes existen y sólo es preciso buscarlos.
La reproducción de dichos recursos no constituye un motivo de preocupación, porque ellos se consideran parte integrante del medio ambiente. Por este motivo, los indígenas no aceptan la idea de la existencia de la superioridad del ser humano sobre el resto de la naturaleza. Por lo tanto no persiguen una transformación por voluntad propia. El ser humano, como parte integrante de un todo, tiene su misión en la conservación del mundo.
El indígena no persigue el objetivo de transformar el medio ambiente, pues él posee el mismo valor que todas aquellas otras partes con las que él convive. Es a partir de esta concepción que entendemos la desesperación de los indígenas cuando se talan montes, se dinamita el subsuelo o se caza indiscriminadamente. No sólo se mata a la naturaleza de la tierra, también se va asesinando a los indígenas. Y de hecho, la historia de nuestros pueblos está marcada por la muerte de la naturaleza. A las armas se les hacía frente. Los alambrados cerraron el paso para cazar guanacos, zorros y otros animales, en el sur, y llevó a los selk'nam a su lenta desaparición, por ejemplo.
Para mí, para vos, para todos
La distribución de los bienes se diferencia según el grado de parentesco, la edad, el sexo y la distancia que separe a un pariente de otro.
Al contrario de lo que ocurre en las más complejas sociedades de clases, en las cuales las relaciones sociales están determinadas por la posición del individuo dentro del proceso de producción, las relaciones entre los miembros de las sociedades simples como la indígena, se caracterizan por el parentesco y las obligaciones recíprocas que emanan de este parentesco.
Por lo tanto, para las relaciones sociales, la distribución de bienes ya obtenidos posee una importancia mucho mayor que la apropiación por sí misma.
Esta forma de distribución impide que se produzca una acumulación de bienes. Y es aquí donde radica otro punto fundamental para la comprensión de todo un sistema de solidaridad y reciprocidad tan distinto al de nuestra sociedad.
Por lo tanto, el prestigio de un ser humano dentro de su grupo no se mide de acuerdo con lo que él tiene, sino que depende de lo que él da. Un buen cazador resulta admirado apreciado, por supuesto, por los éxitos de sus cacerías. Sin embargo, no sólo el conocimiento de los secretos de la caza son los que le dan prestigio, sino el hecho de que gracias a sus éxitos como cazador puede darles a los demás miembros del grupo. Si este cazador se quedara con todo el producto de sus cacerías, sin compartirlo, sería socialmente evitado por los demás miembros del grupo.
Jefes y Jefaturas
Las cualidades de líder se convierten en relevantes sólo en la relación del grupo hacia afuera. Los "grandes" líderes de los diferentes pueblos que conocemos fueron siempre líderes guerreros. Esto significa que su autoridad se determinó atendiendo a su capacidad para mantener a salvo a su grupo frente a amenazas externas, como puede ser la guerra o las enfermedades. Situaciones todas que creaban inestabilidad en el seno del grupo. Con la llegada del "blanco", ellos buscaron relacionarse o contactarse con los líderes organizados para la defensa. Esta estructura de relacionamiento se siguió manteniendo mediante la creación de "jefaturas" y "cacicazgos", provocando muchas veces una diferenciación social.
COMUNIDADES WICHIS EN LA ACTUALIDAD
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Nuestros tiempos
La historia nos muestra que estos pueblos poseen una gran capacidad para vivir bajo condiciones transformadas, sin que se produzca una pérdida de su identidad y que se desenvuelven de una manera mucho más dinámica de lo que se cree habitualmente. También es cierto que la historia registra hechos que tocaron, en mayor o menor medida, las bases culturales como la tierra, la naturaleza, la religión o la lengua.
Sin subestimar los peligros de destrucción que amenazan la supervivencia de estos pueblos, lo fundamental es que exista la confianza en la capacidad de los indígenas de vivir bajo las condiciones transformadas inherentes a una sociedad impregnada de colonialismos. En los últimos años se han dado pasos en la recuperación de la tierra, en el reconocimiento de "ser indígena" , en la organización social y política, en la recuperación cultural...
Los problemas surgidos con el proceso destructivo de colonización que los indígenas tienen que sufrir hoy en día son muy variados. Las fuentes de caza y recolección tradicionales (en los pocos lugares que aún existen) ocupan territorios tan reducidos que resulta impolible asegurar el sustento diario, basándose exclusivamente en las actividades tradicionales conocidas. La continua confrontación con los no indígenas, sobre todo a través de la escuela, ha destruído en gran parte las formas de vida tradicionales, con ciertos grados de diferencia. De este proceso destructivo, cuyo desarrollo no ha concluido aún, han surgido nuevos problemas, cuya solución intentan hallar los recolectores y cazadores, basándose en la recuperación de sus valores culturales y la organización.
* Fuente: Argentina Indígena - INCUPO (Instituto de Cultura Popular)
CEFERINO NAMUNCURÁ
COMUNIDADES ABORIGENES
Las comunidades aborígenes son usualmente victimas de prejuicios y variadas formas de discriminación en razón de su raza, religión, color de piel, origen étnico, estado de salud, etc... Un sistema constitucional pluralista y democrático no puede descuidar esta situación. Se considera población aborigen a las personas que descienden de quienes habitaban la zona en el momento en que llegaron a ella personas de otros paises del mundo, que dominaron a los nativos y los redujeron a condición de sometidos. Se trata, según Kiper, de descendientes de quienes en un momento fueron diferentes a los que llegaban por su raza, color, lengua, cultura, etc y hoy intentan mantener sus diferencias en medio de la comunidad en que viven, pero están sometidos a un trato insatisfactorio por parte de los grupos dominantes.
La Constitución Nacional indicaba en su texto anterior a la reforma constitucional de 1994 al Congreso de la Nación dos roles principales con respecto de la población aborigen Argentina (cuyo número, a mitad del Siglo XX, rondaba en 30.000): Conservar el trato pacífico con los indios Promover su conversión al catolicismo Creemos nosotros que al dar la derogada norma los aborigenes argentinos un trato aparentemente igualitario respecto de los demás habitantes de la nación, los discriminaba, porque recordando conceptos vertidos por nosotros en párrafos anteriores, no sólo se discrimina cuando se trata distinto a los iguales, sino también cuando como en este caso - se trata igual a los distintos.
Ya antes de producida la reforma de 1994, la Ley 24 071 había aprobado el Convenio de OIT a favor de las poblaciones aborigenes, que contiene en lo esencial, normas que:
1.Tutelan su integridad e igualdad de trato (art.2°) 2.Garantizan su posesión de las tierras que ocupan tradicionalmente (art.14) 3.Reconocen sus costumbres y derecho consuetudinario (art. 8°)
Estas pautas, y otras más, fueron recogidas por la reforma constitucional de 1994 , que ofreció una importante reivindicación a las comunidades aborígenes Argentinas, que según estadisticas fiables se estiman actualmente en 300.000 que viven en comunidad y 1.500.000 computando aquellos que emigraron a las ciudades. En ese sentido, el art. 75 inc. 17 ofrece un mandato expreso al Conpreso de la nación, a partir del que ese cuerpo debe "Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano: ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones".
P PATAGONES
En principio, cabe acotar aqui que el derecho que en realidad consagró la Constitución en cabeza de las poblaciones aborigenes argentinas, es el de exigir al Congreso el cumplimiento de sus roles constitucionales, impuestos - ahora si - respecto de estas cuestiones. En consecuencia, el texto constitucional obliga desde ahora al Congreso a legislar las mencionadas condiciones de las poblaciones aborigenes argentinas, y el cuerpo legislativo no puede soslayar ese cometido bajo pena de incurrir en inconstitucionalidad por omisión de legislar, la que podria en su caso, ser peticionada por los aborigenes interesados. Observará el lector que no hablamos nosotros de pueblos indigenas, sinó de comunidades aborigenes. Ello porque entendemos que - aún respetando la terminologia constitucional - es más propio expresarnos en términos de "comunidades" que integran el pueblo de la Nación Argentina.
Uno de los principales factores de cambio que dio lugar a la transición desde la Argentina tradicional a la Argentina moderna es la inmigración. Y sin esta inmigración masiva, naturalemente asociada con el nombre de Juan Bautista Alberti, no es posible comprender a la Argentina contemporánea. No hubo otro período en el que la proporción de extranjeros en edad adulta haya sido tan significativo; por más de setenta años, el setenta por ciento de la población de la Capital Federal y casi el treinta por ciento en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, eran inmigrantes. La europeización de la Argentina y la modificación del carácter nacional, tan anhelados por la generación del ochenta, se tradujo en una política inmigratoria abierta.
Etapas de la Inmigración.
Hasta 1880, a través de las políticas de poblamiento, se intentó promover la agricultura, la ganadería y la red de transportes, para luego industrializar el país. Dentro de una corriente inmigratoria heterogénea, casi la mitad de la inmigración provenía de Italia, especialmente del sur, y una tercera parte de España.
Luego de 1880, comenzó la segunda etapa. A partir de aquí se buscó mano de obra para una producción agrícola-ganadera masiva, pero, pocos inmigrantes lograron ser propietarios. Ante el fracaso del plan de adjudicación de tierras en propiedad, el inmigrante se transformó en arrendatario o peón, y buscó asilo en los centros urbanos. Así, las políticas de poblamiento fracasaron. Igualmente, al ser la inmigración mayoritariamente masculina, mientras se ocupó de actividades rurales, favoreció el desarrollo de una economía agrícola que permitió que el país pase a ser el principal exportador de trigo en el mundo, cuando, hasta 1870, la Argentina lo importaba.
Como consecuencia del proceso inmigratorio, la estructura social argentina se volvió más compleja, a la vez que cambió la cultura política por el aumento de los estratos populares y sectores medios. Si bien creció el número de industriales y comerciantes, la clase alta se cerró al inmigrante, reteniendo la riqueza y el prestigio (basado en la "antigüedad y los antepasados") como también el poder político y económico asociado con la propiedad de la tierra.
La estructura de clases puede ser dividida en cuatro segmentos. El primero de ellos era la clase alta o aristocrática, la cual, hasta 1914, representó al uno por ciento de la población. La siguiente era la alta clase media, que, si bien era próspera, tenía un escaso prestigio social. La baja clase media no poseía fuerza económica ni poder social, pero tenía alguna posibilidad de ascenso. Finalmente, la clase baja, que representaba a los dos tercios de la población, ocupaba la base de la pirámide.
El tipo argentino fue cambiando. La clase dominante, compuesta por ganaderos, estancieros, comerciantes, abogados y políticos, refleja las contradicciones de una generación cuyos valores y defectos se confunden: riqueza, sabiduría, arrogancia, superficialidad, prudencia y optimismo. Las clases medias iban fraguándose con la inmigración del inmigrante a través de su participación en la economía y en el proceso de aculturación modernizante. Las clases bajas, distribuidas a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina, recordaban la dualidad del país. Para gobernar la Argentina moderna fue preciso integrar a los inmigrantes sin arriesgar la integridad nacional.
Entre 1902 y 1910, se operaron grandes cambios en la estructura social, los que produjeron fuertes fisuras en el sistema, tanto político como social. La guerra en Europa alentaba la entrada de inmigrantes que buscaban nuevos lugares para su bienestar. La guerra del ´14 no sólo interrumpió el flujo inmigratorio, sino que, también, llamó a los nacionales de los beligerantes, lo cual explica el saldo inmigratorio negativo del período 1914-1918. Pero la Argentina lograba retener a los hijos de los extranjeros de las primeras olas, proclives tanto al ascenso social como a la participación política. Muchos de ellos habían obtenido títulos, los que, sumados a la actividad de sindicalistas anarquistas, provocaron las tensiones que caracterizaron al país a principios de siglo.
La población urbana se duplicó. Y fue la clase media el estrato que más se desarrolló gracias a la contribución de los extranjeros; en él, crecían los sectores dependientes (empleados, funcionarios, técnicos). A la vez, fue en los centros urbanos donde el ascenso social, desde los estratos populares, era más acentuado. Esto favoreció a la integración de los estratos en el orden social vigente.
La sociedad argentina hacia 1945 mostraba una realidad novedosa. La inmigración externa había dejado de ocupar un papel central en la configuración de la Argentina y su lugar fue ocupado por las migraciones internas. Al igual que la inmigración extranjera, las migraciones internas se instalaron en las ciudades, pero, a diferencia de las primeras, no pasaron a engrosar la clase media sino los estratos populares. La movilidad social era cada vez mayor, particularmente en Buenos Aires.
El proceso de urbanización iba en ascenso. La cuarta parte de la población del área metropolitana eran extranjeros y un tercio venían del interior, pero estos últimos se incrementaban más que cualquier otro sector social. Por este proceso, la industria pasó a ocupar el lugar que antes tenía la agricultura; la mitad de la población, para 1948, trabajaba en la industria, mientras que sólo el veinte por ciento lo hacía en la agricultura.
Las migraciones internas produjeron algunos fenómenos tal vez no previstos. Las ciudades del interior perdieron población joven y potenciaron su decadencia económica. Y aquellas ciudades que recibieron los flujos migratorios debieron enfrentarse con la carencia de infraestructura para sobrellevar el proceso y no pueden evitar, aún, el conflicto social que el hacinamiento provoca.
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
Fragmento de LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER
ALEJANDRA PIZARNIK
MADRUGADA
Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.
BANDERA ARGENTINA
BANDERA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
ESCUDO DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
BANDERA DE LA CIUDAD DE AVELLANEDA
FRUTA AMARGA
Si la fruta es amarga
no es culpable la tierra
ni es culpable la planta.
Tiene el hombre la culpa
que arrojó la semilla
con las manos amargas.
Yo lo acuso en voz alta:
he vivido en la tierra
y la tierra no es mala.
Yo lo acuso en voz alta:
tuve un árbol hermano
que dejó mi alma blanca.
Yo menciono su culpa
que ahora llamo la nuestra:
somos hombres culpables
de sembrar la semilla
con las manos amargas.
PABLO ALCIDES PILA (1960)
Publicado en
Pájaros en el Camino,
recopilación de poemas
de Pablo Alcides Pila,
recientemente galardonado
con el premio
SANTA CLARA DE ASIS
por su programa radial
RESCATE POPULAR
De todas las flores
bellas que han perfumado
ninguna con tu fragancia
ni tu candor,
por eso es que en mi
recuerdo has perdurado
tan fiel como aquel
entonces, mi última flor.
Lozana, grácil y esbelta,
mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré,
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Lozana, grácil y
esbelta, mi flor amada
en un rincón
venerado te llevaré
presente estarás
por siempre flor nacarada
que en mi corazón
amante conservaré.
Tanto te cuidé con
dedicación
y con cuanta unción
mi amor te brindé,
mil trovas canté
con sana emoción
y en cada canción
siempre en ti pensé.
Ahora que no estás
me siento morir
mi pobre vivir
languidece ya
por siempre serás
mi ultima flor
el genuino amor
que perdurará.
Autor: Salvador Miqueri
- Avelino Flores
COSAS QUE PASAN
>
Nadie salió a despedirme
cuando me fui de la estancia
solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
El asunto, una zoncera,
un simple cambio de palabras,
y el olvido de un mocoso,
del que puedo ser su tata.
Y yo que no aguanto pulgas,
a pesar de mi ignorancia,
ya no mas pedí las cuentas,
sin importarme de nada.
No hubiera pasado esto,
si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren,
y después los hijos mandan.
Y hasta parece mentira,
pero es cosa señalada,
que de una sangre pareja,
salga la cría cambiada.
Los treinta años al servicio,
pal’ mozo no fueron nada,
se olvido mil cosas buenas,
por una que salió mala.
Yo me había aquerenciao,
nunca conocí otra casa,
que apegado a las costumbres,
me hallaba en aquella estancia.
Sí hasta parece mentira,
mocoso sin sombra e’ barba
que de guricito andaba,
prendido de mis bombachas.
Por él, le quité a unos teros
dos pichoncitos, malaya!
Y otra vez, nunca había bajao un nido,
y por él gatié las ramas.
Cuando ya se hizo muchacho,
yo le amansé el malacara,
y se lo entregué de riendas,
pa’ que él solo lo enfrenara.
Tenía un lazo trenzao,
que gané en una domada,
pal’ santo se lo osequié,
ya que siempre lo admiraba.
Y la única vez que El patrón,
me pegó una levantada,
fue por cargarme las culpas,
que a él le hubieran sido caras.
Zonceras, cosas del campo,
la tranquera mal cerrada,
y el terneraje e’ plantel,
que se sale de las casas.
Y eso, pal’ finao patrón,
Era cosa delicada.
Y bueno, pa’ que acordarme
de una época pasada,
me dije pa’ mis adentros,
todo eso no vale nada.
Sin mirarnos, arreglamos,
metí en el cinto la plata,
le estiré pa’ despedirme mi mano,
Pa’ que apretara,
y me la dejó tendida,
cosa que yo no esperaba.
Porque ese mozo no sabe,
si un día ha de hacerle falta...
Tranqueando me fui hasta el catre,
alcé un atado que dejara,
y me rumbié pal’ palenque,
echándome atrás el ala.
Ensillé, gané el camino,
pegué la ultima mirada
al monte, al galpón, los bretes,
el molino, las aguadas,
De arriba abrí la tranquera,
eche el pañuelo a la espalda,
por costumbre, prendí un negro,
talonié mi moro Pampa,
y ya me largué al galope,
chiflando como si nada.
Nadie salió a despedirme
Cuando me fui de la estancia,
Solamente el ovejero, un perro nomás,
Cosas que pasan.
Poema de Don Víctor Abel Jiménez
Musica de Jose Larralde
Mensajes del Alma
En mi país por año hay 15 mil chicos que vuelan
como angelitos con sus alas por el buen aire
con la suerte y la calma de no haber conocido nada
para seguir siendo buenos quizás Dios robó esas almas
Que piensas cuando te hablo de todo lo que paso
viste que todas las cosas se saben con el tiempo
suelto y aún viviendo el católico que bendijo
ya perdió hace mucho tiempo su lugar en el cielo
Todos los días que te lleve saber como esto fue
te servirá para ser en otro tiempo algo más libre
Son las únicas palabras que te pido escuchar
si no me muero de verguenza hoy aca
a todos por igual alguien nos espera
y de cualquier manera llorarás
Que dignidad tan grande la de creer siempre en la vida
con solo ver una flor brotando entre las ruinas
Tu canción fue la rueda de los días que siguieron
tu canción fue mas lejos que la muerte que te hicieron
no tengas miedo ya dimos la vuelta al espanto
un viento algo más calmo se viene anunciando
El polvo de estas calles pone a santo con represor
pone al inocente en pena y despierta al asesino
témpano del olvido y de nunca decir nada
cuantas mirandas caídas sin ver que es lo que pasa
ningún dolor se siente mientras le toque al vecino
el que manda a matar es para sentirse mas vivo
Son mensajes del alma
herida pero bien clara sobre lo cobarde toda la verdad
ángel rubio de la muerte de que poco te sirvió
el himno, Jesús, la bandera, y el sol que te vió.