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COLONIZACION, ABORIGENES E INMIGRANTES

 



El territorio que hoy constituye la República Argentina, fue descubierto, explorado y colonizado por la Corona española, pero no todas sus regiones lo fueron por hombres que llegaron directamente desde España. Es así que podemos diferenciar tres corrientes colonizadoras.

fundación de buenos aires

FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES

La primera de estas corrientes fue la llamada corriente del Este, en el marco de la cual se exploró la cuenca del Plata. La región del Río de la Plata, propiamente dicha, fue la única que debe su descubrimiento y colonización a las expediciones que provenían directamente desde los puertos de la península. Entre los varios adelantados de la región, el primero de ellos fue Pedro de Mendoza, quien fundó, el 3 de febrero de 1536, la población a la que denominó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre; esta expedición también fundó las ciudades de Corpus Christi, Nuestra Señora de la Buena Esperanza, Nuestra Señora de la Candelaria y Asunción. Esta región abarcó zonas de las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, a la vez que se extendió hasta las actuales repúblicas de Uruguay y Paraguay; Asunción, fue, hasta 1617, la capital de tan extensa gobernación.

diego de almagro

La corriente del Norte, siguiendo órdenes emanadas desde el Perú, exploró la región norte y centro del país, llamada Tucumán, que comprendía total o parcialmente las actuales provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y Córdoba. El descubridor del norte argentino fue Diego de Almagro, quien en 1536 pasó a Chile por tierras que le permitieron tocar las tierras de Jujuy, Salta y Catamarca. La primera exploración la encabezó Diego de Rojas en 1543, ingresando por Jujuy y recorriendo, luego, Salta, Catamarca y Santiago del Estero.

francisco de villagra

FRANCISCO DE VILLAGRA

Finalmente, la tercera corriente colonizó la región de Cuyo, siguiendo instrucciones de los gobernadores radicados en Santiago de Chile, y es la denominada corriente del Oeste. Así, comprendió las actuales provincias de San Juan, Mendoza y San Luis. Esta región dependió de las autoridades españolas de Santiago, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776. El descubrimiento de la región lo efectuó Francisco de Villagra en 1551 y la colonización la inició Pedro del Castillo al fundar, el 2 de marzo de 1561, la ciudad de Mendoza.

 

La Colonización Hispana

ORIGEN DEL VOCABLO "ARGENTINA"
CONSIDERACIONES GENERALES ACERCA DE LOS ABORÍGENES

La leyenda de la tierra abundante en plata continuaba difundiéndose. Por ésta razón, a nuestro país se lo consideraba la tierra de la plata. Nosotros hablamos en castellano, un idioma cuya madre es el latín. Hoy casi nadie lo conoce, pero en la época de la conquista la gente todavía sabía muchas palabras en latín. Al metal plata, en ese idioma se le decía argentum. Y como a nuestro país se lo señalaba como la tierra de la plata se lo llamó Argentina.

Los habitantes de América antes de la llegada de los españoles eran los aborígenes, que quiere decir, "nativos de la región". Colón los llamó indios porque creía que había llegado a las Indias.

En América había muchas clases de aborígenes. Unos eran más evolucionados que otros. Los que habitaban en nuestro país eran poco evolucionados.

Casi todos eran nómades, es decir, que deambulaban de un lugar a otro sin tener residencia fija. Se alimentaban con semillas y frutos que recogían y de la caza de algunos animales; también, especialmente los que vivían cerca de los ríos, se aprovechaban del producto de la pesca. No sabían escribir y no fundaron en nuestro territorio ciudades de importancia. Sus mayores habilidades manuales las pusieron de manifiesto en la confección de prendas tejidas y piezas de alfarería; algunos trabajaron los metales.

La obra de Salvador Canals Frau, titulada " Poblaciones indígenas de la Argentina", de 1953, es la más completa publicada hasta el momento sobre nuestros aborígenes precolombinos y actuales.
El autor distribuye el conjunto de los pueblos indígenas en dos grandes grupos geográficos; por un lado, "los pueblos de las llanuras" y por otro "los pueblos andinos y andinizados", señalando diez poblaciones indígenas para el primero  y doce para el segundo.

aborigenes chaqueños en la actualidad

ABORÍGENES CHAQUEÑOS EN LA ACTUALIDAD

http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi98/Campos-Estancias/Aborigen.htm

Argentina tiene rostro indígena. Siempre lo tuvo, aunque muchos cerraran los ojos a esta realidad. O lo que es peor: taparon la miradas de niños y jóvenes para negar su existencia. Y así, fueron achicando también horizontes.
Desde estas paginas queremos acercar nuevamente los ojos y la atención hacia esta Argentina Indígena que hace rato reclama sus derechos y nunca abandono su dignidad.

 

Estas paginas pretenden despertar en cada joven, en cada niño, educador o padre, la inquietud para conocer y, de esta manera, respetar a todos los pueblos indígenas que desde la memoria silenciada en 500 años de olvido, nos invitan a recuperar la confianza en el futuro.
Muchos nos creían muertos pero estamos vivos, con una paciencia histórica, con sentido de alegría, de solidaridad, con nuestra capacidad de humor, hoy queremos cantarle a la vida, con todo lo que somos, y queremos ser.

cacique

La Cultura Aborigen

 

 

  Entendemos por "cultura" no la mera erudición o información, como a veces se la concibe, sino el modo fundamental de relacionarse (pensar, vivenciar, actuar) con la realidad total, que tiene un determinado grupo de personas o una determinada epoca histórica. Es decir que la cultura abarca todo el conjunto de costumbres, creencias, formas de vida, música, etc., de un pueblo o comunidad.

La comprensión de la cultura y sus valores permite un acercamiento y posibilita un diálogo basado en el respeto entre distintas sociedades.

La naturaleza y la gente

La mayoría de los pueblos aborígenes de nuestro territorio son recolectores y cazadores. Esta característica se diferencia del modelo de sociedad en el hecho de que poseen un acceso directo a todos lo recursos naturales que sirmen de base a su sustento y que son apropiados u obtenidos con este fin. Estos grupos parten de la idea de que los bienes necesarios para la vida no tienen que ser producidos primero por medio del trabajo humano, sino que, por el contrario, dichos bienes existen y sólo es preciso buscarlos.

La reproducción de dichos recursos no constituye un motivo de preocupación, porque ellos se consideran parte integrante del medio ambiente. Por este motivo, los indígenas no aceptan la idea de la existencia de la superioridad del ser humano sobre el resto de la naturaleza. Por lo tanto no persiguen una transformación por voluntad propia. El ser humano, como parte integrante de un todo, tiene su misión en la conservación del mundo.

El indígena no persigue el objetivo de transformar el medio ambiente, pues él posee el mismo valor que todas aquellas otras partes con las que él convive. Es a partir de esta concepción que entendemos la desesperación de los indígenas cuando se talan montes, se dinamita el subsuelo o se caza indiscriminadamente. No sólo se mata a la naturaleza de la tierra, también se va asesinando a los indígenas. Y de hecho, la historia de nuestros pueblos está marcada por la muerte de la naturaleza. A las armas se les hacía frente. Los alambrados cerraron el paso para cazar guanacos, zorros y otros animales, en el sur, y llevó a los selk'nam a su lenta desaparición, por ejemplo.

Para mí, para vos, para todos

La distribución de los bienes se diferencia según el grado de parentesco, la edad, el sexo y la distancia que separe a un pariente de otro.

Al contrario de lo que ocurre en las más complejas sociedades de clases, en las cuales las relaciones sociales están determinadas por la posición del individuo dentro del proceso de producción, las relaciones entre los miembros de las sociedades simples como la indígena, se caracterizan por el parentesco y las obligaciones recíprocas que emanan de este parentesco.

Por lo tanto, para las relaciones sociales, la distribución de bienes ya obtenidos posee una importancia mucho mayor que la apropiación por sí misma.

Esta forma de distribución impide que se produzca una acumulación de bienes. Y es aquí donde radica otro punto fundamental para la comprensión de todo un sistema de solidaridad y reciprocidad tan distinto al de nuestra sociedad.

Por lo tanto, el prestigio de un ser humano dentro de su grupo no se mide de acuerdo con lo que él tiene, sino que depende de lo que él da. Un buen cazador resulta admirado apreciado, por supuesto, por los éxitos de sus cacerías. Sin embargo, no sólo el conocimiento de los secretos de la caza son los que le dan prestigio, sino el hecho de que gracias a sus éxitos como cazador puede darles a los demás miembros del grupo.
Si este cazador se quedara con todo el producto de sus cacerías, sin compartirlo, sería socialmente evitado por los demás miembros del grupo.

Jefes y Jefaturas

  Las cualidades de líder se convierten en relevantes sólo en la relación del grupo hacia afuera. Los "grandes" líderes de los diferentes pueblos que conocemos fueron siempre líderes guerreros. Esto significa que su autoridad se determinó atendiendo a su capacidad para mantener a salvo a su grupo frente a amenazas externas, como puede ser la guerra o las enfermedades. Situaciones todas que creaban inestabilidad en el seno del grupo. Con la llegada del "blanco", ellos buscaron relacionarse o contactarse con los líderes organizados para la defensa. Esta estructura de relacionamiento se siguió manteniendo mediante la creación de "jefaturas" y "cacicazgos", provocando muchas veces una diferenciación social.

  
  comunidades wichis en la actualidad

COMUNIDADES WICHIS EN LA ACTUALIDAD

. Nuestros tiempos

La historia nos muestra que estos pueblos poseen una gran capacidad para vivir bajo condiciones transformadas, sin que se produzca una pérdida de su identidad y que se desenvuelven de una manera mucho más dinámica de lo que se cree habitualmente. También es cierto que la historia registra hechos que tocaron, en mayor o menor medida, las bases culturales como la tierra, la naturaleza, la religión o la lengua.

Sin subestimar los peligros de destrucción que amenazan la supervivencia de estos pueblos, lo fundamental es que exista la confianza en la capacidad de los indígenas de vivir bajo las condiciones transformadas inherentes a una sociedad impregnada de colonialismos. En los últimos años se han dado pasos en la recuperación de la tierra, en el reconocimiento de "ser indígena" , en la organización social y política, en la recuperación cultural...

Los problemas surgidos con el proceso destructivo de colonización que los indígenas tienen que sufrir hoy en día son muy variados. Las fuentes de caza y recolección tradicionales (en los pocos lugares que aún existen) ocupan territorios tan reducidos que resulta impolible asegurar el sustento diario, basándose exclusivamente en las actividades tradicionales conocidas.
La continua confrontación con los no indígenas, sobre todo a través de la escuela, ha destruído en gran parte las formas de vida tradicionales, con ciertos grados de diferencia. De este proceso destructivo, cuyo desarrollo no ha concluido aún, han surgido nuevos problemas, cuya solución intentan hallar los recolectores y cazadores, basándose en la recuperación de sus valores culturales y la organización.

  

* Fuente: Argentina Indígena - INCUPO (Instituto de Cultura Popular)

CEFERINO NAMUNCURÁ 

CEFERINO NAMUNCURÁ

 

 

COMUNIDADES ABORIGENES

Las comunidades aborígenes son usualmente victimas de prejuicios y variadas formas de discriminación en razón de su raza, religión, color de piel, origen étnico, estado de salud, etc... Un sistema constitucional pluralista y democrático no puede descuidar esta situación.
Se considera población aborigen a las personas que descienden de quienes habitaban la zona en el momento en que llegaron a ella personas de otros paises del mundo, que dominaron a los nativos y los redujeron a condición de sometidos.
Se trata, según Kiper, de descendientes de quienes en un momento fueron diferentes a los que llegaban por su raza, color, lengua, cultura, etc y hoy intentan mantener sus diferencias en medio de la comunidad en que viven, pero están sometidos a un trato insatisfactorio por parte de los grupos dominantes.

guaraníes

La Constitución Nacional indicaba en su texto anterior a la reforma constitucional de 1994 al Congreso de la Nación dos roles principales con respecto de la población aborigen Argentina (cuyo número, a mitad del Siglo XX, rondaba en 30.000): Conservar el trato pacífico con los indios Promover su conversión al catolicismo Creemos nosotros que al dar la derogada norma los aborigenes argentinos un trato aparentemente igualitario respecto de los demás habitantes de la nación, los discriminaba, porque recordando conceptos vertidos por nosotros en párrafos anteriores, no sólo se discrimina cuando se trata distinto a los iguales, sino también cuando como en este caso - se trata igual a los distintos.

indígenas
Ya antes de producida la reforma de 1994, la Ley 24 071 había aprobado el Convenio de OIT a favor de las poblaciones aborigenes, que contiene en lo esencial, normas que:

1.Tutelan su integridad e igualdad de trato (art.2°)
2.Garantizan su posesión de las tierras que ocupan tradicionalmente (art.14)
3.Reconocen sus costumbres y derecho consuetudinario (art. 8°)

Estas pautas, y otras más, fueron recogidas por la reforma constitucional de 1994 , que ofreció una importante reivindicación a las comunidades aborígenes Argentinas, que según estadisticas fiables se estiman actualmente en 300.000 que viven en comunidad y 1.500.000 computando aquellos que emigraron a las ciudades. En ese sentido, el art. 75 inc. 17 ofrece un mandato expreso al Conpreso de la nación, a partir del que ese cuerpo debe "Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano: ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones".

patagones
PATAGONES

En principio, cabe acotar aqui que el derecho que en realidad consagró la Constitución en cabeza de las poblaciones aborigenes argentinas, es el de exigir al Congreso el cumplimiento de sus roles constitucionales, impuestos - ahora si - respecto de estas cuestiones. En consecuencia, el texto constitucional obliga desde ahora al Congreso a legislar las mencionadas condiciones de las poblaciones aborigenes argentinas, y el cuerpo legislativo no puede soslayar ese cometido bajo pena de incurrir en inconstitucionalidad por omisión de legislar, la que podria en su caso, ser peticionada por los aborigenes interesados.
Observará el lector que no hablamos nosotros de pueblos indigenas, sinó de comunidades aborigenes. Ello porque entendemos que - aún respetando la terminologia constitucional - es más propio expresarnos en términos de "comunidades" que integran el pueblo de la Nación Argentina.

tehuelches

TEHUELCHES

Copyright © Aborigen Argentino Derechos Reservados

 

La Inmigración Europea. 1880 - 1914

inmigrantes

Uno de los principales factores de cambio que dio lugar a la transición desde la Argentina tradicional a la Argentina moderna es la inmigración. Y sin esta inmigración masiva, naturalemente asociada con el nombre de Juan Bautista Alberti, no es posible comprender a la Argentina contemporánea. No hubo otro período en el que la proporción de extranjeros en edad adulta haya sido tan significativo; por más de setenta años, el setenta por ciento de la población de la Capital Federal y casi el treinta por ciento en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, eran inmigrantes. La europeización de la Argentina y la modificación del carácter nacional, tan anhelados por la generación del ochenta, se tradujo en una política inmigratoria abierta.

Etapas de la Inmigración.

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Hasta 1880, a través de las políticas de poblamiento, se intentó promover la agricultura, la ganadería y la red de transportes, para luego industrializar el país. Dentro de una corriente inmigratoria heterogénea, casi la mitad de la inmigración provenía de Italia, especialmente del sur, y una tercera parte de España.

Luego de 1880, comenzó la segunda etapa. A partir de aquí se buscó mano de obra para una producción agrícola-ganadera masiva, pero, pocos inmigrantes lograron ser propietarios. Ante el fracaso del plan de adjudicación de tierras en propiedad, el inmigrante se transformó en arrendatario o peón, y buscó asilo en los centros urbanos. Así, las políticas de poblamiento fracasaron. Igualmente, al ser la inmigración mayoritariamente masculina, mientras se ocupó de actividades rurales, favoreció el desarrollo de una economía agrícola que permitió que el país pase a ser el principal exportador de trigo en el mundo, cuando, hasta 1870, la Argentina lo importaba.

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Como consecuencia del proceso inmigratorio, la estructura social argentina se volvió más compleja, a la vez que cambió la cultura política por el aumento de los estratos populares y sectores medios. Si bien creció el número de industriales y comerciantes, la clase alta se cerró al inmigrante, reteniendo la riqueza y el prestigio (basado en la "antigüedad y los antepasados") como también el poder político y económico asociado con la propiedad de la tierra.

La estructura de clases puede ser dividida en cuatro segmentos. El primero de ellos era la clase alta o aristocrática, la cual, hasta 1914, representó al uno por ciento de la población. La siguiente era la alta clase media, que, si bien era próspera, tenía un escaso prestigio social. La baja clase media no poseía fuerza económica ni poder social, pero tenía alguna posibilidad de ascenso. Finalmente, la clase baja, que representaba a los dos tercios de la población, ocupaba la base de la pirámide.

El tipo argentino fue cambiando. La clase dominante, compuesta por ganaderos, estancieros, comerciantes, abogados y políticos, refleja las contradicciones de una generación cuyos valores y defectos se confunden: riqueza, sabiduría, arrogancia, superficialidad, prudencia y optimismo. Las clases medias iban fraguándose con la inmigración del inmigrante a través de su participación en la economía y en el proceso de aculturación modernizante. Las clases bajas, distribuidas a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina, recordaban la dualidad del país. Para gobernar la Argentina moderna fue preciso integrar a los inmigrantes sin arriesgar la integridad nacional.

Entre 1902 y 1910, se operaron grandes cambios en la estructura social, los que produjeron fuertes fisuras en el sistema, tanto político como social. La guerra en Europa alentaba la entrada de inmigrantes que buscaban nuevos lugares para su bienestar. La guerra del ´14 no sólo interrumpió el flujo inmigratorio, sino que, también, llamó a los nacionales de los beligerantes, lo cual explica el saldo inmigratorio negativo del período 1914-1918. Pero la Argentina lograba retener a los hijos de los extranjeros de las primeras olas, proclives tanto al ascenso social como a la participación política. Muchos de ellos habían obtenido títulos, los que, sumados a la actividad de sindicalistas anarquistas, provocaron las tensiones que caracterizaron al país a principios de siglo.

La población urbana se duplicó. Y fue la clase media el estrato que más se desarrolló gracias a la contribución de los extranjeros; en él, crecían los sectores dependientes (empleados, funcionarios, técnicos). A la vez, fue en los centros urbanos donde el ascenso social, desde los estratos populares, era más acentuado. Esto favoreció a la integración de los estratos en el orden social vigente.

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La sociedad argentina hacia 1945 mostraba una realidad novedosa. La inmigración externa había dejado de ocupar un papel central en la configuración de la Argentina y su lugar fue ocupado por las migraciones internas. Al igual que la inmigración extranjera, las migraciones internas se instalaron en las ciudades, pero, a diferencia de las primeras, no pasaron a engrosar la clase media sino los estratos populares. La movilidad social era cada vez mayor, particularmente en Buenos Aires.

El proceso de urbanización iba en ascenso. La cuarta parte de la población del área metropolitana eran extranjeros y un tercio venían del interior, pero estos últimos se incrementaban más que cualquier otro sector social. Por este proceso, la industria pasó a ocupar el lugar que antes tenía la agricultura; la mitad de la población, para 1948, trabajaba en la industria, mientras que sólo el veinte por ciento lo hacía en la agricultura.

Las migraciones internas produjeron algunos fenómenos tal vez no previstos. Las ciudades del interior perdieron población joven y potenciaron su decadencia económica. Y aquellas ciudades que recibieron los flujos migratorios debieron enfrentarse con la carencia de infraestructura para sobrellevar el proceso y no pueden evitar, aún, el conflicto social que el hacinamiento provoca.

hotel de los inmigrantes

VIEJO HOTEL DE LOS INMIGRANTES

FUENTE: Secretaria de la Gestión Publica: http://www.sgp.gov.ar/  

TIRÁ A MAMÁ DEL TREN

volanta

Tirá a mamá del tren

Las dificultades que cada familia tiene a diario pueden ser comunes a la mayoría, por ejemplo, las económicas. Pero algunos problemas llegan justo en el momento menos esperado y, a veces, no son menores. Hasta no hace tanto, mi mamá no parecía anciana, vivía sola y era independiente -casi demasiado-. No aceptaba intromisiones ni puntos de vista de ningún tipo respecto de su vida y conducta. Su particular carácter -léase difícil- hacía imposible que alguien -ni siquiera yo, su hija- le sugiriera previsiones para su futuro. Su libertad comenzó a cercenarse a partir de una caída, con posterior operación poco exitosa -de la cual se recuperó a medias- y que la dejó casi imposibilitada. Resistió en la planta alta de la casa familiar hasta que se terminaron sus ahorros, que pagaban un ejército de personas que entraban a “cuidarla” con la misma rapidez con la que huían apenas descubrían que no podían con sus berrinches. Con la desaparición de las huestes, se fueron desde las bandejas de plata de su madre, hasta la “chata” de plástico barata que le habíamos comprado en la casa de insumos médicos. El “habíamos” incluye a mi hermana (la única que tengo y creo que a Dios gracias), con quien compartimos hasta allí, gastos, organización y visitas. Pero se acabaron las reservas y su jubilación no alcanza ni para los remedios. Como mamita seguía dificultando las cosas, mi hermana decidió tomar el toro por las astas y determinar que “eso” no daba para más, que alguien debía resolver el “problema” y remató: “Yo no puedo llevarla a mi casa porque es de dos plantas”. Así de simple llegó la solución; el mandato fraterno fue: ¡hacete cargo!

Y ahí empezó la otra historia. Es raro descubrir cómo alguien tan íntimo como una madre pueda resultar tan extraño en algún momento de la vida de un hijo. Mis dos chicos se juntaron en un dormitorio, para dejarle el otro a su abuela. Mamita se niega a usar pañales, pero tampoco puede llegar sola al baño. Reniega de la silla de ruedas porque “eso” no es para ella, protesta por “esa porquería de comida sin sal” y ha convertido a mi casa en una vorágine que no distingue la noche del día. A pesar de todo, ella mantiene sano su mal carácter -nunca dejó de ser egoísta y caprichosa- y no puede entender por qué sus nietos no están pendientes de sus exigencias. Al trabajo de todos los días, que no puedo abandonar, se suman visitas al médico, idas y vueltas a la obra social y respuestas inmediatas de todo tipo al grito de “¡Neeeena!”. Y mejor que no se me ocurra alguna noche comunicarle que decidimos salir con mi marido (que se banca todo con solidario estoicismo) porque, apenas estamos atravesando la puerta, grita: “¡Neeeena!, ¡antes llamá al Unisem que tengo la presión alta!”. Y de esa manera digo adiós a cualquier intento de huir un rato de mi propia casa.

Me horrorizo con mis impulsos matricidas y me identifico con el personaje de Dany de Vito en la película “Tirá a mamá del tren”, pero inevitablemente me descubro recordando a mi madre joven, igual de mandona y egoísta, trenzando mi pelo largo y vistiéndome con un guardapolvo muy blanco, con tablas impecablemente planchadas, diciéndome: “Tratá de no ensuciarte porque, así, sos la nena más linda del mundo”.

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DIARIO EL LITORAL DE SANTA FE  http://www.ellitoral.com/

CANARO EN PARIS

CANARO EN PARIS

 del sitio http://www.magicasruinas.com.ar/pieilustra015.htm

Copyright 1936 by Editorial Musical Alfredo Perrotti

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Canaro en París (Tango)

Letra: José Scarpino
Música: A.Scarpino y J. Caldarella


"Dedicado al conocido compositor Francisco Canaro y a su afamada orquesta, afectuosamente"
Paseaste por el mundo,
gallardo y halagüeño.
En cielos de fandango
fuiste dueño y señor
y llevas como emblema,
tu estampa de malevo
el cantar bien porteño
de tango milongón.

Son tus notas suaves y sentidas
como el sueño azul de mi bohemia,
tango mío, tu recuerdo
lo llevo en mi corazón
de soñador.
Tienes en tu ritmo bailanguero
la dulzura de un canto sublime,
sos canción sentimental
sos la gloria tango lindo
de mi querido arrabal.

Gime un bandoneón
la melodía de un canto de amor.
Lírica canción
motivo lleno de emoción.
Sos la evocación
de mil recuerdos
de juventud
y vos sos, tango, la ilusión
romance de un querer
Que canta el corazón.

Un aporte de Olinda Perona

ASTOR PIAZZOLA

Biografía de Astor Piazzolla

ASTOR PIAZZOLLA

 

      ¨Astor Piazzolla nace el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata en Argentina. Empieza a estudiar bandoneón en 1930, y luego piano con Serge Rachmaninov con miras a poder arreglar obras escritas para piano, para el bandoneón.¨
   ¨ En Nueva York, Carlos Gardel lo invita a grabar varias piezas de su pelicula ¨El Día que me Quieras¨ y en 1937, vuelve a la Argentina donde comienza verdaderamente su carrera como bandoneonista en la orquesta de Aníbal Troilo. Astor quiere ante todo ¨sacar¨ el bandoneón , impedirlo ser el ¨instrumento¨de una orquesta de baile. Quiere devolverle al bandoneón su nobleza, convirtiéndolo en un instrumento clásico.
   ¨ En 1952, gana el Primer Premio de Composición en Francia, por lo que el Gobierno Francés le honra con una beca para ir a París a estudiar con Nadia Boulanger.¨
   ¨ Fue para mí como mi segunda madre. Nadia me hizo descubrir el mundo musical que yo esperaba hace tiempo...¨ Ella lo alienta a seguir con su propia música, la música de Piazzolla.¨
   ¨ Tras ese período francés, Astor forma dos conjuntos: El Octeto de Buenos Aires y la Orquesta de Cuerdas con los que revoluciona la música ciudadana, despertando en su contra las más despiadadas críticas. Las editoriales y lo medios lo boicotean y entonces, en 1958, se va a Nueva York donde trabaja como arreglista. Dos años más tarde vuelve a Buenos Aires y forma un quinteto, cada vez más convencido de que el tango es una música para escuchar, no para bailar. Da unos conciertos, graba unos discos y recorre varias veces la Argentina, Brasil, los Estados Unidos.¨
   ¨ En 1965, trabaja en estrecha colaboración con Jorge Luis Borges poniendo música a sus poemas. El disco ¨El Tango¨ sale el mismo año.¨
   ¨ En 1967, escribe con Horacio Ferrer ¨María de Buenos Aires¨. Luego, compone ¨Tangazo¨ a pedido del Maestro Calderon, Director del Ensamble Musical de Buenos Aires quien lo representa de gira por los Estados Unidos. Después de su colaboración con Ferrer, Piazzolla comienza una nueva experiencia : la ¨Tango-Canción¨

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   ¨ En 1969 la ¨Balada Para un Loco¨es un enorme éxito mundial. Ese género, más comercial, lo acerca al gran público. Su público, hasta entonces integrado por un grupo reducido de entendidos, se hace cada vez más numeroso y reconoce en Piazzolla la expresión auténtica de la música de Buenos Aires.¨
   ¨ Así es que cosecha los más cálidos éxitos en América Latina. El 17 de agosto de 1972 Piazzolla se presenta en el Teatro Colón. Los ensayos de ese importantísimo evento le impiden aceptar la propuesta de Bernando Bertolucci para escribir la banda musical de su ¨Tango en París¨. Solo escribirá dos temas de la pelicula : ¨Jeanne y Paul¨ y ¨El Penúltimo¨.
   ¨ En 1974, Gerry Mulligan, una de las máximas figuras del jazz, solicita a Piazzolla trabajar en conjunto y así nace ¨Summit¨. En 1986, graba con Gary Burton en el Festival de Montreux la ¨Suite for Vibraphone and New Tango Quintet¨lo que despierta la admiración de grandes solistas de jazz como Pat Metheny, Keith Jarrett, Chick Corea, quienes a su vez le irán encargando obras.¨
   ¨ En 1989, la revista de jazz DOWN BEAT ubica a Piazzolla entre los mejores instrumentistas del mundo.¨
   ¨ En sus últimos años, Piazzolla prefirió presentarse en conciertos como solista acompañado por una orquesta sinfónica con, alguna que otra presentación con su quinteto. Es así que recorre los Estado Unidos, Japón, Italia, Alemania, Francia, América Latina... ampliando de esa manera la magnitud de su público en cada continente por el bien y la gloria de la música de Buenos Aires.¨
   ¨ Five Tango Sensations¨, su última grabación, la que se colocó en el Top Ranking de los albums de música clásica quedándose en primer lugar mas de un año.¨
   ¨ Astor Piazzolla es uno de los pocos compositores que pudo grabar, y representar en conciertos la casi totalidad de su obra, la cual abarca unos cincuenta discos. En sus últimos diez años, escribió más de trecientos tangos, unas cincuenta banda musicales de films, entre las cuales: ¨Henri IV¨de Marco Bellochio, ¨Lumiére¨ de Jeanne Moreau, Ärmaguedon¨de Alain Delon, ¨Sur¨ y ¨El exilio de Gardel¨ de Fernando Solanas, César a la ¨Mejor Música de Film¨y así como también temas musicales para obras teatrales y ballets.¨
   ¨ En febrero de 1993, en Los Angeles, Astor Piazzolla fue nominado por los Grammy Awars por ¨Oblivion¨en la categoría ¨Mejor Composición Instrumental¨. Los críticos internacionales han calificado ¨Oblivion¨como unos de los temas más hermosos de Piazzolla y quizá uno de los más grabados a la fecha.¨
   ¨ El 4 de agosto de 1990 Astor Piazzolla padeció en París una trombosis cerebral. Después de dos años de enfermedad falleció el 4 de julio de 1992 en Buenos Aires.¨
Laura Escalada Piazzolla

JULIO CORTÁZAR

 BIOGRAFIA DE JULIO CORTÁZAR

JULIO CORTÁZAR

Aunque de padres argentinos -con ascendencia vasca, francesa y alemana-  Julio Cortázar nació accidentalmente en Bruselas. Fue en 1914, mientras los obuses estallaban en la ciudad. Como él dice, su nacimiento -que coincidió con la ocupación alemana de Bélgica al  inicio de la Primera Guerra Mundial- fue "sumamente bélico. Lo cual dio como resultado a uno de los hombres más pacifistas que hay en este planeta".

 Su padre, técnico en materias económicas, estaba al frente de una delegación comercial que trabajaba en la embajada argentina en Bélgica. Al ser Argentina un país neutral, a la familia Cortázar se le permitió, durante la guerra, refugiarse en otros países europeos también neutrales: Suiza (Zurich) y luego España (Barcelona).

 

Durante dos años (hasta los tres años y medio) Cortázar vivió en Barcelona. De esa lejana época guarda algunas imágenes borrosas e inconexas:"Formas extrañas, mayólicas de colores" que tal vez correspondan al Parc Güell, donde al parecer le llevaban cada día a jugar con otros niños. Cortázar confiesa que en 1949, en su primer viaje a Europa, desembarcó en Barcelona y su primera visita fue precisamente al Parc Güell: le gustó descubrir que su admiración por Gaudí tenga un origen tan antiguo. Recuerda también de esa época "una playa, la sensación amenazante de las olas que avanzan y mucho sol y un olor a  sal muy extraño, muy inquietante".

 

En 1918, la familia Cortázar puede regresar a Argentina. Del francés, la lengua que habló principalmente en sus primeros cuatro años de vida, le quedó por lo menos una herencia:"retuve siempre esa "r" afrancesada de la que jamás pude desprenderme".   

 

De su infancia y adolescencia Cortázar recuerda algunos hechos fundamentales:

 

La desaparición de su padre, quien, cuando Cortázar tenía sólo seis años, los abandonó para siempre. Este hecho dejó a Julio y a su hermana menor al cuidado exclusivo de su madre, que tuvo que educarlos "con dificultades económicas muy graves" 

 

Banfield, un pueblecito casi de campo, a media hora de tren de Buenos Aires, donde Cortázar vivió de los cuatro a los diecisiete años. Cortázar lo describe así: "Era ese tipo de barrio, sumamente suburbano, que tantas veces encuentras  en las palabras de los tangos: calles no pavimentadas, pequeños faroles en las esquinas, una pésima iluminación que favorecía el amor y la delincuencia en partes iguales, y que hizo que mi infancia fuera una infancia cautelosa y temerosa, porque las madres tenían mucho miedo por los niños. Había un clima a veces inquietante en esos lugares. Y al mismo tiempo era un paraíso: la casa tenía un gran jardín que daba a otros jardines. Un jardín lleno de gatos, perros, tortugas y papagayos: un paraíso. Pero en este jardín ya era yo Adán, en el sentido de que no conservo recuerdos felices de mi infancia -demasiadas tareas, sensibilidad excesiva, tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados (mi cuento "Los venenos" tiene mucho de autobiográfico). Sin embargo, ése era mi reino, y  he vuelto a él,  lo he evocado en algunos cuentos, porque aún hoy lo siento muy presente, muy vivo".     

Su afición desmedida a leer y a escribir. Según cuenta, un médico le recetó "prohibirle los libros durante cuatro o cinco meses. Lo cual fue un sacrificio tan grande que mi madre, una mujer sensible e inteligente, me los devolvió".  Cortázar explica así sus inicios como escritor: "Como todos los niños aficionados a la lectura, pronto comencé a querer escribir. Acabé mi primera novela cuando contaba nueve años de edad. Era una novela muy lacrimógena, muy romántica en la que todo el mundo moría al final"

 

La influencia más clara de su época adolescente es Edgar Allan Poe, cuyos cuentos le aterrorizaron y sus poemas le conmovieron. A los doce o trece años, escribe sonetos que son "un plagio involuntario de Poe", "poemas de amor a una compañera de clase, de la que yo estaba enamorado fatalmente, con un amor que sólo podía acabar en la muerte" .          

 

A propósito de estos poemas,  Cortázar vive una de esas decepciones que suelen marcar el fin de la infancia, "uno de esos primeros golpes que te marcan para siempre y que te hacen descubrir que todo es relativo, precario, que había que vivir en un mundo que no era ese mundo de inocencia y de total confianza en el que se había creído" : le decepcionó profundamente que su madre se acercara una noche a su habitación y le preguntara si esos poemas eran realmente suyos o, si como le había dicho un familiar, eran copiados. Cortázar recuerda haber vivido con "un dolor infinito, un dolor de niño", el que su madre dudase de él.             

 

Tras la escuela primaria, Julio Cortázar realiza estudios secundarios, graduándose de maestro de pimaria. Más tarde obtiene el título de "Profesor en letras", que le permite ejerce como profesor de secundaria. Se matricula en la Escuela de Filosofía y Letras, pero ante las dificultades económicas de su familia, decide abandonar los estudios universitarios y ejercer los títulos que ya tenía.

 

Tras una breve experiencia como maestro primario, trabaja durante seis años (1939-1945) como profesor de Instituto en dos pequeñas y polvorientas ciudades de la llanura (Bolívar y Chivilcoy) donde entra la pampa por todas partes. En su cuento "El viaje" evocará ese paisaje de espejismo.  Empieza a escribir los primeros cuentos, sin soñar jamás con publicarlos.

 

Aunque no tiene titulación universitaria, en 1945,lo contratan para impartir clases de literatura francesa en la Universidad de Cuyo. Dirige además un seminario sobre el romántico John Keats.  En el año 46, tras la llegada de Perón al poder y la ocupación fascista de la universidad, Cortázar, que había participado en la lucha antiperonista, presenta la dimisión de su cargo  "antes de verme entre la espada y la pared, como muchos compañeros míos". Por esa época perfecciona su conocimiento del inglés y del francés, lenguas que dominará tanto como el castellano.

 

A partir de entonces, vive en Buenos Aires.  Trabaja como gerente en la Cámara del libro y, ocasionalmente, como traductor.  Allí vive una existencia solitaria y bohemia.  Mientras "me observaba a mí mismo, estudiando mi propio desarrollo sin querer jamás forzar las cosas", seguía escribiendo historias.  Publica algunos importantes trabajos críticos, entre los que destacan la necrológica a Antonin Artaud o  su ensayo sobre la poesía de Octavio Paz.                Cortázar resume así ese periodo: "De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético"         

 

Cortázar le costó mucho dar a conocer sus obras al público. En 1938 publica con un seudónimo, Julio Denis, un libro de poemas, Presencia, la única de sus obras que Cortázar no ha querido volver a publicar.   No casualmente será Borges quien, en la  prestigiosa revista Sur, publica,  en 1946,  el primer cuento de Cortázar: "La casa tomada" .  Su primer libro de cuentos Bestiario aparece en 1951. Por fin Cortázar, consideró que lo que había escrito "valía un poco más que lo que escribían otros de mi edad en Argentina".    

 

En 1949 viaja por primera vez a Europa. En 1951 viaja por segunda vez a París con una beca y decide quedarse en Francia, por lo que se ve obligado a trabajar en los más pintorescos oficios, hasta que consigue trabajo como traductor en la Unesco. Con sentido del humor comenta que se va de la Argentina "porque el peronismo no le deja escuchar a Bela Bartók".

 

En 1955 se casa con la traductora argentina Aurora Bernárdez, con la que vivirá hasta mediados de los 60. Sin embargo, poco antes de morir y con Carol -su tercera mujer- ya fallecida, decide dejarle a Aurora Bernárdez su herencia y le pide que le acompañe en los últimos minutos.  Aurora fue definida por su amigo Carlos Gabetta como"fina, culta, delicada, sensible,lo que habitualmente se llama una señora". En algunas de sus cartas, Cortázar alude  así a su vida en común:   

"El libro (Rayuela) tiene un solo lector: Aurora (...) Su opinión del libro puedo quizá resumírtela si te digo que se echó a llorar cuando llegó al final." "Aurora y yo, encastillados en nuestro granero, nos dedicamos al trabajo, a la lectura y a la audición de los cuartetos de Alban Berg y Schoenberg, aprovechando la ventaja de que aquí no hay nadie que nos golpee el cielo raso"  "Aurora lee por sobre mi libro y me moja una oreja con un beso para ustedes"

Vargas Llosa describió la vivienda de Cortázar en París como una casa "alta y angosta como el propio Cortázar", atiborrada de libros y con un gran pizarrón donde, con unas tachuelas, Cortázar iba fijando recortes de periódicos que hablaban de lo insólito cotidiano, reproducciones de cuadros, tarjetas postales, dibujos de amigos o del propio Cortázar. Había, por ejemplo, una fotografía de Louis Amstrong tocando la trompeta, una reproducción del pintor austriaco Gustav Klim, un programa de cine ... Todo ello acumulándose a lo largo del año, formando un azaroso y revelador orden...

 

Los primeros años en Europa, aunque duros, tienen efectos muy positivos en la obra inmediamente posterior de Cortázar (Final de juego, Las armas secretas, Los premios, Historias de cronopios y de famas, Rayuela). Cortázar lo explica así:  

"Son años catalizadores, años en que se da una especie de coagulación de mi experiencia precedente de Argentina (...) De golpe, en poco tiempo, se produce una condensación de presente y pasado, el pasado, en suma, se enchufa al presente y el resultado es una sensación de hostigamiento que me exigió, luego, escribir Rayuela... Llegar a Europa significó la necesidad de confrontar todo un sistema de valores, mi manera de ver, mi manera de escuchar (...) Fue una sucesión de choques, desafíos, dificultades, que no me había dado el clima infinitamente más blando de Buenos Aires"    

 

En 1962, Cortázar viaja a Cuba. El contacto con la revolución cubana fue, como para otros escritores de su generación, una experiencia biográfica decisiva. A partir de ese momento, Cortázar expresa su fidelidad a la revolución cubana. En 1965 escribe "Reunión", un cuento dedicado al Ché,  y en 1966 afirma publicamente su compromiso con la lucha de liberación latinoamericana.            

 

En 1967 en uno de sus viajes a Cuba conoce a la lituana  Ugné Karvelis, que pronto se convirtirá en su segunda esposa. Bohemia y muy politizada, Ugné influye de manera decisiva en el proceso de concienciación de Julio Cortázar, con el que vive durante una década en París.  Carlos Gabetta la define así: "Es algo así como la contrafigura de Aurora Bernárdez: tempestuosa, volcánica, sensual, habla con fuerte voz de tabaco, bebedora, expansiva". Ugné rememora así su primer encuentro:       

Llegados de los dos extremos del mundo -él uno de Argentina, la otra de Lituania- devorábamos, uno y otra, más libros y jazz que bistecs, en busca de una libertad, de una verdad de la que entonces ignorábamos el nombre. Fue en la Habana donde encontré al otro Julio, ése al que yo acompañé durante tantos años. Era en enero de 1967: yo había sido invitada por la Casa de las Américas y descubría con pasión la revolución cubana. Acorazada tras mi ejemplar de Rayuela, terminé por lanzarme al asalto del gran hombre, interponiéndome entre él y el mostrador de la recepción en donde iba a depositar su llave. ¡Oh sorpresa!: me invitó a un mojito (...)  Miraba, escuchaba a Julio con sorpresa. El hombre cerrado de París se desvanecía tras un nuevo ser, feliz, con todas las antenas fuera. "Yo conocía tu cara de sombra. Ahora sé que también tienes una cara de sol" ,le dije entonces.   

En 1971 Cortázar asiste, con Ugné Karvelis, a la toma de posesión de Salvador Allende en Chile: "Comprendí que la obligación más elemental de un escritor preocupado por la causa del socialismo era la de manifestar personalmente su solidaridad con esa grande y difícil experiencia que empezaba en un país del cono sur de América Latina".   

 

En 1973 destina los derechos de autor de El Libro de Manuel a la ayuda de los presos políticos en la Argentina. Posteriormente, en su clarificador escrito "El intelectual y la política en Hispanoamérica",  escribe: "Sé muy bien que mis lectores no se contentan con leerme como escritor, sino que miran más allá de mis libros y buscan mi cara,  buscan encontrarme entre ellos, física o espiritualmente, buscan saber que mi participación en la lucha por América Latina no se detiene en la página final de mis novelas o de mis cuentos (...) Creo que la responsabilidad de nuestro compromiso tiene que mostrarse en todos los casos en un doble terreno: el de nuestra creación, que tiene que ser un enriquecimiento y no una limitación de la realidad; y el de la conducta personal frente a la opresión, la explotación, la dictadura y el fascismo que continúan su espantosa tarea en tanto pueblos de América Latina"

 

En 1975 viaja a Ciudad de México para participar en la tercera sesión de la Comisión de Investigación de los crímenes de la Junta Militar de Chile.    En 1976, en Nicaragua, forma parte del proyecto La prensa literaria centroamericana.

 

En 1979 se separa de Ugné Karvelis, con la que sigue manteniendo una estrecha amistad y se casa con Carol Dunlop.  Carol Dunlop es un poco la síntesis de las dos mujeres anteriores de Cortázar. De ella dice Carlos Gabetta: Una joven canadiense fina, delicada, culta, sensible, que hablaba en voz baja, escritora que había tenido problemas muy serios en Estados Unidos, país en el que vivió, por su oposición a la guerra de Vietnam. Ese mismo año, viaja a Nicaragua y decide apoyar, con todos los medios que estén a su alcance, a la Revolución Sandinista.

 

En 1981, año en que obtiene la nacionalidad francesa, se le diagnostica una leucemia. Sufre además una hemorragia gástrica que le obliga a ser hospitalizado y que "no lo mandó a mirar las flores del lado de las raíces de puro milagro".    

 

En 1982 emprende con Carol un juego de treinta y tres maravilloso días, una interminable fiesta de la vida: un viaje de París a Marsella sin abandonar "La autopista del sur"  (que se convierte así en otra versión -ésta de ahora vivida- de un viejo cuento de Cortázar). La experiencia da lugar a un libro, Los autonautas de la cosmopista, cuyos derechos de autor cede Cortázar a la Revolución Nicaragüense. En noviembre de 1982, tras un último viaje a Nicaragua, muere Carol Dunlop.        

 

En 1983 Cortázar asiste en la Habana a una reunión del Comité Permanente de Intelectuales por la Soberanía de los Pueblos de Nuestra América. Viaja a Buenos Aires para visitar a su madre y despedirse de la ciudad y de los amigos. Intuye el plazo se acorta. Uno de sus amigos proteños lo describió así: "Era un fantasma, aunque lleno de dignidad". 

 

En 1984 recibe del poeta Ernesto Cardenal, ministro de Cultura nicaragüense, la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío. El 12 de febrero muere en París, sin poder realizar el último viaje que proyectaba a Buenos Aires.

 

Javier Fernández, director nacional del libro, describe así su entierro: "El entierro fue tristísimo. Un frío polar y un solcito que algún piadoso dios pagano hizo filtrar entre las ramas, como para que el cronopio mayor se fuera bajo la imagen bonaerense. Estaban todos los argentinos, de variada fisonomía, algunos latinoamericanos y ningún escritor francés, pero sí el Ministro de Cultura. Impresionó su llegada, en un camión pobretón, seguido de dos modelos de 1960, que conducían a sus amigos entrañables. Pocos advirtieron que su cajón era depositado en la tumba de Carol, sobre el de ella". 

RAUL BARBOZA

Del sitio http://www.raulbarbozafilm.com.ar/barboza/barboza.html

RAÚL BARBOZA



UNA BIOGRAFÍA DE RAÚL BARBOZA

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1938: En Junio de este año nace en Buenos Aires; hijo de padres de origen guaraní.

1945: Su padre, Adolfo Barboza, le regala su primer acordeón con el que aprende el arte de la técnica del chamamé.

1947:
Con tan sólo 9 años, por su destreza, sus allegados comienzan a llamarlo «Raulito el mago» y es en esta época que comienza junto con su padre a participar en emisiones radiales, tocando música para adultos.

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1964: Primer disco para el sello Columbia.
– Con motivo del 150 aniversario de la independencia argentina, participa junto a Jaime Torres, Ariel Ramírez, Ramón Navarro en el teatro Odeón de Buenos Aires, del espectáculo «Folklore 150», que se convierte en un clásico de los ’70.

1968:
Sus apariciones por el sur de Brasil se vuelven más regulares y llega a Porto Alegre, donde logra ser el máximo referente del chamamé.

1971: Tourneè por la U.R.S.S.

1973:
Participa junto a Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú y Los Chalchaleros del film «El canto y su paisaje», producido por Fernando Ayala y Héctor Olivera.
– Durante la década del ’70, Raúl Barboza registra más de 20 discos y participa en otros de renombrados artistas como Mercedes Sosa y Jairo. Es en estos años cuando se consagra definitivamente en la memoria de la gente.

1981: Tourneè por Japón.

1985:
Recibe el premio «Konex» designándolo como una de las cinco mejores figuras en la historia de la música popular argentina como instrumentista de folklore.

1987: El cantante lírico español José Carreras graba la «Misa Criolla» y Raúl Barboza lo acompaña en el chamamé «La anunciación». Ese disco será presentado en el Vaticano.
– Con gran éxito regresa a Japón.
– Ese mismo año junto a su esposa Olga, deciden instalarse en Francia y con una recomendación de Astor Piazzolla, los productores del mítico «Trottoirs de Buenos Aires» lo contratan para tocar chamamé y por primera vez se difunde esa música en París.
– Conoce a otros grandes del acordeón como Marcel Azzola y Denis Tuveri.

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1988: Participa junto a Paco de Lucía, Dave Brubeck, B.B. King del festival «Alte Oper Frankfurt».

1990: Registra para el primer volumen de la antología «París mussette» una versión de «La Foule» («Que nadie sepa mi sufrir»). Dicho disco gana el «Grand Prix du Disque ce l’Accadèmie Charles Cros».

1991: Participa con el ensamble «París Mussette» de una gira por toda Francia.

1992: Participa del Festival Internacional de Jazz de Montreal.

1993: Edita el primer disco en Francia con su nombre y gana nuevamente el «Grand Prix Charles Cros».
– El mismo disco es galardonado por «4 ciefs événement Télérama», «Diapason d’or» y «Choc Le Monde de la Musique», convirtiéndose en el tercer artista argentino, después de Yupanqui y Piazzolla, en recibir estas distinciones.

1994: Registra en Japón, a través de EMI Japón, un disco del cancionero de Izumi Yikimara «Recital 1994» , con Daniel Colin.
– Participa del festival «L’Automne Jazz à Montrèal».

1995: Sadaic le otorga el premio «Francisco Canaro» por la difusión de la música argentina en el exterior. En el mismo tiempo y por la misma razón, la Honorable Cámara de Diputados de la Nación le entrega un diploma de honor.
– Edición de su segundo disco francés «La tierra sin mal», que recibe el premio «Diapasson d’or».
– Participa del Festival de Montreaux en Suiza.

1996: Es invitado por el festival de MOERS (Alemania) para rendir un homenaje a Ja Privat.
– Participa del disco de Cesaria Evora «Cesaria».

1997: Gira con su cuarteto por Canadá.

1998: Regresa a Francia y decide reunir en Posadas a artistas de renombre para un concierto a beneficio de la comunidad guaraní.
– El joven realizador Bruno Bontzolakis, extrae de l disco «La tierra sin mal», la canción «La voz del viento» para su película «Chacun pour sai», que es presentada en el festival de Cannes.
– Es el artista de honor, invitado en el aniversario de «Carrefour Mondial de l'Accordéon» de Montmagny.

1999: REGRESO A LA ARGENTINA (Enero, Febrero y Marzo): Luego de doce años de ausencia del país, Barboza presentó su disco «La tierra sin mal» el viernes 5 de Febrero en La Trastienda; actuación que debió repetir el 13 del mismo mes.
– En su gira por el litoral argentino fue homenajeado con la máxima distinción en el Festival Nacional del Chamamé, (Federal, Entre Ríos) y distinguido como «Visitante Ilustre» en la mayoría de las comunas donde actuó. Los diarios de la región destacaron en sus portadas las actuaciones en las ciudades de Resistencia, Paraná y Corrientes, mientras los diarios de Buenos Aires, por citar algunos, titularon: «Último chamamé en París» (Clarín); «El mundo dentro de un fuelle» (Página/12); «El acordeón de Barboza y sus búsquedas infinitas» (La Nación); «Acordeón polifónico» (Clarín).
– Participación en el READING WOMAD FESTIVAL de Londres, invitado por Peter Gabriel.
– La revista francesa Accordeon Magazine le dedica su tapa y en su interior publica el primer «Master Class» sobre chamamé.
– GIRA ARGENTINA (Agosto-Setiembre): Con significativo éxito se presentó en las ciudades de La PLata, Córdoba, Rosario, Santa Fe y participa de un encuentro de acordeonistas en la ciudad de Paraná, donde fue homenajeado por sus pares.

2000: Se presenta en la apertura del Festival de Cosquín, lo que provoca una fuerte repercusión en la prensa nacional.
– Ofrece un ciclo de recitales durante el mes de Febrero, en La Trastienda de Buenos Aires, en los cuales tiene como invitados a Luiz Carlos Borges (Brasil), Ildo Patriarca, Lito Vitale, Chango Spasiuk, Antonio Tarragó Ros.
– Durante los meses de enero, febrero y principios de marzo realiza una extensa gira por el interior de nuestro país.
– La revista Les Inrockuptibles (prestigiosa publicación europea) le dedica doble página central.
– El Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia le otorga la orden de «CHEVALIER DE L'ORDRE DES ARTS ET DES LETTRES». («CABALLERO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS»), el 25 de mayo de 2000.
– El diario Clarín lo distingue con el Premio Clarín al «Mejor Artista del Año» en el rubro folclore, comentando: «...aporreó su acordeón tracción a sangre con exquisito buen gusto...»
– Tournee Holanda.
– Compone e interpreta la música de «Yo, sor Alice», film argentino-francés de Alberto Maquard, que se estrena en Argentina.
– Tournee Austria, Alemania y Bélgica con Pedro Soler.
– Salida del CD «Pájaro Chogui», en Argentina con Juanjo Domínguez.
– Tournee Argentina con Juanjo Domínguez.

2001: Festivales en Europa con el cuarteto de Raúl Barboza.
– Tournee Canada - EEUU - Womad - Seattle.
– Master Class de una semana por distintas escuelas de música de Francia.
– Tournee Argentina. La Trastienda. Grabación en vivo con músicos argentinos.

2002: Conciertos en L'Olompic de París con su cuarteto.
– Filmación en Oberá- Misiones para la TV francesa.
– Actuaciones en Francia, Quebec, Canada, Italia.
– Participación especial FETE DE LA MUSIQUE en el Senado y Jardín de Luxemburgo, de París.
– Tournee argentina. Presentación en el Teatro Ateneo. Grabación en Bs.As. del CD «Confidencial», de próxima aparición en Francia.

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RAUL BARBOZA

2003: Conciertos en el interior de Francia, Bretagna, Toulon, Bordeaux.
– Tournee con Pedro Soler por Austria, Viena, Munich.
– Tournee Japon.
– Festivales de verano en Francia con su cuarteto.
– Tournee Italia.
– Concierto en vivo para FRANCE MUSIQUE de radio Francia.
– Próximamente presentación del CD «Cherogape» en Argentina, conjuntamente con el estreno del film «El sentimiento de abrazar» de Silvia Di Florio, dedicado a reflejar el trabajo de Barboza.

WEB SITE DEL ARTISTA

www.raulbarboza.com
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NINI FLORES

Nini Flores

Biografía 

 NINI FLORES

(Corrientes, Argentina, 1966)

Acordeonista, bandoneonista y compositor.

Avelino Flores (h), conocido artísticamente como Nini Flores, integra un reconocido dúo instrumental junto a su hermano, el guitarrista y también compositor Rudi Flores.

Ambos cursaron estudios básicos de teoría musical en el Conservatorio de Música de la Provincia de Corrientes, pero se consideran músicos intuitivos. Se iniciaron estudiando guitarra bajo la guía de su padre, el bandoneonista y compositor Avelino Flores, quien consagrara toda su vida a la música de su región, el chamamé, y siendo todavía niños formaron un dúo con el que hacían un repertorio de chamamés, tangos y música de Brasil. Así, realizaron sus primeras presentaciones en los años 70 en radios correntinas y chaqueñas, y se subieron por primera vez a un escenario para participar del certamen "Interbarrios" que se realizaba anualmente en la capital de su provincia, y ofrecieron recitales en salones y peñas de Corrientes y Chaco.

Habiendo también formado su propio trío, aparte de numerosos trabajos como profesional, es en el dúo donde ambos músicos han volcado su creatividad y logrado un reconocimiento internacional, por la calidad de sus obras y sus geniales interpretaciones de clásicos del chamamé, en versiones donde las raíces conviven con un lenguaje propio. Esta tarea los ha transformado en verdaderos íconos de excelencia para las nuevas generaciones de músicos argentinos.

Rudi y Nini Flores tuvieron sus primeras presentaciones como dúo instrumental en el contexto del movimiento Alternativa Musical Argentina, en el año 1984, en las ciudades de Santa Fe y Paraná, y en 1988 en Mendoza. En 1986 graban su primer LP para el sello RCA Víctor, y en ese mismo año se radican en Buenos Aires. En 1990 graban su segundo disco en el sello Emilcor.

En 1991 realizan su primer viaje a Francia, invitados por el maestro Raúl Barboza. En 1992 graban un nuevo album para el sello francés Ocora (Radio France) y otro como "Los Hermanos Flores" para el sello holandés Lucho.

RUDI Y NINI FLORES

El dúo integró también el elenco de la "Misa Criolla" de Ariel Ramírez, y grabaron junto al conjunto Los Quilla Huasi.

Grabaron dos CD en la colección "Guitarras del Mundo" del sello argentino Epsa Music, en los años 1997 y 1999, y luego otras dos placas para el sello Pretal, de Guillermo Zarba.

En 1995 se establecieron en París, y desde entonces llevan adelante paralelamente numerosos trabajos profesionales y la labor que se han propuesto por amor a su música, su tierra y su historia: difundir en todo el mundo el chamamé.

2009

EL TANGO EN PARIS

El Tango en Paris

 

 

Surgen los títulos franceses de los tangos Champagne Tangó, La Gigolette, El apache argentino, Germain, Come il faut ...

  

 

En 1903 el vasco Aín habría sido el primer bailarín de tangos en París, no es seguro dado que es Aín quien lo dice y se ha comprobado que decía mentiras.
En 1907 si se sabe que el matrimonio Gobbi y Villoldo, fueron a grabar enviados por Gath y Chaves, poco después van Saborido y Aín. Bernabé Simara, Francisco Ducase, Juan Carlos Herrera. También los niños bien Ricardo Güiraldes, Vicente Madereo, y Daniel Videla Dorna.

María Luisa Candelli, platea una hipótesis. El éxito del tango en Paris está dado por que Inglaterra, que manejaba el comercio de carnes en el exterior, quería imponer nuestras carnes en Francia, entonces difundió una nueva danza, que enloqueció no sólo a Paris, sino a toda Europa. De rebote triunfa en la alta sociedad de Bs. As., que como siempre miraba a Paris que era el centro de la moda.


En la revista P.B.T. el 21-1-11 decía “En Paris bailan el tango ¿dónde? En los salones aristocráticos. ¿quiénes? Las señoras más distinguidas y los caballeros más elegantes. De ahí lo adopto la sociedad.


El barón Antonio María Demarque, yerno del Gral. Roca, hizo mucho por el tango, en 1913 organizó un concurso de tango en el Palais de Glace y luego otro en el Palace Theatre, en este último bailaron el Cachafaz, Juan Carlos Herrera y la mayoría de los famosos.

Surgen los títulos franceses de los tangos Champagne Tangó, La Gigolette, El apache argentino, Germain, Come il faut, El Marne, Puopé, Paris, Place Pigalle.
Escuchamos según indica la etiqueta del disco el Tango brasilero por la orquesta Zingara del Restaurant de Paris La Rata Mueta (es la melodía del Choclo) Una noche de garufa de E. Arolas de 1903 cuando tocaba la guitarra no el bandoneón.

Por Roberto Selles

ARGENTINOS EN PARIS

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Decía el poeta Paul Valery que la historia esta hecha de mitos; de pensamientos a los que agregamos un valor esencialmente mítico y que representan lo que fue. Ahora bien, por algún extraño mecanismo de la historia, la ciudad de París forma parte de la mitología Argentina. Varias generaciones de sudamericanos creyeron ver en Buenos Aires el equivalente de la capital francesa de este lado del océano, y quienes gustan del tango saben que fue en París donde la música del puerto triunfo por primera vez.

Así es que el mito del argentino en París evoca situaciones y personaje tan dispares como el éxito de Carlos Gardel.

CARLOS GARDEL      Sin embargo, cuando por 1882 en su viaje Lucio Vicente López hace la descripción del argentino típico en parís, el rastaquouere o restacueros, el retrato del compatriota que por esos años comienza a hacerse notar en la capital francesa no puede ser menos feliz.     Frente al restacueros Rosales, existe otro arquetipo igual y contrario que también llega hasta nuestros días: el del argentino descubridor de los pintores impresionistas, el del bon vivant de gran refinamiento, el del hábil bailarín de tango.     Mas que el turista ocasional de paso por Francia, lo que aquí nos interesa son los argentinos que en buena cantidad se instalan mas o menos permanentemente en la capital francesa durante los años de la Argentina opulenta, aproximadamente entre1880 y 1945. A diferencia de los que podría creerse, los argentinos radicados son bastante heterogéneos en cuanto a sus actividades y su condición. Por cierto que el grupo que mas se hace notar es el de los hacendados que viven de sus pingues rentas, los músicos, los médicos, los escritores, entre otros. Los argentinos de todas las condiciones y clases llegaran a ser treinta mil en parís a mediados de los años veinte.  

Los Hacendados.     Europa, una tendencia que poco años después, con la aparición del buque frigorífico, adquiere proporciones económicas impensables tiempo atrás. El producto de estas exportaciones convierte a los estancieros en un grupo económico y políticamente poderoso. Su gravitación en la escena nacional se hace mas visible aun que en los tiempos de Rosas o de Mitre. 

Los Escritores.     Muy distinta fue la experiencia de los hombres de letras argentinos en parís. En ellos, mas que la búsqueda de una vida ociosa y hedonista, lo que privo durante su estadía en Francia fue el interés en acerarse a un nuevo mundo en plena ebullición por movimientos estéticos tales como el modernismo o surrealismo. A su vez , el contacto con el ambiente intelectual francés y cosmopolita al mismo tiempo supo despertar en ellos nuevas sensibilidades, y los llevo a tomar nuevos rumbos en la creación literaria, sin que por ello olvidaran sus propias raíces argentinas.     Hubo cuatro grandes escritores argentinos que quedaron particularmente marcados por su estadía en Francia. Ellos fueron Leopoldo Lugones, Ricardo Guiraldes, Olivero Girondo y Ernesto Sabato.  

Los Artistas Plásticos.     Los pintores, escultores y dibujantes argentinos que se formaron en parís en los años que estudiamos se cuentan por docenas, y la mayor parte de ellos tuvieron de regreso a la argentina una trayectoria muy distinguida. Entre ellos podemos mencionar a Rodolfo Alcorta, Alfredo Bigatti, Hector Basaldua, Raque Forner y Alberto Lagos, entre otros. A esta lista cabe añadir a unos pocos que llegaron a disfrutar de un gran reconocimiento ya durante su residencia en París. Nos referimos a los escultores Rogelio Yrurtia y Pedro Zona Briano. Rogelio Yrurtia considerado por los críticos como el mas importante escultor argentino de este siglo.  

Los Médicos.     La formación y posterior practica de nuestros médicos quizá tenga como precursor al doctor Ignacio Pirovano, alumno de Bernard, Pasteur y Pean, quien fuera considerado por generaciones enteras como la encarnación misma de lo que un buen medico debía ser: diligente, profesional de sólida formación, de gran cultura y caritativo con los pobres.     Podemos ver dentro de la vida de médicos que viajaron a París con el objetivo de perfeccionarse. Los domingos, únicos días libres, paseaban y visitaban a los museos. Durante la semana, el régimen de vida era simple: levantarse al alba y tomar el tranvía que los llevara a los distintos hospitales públicos de París donde ven operar a los mas grandes cirujanos del momento: El legendario Pean, Terrier y Paul Segond.

malevo_farol.gif El Tango en París.     Es difícil establecer con precisión el momento d la llegada del tango a Francia. Podemos señalar tentativamente el comienzo de su auge en parís alrededor del año 1907. Es en ese año que el músico y compositor Alfredo Gobbi se radica en la capital francesa, ciudad en la que permanecerá siete años, donde compondrá algunos de sus mejores tangos y donde nacerá su hijo. Pero el momento cumbre de la música del puerto tiene lugar algún tiempo después, en 1913. Una serie de hechos así lo prueban. Por lo pronto, basta con considerar las apreciaciones de la revista porteña P.B.T en su articulo de agosto de ese año, "Tangomania en París": "El tango, a pesar de las reflexiones de los moralistas y hasta de los bailarines de buen gusto, ha tomado en París el carácter de una verdadera obsesión. Según hace notar el cronista Frac Nohain, todo el mundo habla allí de ese baile; cada cual tiene su opinión sobre el tango, y si no la tiene, finge tenerla, pues en caso contrario se descalificaría, pasando por ignorante, distraído o inactual" .   

PUBLICADO EN http://www.oni.escuelas.edu.ar

DR. SALVADOR MAZZA (II)

Salvador Mazza

El doctor Salvador Mazza, médico sanitarista argentino, es una página destacada de la historia de la lucha contra el mal de Chagas.

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Salvador Mazza - La Misión


Por: Guillermo Marín
desechosdelcielo@gmail.com

El doctor Salvador Mazza es un personaje de un temple extraordinario, uno de los grandes científicos argentinos y sudamericanos. Era un hombre de mediana estatura (medía poco menos de un metro sesenta), lampiño, el pelo algo rizado, de ojos pequeños, achinados y con avanzada miopía. Sus labios carnosos y su nariz de soberbias proporciones, que sujetaban el marco negro y grueso de sus clásicos anteojos, le imprimían un aire de científico díscolo. Y era enérgico, tanto que encolerizaba a menudo cuando sus proyectos hacían agua por culpa de algún funcionario oficinesco. Por ejemplo, cuando intentó fabricar penicilina a muy bajo costo en el país y con la venia del mismísimo sir Alexander Flemming, sus colaboradores apenas si lograron arrebatarle lo que habían destrozado sus manos cuando supo que el rector de la Universidad de Buenos Aires dejó correr el rumor de un posible interés de perpetrarse para sí, un jugoso negocio. O de cuando recibió el espaldarazo de los funcionarios del ministerio de educación tras haber proyectado la creación de programas sociales sanitarios. Lo habían acusado de desprestigiar a la Argentina inventando enfermedades donde no las había. Aquello, claro, ahuyentaba a los inversores nacionales y extranjeros, a pesar de que, a través de cientos de trabajos de campo realizados en diversas provincias del norte argentino, Mazza logró registrar cerca de mil infectados con el mal de Chagas1 y otras tantas enfermedades infectocontagiosas.

 Salvador Mazza discurría por la vida con la velocidad de un tren. Si bien trabajaba hasta tarde elaborando informes o realizando autopsias al aire libre o en precarias tolderías, se levantaba apenas despuntaba el sol (sufría insomnio). Cuando llegaba al laboratorio central del Hospital Nacional de Clínicas (fue jefe de esa área durante tres años) lo primero que hacía era saludar a sus  ayudantes mientras les repartía un sin número de tareas, cuyo cumplimiento controlaba en forma estricta durante las largas jornadas que pasaba sobre el microscopio. Miguel Jörg, uno de sus principales colaboradores, dijo muchos años después: “Era un tipo muy ambicioso y muy verticalista en el trato. Incluso, un poco militar. Había que trabajar con él como soldado. Era un chinchudo, pero también un hombre racional y sensato”.2 Pero su áspero verticalismo no le impedía ir saltando de país en país (viajó en varias oportunidades tanto al continente europeo como al  africano), de pueblo en pueblo; en tren o en avión, o sobre el lomo de una mula calzando botas y sombrero de explorador. Salvador no podía quedarse quieto un instante. Hizo construir un vagón de tren al que llamaron E600 dentro del cual instaló un complejo laboratorio y con el que viajó miles de kilómetros llegando, incluso, a Brasil, Bolivia y Chile. Concibió todo eso bajo el respaldo de la M.E.P.R.A (Misión de Estudios de Patología Regional Argentina); un instituto científico emplazado en las afueras de la provincia de Jujuy, cuyo símbolo distintivo era la imagen de una vasija indígena y que bajo sus órdenes cumplió, durante veinte años, tareas tanto asistenciales y de cirugía como de extensión universitaria. La Misión…fue pensada junto con el bacteriólogo y Premio Nobel de medicina, Charles Nicolle, quien entusiasmó a Mazza, en una de sus visitas al país, sobre la creación del Centro. Nicolle, con su mejor acento francés, le dijo en una oportunidad a Salvador: “Aquí, en este remoto punto del país, deben ustedes fundar vuestro instituto y evitarán así que el fárrago de la metrópolis, con sus intrigas e intereses dominantes, ahogue el propósito de la institución y desvíe a los hombres de su empeño”. El francés no imaginaba entonces que la M.E.P.R.A., a pesar de haberse posicionado como uno de los centros de estudio de las enfermedades tropicales más significativos de la época, iba a ser disuelta por cuestiones presupuestarias el 16 de mayo de 1959, mediante una resolución del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, perdiéndose así, gran parte de los preparados e informes científicos más importantes de Sudamérica y que, tras la muerte de Mazza, aquellas observaciones que había elaborado durante toda su vida, se extraviaron o fueron rematadas por su viuda, acaso, como decíamos, una pérdida irreparable para la historia de la enfermedad del Trypanosoma Cruzi.

 A pesar de la velocidad con la que el doctor vivía, tuvo tiempo para enamorarse. Y como en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba casado, con las maletas hechas y subido con su esposa al tren sanitario. El destino: una científica luna de miel.

Detrás de toda misión

 La mujer que lo acompañó durante toda su vida se llamaba Clorinda Brígida Razori. Había nacido en la localidad de Rosario en 1890. Una vez concluida su instrucción primaria Intentó estudiar en el magisterio la carrera docente, pero su padre, quien programó un viaje de placer a Europa, que se extendió durante un año, malograron, acaso sin razón, aquél íntimo deseo. Clorinda tenía una extraordinaria voz de soprano, de modo que la joven, quien además hablaba un perfecto inglés, francés e italiano, moderaba las tertulias en la intimidad de los hogares familiares con sus dotes vocales. Pues, estaba mal visto que una mujer de clase media, poseyera y desplegase en público, semejantes condiciones artísticas. Su biógrafo, Andrés Ivern asegura, en una escueta semblanza de 1988, que el matrimonio Mazza había logrado conseguir una honesta y fructífera relación, a pesar de la aspereza del carácter de Salvador. Hay una anécdota que lo describe sin restricciones: durante su casamiento con Clorinda, quien le llevaba a Salvador unos veinte centímetros más de altura, unos de los profesores de Mazza de la universidad, le dice a la novia: “Yo, a tu marido, le voy a enseñar ciencia; vos tenés que enseñarle educación”. Clorinda fue su amante, secretaria privada (era la encargada de tomar y revelar las fotografías no científicas y de atender la correspondencia anterior y posterior a las reuniones que tenían lugar en la M.E.P.R.A) y eficaz colaboradora. Es a ella a quien Mazza debió, en gran medida, su monumental obra científica. No tuvieron hijos, los biógrafos tanto de Salvador como de su mujer no hacen referencia alguna acerca de la descendencia de los Mazza. Pero podemos intuir que en los treinta y dos años vertiginosos que compartieron, hubo algo clave en esa unión: ambos sintieron una conexión intelectual fuerte, comprometida, donde acaso la motivación amorosa tomó la forma de la razón, y sobre todo, la de la pasión por la aventura de la investigación.  A pesar del egocentrismo que al doctor Mazza le endilgan sus colaboradores, quiso a Clorinda a su manera. Salvador combatía el vértigo de la desazón de su prédica sanitaria apoyándose en su mujer. Clorinda, por su parte, encontraba en Salvador razones suficientes para darle sentido a su propia existencia y, en definitiva, a las pautas matrimoniales que ambos eligieron y sostuvieron hasta que la muerte repentina de Salvador debió separarlos.
 
 Salvador Mazza nació en la ciudad de Rauch, provincia de Buenos Aires, el 6 de junio de 1886. Tanto su padre, Francisco Mazza, como su madre, Josefa Alfise, habían llegado de Palermo, Italia, durante la gran oleada de inmigrantes que pobló la Argentina durante la segunda mitad del siglo XIX. Francisco, junto con un socio, abrió una pequeña fábrica de soda, lo que le permitió a su primogénito y único hijo seguir estudios universitarios. El niño Salvador heredó de sus padres la religión católica (hizo la escuela primaria en un colegio Salesiano del barrio de Almagro), la disciplina y la tenacidad en el trabajo. Tras su paso por el Colegio Nacional de Buenos Aires, ingresa a la facultad de medicina en 1903. Siete años más tarde, obtiene su título de médico y la incorporación inmediata como ayudante rentado del laboratorio del Instituto Nacional de Bacteriología (hoy Instituto Carlos Malbrán) bajo las órdenes del profesor Rudolf Kraus. Todo ello resultaría vital para la formación del recién egresado. Kraus, quien contribuyó en el desarrollo de la vacuna antirrábica (fue considerado uno de los científicos más importantes del siglo XX) formó al joven Salvador en el sinuoso terreno de la investigación científica. Al tiempo le encomienda la organización del lazareto de la isla Martín García. Allí, Mazza busca portadores sanos de cólera entre los inmigrantes que ingresaban al país de Europa y Medio Oriente. En la isla, Salvador consigue aplicar las recientes metodologías de estudio de epidemias abaladas por los más importantes organismos internacionales de la época. Ese sería  su primer trabajo de campo científico, el puntapié inicial para abordar un barco y continuar su formación en París, Londres, Alemania y Argelia. Fue en este periplo de exclusiva formación intelectual, que el doctor conoce en Túnez a Charles Nicolle, quien en palabras del argentino, fue el mentor de “toda su obra científica”.

Hermanos en armas

 En 1918 Salvador Mazza traba amistad en Alemania con Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas. El argentino había quedado deslumbrado por las descripciones que había realizado Chagas sobre la enfermedad. Nueve años atrás, el joven científico brasileño era el primer ser humano en hallar un parásito (tripanosoma) en la sangre de enfermos con ciertas alteraciones clínicas, fundamentalmente cardíacas y digestivas, al que denominó Cruzi, en honor del investigador y epidemiólogo, Oswaldo Cruz. Según Chagas, los pacientes sufrían, además, agrandamientos importantes de glándulas y bocio. Pero esas mismas anormalidades observadas en sus estudios, serían motivo de descrédito. De la noche a la mañana Chagas pasó de ser un científico respetado a un charlatán. Si bien pudo demostrarle a la comunidad científica argentina la presencia de la bacteria, el brasileño cometió el error de adjudicarle al virus la manifestación clínica de la alteración de la glándula tiroidea.  Ocurría que esa patología correspondía a otras entidades clínicas propias de la región en la que había realizado el descubrimiento. Su original descripción sobre la Tripanosomiasis Cruzi se la terminó catalogando como a un fenómeno no patológico acompañante de otras enfermedades. “Hay un designio nefasto, le confesó Chagas a su par argentino en un momento de desesperanza, en el estudio de la tripanosomiasis. Cada trabajo, cada estudio, apunta un dedo hacia una población malnutrida que vive en malas condiciones; apunta hacia un problema económico y social, que a los gobernantes les produce tremenda desazón, pues es testimonio de incapacidad para resolver un problema tremendo. No es como el paludismo un problema de bichitos de la naturaleza, un mosquito ligado al ambiente, o como los es la esquistosomiasis relacionada a un factor ecológico límnico casi inalterable o incorregible. Es un problema de vinchucas, que invaden y viven en habitaciones de mala factura, sucias, con habitantes ignorantes, mal nutridos, pobres y envilecidos, sin esperanzas ni horizonte social y que se resisten a colaborar. Hable de esta enfermedad y tendrá a los gobiernos en contra. Pienso que a veces más vale ocuparse de infusorios o de los batracios que no despiertan alarmas a nadie”.

 Carlos Chagas murió sumido en el ostracismo. De nada le valió haber recibido premios y cargos jerárquicos en su país. Debió ser porque la Argentina de la década del ’30,  era poco menos que la meca de la investigación científica de Sudamérica, acaso una comunidad acreditada, pero ciega en cuanto al concepto de sanitarismo social. Otro tanto recayó sobre Mazza cuando propuso quemar los ranchos en salvaguarda de la salubridad jujeña. Fue esa misma agrupación que debió mirarlo como a un loco, un desequilibrado mental que sólo quería pasar a la historia como un pirómano que deseaba exterminar un insecto inofensivo.  Debió pasar muchos años hasta que los trabajos de Salvador fueron aceptos en el país y gozar de un reconocido prestigio, aunque para esa época le sobrasen pergaminos en el extranjero. Uno de ellos, otorgado por Sociedad de Patología Exótica de París, lo había lanzado a la notoriedad científica mundial. Para entonces, su vida y su obra contaban con una extensa biografía escrita por dos autores belgas. Pero el doctor dijo en referencia a esa obra: “Se dice allí que soy un sabio, pero no existen más sabios. Un sabio así, a lo Plinio, observador superficial y especulativo, dialéctico, queda hoy fuera de la ciencia; presumo que sería muy difícil de distinguir de un charlatán. Hubiera preferido que se dijera que soy un hombre tesoneramente dedicado a una disciplina circunscripta y en la cual hago lo posible en no dar paso para atrás”.

 Salvador Mazza murió en la Ciudad de Monterrey, México, de una afección cardíaca el 7 de noviembre de 1946 a los sesenta años. Se encontraba en ese país como invitado especial a unas jornadas de actualización sobre la enfermedad de Chagas, bajo la dirección del especialista mexicano, Aguirre Pequeño. Contrariamente a lo que se ha dicho, Mazza no falleció a causa del mal de Chagas; o por lo menos, no hay constancia alguna de que su deceso se produjera por motivo de esa enfermedad. En su acta de defunción, que se conserva en el Registro Nacional de la Personas de la Ciudad de Buenos Aires, nada se dice allí de la razón de su muerte repentina.  Salvador fue un fumador empedernido. En la mayoría de los registros fotográficos de su persona, que se encuentran en el Museo Roca, lo retratan  sostenido un cigarrillo humeante. Tal vez  la adicción a la nicotina haya malogrado su salud en los últimos años de su meteórica vida. Cierto es que Clorinda, fallecido su esposo, continuó viviendo hasta su muerte en una casona del barrio de Belgrano, propiedad de un matrimonio amigo. Se dice que en vano trató de gestionar una pensión graciable que nunca pudo obtener por parte del Estado nacional. Para subsistir, Clorinda Razori, quien falleció el 30 de diciembre de 1952, tuvo que vender sucesivamente parte de la biblioteca personal de su esposo, lo que le quedaba del archivo científico, instrumental de laboratorio, muebles y un desvencijado automóvil propiedad de los Mazza. La misma suerte corrió el vagón de la M.E.P.R.A.; el armatoste permaneció varios años a la intemperie en la estación de la localidad de Boulogne, hasta que en 1950 el gobierno de turno lo remató en una cifra irrisoria, perdiéndose todo rastro de aquél símbolo de la vanguardia científica del país.

 El apellido del médico argentino, es el único antecedente que demuestra  que en estas tierras se lo utilizó como apelativo para darle nombre a una enfermedad endémica, padecimiento que mantiene viva la memoria tanto de Carlos Chagas como de Salvador Mazza.  A kilómetros de distancia, ambos científicos lucharon durante gran parte de sus vidas con el afán de erradicar un mal que no conoce fronteras, aunque sí clases sociales. Si bien no existe una biografía completa del doctor,  el film Casas de fuego del cineasta Juan Bautista Stagnaro, es una viable (aunque existen en el largometraje excesivos hechos irreales) opción para descubrir la vida y la obra del Dr. Mazza.

 Hay vidas que se abren y se cierran sin dejar rastros, sin tan siquiera resignar una sola huella. En cambio, hay otras que por azar o por convicción acceden al derrotero de la contienda diaria y, sobre todo, al forjado de un destino para cambiar lo que somos. La vida de Salvador Mazza estuvo signada por un sin número de voluntades (muchas de ellas extremas) y, paradójicamente, a un sólo deseo: que el pobre pueda estar enfermo de un mal negado por el stablishment político. Aunque en 1937 Alfredo Palacios presentó en el senado su Plan Sanitario y Educativo de Protección a los Niños, en base a los informes que el propio Mazza le entregó en mano en una visita que realizó a la provincia de Jujuy, el diputado socialista también fue testigo de la indiferencia del gobierno. Mazza fue un clavo molesto para los recalcitrantes estandartes de la medicina de su tiempo, y que por sobresalir, recibió los martillazos del silencio, aunque esa injusta razón no fue motivo para malograr su misión, la que eligió hasta muerte física.

? Autor: Guillermo Marín
desechosdelcielo@gmail.com

1 El Chagas fue descubierto hace exactamente un siglo, en 1909, por el médico sanitarista Carlos Ribeiro Justiniano Das Chagas, que trabajaba en lo que es hoy el Instituto Oswaldo Cruz, de Río de Janeiro. Más tarde, Salvador Mazza encabezaría el estudio y la lucha contra la enfermedad en el país, y en varias regiones del continente sudamericano.
2  Fernando Halperin, Vivir a los 90 años, La Nación, 1999, agosto, 25, Sec. Suplemento Salud.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DE INFORMACIÓN

· Sierra Iglesias, Jobino Pedro, Vida y obra de Salvador Mazza, Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Ciencias Médicas
· Revista Todo es Historia, Nº 225, enero. 1986
· Registro Nacional de las Personas de la Ciudad de Buenos Aires
· Biblioteca Nacional
· Museo General Roca
· Archivo General de la Nación


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    PABLO ALCIDES PILA (1960)

    Publicado en
    Pájaros en el Camino,
    recopilación de poemas
    de Pablo Alcides Pila,
    recientemente galardonado
    con el premio
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    por su programa radial
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